CAPITULO XVIII.-
KJESED (CHESED), EL CUARTO SEPHIRAH
TITULO : Kjesed : Misericordia: (Hebreo Kjed,
Samecj Daleth)
IMAGEN MÁGICA : Un poderoso rey coronado y
sentado en su trono.
SITUACION EN EL ARBOL : En el centro del Pilar
de la Misericordia.
TEXTO YETZIRATICO : Al Cuarto Sendero se lo
llama La Inteligencia cohesiva y receptiva, porque contiene todos los Poderes
Sagrados, y porque de ella emanan todas las virtudes espirituales con las
esencias más exaltadas; emanan unas de otras en virtud de la Emanación
Primordial, la Corona Altísima: Kether.
TITULOS DADOS A KJESED : Guedulah. Amor,
Majestad.
NOMBRE DIVINO : El
ARCANGEL : Tzadkiel.
ORDEN ANGELICO : Chasmalim. Seres luminosos.
CHAKRA MUNDANO: Tzedek, Júpiter.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL : Visión de Amor.
VIRTUD: OBEDIENCIA
VICIO : Fanatismo, hipocresía, glotonería,
tiranía.
CORRESPONDENCIA EN EL MICROCOSMOS: El brazo
izquierdo.
SIMBOLOS : La figura sólida. El Tetraedro. La
Pirámide. La Cruz de brazos iguales. El Báculo. La Esfera. El Cetro. La Vara.
CARTAS DEL TAROT : Los Cuatro.
Cuatro de Bastos : Obra o trabajo
perfeccionado.
Cuatro de Copas : Placer.
Cuatro de Espadas : Descanso después de la
lucha.
Cuatro de Oros : Poder terreno.
COLOR EN ATZILUTH : Violeta profundo.
" BRIAH : Azul.
" YETZIRAH : Morado obscuro.
" ASSIAH : Azul obscuro moteado de amarillo.
I
Entre los Tres Sephiroth Supremos y el par de
Sephiroth opuestos que les suceden en el Arbol existe un gran precipicio que los
cabalistas llaman El Abismo. Los seis Sephira subsiguientes: Kjesed, Gueburah,
Tipharet, Netzach, Hod y Yesod, constituyen lo que los cabalistas llaman
Microposopos, el Rostro Menor, Adam Kadmon, el Rey. La Reina, esposa del Rey, es
Malkuth, o el Mundo Físico. Tenemos, pues, el Padre (Kether), el Rey y la
Esposa; en esta configuración del Arbol existe un profundo simbolismo de gran
importancia práctica tanto en filosofía como en magia.
El Abismo, ubicado entre el Macroposopos y el
Microposopos, indica una demarcación de la naturaleza del ser en el tipo de
existencia que prevalece en cada uno de ellos. Es en este Abismo donde está
situado Daath, el Sephirah del Devenir. También se lo llama entendimiento, en el
cual sus elementos principales son la Percepción, la Aprehensión y la
Conciencia.
Estos dos tipos de existencia, el Macroposopos
y el Microposopos, indican esencialmente lo potencial y lo actual. La
manifestación actual, como puede concebirla nuestra mente finita, empieza en el
Microposopos, cuyo primer aspecto de manifestación es Kjesed, el Cuarto Sephirah,
situado inmediatamente debajo de Kjokmah, el Padre, en el Pilar de la
Misericordia, del cual es el Sephirah central. Está equilibrado en el lado
opuesto del Arbol por Gueburah la Severidad, y este par, Gueburah Guedulah,
forma el Poder y la Gloria de la invocación final del Padrenuestro siendo, por
supuesto el Reino, Malkuth.
Como ya hemos visto, podemos aprender mucho de
un Sephirah por su posición en el Arbol, y en la de Kjesed (o Chesed) en el
Pilar de la Misericordia, podemos deducir que es Kjokmah en una espira inferior.
Es emanado por Binah, Sephirah pasivo, y a su vez emana a Gueburah, un Sephirah
catabólico cuyo chakra mundano es Marte con su simbolismo bélico, el cual es
Saturno en un arco o nivel inferior.
De todo esto podemos aprender muchas cosas
acerca de Kjesed. Es el Padre amante, el protector y preservador, así como
Kjokmah es el engendrador de todo. Continúa la obra de Kjokmah, organizando y
preservando cuanto el Padre universal ha concebido o generado. Con su
misericordia equilibra la severidad de Gueburah. Es anabólico, o constructivo,
en contradistinción con el catabolismo de Gueburah.
