CAPÍTULO XXV.-
MALKUTH, EL DÉCIMO SEPHIRAH
TÍTULO: Malkuth, el Reino.
(Letra hebreas: Mem, Lamed, Vau, Tau)
IMAGEN MÁGICA: Una joven
coronada, sobre un trono.
POSICIÓN EN EL ÁRBOL: En la
base del Pilar del Equilibrio
TEXTO YETZIRÁTICO: El Décimo
Sendero es llamado la Inteligencia Resplandeciente, porque está exaltada por
encima de toda cabeza, y se sienta en el trono de Binah. Ilumina los esplendores
de todas las Luces, y hace emanar una influencia del Príncipe de las Fases, el
Ángel de Kether.
TÍTULO DADOS A MALKUTH: El
Umbral. El Umbral de la Muerte. El Umbral de la Sombra de la Muerte. El Umbral
de las Lágrimas. El Umbral de la Hija de los Poderes. El Umbral del Jardín del
Edén. La Madre inferior. Malkah, la Reina. Kallah, la Novia. La Virgen.
NOMBRE DIVINO: Adonai Malekj,
o Adonai ja Aretz.
ARCÁNGEL: Sandalphon.
CORO ANGÉLICO: Ashim, Almas de
Fuego.
CHAKRA MUNDANO: Cholem ha
Yesodoth (Kjolém ja Yesodoth).
Esfera de los Elementos.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión
del Santo Ángel Guardián.
VIRTUD: Discernimiento
VICIO: Avaricia, Inercia.
CORRESPONDENCIA EN EL
MICROCOSMOS: Los pies, el ano.
SÍMBOLOS: Altar de doble cubo.
La Cruz de brazos iguales. El Círculo Mágico. El Triángulo de arte.
CARTAS DEL TAROT: Los Cuatro
Diez.
Diez de Bastos: Opresión
Diez de Copas: Éxito perfecto.
Diez de Espadas: Ruina
Diez de Oros: Opulencia.
COLOR EN ATZILUTH: Amarillo
COLOR EN BRIAH: Limón, oliva,
carmín y negro.
COLOR EN YETZIRAH: Limón,
oliva, carmín y negro moteado de oro.
COLOR EN ASSIAH: Negro con
listones amarillos.
Se observará que la
conformación del Árbol de la Vida importa naturalmente tres triángulos
funcionales, pero que Malkuth no participa de ninguno; se halla aislado, y los
cabalistas dicen que él recibe las influencias y emanaciones de los otros
Sephiroth. Aunque Malkuth sea el único Sephirah que no participa de ningún
triángulo, es también el único que se representa como teniendo diversos colores
en vez de uno solo, porque está dividido en cuatro partes asignadas a los cuatro
elementos de la Tierra, Aire, Fuego y Agua. Y, aunque no es funcional en ningún
triángulo, representa el resultado final de todas las actividades del Árbol. Es
el nadir de la evolución, el punto extremo del arco descendente a través del
cual debe pasar toda la vida antes de retornar a su fuente primitiva.
Malkuth es llamado la Esfera
de la Tierra. Pero no debemos caer en el error de creer que los cabalistas
significan con ello únicamente la Esfera de la Tierra. Ellos tenían igualmente
en vista el Alma de la Tierra, es decir, el aspecto de la materia psíquica y
sutil, el noúmeno interior del plano físico que da lugar a todos los fenómenos.
Y lo mismo pasa con los cuatro elementos; no son la tierra, el aire, el fuego y
el agua, tales como son conocido por los físicos, sino las cuatro condiciones
según las cuales puede existir la energía. El ocultista distingue éstas de sus
contrapartes visibles, llamándolas: el Aire del Sabio, o la Tierra del Sabio,
según sea el caso, es decir el elemento Aire o el elemento Tierra, tal como lo
percibe el Iniciado.
El físico reconoce que la
materia existe en tres estados diferentes. En primer lugar, como sólido, cuyas
partículas componentes se adhieren firmemente una a otra; en segundo lugar, como
líquido, donde las partículas se mueven con una libertad relativa; en tercer
lugar, como gas, cuyas partículas tienden a separarse lo más posible unas de las
otras, o, en otros términos, a difundirse. Estos tres modos de materia
corresponden a los tres elementos de Tierra, Aire y Agua, y la electricidad al
elemento Fuego. La Ciencia Oculta clasifica todos los fenómenos que se
manifiestan en el plano físico, bajo estos cuatro rubros, como ofreciendo la
mejor clave para comprender su verdadera naturaleza y reconoce que cualquier
fuerza, en ciertas condiciones, puede pasar de uno de esos estados a otro, como
por ejemplo el agua, de la que sabemos que puede presentarse como hielo o con su
fluidez ordinaria.
El ocultista ve en Malkuth el
resultado final de todas las operaciones; no es antes que los pares de opuestos
hayan concluido de instaurar un equilibrio estable, de donde resulta el estado
de Tierra o coherencia, que se puede decir que en verdad hayan terminado un
ciclo de experiencia. Cuando esto es obtenido, construyen un vehículo permanente
de manifestación y convierten regulares sus reacciones; la maquinaria de
expresión así obtenida, llega a ser autorreguladora, y funciona con un mínimo de
atención; las válvulas del corazón humano, por ejemplo, se abren y cierran con
una regularidad perfecta, en respuesta a un ciclo estereotipado de impulsos
nerviosos y a la presión de la sangre.
El gran punto capital del cual
es necesario acordarse, concerniente a Malkuth, es que en él se completa la
estabilidad. Esta cualidad es posible, dada la inercia de Malkuth. Los demás
Sephiroth son dinámicos en grados variables; el mismo Pilar del Centro establece
solamente el equilibrio como función, como un hombre que logra marchar sobre una
cuerda.
Como sucede con los otros
Sephiroth, Malkuth no puede ser comprendido sino en relación con sus vecinos;
pero, en este caso, no hay más que uno: Yesod. No es posible comprender a
Malkuth si antes Yesod no ha sido comprendido.
Porque si Malkuth,
esencialmente, es la Esfera de la forma, toda coherencia de partes, excepto las
presiones mecánicas y las atracciones y repulsiones magnéticas, depende de las
funciones de Yesod. Y Yesod, aunque es esencialmente un Sephirah productor de
formas, para las manifestaciones de sus actividades depende de la substancia que
le ofrece Malkuth. Las formas de Yesod son “la tela con que se tejen los sueños”
hasta que hayan absorbido las partículas densas de Malkuth para hacer el cuerpo
de estas formas. Son sistemas de presiones en cuya armazón están incrustadas las
partículas físicas.
Lo mismo es para Malkuth: su
materia es inanimada hasta que recibe los influjos de las fuerzas de Yesod, que
la animan.
Debemos concebir el plan
físico como el signo exterior y visible de la invisible actividad etérica.
Malkuth, en su esencia primera, no es conocido sino con ayuda de los
instrumentos del físico. Se sobrentiende que donde hay vida, está también Yesod,
porque Yesod es el vehículo de la vida; pero también es necesario comprender que
doquiera exista cualquier rastro de actividad eléctrica o de conductividad, en
los cristales, en los metales o ingredientes químicos, hay una fuerza Yesódica
que funciona. A esto obedece que ciertas substancias sean aptas para servir de
talismanes, porque son capaces de acopiar una cierta cantidad de fuerza astral.
En estas páginas es imposible
entrar en un estudio detallado de física oculta; sin embargo, es necesario decir
bastante para que el estudiante pueda comprender los principios que está en el
trasfondo del concepto del mundo fisco, el cual es menester verlo como una
túnica visible tejida sobre un patrón invisible.
Es indispensable comprender la
naturaleza exacta de la relación entre Yesod y Malkuth, vista la importancia de
éste en el trabajo oculto práctico. Como se sabe, Yesod es el principio que da
la forma, y toda forma construida en su Esfera tenderá a tomar un cuerpo en la
de Malkuth, a menos que no contenga en sí factores irreconciliables, porque de
inmediato tenderá a atraer las condiciones de la expresión material. Por tanto,
las partículas materiales son extremadamente resistentes e inertes en su
naturaleza, y sólo trabajando en el aspecto más tenue de la materia llamado
Elemento Fuego por los Iniciados, las fuerzas Yesódicas pueden producir su
efecto. Tan pronto como se obtiene una respuesta de ese Fuego Elemental, los
otros Elementos, a su vez, pueden experimentar alguna influencia.
