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Santiago y Judas

Imagen 1: Santiago el mayor. Guido Reni 1636

Amigos, es momento de reflexionar un poco acerca de la vida del apóstol Santiago, uno de los doce discípulos del maestro Jesús. Es claro que se auto realizó en sí mismo a fondo, eliminando sus defectos psicológicos, creando los vehículos existenciales del Ser y encarnando a su Cristo íntimo, es considerado el patrón de la gran obra del padre. Se dice que es el discípulo que más se parecía al gran Kabir Jesús, lo llamaban el hermano del señor y tenía poderes mágicos.

Santiago después de la muerte del maestro Jesús fue el primero en oficiar la misa gnóstica en Jerusalén. Según las tradiciones, se enfrentó al nigromante Hermógenes en Judea, combatiéndolo sabiamente, con los poderes de la madre divina y del Ser hasta derrotarlo en Judea. Se le acusó de mago, y realmente lo era; entonces fue condenado a muerte.

Luego ocurrió algo insólito, el sarcófago de Santiago se elevó por los aires y fue trasladado a España. Allá, se afirma que resucitó de entre los muertos, que fue atacado por demonios con figura de Toro, por fuego vivo, en aquellas antiguas tierras españolas se le conoció como Santiago de Compostela. Vale la pena reflexionar en la palabra Compostela, “como” recibir; “Stela” estrella, se traduce como “recibir una estrella”. Misma que nos recuerda a la estrella de seis puntas, que guiara a los tres reyes magos hasta el pesebre donde se encontraba el niño Cristo , incuestionablemente, el apóstol Santiago también fue guiado por su propia estrella interior, siendo conocedor de los misterios del trabajo con la energía creadora, se convirtió en el patrón de la Gran Obra.

 Nicolás Flamel, el gran alquimista medieval tuvo de patrón a Santiago de Compostela. En el camino de Compostela hay una calle que le llaman “de Santiago” y en ésta una cueva llamada “de la salud”, en épocas de peregrinación, los alquimistas se reúnen en dicha “cueva” para tratar asuntos de alquimia, cábala, la gran obra. etc. Tienen como santo patrón a Santiago y a Jacobo de Morai, (alquimista incinerado en época de la inquisición) como el maestro interno que debe resucitar dentro de nosotros, equivalente a Hiram Abif de la masonería oculta.

 Éste es el aspecto esotérico del cristianismo primitivo, en tanto que el exotérico lo viven las personas que caminan kilómetros en peregrinación, se dice que antiguamente Santiago se aparecía a los peregrinos con su sombrero hecho de una calabaza y portando una concha marina, en la edad media los místicos guardaban el agua bendita, el mercurio, en este fruto. Un bastón en sus manos, el cual portaba el caduceo de mercurio, en la otra tenía enrollado el apocalipsis; una concha de tortuga en el pecho simbolizando a la estrella de cinco puntas, siendo todo esto meros símbolos cabalistas y alquimistas.

Si queremos realizar la gran obra del padre en sí mismos es conveniente revisar la epístola universal de Santiago en la biblia. En ésta afirma el apóstol que fe sin obras es fe muerta, podremos estudiar toda la literatura del maestro Samael, podremos tener fe, pero si no hacemos nada, si no trabajamos en sí mismos, entonces nos pareceremos al hombre que se mira en un espejo y se va olvidando el incidente. La fe sin obras no vale, acciones son amores y no buenas razones. Afirma Santiago que debemos ser misericordiosos con el prójimo, como lo tratemos, seremos tratados por los jueces del karma. Quien tenga misericordia pagará mucho karma, porque ésta es más fuerte que la justicia.

Santiago afirma que debemos refrenar la lengua para dominarnos a sí mismos; así como el freno del caballo, siendo pequeño en comparación, controla a éste, o el timón que controla a un enorme barco. Quien domina la lengua, se domina a sí mismo. ¡La lengua es pequeña pero que grandes incendios forma!

Se nos enseña en esa epístola a ser humildes, a no jactarnos de nada, el soberbio, el orgulloso, el pedante, fracasa en la gran obra del padre. Esta epístola tiene un doble sentido, está dirigida a los que trabajan en la gran obra del padre. En cuanto a la “fe”, ésta la creamos con estudio, trabajo esotérico, experiencias directas y comprensión creadora. Se requiere del Donum Dei, el don de Dios para comprender lo que es la gran obra del Padre.