Ambos aspectos están muy bien expresados en la
imágenes mágicas atribuídas a estos dos Sephiroth, imágenes que son de la de dos
reyes: la Kjesed, un rey en su trono, y la Gueburah, un Rey en su carro de
guerra; en otras palabras, los gobernantes del reino en tiempos de paz y en
tiempos de guerra; el uno como legislador y el otro como guerrero.
La analogía fisiológica nos dará una clara
comprensión de estos dos Sephiroth. El metabolismo se compone de anabolismo o
ingestión y asimilación de alimentos y su transformación en tejidos orgánicos, y
de catabolismo, o destrucción de los mismos tejidos por la actividad, la energía
exteriorizada . Los subproductos del catabolismo son las toxinas de la fatiga
que la sangre debe eliminar merced al reposo. Todos los procesos vitales
constituyen una serie ininterrumpida de construcción y destrucción, de Gueburah
y Guedulah (otro nombre de Kjesed), que representan estos dos procesos en el
Microcosmos.
Kjesed, el primer Sephirah en el Microposopos,
o Universo Manifestado, representa la formulación de la idea arquetípica, la
concreción de lo abstracto. Cuando el principio abstracto que forma la raíz de
una nueva actividad se formula en nuestra mente, operamos en la Esfera de Kjesed.
Un ejemplo aclarará el punto de que se trata. Supongamos un explorador que,
desde la cima de una montaña, contemple una región recientemente descubierta y
compruebe que las llanuras que se extienden más álla de la costa son fértiles, y
que un río fluye por ellas en su marcha hacia el mar, atravesando la garganta de
la montaña. En esos momentos piensa en la riqueza agrícola que pueden encerrar
esas llanuras, y en las facilidades para el transporte fluvial que ofrece el
río.
Piensa en un posible puerto en el estuario,
porque se le ocurre que la desembocadura del rio habrá abierto un canal por el
cual será posible que vengan los buques. Mentalmente ve los muelles, los diques
y los almacenes del puerto, el caserío y todo lo demás. Después se pregunta si
las montañas no contendrán ricos minerales, y se imagina una línea férrea que
corra a lo largo del río, y que se ramifique en los diferentes valles. Ve, en su
imaginación, la afluencia de colonos. Será necesario edificar un hospital, una
iglesia, quizás una cárcel, hoteles, etc. Su imaginación, contempla la calle
principal de la ciudad en formación, y determina entonces adquirir todos los
terrenos que formen esquina para prosperar así, personalmente, de acuerdo con la
prosperidad general de la bella, nueva y floreciente ciudad. Todo esto lo ve,
mientras la selva, aun virgen, cubre todas esas tierras y bloquea los pasos de
la montaña; pero, sabiendo que las llanuras son fértiles, que el río cruza el
valle y la montaña, puede ver, en principio, el desenvolvimiento total y el
desarrollo que puede producirse. Mientras su mente actúa de esa manera, sépalo o
no, opera en la esfera de Kjesed; y también todos los que puedan funcionar en
términos de Kjesed y pensar adelantándose al futuro, como lo hace el explorador
de nuestro ejemplo, viendo lo que puede surgir de determinadas causas mucho
antes de que se trace el primer plano o se coloque el primer ladrillo, tienen el
poder de adueñarse de las tierras valiosas donde se establecerán muelles o por
donde correrá la calle principal.
Todo el trabajo creador del mundo se hace así,
merced a la labor de mentalidades e inteligencias que operan en términos de
Kjesed, el rey sentado en su trono, sosteniendo el cetro y el mundo, gobernando
y guiando a su pueblo.
En contraste con lo que acabamos de exponer,
observamos aquellos cuyas mentes no pueden funcionar más arriba del nivel de
Malkuth, la esposa del Rey. Son personas a las cuales les es imposible ver, como
se dice, la madera en el árbol; no pueden pensar más que en detalles, careciendo
de la potencia para sintetizar y ver las cosas en gran conjunto. Su lógica,
siempre materialista, no puede ver el origen de las cosas. Incapaces de
distinguir las causas sutiles, son víctimas sempiternas de lo que llaman
"caprichos de la suerte". Tampoco pueden operar en la línea seguida por los
impulsos primarios cuando éstos descienden por sí propios, o son llamados a
bajar al seno de la manifestación.