Sin embargo, el Fuego
Elemental es una especie de subestado de la materia, del cual los físicos más
adelantados tienen sólo una vaga idea. Se le podría llamar más un estado de
relaciones que una cosa en sí. El Aire Elemental puede ser considerado com
completando esas relaciones y, de consiguiente, como el principio vital de la
vida física; porque sólo en la medida en que la materia es capaz de organización
es posible la substancia organizada. El Agua Elemental, el Agua de los Sabios,
es en verdad protoplasma; y la Tierra Elemental es materia inorgánica.
Cada uno de estos tipos de
fuerza organizada y de capacidad de reacción tiene una naturaleza propia bien
definida, de la cual no se desviará en lo más mínimo, aunque se interpusieran
todas las fuerzas del Cosmos. Pero, como hay relaciones de influencia y
expresión definidas entre esos cuatro estados de elementos, sirviéndose de esas
influencias es posible obtener ciertos resultados que, por no comprenderlos, se
les da el nombre de magia. Por supuesto, es asunto de la magia el manipular esas
formas elementales sutiles; pero lo es también de la vida, y si la magia debe
ser algo más que una pura y simple autosugestión, le es necesario emplear los
métodos de la vida, es decir, que ella debe trabajar por medio del protoplasma,
pues éste, en su curiosa estructura, parecida a una tela de araña, sirve de
vehículo al sutil poder magnético del Fuego de los Sabios, transmitido por el
aire elemental. En otros términos, el operador debe emplear su propio cuerpo
para comenzar; porque el magnetismo de su propio protoplasma es el que provee
una base de manifestación a toda fuerza que está introducida en la Esfera de
Malkuth. Llevado a su lógica conclusión, esto es el principio de la generación,
tanto de los protozoarios como de los espermatozoides.
El concepto moderno de la
materia se aproxima a aquel que la ciencia esotérica mantiene por verdadero
desde tiempos inmemoriales. Lo que perciben nuestros sentidos es el conjunto de
los fenómenos atribuibles a la actividad de las diferentes fuerzas que,
comúnmente, están combinadas y organizadas. Sólo por la percepción de la
naturaleza de esas fuerzas puede ser comprendida la materia. La Ciencia
Esotérica aborda el problema, refinando su concepto sobre la materia hasta
vaciarla de substancia. Lo que el físico cree que es materia, es más bien
apariencia visible.
El ocultista, observando el
problema desde el punto de vista exactamente opuesto, ve que materia y espíritu
son dos aspectos de la misma existencia, pero que llega un punto en las
investigaciones donde es más provechoso cambiar de terminología, y hablar de
fuerzas y formas en términos de psicología, como si ellas tuviesen forma y
conciencia. Esto, según él, nos permite comprender los fenómenos que observamos,
mucho mejor que quedando limitados a términos sólo aplicables a la materia ciega
e inanimada, a la fuerza sin dirección. Dada la naturaleza de nuestro intelecto,
siempre es bueno usar la analogía como de un medio para comprender; si las
analogías a las cuales recurrimos en este nivel de la investigación son las de
la materia inanimada, las encontraremos tan poco adecuadas que engendrarán la
limitación y el error, y, más que aclarar, obscurecerán.
Si, por el contrario nos
servimos de la terminología de la vida, de la inteligencia y de la voluntad
consciente, teniendo cuidado de adaptarla congruentemente a las necesidades de
un estado de desenvolvimiento muy rudimentario, como el que consideramos,
encontraremos una analogía inspiradora en vez de enceguecedora, y que nos
permitirá dar un paso más adelante en la comprensión del problema.
Es por esta razón que el
ocultista personifica las fuerzas sutiles, y las llama Inteligencias. Las aborda
como si en efecto fuesen Inteligencias, y entonces descubre en su propia
naturaleza y conciencia un lado sutil que responde a ellas, las cuales, al menos
ésta es su esperanza, le responden. En todo caso, haya o no una mutua respuesta,
sus poderes para tratarlas son, por este medio, enormemente más desarrollados
que los que él posee cuando se limita a ver en ellas “una ocurrencia fortuita de
accidentes sin relación entre sí”.
II
Malkuth es el nadir de la
evolución, pero debe ser considerado no como el último término de la falta de
espiritualidad, sino como el punto de retorno de una carrera de botes. Todo bote
que, en esa circunstancia, vuelva a su punto de partida sin haber dado vuelta
por la boya indicadora, es descalificado. Lo mismo es para el alma. Si
intentamos evadirnos de las disciplinas materiales antes de haber aprendido sus
lecciones inherentes, no ascenderemos al cielo, sino que veremos detenerse
nuestro desarrollo. Son estos desertores espirituales los que vemos ir de una a
otra de las innumerables organizaciones inspiradoras que nos vienen del Extremo
Oriente o del Extremo Occidente. En un idealismo barato, buscan una excusa que
les permita escapar a las rigurosas leyes de la vida. Éste no es un medio para
avanzar, sino una segura condición para retroceder. Tarde o temprano, uno se ve
obligado a enfrentarse con el obstáculo y franquearlo, si se puede. La vida nos
reúne desde entonces y siempre, y hace uso del látigo o del aguijón de la
enfermedad psicológica; los que no quieren afrontar la vida se disocian, y esta
disociación es la causa de la mayor parte de los males que figuran en nuestra
herencia.
Si estudiamos las lecciones de
la historia, veremos que arrojan una luz sobre los problemas espirituales y
morales, desde un ángulo completamente imprevisto. Comprobamos que toda
civilización, toda inspiración, vienen del Este, hecho que aquellos que han
nacido en el Oriente o que siguen una tradición oriental no dejan de citar
orgullosamente, agregando que el Occidente debe arrodillarse ante el Oriente si
quiere aprender las lecciones de la vida.
En verdad, no se puede negar
que hay muchas cosas, especialmente lo concerniente a los aspectos más ocultos
de la psicología, que el Oriente conoce mucho mejor que el Occidente y que le
convendría aprender; pero tampoco se debe negar que, habiendo nacido en Oriente,
la evolución ascendente ahora se halla en el Occidente, y que para todo progreso
en el arte de vivir en este planeta terrestre el Oriente debe mirar al
Occidente, a menos que se contente con retroceder al nivel de la vida de la
rueca y el huso. En efecto, no hay que olvidar que el nivel primitivo de la
muerte corre pareja con el nivel primitivo de la vida. Una cultura netamente
primitiva sólo puede sostener a una población rala. Mucha gente morirá, sobre
todo los más viejos y los más jóvenes. Cuando volvemos a la Naturaleza, ella nos
hace sentir su ley, de garras y colmillos. Cuando en la Tierra los seres humanos
son muy numerosos, ella los hace desaparecer rápidamente por la peste y el
hambre. El sistema sanitario de los blancos hace parte de la civilización
blanca. Absteniéndose de toda acción, indudablemente, uno se liberta más
rápidamente de la limitación del cuerpo que si se abstuviera de la limpieza
necesaria en un país o pueblo muy poblado.
Los griegos comprendieron el
principio de Malkuth mejor que ninguna otra raza, y fueron ellos los pioneers de
nuestra cultura europea. Nos enseñaron a ver la belleza en la proporción y en la
función perfecta, y en ninguna otra parte. El friso de figuras que decora una
urna griega bastó para elevar el espíritu de Keats a la contemplación de la
Verdad y la Belleza ideales. No hay un ideal más elevado de contemplación para
una inteligencia limitada, porque en él la Ley y los Profetas se levantan mucho
más arriba de las severas restricciones Mosaicas, llevándolo a un ideal que
inspira a seguirlo.
Durante el último milenio, la
civilización se ha desarrollado en la Esfera de Malkuth. No tenemos necesidad de
ningún astrólogo para darnos cuenta de que la Gran Guerra (l9l4-l9l8) marcó el
fin de una época, y que nos encontramos en el amanecer de un nuevo período.
Según la doctrina cabalística, el Rayo Zigzagueante, en su marcha descendente
por el Árbol, habiendo alcanzado su punto terminal en Malkuth, se ve remplazado
por la Serpiente de la Sabiduría, cuyas espirales forman la ascensión inversa,
hasta que su cabeza alcanza a Kether. El Rayo Zigzagueante representa la
involución de una fuerza inconsciente que construye los planos de la
manifestación, pasando de lo activo a lo pasivo e inversamente, para mantener el
equilibrio. La Serpiente enroscada en los Senderos representa la aurora de la
conciencia: es el símbolo de la Iniciación; en el sendero que siguen los
Iniciados, precediendo su época, la evolución se pone en marcha, conduciendo con
ella a la raza. Ahora comienza a ser algo corriente para el hombre común, lo que
en otras épocas sólo hacía el Iniciado.