Es una de las doce potestades más importantes que llevamos dentro de nosotros. Es una parte de nuestro real ser interno que nos enseña la ciencia maravillosa de la gran obra en los mundos internos. No debemos confundir a las doce potestades con los doce sentidos; éstas son doce partes de nuestro cristo interior, sus doce apóstoles son partes autónomas y auto conscientes. Dice la frase hermética, tal como es afuera, es adentro. En el drama cósmico tenemos a Jesucristo rodeado de sus doce discípulos; éstos son la expresión de lo que interiormente llevamos. Conforme vamos realizando la gran obra de nuestro Cristo íntimo, los doce apóstoles internos se van manifestando poco a poco.

Ahora estudiemos a otro apóstol del cristo Jesús cuyo nombre es Judas Iscariote.

Imagen 2: Almeida Júnior - Remorso de Judas, 1880.

Es de todos conocido que Judas figura en el drama cósmico como el traidor del Cristo Jesús, más sin embargo es necesario aclarar que esto es completamente falso; en realidad Judas lo que hizo fue representar un papel. El divino rabí de Galilea, designó un papel a cada uno de sus apóstoles, tocándole el papel de traidor a Judas Iscariote, no es que realmente lo haya sido, de hecho, éste no quería el papel de traidor, quería el papel de Pedro, por su parte, Pedro se ofreció representar el papel de judas, más sin embargo, el maestro Jesús, firmemente le dijo a Judas que el la haría de traidor en la vida práctica, en el drama cósmico de la iniciación.

Judas representa la muerte del ego, del yo, del mí mismo, del sí mismo. El evangelio de Judas enseña la muerte de nuestros defectos psicológicos, sin Judas no hay drama cósmico. Por eso se ahorcó, para enseñarnos que el ego debe morir y convertirse en cenizas. Cada uno de los apóstoles del Cristo enseña un evangelio, en total son doce evangelios, en la Biblia hebrea solo figuran cuatro. A la humanidad se le privó del conocimiento de los otros ocho. Judas se aprendió su papel a conciencia y lo desempeñó públicamente para que el drama cósmico saliera de acuerdo a como dicen las escrituras.

En el esoterismo crístico Judas representa al demonio del deseo, Pilatos al demonio de la mente y el sumo pontífice Caifás, alegoriza al de la mala voluntad. He ahí los tres traidores del Cristo Jesús; siendo éstos el equivalente a las tres gorgonas de la mitología griega o las tres furias de la divina comedia de Dante. Estos tres traidores viven en el fondo de nuestra psicología y constantemente traicionan a nuestro Cristo íntimo particular. Judas traiciona al Cristo por treinta monedas de plata, esto es simbólico, 3+0=3 en el aspecto material representan los placeres del mundo sensual y de la mente, riquezas mundanas, vicios y pasiones de la humanidad.

Si queremos comprender el evangelio de Judas, debemos leer a Zacarias, ahí se dice que con esas 30 monedas fue comprado el terreno para un panteón; lo cual es simbólico, requerimos capital cósmico para enterrar nuestros defectos psicológicos, el cual obtenemos trabajando en los tres factores de la revolución de la conciencia.

Dentro de nosotros hay un Judas, pero no el que cambia al Cristo por treinta monedas de plata, ¡no! Un Judas que nos instruye en todo lo relacionado a la muerte de nuestros defectos psicológicos, es una de las doce potencias que forman parte de nuestro real ser interno.

Judas Iscariote vino a representar a nuestro Judas íntimo, particular. Es uno de los grandes, el más destacado de los discípulos del maestro Jesús, en jerarquía es el segundo después de él. El maestro Judas es el único que no ha recibido honores, ha sido repudiado, insultado, y sin embargo, ama a la humanidad, se sacrificó y dio su vida por ella, hasta para el maestro Jesús hay lágrimas de agradecimiento, palabras de gratitud, pero para aquel que nos enseñó el camino de la disolución del yo, no ha habido palabras de alabanza, ha habido puros insultos desde que cumplió su drama hasta nuestros días; al haber eliminado sus agregados psicológicos, la ingratitud de la humanidad no le afecta. La gente ha interpretado su evangelio a la letra muerta, condenar a Judas es un delito, al que debemos condenar es al judas interior que se expresa en forma de deseo y que vende a nuestro Cristo interior por 30 monedas de plata. El maestro judas renunció a la felicidad del Nirvana, por amor a la humanidad, actualmente se encuentra viviendo en los mundos infiernos para ayudar a las almas arrepentidas que quieran la luz, si encuentra una, la instruye para lograr sacarla del abismo.

¡Amigos!, hasta aquí nuestras explicaciones acerca de estos apóstoles del cristo Jesús y sus evangelios. Que la luz del Cristo los ilumine.

Fraternalmente

Enviado por instructor: Virgilio Cuautle Roldán.

Imagen 1: Santiago el mayor. Guido Reni 1636. Imagen 2: Almeida Júnior - Remorso de Judas, 1880.

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