El ocultista que carezca de la Iniciación de
Kjesed, se verá limitado a funcionar en la esfera de Yesod, el plano de Maya, la
ilusión. Para él, la imágenes astrales reflejadas en el espejo mágico de la
subconsciencia serán realidades, y no hará ninguna tentativa para traducirlas en
términos de los niveles superiores, aprendiendo, así, lo que realmente
representan. Por sí propio se habrá construido una morada en la esfera de las
ilusiones, y continuamente, será engañado por los fantasmas que,
inconscientemente, él mismo ha proyectado. Si pudiera funcionar en términos de
Kjesed, percibiría las ideas arquetípicas animadoras, de la cuales estas
imágenes mágicas no son más que sombras o representaciones simbólicas. En este
caso, se convierte en amo y señor del tesoro, en vez de ser alucinado por esas
imágenes; podrá entonces utilizarlas de la misma manera que un matemático
utiliza los símbolos algebraicos. Trabaja mágicamente como lo hacen los Adeptos
Iniciados, y no como los hechiceros.
El místico que funciona en el Centro Crístico
de Tiphareth, si carece de las claves de Kjesed, también será alucinado, aunque
de forma distinta y mucho más sutil. En este nivel sabrá descifrar las imágenes
mágicas con bastante exactitud, refiriéndolas a lo que representan y no dándoles
más valor que el de meros signos o señales, como tan bien lo demuestra Santa
Teresa en su "Castillo Interior". No obstante, el místico caerá en el error de
creer que las imágenes que percibe y las experiencias por las que pasa son el
resultado de un coloquio personal de su alma con Dios, en vez de advertir que no
son más que etapas en el Sendero. Verá un salvador personal en el Dios Humano.
Adorará a Jesús de Nazareth como Dios Padre, confundiendo asi las Personas.
Kjesed, pues, es la esfera donde se formula la
idea arquetípica; la aprehensión por la conciencia de un concepto abstracto que
ultérrimamente está destinado a atravesar los planos y a concretarse a la luz de
la experiencia obtenida con la concretación de otros conceptos análogos, también
abstractos. E, igualmente, en su aspecto macrocósmico, representa la fase
correspondiente, en el proceso de creación. La ciencia materialista cree que los
únicos conceptos abstractos son los que puede formular la mente humana; pero la
Ciencia Espiritual Esotérica enseña que la Mente o Inteligencia Divina formuló
ideas arquetípicas para que la substancia pudiera tomar forma, y que sin ideas
de ese orden la substancia sería informe y vacía, algo asi como limo primordial
que espera el aliento de vida para organizarse en células o cristales. Las
últimas investigaciones en la Física han revelado que toda substancia, sin
excepción, tiene una estructura cristalina, y que las líneas de tensión que los
psíquicos perciben como corriente etérica ya han quedado reveladas en los Rayos
X.
Una parte muy importante y por cierto mal
comprendida es la que los Maestros desempeñan en los Misterios. Las distintas
escuelas definen este calificativo diferentemente, y algunas incluyen entre los
Maestros a Adeptos de alto grado; pero nosotros consideramos que es aconsejable
hacer una distinción entre los Hermanos Mayores encarnados, y los desencarnados,
porque Sus misiones y funciones son completamente distintas. El título de
Maestro debe darse sólo a Aquellos que están libres de la rueda del nacimiento y
de la muerte. Según la terminología de la Tradición Esotérica Occidental, el
grado de Adeptus Exemptus se le asigna a Kjesed, pues el término Exemptus indica
que ha sido liberado del Karma. Sabemos muy bien que algunos dan un significado
distinto a este término y que se ha conferido ese grado a personas en
encarnación. Se podría responder que si la función de esos Seres es activa y no
puramente honorífica, están libres de Karma y no reencarnarán más. A ellos se
les puede dar perfectamente el nombre de MAESTROS, porque Su Conciencia
corresponde a este grado; y, aunque es preciso hacer una distinción entre
Adeptos encarnados y desencarnados, nos parece preferible detenernos en esta
diferencia secundaria, que acordar a seres humanos un prestigio que no está
hecho para la naturaleza del hombre. Mientras un Adepto permanezca encarnado,
estará sujeto a las debilidades humanas, en algún grado, y a las limitaciones
impuestas por la vejez y la salud física. Hasta que no se haya liberado
completamente de la Rueda de los renacimientos, y funcione como Conciencia Pura,
no escapará por completo a las limitaciones humanas de la herencia y del medlio
ambiente. Por lo tanto, no es posible tener en él la misma confianza que la que
puede depositarse en los verdaderos MAESTROS desencarnados.