Vemos que el punto ascendente
de la evolución comienza a surgir de Malkuth y se dirige a Yesod. Eso significa
que la ciencia, tanto la pura como la aplicada, comienza a sobrepasar los
dominios de la materia inanimada y a tener en cuenta el lado psíquico y etérico
de las cosas. Esta frase de transformación a nuestro alrededor es visible para
aquellos que saben leer el signo de los tiempos. Por último, y no sin
resistencia, la vemos hacerse sentir en la fisiología y en la psicología, que se
aferran obstinadamente a una explicación materialista del mundo en particular en
los procesos vitales, aun mismo después de la física, que trata de la materia
inanimada, ha debido abandonar esa posición materialista y hablar en términos de
matemáticas.
La oculta visión de Malkuth en
los cuatro Elementos nos da una preciosa clave. Tal como nos es conocida,
deberíamos ver la materia como siendo la Tierra de Malkuth. Los diferentes tipos
de actividad física en las masas o moléculas pueden ser clasificados en los dos
rubros del anabolismo y catabolismo, es decir, construcción y destrucción de los
sistemas: dicho en otras palabras correspondientes al esoterismo, pueden ser
considerados como el Aire y el Agua de Malkuth; y todo lo que la filosofía
oculta o la mitología pagana pueden decir de esos dos elementos será aplicable a
este doble proceso o función metabólica. El Fuego de Malkuth es ese sutil
aspecto electromagnético de la materia que la une a los fenómenos de la
consciencia y de la vida, a los cuales se refieren todos los mitos de la vida.
Cuando se admite este
principio de clasificación, la terminología de los alquimistas resulta menos
abstrusa y absurda, porque entonces se ve que en realidad la clasificación de
cuatro Elementos se refiere a cuatro modos de manifestación en el plano físico.
Esta manera de clasificar es de gran valor, porque permite comprender
rápidamente la relación y la correspondencia entre el plano físico y los
procesos subyacentes de la vida. Es particularmente importante para el estudio
de la fisiología y de la patología, y su aplicación práctica es una clave
capital de la terapéutica. Los físicos más avanzados comienzan a percibir una
ruta hacia esas nociones desconocidas, y actualmente las clasificaciones de
Paracelso son citadas por algunas autoridades médicas. Se presta atención al
nuevo concepto de la diátesis, o predisposición constitucional. También la
psicoterapia advierte que la antigua clasificación en cuatro temperamentos le da
indicaciones útiles, y que el éxito no sigue un trato uniforme en todos los
casos dados; como tampoco los mismos resultados no acompañan siempre las mismas
causas en la región del espíritu, pues interviene el temperamento, el cual
modifica los efectos. Por ejemplo, la apatía, para un temperamento flemático,
puede significar sólo un profundo aburrimiento; mientras que en el mismo grado,
en un temperamento sanguíneo, significa el aniquilamiento de toda la
personalidad. Las analogías entre las cosas físicas y las mentales pueden
conducir a grandes errores; mientras que, a la inversa, las analogías entre las
cosas mentales y físicas pueden engendrar una gran luz.
Los cuatro elementos
corresponden a los cuatro temperamentos, tal como lo describe Hipócrates; las
cuatro serie del juego del Tarot, los doce signos del Zodíaco y los siete
Planetas. Si se elucida cuidadosamente el contenido de esas indicaciones, se
verá que contienen claves de gran importancia.
El Elemento Tierra corresponde
al Temperamento flemático: a la serie de Oros, a los Signos de Tauro, Virgo y
Capricornio; al planeta Venus y a la Luna.
El Elemento Agua corresponde
al Temperamento Bilioso: a la serie de Copas, a los signos Cáncer, Escorpio y al
planeta Marte.
El Elemento Aire corresponde
al Temperamento Colérico: a la serie de Espadas, a los Signos de Géminis, Libra
y Acuario, a los Planetas Saturno y Mercurio.
El Elemento Fuego corresponde
al Temperamento Sanguíneo: a la serie de Bastos, a los Signos Aries, Leo y
Sagitario; al Sol y a Júpiter.
De consiguiente, si se quiere
clasificar los asuntos del mundo y los fenómenos en términos de los cuatro
elementos, se verá su correspondencia inmediata con el Tarot y la Astrología.
Ahora bien: en el método científico, la clasificación es el estadio que sigue
inmediato a la observación. Una buena parte de la labor científica consiste en
esas dos operaciones; en efecto, para la ciencia ordinaria, representan toda su
actividad. Si fuese como quisieran hacérnoslo creer algunas cientistas, la
ciencia no sería más que una compilación de fenómenos naturales. Pero el sabio
imaginativo, único que merece el nombre de investigador, hace uso de la
imaginación, no para poner en orden las cosas, sino más bien para comprender sus
relaciones.
Del cientista imaginativo, que
percibe, al cientista filósofo, que interpreta, no hay más que un paso: y del
cientista filósofo que interpreta en términos de causalidad, al sabio ocultista
que lo hace en términos de objeto, uniendo así ciencia y ética, hay sólo un paso
más allá. La tragedia de la Ciencia Esotérica consiste en que sus defensores
casi siempre han estado insuficientemente pertrechados en el plano de Malkuth y,
de consiguiente, incapacitados de agregar sus resultados a los obtenidos antes
que ellos por los investigadores en otros dominios. Mientras nos aferremos a
ellos, nuestra suerte inevitable no cesará de ser una filosofía insegura o
afirmaciones en apariencias gratuitas. La Ciencia Esotérica debe observar la
regla que rige la carrera de botes: es necesario que cada operación mágica haga
la vuelta a la boya asignada a Malkuth, para que pueda vanagloriarse de un éxito
completo.
Ahora tratemos de comprender
esta comparación desde el punto de vista del ocultismo técnico. Toda operación
mágica tiene por objeto hacer descender un poder a través de los planos y
ponerlo al servicio del operador, el cual se servirá de él para la finalidad
deseada. Muchos operadores se contentan con obtener un resultado puramente
subjetivo; por ejemplo, un sentimiento de exaltación: otros, se dirigen a la
producción de fenómenos psíquicos. Sin embargo, todos deberían reconocer que
ninguna operación es completa si no ha podido llegar a expresarse en términos
precisos de Malkuth o, en otras palabras, hasta que no se pone en acción en el
mundo físico. Si esto no ha sido efectuado, la fuerza invocada no se ha
convertido verdaderamente en “terrestre”, y esta fuerza no encarnada es la causa
de perturbaciones en las experiencias mágicas. Podrá no perturbar a algún
experimentador, porque hay pocos que liberan suficiente poder como para causar
una perturbación; pero, en una serie de experiencias, los efectos pueden
acumularse, y el resultado puede convertirse en desorden psíquico , en mala
suerte o también en acontecimientos singulares que han sufrido algunos
experimentadores. Es este género de cosas, que arroja el descrédito sobre las
experiencias mágicas, es lo que hace considerarlas como peligrosas y, algunas
veces, permite que se las compare al empleo nocivo de las drogas. Sin embargo,
la analogía verdadera las compararía a los peligros que presentaba en otros
tiempos el estudio de los rayos X. Es una técnica errónea que puede dar lugar a
perturbaciones, como sucede siempre que se trate de poderes activos. Hagamos
perfecta nuestra técnica y se evitarán las perturbaciones, y entonces tendremos
una poderosa fuerza que podremos usar.
Los únicos medios de
transición de Yesod a Malkuth tienen lugar gracias a la mediumnidad de las
substancias vivientes. Pero hay diversos grados de vida. El ocultista descubre
la vida doquiera haya forma organizada, porque declara que sólo la vida puede
organizar una forma, aunque en aquello que comúnmente se llama substancias
inorgánicas la proporción de vida sea muy débil, casi infinitesimal en algunos
casos. Por tanto en algunas formas de materia inorgánica, esta proporción no es
en absoluto despreciable, lo mismo que hay en las plantas un grado apreciable de
inteligencia. Sólo los recientes progresos en el trabajo experimental,
especialmente los realizados por Sir Jagindranath han demostrado este hecho,
conocido empíricamente desde hace mucho por el ocultista práctico' que siempre
hizo uso de substancias metálicas y cristalinas para construir acumuladores de
fuerza sutiles, y que siempre consideró la seda como un aislante. En efecto, él
se ha dado cuenta de las propiedades de las mismas materias que emplean nuestros
electricistas. Los mejores talismanes son considerados aquellos que se hacen de
discos de metal puro, donde se graban frases apropiadas y que están recubiertos
de seda del color correspondiente a la fuerza con que está cargado el talismán.
Una piedra preciosa, la cual' después de todo, no es más que un cristal
coloreado, desempeña un papel importante en ciertas operaciones, porque se la
considera como si fuese el hogar de dicha fuerza y porque actúa como tal. Es
también una causalidad importante de ciertos tipos de receptores de ondas.