Una parte capital del trabajo de los Maestros
es la concreción de las ideas abstractas concebidas por la Conciencia del Logos.
El Logos, cuya meditación da nacimiento a los mundos, y cuya Conciencia,
desenvolviéndose, es lo que constituye la Evolución, concibe ideas arquetípicas
extraídas de la substancia del Inmanifestado, para usar de una metáfora, ya que
toda definición a este respecto es imposible. Estas ideas permanecen en la
Conciencia cósmica del Logos, como una simiente en la flor, porque no hay allí
suelo alguno para que germine. La Conciencia Logoica, como Ser puro, no puede
proveer, en su propio plano, el aspecto formativo indispensable para la
manifestación. Las tradiciones esotéricas dicen que los Maestros conciencias
desencarnadas y disciplinarias por la forma, aunque ahora carecen de ella,- en
Sus meditaciones sobre la Divinidad, pueden percibir telepáticamente esas ideas
arquetipicas en la Mente Divina y, realizando su aplicación práctica en los
planos de la forma y de la línea que seguirá ese desenvolvimineto, producen
imágenes concretas en Sus propias conciencias, que servirán para concretar esas
ideas abstractas arquetípicas en los primeros planos de la forma, llamados BRIAH
por los cabalistas.
Esta es, pues, la tarea que realizan los
Maestros en Su esfera especial, la esfera organizadora, constructiva y fecunda
de Kjesed en el Pilar de la Misericordia. La obra de los Maestros de la Noche,
que son completamente diferentes a los Adeptos Negros, la realzan en la esfera
correspondiente a Gueburah, en el Pilar de la Severidad, el cual consideraremos
a su debido tiempo. El punto de contacto entre los Maestros y Sus discipulos se
encuentra en Hod (Jod), el Sephirah de la magia ceremonial, como bien lo indica
el SepherYetzirah, declarando que de Gueburah, al Cuarto Sephirah, emana la
esencia de Hod. Estas indicaciones que dan los textos Yetziráticos con respecto
a las relaciones entre los Sephiroth individuales son de gran importancia para
el Ocultismo práctico. De consiguiente. Hod puede ser considerado como
representando a Kjohmah y a Kjesed en un arco inferior, de la misma manera que
Netzach representa a Binah y a Gueburad. Explicaremos esto en detalle cuando
tratemos de estos Sephiroth, pero tenemos que referirnos a ellos desde ahora, a
fin de que resulte inteligible la función de Kjesed.
Ya hemos llegado a un punto en el esquema del
Arbol donde el tipo en función de actividad es accesible a nuestra conciencia
humana. En nuestro estudio sobre los Sephiroth precedentes, hemos formulado
concepto metafísicos, conceptos que, aunque muy remotos (son extraordinariamente
importantes, porque si no los tuviéramos presentes como base de nuestro
entendimiento de la Ciencia Esotérica, caeríamos en la superstición y
utilizaríamos la Magia como los hechiceros, y no como los Adeptos. En otros
términos, seríamos incapaces de trascender los planos de la forma y nos
alucinaríamos, siendo dominados por los fantasmas evocados y creados por la
imaginación mágica, en vez de servinos de ellos como las cuentas de un ábaco en
nuestros cálculos, lo que para un ingeniero equivaldría a usar una regla común
en vez de la regla de calcular.
Kjesed, pues, se refleja en Hod (Jod), a
través del Centro Crístico de Tiphareth, de la misma manera que Gueburah se
refleja en Netzach. Esto nos enseña mucho, pues nos indica que para que la
conciencia pueda elevarse de la forma a la fuerza, o descender de la fuerza a la
forma, debe pasar por el Centro del Equilibrio y Redención, al cual corresponden
los Misterios de la Crucifixión.