Actualmente la influencia de los colores sobre los estados mentales es bien
conocida. Ninguno que trabaje en gabinetes fotográficos permanece mucho tiempo
en las cámaras de luz roja, porque sabe que le ocasionaría ciertas
perturbaciones emocionales o desarreglos temporarios del espíritu Todo esto lo
volvemos a descubrir por el método científico moderno y por sus instrumentos,
pero ya era bien conocido por los antiguos, cuyas aplicaciones prácticas eran
estudiadas en detalle en una medida que hoy no nos podemos imaginar ni
remotamente excepto entre aquellos muy raros, por cierto, que según el decir
popular son “chiflados”.
También entre las plantas
encontramos un grado variable de “actividad psíquica” que particularmente se le
atribuye a las plantas aromáticas. los antiguos tenían un sistema detallado de
las relaciones de las plantas con las diversas formas de la fuerza sutil.
Algunas, evidentemente, son fantásticas, pero ciertos principios generales
pueden servir de guía. Cada vez que vemos una planta asociada por la tradición a
una divinidad cualquiera podemos estar casi seguros de que esa planta tiene
afinidades con un tipo especial de fuerza que la divinidad representa. Para
nuestros ojos modernos esta asociación puede parecer superficial e irracional,
como aquellas que Freud nos dice que emplea el espíritu en sus sueños; pero los
adoradores de la divinidad, si la asociación está consagrada por la tradición,
habrán construido una conexión psíquica entre la planta y la fuerza y, como
sucede en esos casos ese lazo de unión puede ser fácilmente vivificado por
aquellos que saben cómo utilizar la imaginación constructiva. De haber un
relación intrínseca entre la naturaleza de la planta y la de fuerza, como sucede
entre Venus y la rosa, el lirio y la Virgen Maria ella es establecida
rápidamente por los adoradores de es culto y no menos rápidamente hallada por
aquellos que quieren seguir sus huellas aunque sea algunos siglos después. Así,
para todo fin práctico siempre hay una relación que existe no sólo entre las
plantas y los dioses' sino igualmente entre los animales y los dioses.
Una atribución que ofrece una
importancia especial es la de los perfumes y los colores. Las atribuciones de
los colores ya han sido indicadas por las tablas que encabezan cada capítulo de
esta obra. En lo tocante a los perfumes es menos fácil formular reglas precisas
porque son innumerables, y porque una fuerza que se use en el trabajo práctico a
menudo tiende a confundirse con otra. Por ejemplo, es difícil y también
indeseable separar las fuerzas de Netzach de las de Tiphareth, las de Hod de las
de Yesod, las de Yesod de las de Malkuth; y cualquiera que intentase actuar en
Gueburah queriendo descartar a Guedulah, con seguridad se quemaría los dedos.
Los perfumes no se emplean
sólo para permitir manifestarse a la Divinidad, sino también para obrar sobre la
imaginación del operador. Para este fin especial, no podrían ser más eficaces,
como cada uno puede descubrir por sí propio si intenta realizar la más mínima
ceremonia sin servirse del perfume conveniente. Sin embargo, si el operador es
inexperto, más vale descartar los perfumes, por temor que el efecto psíquico
producido no sea demasiado violento para su conveniencia o hasta para su
equilibrio.
Generalmente hablando, entre
los perfumes se puede distinguir por los que exaltan la conciencia y los que
despiertan el subconsciente. Entre los primeros, las gomas aromáticas ocupan un
lugar aparte; se las emplea exclusivamente para el incienso eclesiástico . Es
necesario agregar algunos aceites esenciales que tienen propiedades similares,
sobre todo los que son aromáticos y astringentes, más que los especiados. Estas
substancias tienen un valor en todas las operaciones tendientes a aclarar el
intelecto o producir una exaltación del tipo místico.
Los perfumes que despiertan el
inconsciente pertenecen a dos especies distintas: la Dionisíaca y la Venusiana.
Los perfumes Dionisíacos son del tipo aromático especiado, tales como la esencia
de cedro, de madera de sándalo o de piña.
Los Venusianos son de una
naturaleza penetrante y dulce, como la vainilla.
En la práctica actual, las dos
clases de perfumes se mezclan; los olores florales característicos se encuentran
tanto en una como en otro. En el arte de componer los perfumes, casi siempre se
hace una mezcla de ingredientes, visto que se repelen mutuamente. Muchos
perfumes que ya de por sí son ácidos y crudos o empalagosamente dulzones, a
causa de su combinación, forman una mezcla admirable.
Se dice que los perfumes
sintéticos no pueden ser empleados en el trabajo práctico. Nuestra experiencia
personal no es de ese parecer, si la esencia empleada en su manufactura es de
buena calidad. Hay buenos perfumes sintéticos que no pueden ser diferenciados de
los naturales, si no es por el análisis químico. Si el efecto deseado se
produce, la naturaleza química no tiene importancia, pues el valor de los
perfumes es psicológico; su acción se ejerce sobre el operador y no sobre el
poder invocado.
La misma observación se aplica
a las piedras preciosas, aunque esto parezca una herejía. Lo que se necesita es
una piedra de color deseado; que sea un rubí de esta o aquella clase, no
significa ninguna diferencia, a no ser en la cuenta bancaria. Que este hecho era
bien conocido por los antiguos, lo atestiguan sus listas de piedras preciosas
consagradas a las diferentes deidades, donde siempre figuran diversas clases de
piedras. Crowley, por ejemplo, en su "'777" cita las perlas, las piedras
lunares, el cristal y el cuarzo como consagradas a la Luna, y el rubí y toda
piedra roja, a Marte.
Según la opinión de los
ocultistas, la concentración mental de una corriente voluntaria apoyada por la
imaginación tiene un efecto sobre ciertos cristales, metales y aceites. Se hace
uso de este hecho para conservar en ellos las fuerzas de un tipo determinado, de
manera que puedan ser despertadas por la voluntad, o que también puedan ejercer
constantemente su poder, por una emanación sutil. La mayor parte de las
ceremonias dependen, al menos en una cierta medida, del estado de las armas
mágicas. Es necesario observar que todos los accesorios importantes de una
iglesia son consagrados antes de cada servicio. Que esta consagración sea
verdaderamente eficaz, no es cuestión de opinión. Todo verdadero psíquico
discernirá de inmediato si los objetos están o no consagrados, admitiendo, bien
entendido, una consagración eficaz. No importa si algún ocultista practico sepa
perfectamente por experiencia que un cambio interior definido tiene lugar en su
ser cuando toma sus armas mágicas y se reviste de sus vestimentas consagradas;
el hecho es que equipado así puede realizar lo que de otra manera no podría.
También sabe que se requiere cierto tiempo para que una nueva arma mágica pueda
obrar bien. Quizás sea interesante hacer notar a este respecto que el autor de
este libro se siente incapacitado de escribir nada sobre Cábala Mística sin
tener a su lado su viejo Árbol de la Vida habitual. Cuando este Árbol --que
había sido hecho por alguien para el autor-- llegó a ser tan confuso que resultó
casi indescifrable, y debió volverlo a dibujar con sus propias manos, comprobó
de inmediato que su influencia magnética se había vuelto más poderosa,
verificando así la vieja tradición que dice que siempre que sea posible, uno
mismo debe preparar sus armas mágicas.
El gran problema en el trabajo
práctico consiste en hacer llegar todas las influencias hasta la última Esfera
de Malkuth. Los antiguos han descrito muchos métodos, sin que se pueda saber a
ciencia cierta en qué medida son exactos. ¿Hasta qué punto eran obtenidas las
materializaciones por medio de los sacrificios sangrientos, tales como son
descriptos por Virgilio? ¿Hasta qué punto la imaginación exaltada de los
espectadores de estos ritos impresionantes servía de base a la manifestación?
Cualquiera sea la verdad, los
holocaustos de estos tiempos remotos no son un método práctico para los
experimentadores actuales. Sin embargo, la base de esta idea se halla en el
hecho de que la sangre fresca vertida da lugar a una producción de ectoplasma.
En verdad, existen mediums que producen un ectoplasma semejante, sin ninguna
efusión de sangre; pero los que dan una cantidad apreciable de ectoplasma son
muy raros. Cuando, para los fines de una invocación, un cierto número de
personas de desarrollo psíquico se hallan reunidas en círculo, pueden dar una
cantidad suficiente de ectoplasma para provocar fenómenos psíquicos. Este método
no se sigue sin dificultades, para no hablar de peligros; y el ocultista, que es
más un filósofo que un experimentador, rara vez lo usa. En general, le basta con
obtener manifestaciones en la Esfera de Yesod y llegar a percibirlas con ayuda
de la visión interior.