La conciencia exaltada del Adepto asciende a
la Esfera de Kjesed en Sus meditaciones ocultas, y es en ella donde recibe las
inspiraciones que luego adapta a los planos de la forma. Es allí donde encuentra
a los Maestros como influencias espirituales, con las que se pone en contacto
telepáticamente, sin mezcla alguna de personalidad. Este es el verdadero y más
elevado medio de contacto con los Maestros , o sea de mente a mente, de espíritu
a espíritu, en su propia esfera de exaltada conciencia. Cuando se ve a los
Maestros clarividentemente como seres reales, el Color de Sus túnicas indica el
rayo a que pertenecen, pero lo que se ve es la imagen reflejada en la Esfera de
Yesod, que es el reino de los fantasmas y de las alucionaciones. Hollamos un
terreno muy inseguro cuando encontramos aquí a los maestros. En esta Esfera es
donde las manifestaciones espirituales adoptan la forma antropomórfica que
descarría y desorienta a los psíquicos incapaces de elevarse hasta la Esfera de
Kjesed. Y así es que cuando el anuncio de un impulso espiritual se expande por
el mundo, es interpretado como la vuelta de un Instructor mundial.
II
Conforme descendemos por el Arbol, llegando a
esas Esferas más accesibles para nuestra comprensión de los Tres Supremos,
encontramos que los símbolos asociados con cada Sephirah se van haciendo más y
más elocuentes, pues hablan a nuestra experiencia en vez de obligarnos a razonar
por mera analogía.
La imagen mágica que representa a Kjesed es un
Rey poderoso coronados en su trono; esta posición indica que se halla sentado
establemente en un reino de paz y no en marcha en su carro de guerra, como lo
sugiere la imagen mágica de Gueburah. Los títulos adicionales de Kjesed
Majestad, Amor confirman esta idea del Monarca bondadoso, padre de su pueblo; y
la posición de Kjesed en el centro del Pilar de la Misericordia prueba una vez
más la idea de la Estabilidad ordenada y de la ley misericordiosa del gobierno
que rige para el bien de los gobernados. El título de las huestes angélicas
asociadas con Kjesed los Chasmalin (Jasmalim), Seres Luminosos destaca la idea
del esplendor real de Guedulah, otro de los títulos que se dan frecuentemente a
Kjesed. El chakra mundano asignado a Kjesed Júpiter, llamado en astrología el
Gran Benéfico, completa esta cadena de asociaciones.
Del lado microcósmico o subjetivo, encontramos
que la virtud asignada a las experiencias de esta Esfera es la obediencia. Es
sólo por esta virtud que sus motivos pueden beneficiar por la sabia autoridad de
Kjesed. Nos es menester sacrificar una buena parte de nuestra independencia y de
nuestro egoísmo, a fin de participar en las ventajas de una vida social
compleja; no hay ningún medio para escapar de esta restricción, de este
sacrificio. En esta Esfera, más que en ninguna otra, no es posible, como
vulgarmente se dice, replicar y estar en la procesión. No existe nada parecido a
lo que se llama libertad, si con ello comprende los caprichos de una voluntad
sin oposición. La fuerza de gravedad, entre otras cosas, es un serio obstáculo
para nosotros. Se podría definir la libertad como el derecho de elegir cada uno
su guía, pues es necesario aceptar un guía en toda corporación respetable, o
resignarse al caos. Una autoridad que sea a la vez inspirada y eficaz, es lo que
a voz en cuello claman las necesidades del mundo actual; y nación tras nación
están en camino de buscar y encontrar un guía que, lo mejor posible, corresponda
aproximadamente a su ideal étnico, marchando todas como un solo hombre detrás de
este guía. La influencia benigna, actuante y organizadora de Júpiter es el único
remedio para los sufrimientos del mundo; y cuanto más se haga sentir, tanto más
los pueblos podrán recobrar su equilibrio emotivo y salud física.
Por el contrario, los vicios asignados a
Kjesed intolerancia hipocrecia, glotonería, tiranía ,todos ellos son vicios
sociales. La intolerancia se rehusa a evolucionar con el tiempo, a aceptar otros
puntos de vista, lo cual significa estancamiento fatal para las relaciones entre
razas. La hipocresía implica que no damos de corazón a la corporación de la
vida; pero, como Ananías, anhelamos salvar nuestra parte. La glotonería nos
expone a la tentación de tomar más de lo que nos viene de los recursos comunes,
lo cual no es más que uno de los nombres del egoismo. Y la tiranía es el uso
abusivo de la autoridad que surge cuando la naturaleza involucra vanidad,
crueldad.
La correspondencia en el Microcosmos nos es
dada como el brazo izquierdo, que indica un modo del funcionamiento del poder
menos activo que el del brazo derecho, el cual, en la imagen mágica de Gueburah,
levanta la espada. La mano izquierda sostiene el globo, que significa la tierra
y muestra que todo está a salvo en la mano firme de aquel que gobierna. Kjesed,
en efecto, denota más bien firmeza que la energía dinámica.
Se nos dice que el número místico de Kjesed,
el cual a menudo es representado por una figura, es el tetraedro. Un talismán de
Júpiter se erige siempre sobre una figura tal. Otro de sus símbolos es el sólido
geometrico, y la razón es evidente, cuando se consideran las figuras geométricas
evolucionadas de los Sephiroth a que hemos pasado revista. El punto para Kether,
la línea para Kjokmah, el espacio de dos dimensions para Binah; por tanto, es
lógico que el sólido de tres dimensiones concierna a Kjesed.
Estas relaciones involucran un sentido más
profundo que una simple serie de símbolo. El sólido representa esencialmente la
manifestación, tal como nos es conocida en nuestra conciencia de tres
dimensiones. No podemos concebir una existencia de una o dos dimensiones sino
por medio de las matemáticas o el símbolo. Kjesed, como ya hemos dicho, es el
primero de los Sephiroth manifestados; por consiguiente, es muy natural que el
símbolo de la figura sólida haga parte de sus atributos. Esta figura sólida
especial es habitualmente la pirámide, figura de tres faces y una base,
expresando así la cualidad numérica de Kjesed.
Aparte de la Cruz del Calvario de los
Misterios Cristianos, hay muchos aspectos diferentes de la Cruz; cada una de
ellas representa diversos modos particulares de acción del poder espiritual, lo
mismo que las diferentes formas de Nombres Divinos asignados a Dios. La forma de
cruz que se relaciona a Kjesed, es de brazos iguales; simboliza el equilibrio de
los cuatro elementos e implica la dominación de la naturaleza por una influencia
sintética que establece la armonía por doquier.
La Esfera, el Cetro, el Báculo y la Vara se
derivan de este Sephirah; expresan tan perfectamente los aspectos del poder real
bienhechor de Kjesed, que no tienen necesidad de ser comentados.
Las cuatro cartas del Tarot ubicadas en Kjesed,
cuando se efectúa una operación adivinatoria, expresan, por correspondencia, la
idea dominante del tema. El Cuatro de Basto simboliza Obra o trabajo
perfeccionado, representando admirablemente el exito del rey en tiempo de paz en
su próspero reino. El Cuatro de Copas es el Señor del Placer, y se relaciona al
título de Esplendor asignado a Kjesed, que abarca el fulgor de su Orden
Angélico. El Cuatro de Espadas indica el descanso después de la lucha,
concordando perfectamente con la imagen del Monarca sentado. El Cuatro de Oros
es el Señor del Poder Terrestre, simbolismo evidente de por sí, al cual no es
necesario agregar nada.
Hemos dejado para el fin de este estudio la
consideración del texto Yetzirático para que el ritmo del simbolismo que se
sucede en orden exacto no fuese destruido. Este texto contiene tanto sentido,
que se lo comprende mejor cuando ya se conoce el simbolismo anterior. Mucho de
lo que a él se relaciona ha sido ya estudiado cuando examinamos la relación de
Kjesed con los Sephiroth precedentes. Por tanto, no queremos repetirnos, y nos
limitamos a remitir al lector a esas páginas para así, en lo posible, evitar
repeticiones casi inevitables en el estudio del Arbol de la Vida, en la cual los
diversos simbolismos representan el mismo poder sobre diferentes niveles de
manifestación o bajo aspectos desemejantes.
El Cuarto Sendero es llamado "La Inteligencia
Cohesiva". Vemos claramente el sentido de estas palabras, si pensamos en Kjesed
como un rey sentado en un trono, organizando los recursos de su superior y
esforzándose para que todas las cosas se equilibren para el bien común.
También es llamado "La Inteligencia
Receptiva", en el texto Yetzirático, y esto se refiere al símbolo del brazo
izquierdo asignado a este Sephirah en el Microcosmos.
Kjesed "contiene todos los Santos Poderes, y
de él emanan todas las virtudes espirituales, como asimismo la Esencia más
exaltadas. La enseñanza que involucra esta frase ha sido explicada
precedentemente con respecto a las ideas arquetípicas.
"Emanan uno de otro en virtud de la emanación
primordial, la más Alta Corona: Kether". Estos conceptos han sido abordados a
propósito del segundo Sephirah, Kjokmah, cuando estudiamos el desarrollo de la
fuerza descendiendo de un Sephirah a otro.