El único canal de evocación
satisfactorio es el operador mismo. En el método egipcio de evocación, que es la
ascensión de las fuerzas divinas, el operador se identifica con el dios, y se
ofrece a ser él mismo el instrumento de la manifestación. Su propio magnetismo
es lo que le permite franquear el abismo existente entre Yesod y Malkuth. No hay
otro método tan satisfactorio, porque la cantidad de magnetismo emanado por un
ser viviente es muy superior al de un metal o cristal cualquiera, aunque éste
sea también apreciable.
Este antiguo método nos es
también conocido bajo otro nombre: los modernos lo llaman mediumnidad. Cuando el
espíritu habla por intermedio del médium, en estado de trance, se produce el
mismo fenómeno que en Egipto cuando el sacerdote revestido con la máscara de
orus hablaba con la voz de orus.
Cuando consideramos al Árbol
microcósmicamente, el cuerpo físico es Malkuth; el doble etérico es Yesod, y
Tiphareth el espíritu superior. Todo lo que a este espíritu le es posible
concebir, puede manifestarse rápidamente en la esfera subjetiva de Malkuth.
Haríamos mejor en confiarnos a este método de evocación, antes que a los medios
exteriores de producción de ectoplasma o efusión de los fluidos vitales, aun si
esos últimos métodos fuesen practicables en nuestra civilización moderna.
La mejor arma mágica es
también el mago mismo, y todos los demás coadyuvantes no son más que medios para
un fin, siendo éste la exaltación y concentración de la conciencia, lo que hace
un mago de un hombre común. “¿No sabéis acaso que vosotros sois el templo del
Dios viviente ?”, dijo un Gran Ser. Si sabemos cómo emplear las riquezas de este
templo viviente, las llaves del cielo están en nuestras manos.
Las claves de ello se
encuentran en los atributos microcósmicos del Árbol. Interpretándolos en
términos de función, y la función en términos de principios espirituales,
podemos entreabrir la puerta del lugar donde se halla la Fuente de la Fuerza. La
mejor, y más completa manifestación del poder de Dios se produce por medio de la
entusiasta energía del hombre bien entrenado y consagrado. Seríamos más sensatos
en esperar el resultado de una operación mágica por medios naturales, que
esperar una intervención en el curso ordinario de la Naturaleza, esperanza que,
dada la índole de las cosas, está destinada a la decepción.
Procuremos hacer claro esto,
por medio de un ejemplo. Supongamos que la meta sea la curación de un enfermo;
según el método del Árbol, debemos emplear un rito o una meditación de Tiphareth.
Pero, por esta razón, debemos limitar nuestras operaciones a esa esfera de
Tiphareth, o hacer de la curación una cuestión exclusivamente espiritual, como
hacen los Cientistas Cristianos? ¿O haríamos la concesión de imponer las manos y
servirnos del óleo consagrado, operaciones de la esfera de Yesod, destinadas a
dirigir la fuerza magnética? O también --lo cual nos parece el mejor método--
haremos igualmente uso de una operación de Malkuth, haciendo descender el poder
hasta el plano manifestado, sin interrupción en la conducción y la
transmutación?
¿Y qué es una operación en la
esfera de Malkuth? Simplemente una acción en el plano físico. Por tanto, en una
invocación para curar, creemos que obraremos cuerdamente rogando al Gran Sanador
manifieste su poder por medio del médico, porque es el canal natural, y no
remitirnos a una fuerza espiritual, para la cual el único canal es la naturaleza
espiritual del paciente que es o no capaz de responder a un llamado de este
orden.
Que las grandes fuerzas
espirituales puedan actuar eficazmente en la curación de nuestros males es cosa
que no se discute en absoluto, pero ellas deben tener un canal para poder
manifestarse; ¿y para qué tomarse enormes molestias en formar un canal psíquico
cuando otro, natural, está tan cerca? Dios manifiesta sus milagros de una manera
misteriosa, cuando la ley natural es para nosotros un libro cerrado; pero cuando
comprendemos los conductos por los que actúa la naturaleza, vemos que la acción
divina se mueve en forma natural, por medio de los canales regulares; la
diferencia entre lo sobrenatural y lo natural no consiste en los medios de
manifestación empleados, sino en la medida del poder que se manifiesta por
ellos. Lo que varía no es la calidad, sino la cantidad del influjo, cuando las
fuerzas espirituales son convenientemente invocadas.
Todo el problema de Malkuth es
un problema de canales y relaciones que es menester establecer. El resto del
trabajo, en los planos sutiles, es cumplido por el espíritu; la dificultad
comienza en el pasaje de la esfera sutil al medio denso, porque lo sutil está
mal preparado para actuar sobre la materia densa. Este pasaje se efectúa merced
al magnetismo de los seres vivientes, orgánico o inorgánico. En lo relativo a la
operación mágica no es el primer paso, como en el proverbio, sino es el último
paso el que cuesta.
IV
Si se medita, del texto
Yetzirático concerniente a Malkuth surgen tres ideas: el concepto de la
Inteligencia Resplandeciente, que ilumina el esplendor de todas las luces; la
relación entre Malkuth y Binah, y la función de Malkuth, de la cual nace una
influencia de donde resulta la emanación que viene del Ángel de Kether.
Quizás parezca curioso que
Malkuth, el mundo material, pueda ser la iluminación de todas las luces; podemos
comprenderlo refiriéndonos a las ciencias físicas, según las cuales el brillo
del cielo y su color azul se deben a las innumerables partículas de polvo en que
se refleja la luz; privado en absoluto de polvo, el aire no sería luminoso, y
nuestro firmamento sería obscuro, en ese caso, como el espacio interestelar. De
la misma fuente también sabemos que vemos los objetos gracias al reflejo, como
sucede con la tela negra, por ejemplo; ésta, débilmente iluminada, poco a poco
se vuelve invisible, hecho del cual se sirven los conjurados y también los
ilusionistas.
La función formadora y
concretizante de Malkuth es lo que hace tangible, visible y definido lo que en
las plantas superiores es indefinido e intangible; es el gran servicio que
presta a la manifestación, y es su poder característico. Todas las luces, es
decir las emanaciones de los demás Sephiroth, se iluminan, y de consiguiente, se
visibilizan, tan pronto como son reflejadas por aspectos concretos de Malkuth.
Toda operación mágica debe
llegar a Malkuth para que pueda ser completa, porque solamente en Malkuth es
donde la fuerza está encerrada en la forma.
Asimismo, todo trabajo mágico
se cumple mejor por medio un ritual operante en el plano físico, aun si el
oficiante trabaja solo, que por cualquier meditación que actúe en el plano
astral. Es menester que haya algo en el plano físico, aunque no sean si las
líneas trazadas en un talismán, o signos trazados en el aire que atraigan la
acción justo en el plano de Malkuth. La experiencia demuestra que una operación
así realizada, es completamente diferente de una operación que comienza y
concluye en el astral.
La relación entre Malkuth y
Binah está claramente indicada por los títulos asignados a estos dos Sephiroth.
Binah es la Madre Superior, y Malkuth, la Madre Inferior. Como ya lo hemos visto
Binah es quien, en primer lugar, da la Forma. La relación es bien evidente si
nos damos cuenta de que Malkuth es la Esfera de Forma. Lo que tuvo su raíz en
Binah, halla su florecimiento en Malkuth. Este punto nos da una importante
clave, a fin de dirigir nuestras investigaciones en el laberinto de los
panteones politeístas. El sistema Cabalístico es explícito con respecto a la
doctrina de las Emanaciones, donde se ve al Uno devenir Múltiple) y lo Múltiple
fundirse en seguida en el Uno. Ningún otro sistema es preciso sobre ese punto,
aunque se haga en toda alusión bajo forma de genealogías. Las uniones y las
descendencias de los dioses, frecuentemente ilícitas, dan indicaciones definidas
sobre las doctrinas implícitas de la emanación y polaridad, y en absoluto son
fantasías lujuriosas del hombre primitivo, creando los dioses a su semejanza.
Un atento estudio de las
informaciones que nos han llegado concernientes a los ritos, según las cuales
los antiguos adoraban a, múltiples dioses, nos revela que los mitos maravillosos
con los que todavía se deleitan los niños tenían poca ascendencia en la
verdadera religión de los pueblos que los empleaban para simbolizar enseñanzas
espirituales. Los dioses y diosas se funden unos en otros de manera enigmática,
de suerte que tenemos una Venus barbada y Hercules, el héroe viril entre todos,
con vestimenta de mujer.
Un estudio de arte antiguo
demuestra, asimismo, que las personas y caracteres de los dioses servían de
escritura ideográfica para designar ciertas ideas abstractas, y que esta
convención era bien comprendida por los sacerdotes. Como la población en una
gran mayoría, era analfabeta --pues en esos tiempos la cultura era el privilegio
reservado a unos pocos--, los sacerdotes decían: "Observad este símbolo y
reflexionad sobre él; podéis ignorar lo que significa, pero vosotros miráis en
la dirección exacta, aquella de donde se eleva la luz; y, en la medida en que
seáis capaces de recibirla, la luz entrará en vuestras almas si contempláis esas
ideas". Para ser exactos es posible que la iluminación conferida en los
Misterios comprendía la explicación metafísica de todos esos mitos.
Perséfona, Diana, Xera,
Afrodita, cambian todos sus símbolos, sus funciones y sus caracteres, o sea aun
hasta sus títulos accesorios de una manera desconcertante en los mitos y en el
arte griegos. Lo mismo es para Pan, Príapo, Apolo y Zeus... Lo mejor que podemos
decir de ellos es que todas las diosas eran Grandes Madres y los dioses Dadores
de Vida; la diferencia entre ellos era menos su función que el nivel donde esta
función se efectuaba. Una distinción notable se halla, por ejemplo entre la
Venus Celeste y la diosa del amor terrestre del mismo nombre; aquel que sabe ver
podrá notar una diferencia igual y una misma identidad secreta entre Zeus el
Padre de Todos, y Príapo igualmente dedicado a la paternidad pero de otra
manera, siendo uno terrestre y celeste el otro. Son un solo dios y no dos, de la
misma manera que Binah y Malkuth no son dos tipos de fuerza distintos sino la
misma fuerza funcionando en dos niveles diferentes. Esta es la clave que permite
comprender el culto fálico de tan importante papel en todas las religiones
primitivas y antiguas, y tan poco comprendido por sus eruditos comentadores. La
significación real es el descenso de lo divino en lo humano con la esperanza de
ascender de lo humano a lo divino. Jalón que, asimismo, es fundamental en la
psicoterapia Freudiana.
La declaración que de Malkuth
nace una influencia que actúa sobre el Ángel de Kether confirma plenamente esta
idea. Vemos la Gran Madre, Malkuth, polarizada con el Padre Universal, o Kether.
Sin embargo esta clasificación
es demasiado simple para ser adecuada, sea que reduzcamos a sus términos más
simples un panteón pagano, o que observemos las vicisitudes y las fases de una
vida personal. Pero encontramos la clave deseada en los cuatro elementos o
partes en que se divide Malkuth.
Se nos dice que esos cuatro
elementos son la Tierra, el Aire, el Fuego y el Agua de los sabios, o sea cuatro
tipos de actividad. La Ciencia oculta los representa por cuatro triángulos. El
Fuego está simbolizado por un triángulo, una de cuyas puntas se dirige hacia
arriba; el Aire, por un triángulo semejante, atravesado por una línea,
significando que la naturaleza del Aire es parecida a la del Fuego, pero más
densa. En efecto no nos engañaremos en mucho diciendo que el Aire es un Fuego
negativo, y el Fuego un Aire positivo. El Agua está representada por un
triángulo con la punta dirigida hacia abajo igual que la Tierra atravesado
también con una línea. Y los mismos principios que los precedentes se aplican a
este doble símbolo.
Suponiendo que consideremos el
Triángulo de Fuego como representando la forma incondicionada, el Triángulo del
Aire la fuerza condicionada, el Triángulo de la Tierra como símbolo de la forma
íntegramente inerte, y el Triángulo del Agua como símbolo de la forma en
actividad tendremos otro tipo de clasificación. En los mitos más antiguos, el
aire o dios del espacio es pariente del Sol; fuego celeste; el agua es la matriz
de la tierra. Esto corresponde claramente al Pilar Central del Árbol de la Vida
donde el Espacio (Kether) ilumina a Tiphareth (el Sol), y Yesod, fuerza acuosa,
el centro Lunar, a la Tierra o Malkuth.
También podemos disponer los
símbolos del jeroglífico de otra manera (una de las glorias del Árbol es la de
permitirnos licencias semejantes), y colocar los cuatro Elementos: limón, oliva,
rojo y negro en la esfera de Malkuth considerando operante la fuerza vital
emanada de Kether como una corriente eléctrica lo que está conforme con la
doctrina de las polaridades alternadas; encontramos así, que la fuerza ascenderá
ora de Malkuth a Kether ora descenderá de Kether a Malkuth.
Ahora bien: este es un punto
capital cuando se lo aplica al microcosmos, porque nos enseña que debemos estar
en circuito con el alma de la Tierra como con el Dios del cielo; hay una
inspiración que asciende de lo inconsciente como asimismo hay una inspiración
que desciende de lo supraconsciente.
Esto resulta claro de los
mitos griegos donde hallamos fuerzas terrestres tan positivas como Pan, el cual
teniendo por símbolo una cabra, no puede tener otra atribución que la Esfera
Terrestre porque Capricornio es el símbolo más terrestre de la triplicidad de
Tierra. Pan representa el magnetismo positivo de la Tierra, evadiéndose en su
regreso al Padre Universal. Ceres, por otra parte, o la Diana de múltiples
senos, ambas Venus bien terrestres y de ninguna manera vírgenes, representan la
encarnación final de la fuerza divina en la materia densa. Hera, también llamada
la Venus o Afrodita Celeste, representa el retorno al cielo de la fuerza
terrestre que, en el nivel celeste, se convierte en positiva.
Estas son cosas difíciles de
dilucidar para quien no haya visto el sol de medianoche. Ellas se revelan cuando
se las medita, pero se aclaran poco por medio de la discusión.
odas las adivinaciones se
realizan en la Esfera de Malkuth. El objeto de todo método es hallar una serie
de cosas en el plano físico, que se correspondan adecuadamente a las fuerzas
invisibles, tal como las agujas de un reloj corresponden al pasaje del tiempo.
Para revelar ciertas
condiciones y ciertas tendencias, la experiencia universal de aquellos que han
estudiado estas materias concuerda en decir que la astrología es el mejor
sistema de correspondencias. Pero no es suficientemente especifica para obtener
una respuesta a una pregunta aislada, entrando en juego muchos factores que
influyen en el resultado. El iniciado adivino se sirve de sistemas más
especiales, tales como la adivinación por el Tarot o la Geomancia, cuando quiere
obtener una respuesta a una pregunta especial.
No es de gran utilidad entrar
en un negocio y comprar un juego del Tarot, a menos de tener un conocimiento
preciso de las correspondencias astrales de cada carta. Todo esto toma tiempo,
porque hay que utilizar setenta y dos cartas. Una vez que este conocimiento ha
sido dominado, el operador puede tomar sus cartas con la plena confianza de que
su subconsciente, de cualquier manera, sin saberlo, elegirá las cartas que estén
en relación con el motivo que lo ocupa. Ignoramos de qué manera se produce esto,
pero un hecho es cierto, y es que una vez puesto en relación con el Gran Ángel
del Tarot las cartas son notablemente sugestivas.
Habiendo estudiado los
principios generantes de la Esfera de Malkuth, estamos ya en condiciones de
abordar útilmente su simbolismo especial.
Malkuth es llamado el Reino --la
Esfera gobernada por un rey-- y el Rey es el Padre del Microposopos, que
comprende los seis Sephiroth centrales, con exclusión de los Tres Superiores.
Podemos ver a Malkuth, la Esfera material, como el campo de manifestación de
esos seis Sephiroth centrales, emanados de los Tres Superiores. Todas las cosas
, pues, terminan en Malkuth, así como tienen su origen en Kether.
La Imagen Mágica de Malkuth es
una joven coronada y velada he aquí la Isis de la Naturaleza, cuya faz está
velada para mostrar que las fuerzas espirituales se hallan ocultas por la forma
exterior. Esta idea también está presente en el simbolismo de Binah que se
resume por el concepto de “la Túnica Exterior que oculta”. Malkuth, como lo
indica claramente el texto Yetzirático, es Binah en un arco o nivel inferior.
Por otra parte, Binah es
llamado “La obscura Madre Estéril” y Malkuth “La Esposa del Microposopos” o “La
Brillante Madre Fecunda”, y esto corresponde al doble aspecto de la diosa luna
egipcia, Isis o Hathor, siendo Isis el aspecto positivo y Hathor el negativo. En
el simbolismo heleno, serían Afrodita y Ceres. Afrodita es el aspecto positivo
del poder femenino, porque, por la ley de la polaridad alternada, lo que es
negativo en los planos exteriores es positivo interiormente, y viceversa.
Afrodita, la Venus Celeste, da al hombre el estimulante magnético,
espiritualmente negativo; en nuestra existencia moderna, sucede lo contrario,
porque su función no es bien comprendida. Binah, el aspecto superior de Isis es,
sin embargo, estéril, porque el polo positivo da siempre el estimulante, sin
producir el resultado.
El aspecto Malkuth de Isis es
la Brillante Madre Fecunda, la diosa de la fecundidad, indicando, así, el
resultado de las operaciones de Isis en el plano físico.
La posición de Malkuth al pie
del Pilar del Equilibrio lo coloca en la línea directa del descenso del poder de
Kether, transmutando en Daath, el Sephirah invisible, y pasando por Tiphareth, a
través de los planos de la forma. Es el Sendero de la Conciencia, mientras que
los dos Pilares Laterales son los de la Función; pero los Pilares Laterales
convergen también hacia Malkuth, por los Senderos Vigésimo noveno y Trigésimo
primero. De consiguiente, todo termina en Malkuth.
Nosotros, que estamos
encarnados en cuerpos físicos, nos encontramos en Malkuth; cuando entramos en el
Sendero de la Iniciación, entramos en el Trigésimo segundo Sendero que conduce a
Yesod. Ese Sendero, que asciende el Pilar Central en línea recta, es llamado el
Sendero de la Flecha la que es lanzada por Qeshet, que también se dice por el
Arco de la Promesa; es por esta ruta que el místico remonta vuelo a través de
los planos; el Iniciado agrega a su experiencia los poderes de Los Pilares
Laterales a los del Pilar del Medio.
Este aspecto del Pilar Central
está expresado en el texto Yetzirático, donde dice que, gracias a Malkuth emana
una influencia del Príncipe de las Faces, o Angel de Kether.
Los títulos adicionales
asignados a Malkuth expresan claramente sus atributos. Es la Puerta y la Esposa.
Esencialmente, estas dos ideas son una sola, porque el vientre de la Madre es la
Puerta de la Vida. También es la Puerta de la Muerte, porque el nacimiento en el
plano de la forma es la muerte en esferas superiores.
Malkuth es llamado también
Kallah; la Esposa del Microposopos, y Malkah, la Reina de Malekj, o del Rey.
Esto indica netamente la función polarizante que existe entre los planos de la
forma y los de la fuerza; los planos de la forma, aspecto femenino, son
polarizados, fecundados por las influencias de los planos de la fuerza.
El Nombre Divino de Malkuth es
Adonai Malekj o Adonai ja Aretz, títulos que significan Señor que es Rey y Señor
de la Tierra. aquí vemos claramente la supremacía del Único Dios en el Reino de
la Tierra, y toda operación mágica donde el Mago toma el poder en sus manos debe
comenzar por la invocación de Adonai, a fin de que more en su templo terrestre y
haga reinar Su ley, de manera que ningún poder pueda desviarnos de la obediencia
que le debemos.
Aquellos que invocan el Nombre
de Adonai, invocan a Dios manifestado en la Naturaleza. Es el aspecto de Dios
adorado por los Iniciados en los Misterios de la Naturaleza, sean los de
Dionisios o los de Isis, que conciernen las diferentes maneras de despertar la
supraconsciencia por medio del subconsciente.
El Arcángel es el gran Angel
Sandalphon, llamado algunas veces por los cabalistas Ángel Sombrío; mientras que
Metraton, el Ángel de la Faz, es el Ángel Luminoso. Se dice que estos dos
ángeles se mantienen detrás del hombro derecho e izquierdo del alma, en sus
horas de crisis. También se los puede suponer como el bien y el mal Karma. Es
por referencia a esta función de Sandalphon como Ángel Sombrio presidiendo la
Deuda Kármica, que Malkuth es llamado Puerta de la Justicia y Valle de las
Lágrimas. Alguien ha dicho espiritualmente con mucha más verdad de que creía,
que este planeta es actualmente el infierno de otro planeta. En efecto, es la
esfera donde, normalmente, se pagan deudas del Karma. Sin embargo cuando hay
suficiente sabiduría, el Karma puede ser voluntariamente liberado en los planos
sutiles; he ahí una de las formas de la curación espiritual.
El orden Angélico asignado a
Malkuth es el de Los Ashim, Almas del Fuego o Partículas Ígneas, de las cuales
la señora Blavatsky dice cosas de vivo interés. En efecto, para los tiempos
presentes, un Alma de Fuego es la conciencia de un átomo; los Ashim representan,
pues, la conciencia natural de la materia; son ellos los que dan sus propiedades
características. Las Vidas Igneas, esas cargas eléctricas infinitesimales, son
las que sin cesar, de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, cumplen su
misión tejedora en la tela de la apariencia material, de la cual forma base.
Todo lo que conocemos como materia se construye sobre substrato. Ciertos actos
mágicos se producen con el auxilio de Vidas Ígneas; pocos seres son capaces de
efectuarlos, porque mientras más denso es el plano en que se opera, más debe
extenderse el poder del Mago.
El Chakra Mundado de Malkuth
es la Esfera de los Elementos la cual ha sido estudiada en todo su posible
detalle en estas páginas.
La Experiencia Espiritual de
Malkuth es la Visión del San Ángel Guardián. Este Ángel, que, según el decir de
los cabalitas es asignado a cada alma que nace y que la acompaña hasta su muerte
guardándola y ofreciéndola a Dios, es en realidad el Superior de cada uno de
nosotros, el cual construye el ser en torno a la Chispa Divina, núcleo
permanente de toda alma durante su evolución; envía un reflejo de sí mismo a la
materia, durante cada encarnación, a fin de dar una base a cada nueva
personalidad.
Cuando el Yo Superior y el Yo
inferior son confundidos por la absorción total de lo Inferior por lo Superior,
se llega al verdadero Adepto; he aquí la Gran Iniciación o Unión Divina Menor,
la suprema experiencia del alma encarnada; después, el alma liberada de toda
necesidad de renacer en una envoltura carnal: puede ascender a través de los
planos y entrar en su reposo, o bien si ésta es su elección, permanecer en la
esfera terrestre y actuar como un Maestro.
He aquí, pues, la experiencia
particular de Malkuth: el descenso de la Divinidad en la Humanidad, así como la
experiencia espiritual de Tiphareth es el ascenso de la humanidad en el Ser
divino.
La Virtud especial de Malkuth
se llama Discriminación. Esta idea se vuelve a hallar también en el curioso
simbolismo antiguo que declara que la correspondencia microcósmica se encuentra
en el ano. Todo lo que en la vida está corrompido, debe ser expulsado y la
excreción macrocósmica se produce en las esferas de los Qliphoth, que se hallan
debajo de Malkuth, de donde las excreciones cósmicas no pueden renacer en los
planos de la forma organizada, antes de haber hallado un equilibrio. Por tanto,
en el mundo de los Qliphoth hay una esfera que no es el Infierno, sino el
Purgatorio; es un receptáculo de fuerzas desorganizadas provenientes de formas
destruídas y expulsadas por la evolución; es el Caos de un arco inferior. Es de
este receptáculo de formas habituadas a destruir --y por cierto que lo logran
rápidamente- de donde, entidades imperfectas, extraen sus vehículos. Se dice que
también sirve para el uso de ciertos tipos inferiores de magia negra. La
tendencia de las fuerzas que se encuentran en la esfera de los Qliphoth es
siempre la de resumir las formas a las cuales estaban acostumbrados antes de su
desintegración y el retorno a su estado primitivo como esas formas eran por lo
menos rezagadas, si no activamente nocivas, se deduce, por lo tanto, que esta
materia caótica no es un instrumento deseable de trabajo; es mejor dejarla donde
está, esperando que su purificación sea completa, que de nuevo haya sido
filtrada por la Esfera Terrestre, por medio de sus canales naturales, y que de
esa manera haya vuelto a entrar en la corriente de la evolución. Es por este
motivo que todos los cultos subterráneos y la evocación de los desencarnados son
indeseables, porque las formas de las entidades que entonces se manifiestan
deben ser construidas, al menos parcialmente, con ayuda de esta substancia del
Caos.
De consiguiente, una propiedad
especial de Malkuth es la de actuar como una especie de filtro cósmico,
expulsando la excreción y preservando lo que todavía tenga alguna utilidad.
Se nos dice que los vicios
característicos de Malkuth son: la avaricia y la inercia. Es fácil ver cómo la
estabilidad de Malkuth, llevada al extremo, se convierte en inercia. El concepto
de avaricia aunque de una aparente evidencia menor, pronto se revela si
reflexionamos; porque la tendencia a retener del avaro es una especie de pesadez
espiritual, opuesta a la discriminación que expulse los desperdicios de la vida,
por el ano cósmico, en el receptáculo de los Qliphoth. Es interesante hacer
notar la declaración de Freud, que dice que el avaro está constantemente
constipado; también asimila el sueño del oro a una excreción.
Una de las cosas más
importantes a hacer en Malkuth, antes de elevarse por encima de las limitaciones
de la vida y respirar una atmósfera de mayor amplitud, es la de aprender a
despreocuparse, a sacrificar lo inferior a lo que lo supera, a fin de adquirir
una perla preciosa. El discernimiento es lo que nos permite saber cuál es el
valor menor que es necesario abandonar para obtener uno mayor, porque no hay
ganancia sin sacrificios. Lo que no comprendemos es que todo sacrificio debe
atesorar para nosotros una riqueza en el cielo, donde ni el moho ni el orín
corrompen, sin lo cual es una pérdida inútil.
Ya hemos notado una de las
correspondencias asignadas en el microcosmos a Malkuth. Sin embargo, también se
dice que Malkuth corresponde a los pies del Hombre Celeste. También aquí
encontramos un concepto notable; porque a menos que los pies estén firmemente
plantados en la Tierra Maternal, ninguna estabilidad es posible. Hay muchos
místicos mal informados que tienen una tendencia a creer que el Hombre Celeste
tiene solamente una cabeza y un cuello, como los Querubines y no reservan ningún
lugar para los órganos de generación de Yesod, o para el ano Malkuth. Estos
místicos deben aprender la lección de un sueño divino que enseñó a San Pedro, o
sea que nada de lo que Dios hizo es impuro, a no ser que nosotros mismos lo
tornemos impuro. Debemos reconocer la Vida Divina en cada una de sus funciones
guiando así a la humanidad hacia el prototipo divino y santificándole. La pureza
está próxima a la divinidad, sobre todo la pureza interior. Si queremos
evadirnos y esquivar no importa qué, ¿cómo podremos purificarlo? Los “tabú”, de
las razas primitivas han sido olvidados por nuestra civilización moderna, y las
consecuencias de este olvido son desastrosas para la salud y el bienestar de la
humanidad.
Los símbolos de Malkuth son:
el altar de doble cubo y la cruz de brazos iguales también llamada la cruz de
los elementos.
El altar de doble cubo ilustra
la máxima Hermética que dice “lo que está arriba está abajo"; enseña que el
mundo visible es reflejo del mundo invisible, y su correspondencia exacta. Este
altar cúbico es el altar de los Misterios, por oposición al altar de la Mesa, el
cual es la Iglesia. El segundo está ubicado al Este pero el altar cúbico está en
el centro. Se dice que sus verdaderas proporciones son una altura de seis pies,
un ancho y profundidad mitad menores.
La cruz de brazos iguales, o
cruz de los elementos, representa los cuatros elementos en estado de perfecto
equilibrio, el cual es el estado ideal de Malkuth. En el Árbol de la Vida está
representado por la división de Malkuth en cuatro cuartos, de colores limón,
oliva, granate y negro estando el color limón hacia Yesod, el negro hacia la
región de los Qliphoth, el oliva hacia Netzach y el granate hacia Hod. Son los
reflejos de los Tres Pilares y de la Esfera de los Qliphoth atenuados y
atemperados por el velo de la materia terrestre.
De esa manera, todas las cosas
se hallan reunidas en Malkuth, aunque vistas a través de un cristal obscuro, por
reflejo, y no cara a cara.
Las cartas del Tarot dan
curiosos resultados, cuando se medita sobre ellas a la luz de lo que sabemos de
Malkuth. El Diez de Bastos es llamado Señor de la opresión; el Diez de Copas,
Señor del Exito Perfecto; el Diez de Espadas, Señor de la Ruina, y el Diez de
Oros Señor de las Riquezas.
Como ya hemos visto, en
Malkuth es donde las fuerzas espirituales se realizan en el plano de la forma;
tomando completas esas formas, “sacrificándolas”, se las puede reconducir al
estado de poderes espirituales.
Se notará que esas cuatro
cartas del Tarot, tienen alternativamente' un sentido propicio y uno nefasto; en
efecto, el Diez de espadas se considera la peor carta que pueda salir, si se
trata de adivinación. A este propósito podríamos recordar una curiosa doctrina
Alquímica; se dice que los signos planetarios están compuestos por un triple
símbolo: el disco solar, la medio luna y la cruz sacrifical; estos símbolos,
debidamente interpretados, dan la clave le la naturaleza alquímica de cada
planeta y su uso práctico en la Gran obra de transmutación. Marte, por ejemplo,
donde la cruz está encima del disco, se dice ser exteriormente corrosivo, pero
interiormente solar; Venus, donde el círculo está sobre la cruz, pasa por ser
exteriormente solar, pero interiormente corrosivo o como dice la Escritura,
"dulce en los labios y amargo en las entrañas".
El mismo principio prevalece
en cada uno de los Diez. Cada carta representa la acción de un cierto tipo de
fuerza espiritual en el plano de la materia densa. La más espiritual de esas
cartas, el Diez de la serie cuyo As se dice que es la Raíz de los Poderes del
Fuego, se llama Señor de la opresión.
Esto nos enseña que los más
elevados poderes espirituales se arriesgan en volverse destructivos, en contacto
con el plano material. Los Poderes del Fuego, en su más elevado poder en el Diez
de Bastos, son un fuego devorador. “Así como el oro es probado por la llama, así
el corazón debe serlo por el dolor”.
Por otra parte todo el
simbolismo de la serie de los Cálices, las Copas, manifiesta muy evidentemente
la influencia Venusina en esta serie, encontramos a Los Señores del Placer, la
Dicha Material, la Abundancia . Pero también encontramos a Los Señores del Éxito
Ilusorio, del Éxito Abandonado, de la Pérdida, que muestran claramente que esas
cartas, aunque de apariencias solares, son interiormente destructivas.
Las Espadas manifiestan la
influencia Marciana. El Señor de la Ruina indica el sacrificio total de todas
las cosas del plano material.
Pero en Los Oros, dos veces
terrestres, la combinación es inversa. El Diez de Oros es el Señor de las
Riquezas.
De consiguiente, se comprueba
que las cartas que son esencialmente de naturaleza espiritual, en el plano
físico son exteriormente funestas. Las que son esencialmente de naturaleza
material, exteriormente son solares, y bienhechoras en el plano material. Esto
nos enseña una lección útil, y nos da una clave importante en aquellas
operaciones adivinatorias donde se busca discernir la acción de los poderes
espirituales actuando en un caso cualquiera.
Todos los asuntos del mundo
tienen su flujo y su reflujo como las alas del océano, la cresta de una ala
siguiendo a otra en progresión rítmica; así, cuando una condición mundial está
en su cenit o en su nadir sabemos que se aproxima un cambio de marea. Esta
noción se halla expresada en muchos refranes populares, tal como: “La hora más
obscura es la que precede a la aurora". Harriman, un americano millonario, dice
que debe su fortuna a compras en los mercados en baja, lo cual es exactamente lo
contrario de las prácticas normales; por tanto, es un procedimiento ingenioso,
porque el alza sigue siempre a una baja, y recíprocamente. Esto sucede tan
frecuentemente, que se creería que los especuladores deberían conocer esta
lección histórica, pero siempre la descuidan. El conocimiento de este hecho es
lo que permite a la Fraternidad de la Luz Interior proseguir un sendero seguro
entre todas las dificultades de la postguerra, y atravesarlas sin tener que
restringir ninguna de sus actividades. Hay momentos en que la modestia se
impone, si uno quiere ser solvente; hay otros donde no se puede lanzar
audazmente, a pesar de todas las apariencias contrarias, porque se sabe que la
marea ascenderá y nos llevará con ella.
Esas cuatro cartas, pues, dan
una indicación muy exacta sobre la naturaleza de la operación de las fuerzas de
Malkuth y, cuando se presentan en una adivinación, se puede esperar que el oro
se obscurezca, o surgir tarde o temprano de la tierra; según esos presagios, hay
que saber tener paciencia o desplegar las velas.
El uso de la adivinación es el
hacer discernir las fuerzas espirituales implicadas en un acontecimiento, y
obrar según esta noción.. ¿Para qué podría servir una adivinación efectuada por
alguien que no tenga discernimiento espiritual? Y se podría esperar encontrar
este discernimiento en el ocultista de pacotilla que nos da tanto por un centavo
o tanto por un dólar? De esa manera no podremos nunca acercarnos a las cosas
espirituales. Entre los antiguos, la adivinación era un rito religioso; y deberá
volver a serlo, a menos que queramos sembrar la desgracia y el error.