CAPITULO XXIII.-
HOD, EL OCTAVO SEPHIRAH
TÍTULO: Hod (Jod), la Gloria,
(Letras hebreas: He, Vau, Daleth ) .
IMAGEN MÁGICA: Un
hermafrodita.
POSICION EN EL ÁRBOL: Al pie
del Pilar del Rigor.
TEXTO YETZIRÁTICO: El octavo
Sendero es llamado La Inteligencia Absoluta o Perfecta, porque es el instrumento
de la Primordial, la cual no tiene raiz en la que ella se pueda implantar, si no
es en los lugares ocultos de Guedulah, del cual emana su esencia
NOMBRE DIVINO: Elojim Tzaboath,
el Dios de la Legiones.
ARCÁNGEL: Michael (Mikjael).
ORDEN ANGÉLICO: Beni Elojim,
los Hijos de Dios.
CHAKRA MUNDANO: Kokab,
Mercurio.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Vision
del Esplendor.
VIRTUD: Veracidad.
VICIO: Mentira, improbidad.
CORRESPONDENCIAS EN EL
MICROCOSMOS: Las caderas, las piernas.
SÍMBOLOS: Nombres, versiculos,
Mandil.
CARTAS DEL TAROT: Los cuatro
Ocho.
Ocho de Bastos: Rapidez.
Ocho de Copas: Éxito
abandonado.
Ocho de Espadas: Fuerza
amortiguada.
Ocho de Oros: Prudencia,
COLOR EN ATZILUTH: Violeta
púrpura.
,, BRIAH: Naranja.
,, YETZIRAH: Rojo bermejo.
,, ASSIAH: Negro amarillento,
moteado en blanco.
Los dos Poderes primordiales
del Universo están representados' en el Árbol de la Vida, por Kjokmah y Binah,
Fuerza Positiva y Fuerza Negativa. Los cabalistas dicen que, aunque de cada
Sephirah emana el siguiente según su orden numérico, esos dos Poderes
Superiores, una vez establecidos en el Árbol, proyectan diagonalmente sus
reflejos de una manera muy especial. Esto se halla indicado claramente en el
Sepher Yetzirah cuando dice: "Hod no tiene raíz por la cual se pueda implantar,
sino es en los lugares ocultos de Guedulah, de donde emana su esencia". Guedulah
como sabemos, es otro nombre que se da a Kjesed.
Binah es el Creador de la
Forma. Kjesed es el anabolismo cósmico, la organización de las unidades
agrupadas por Binah en estructuras complejas que reaccionan entre sí; Hod,
reflejo de Kjesed, es a su vez un Sephirah de la Forma, y representa en otra
Esfera ese principio coagulante.
Kjokmah, por otra parte, es el
principio dinámico; se refleja en Guebúrah, el catabolismo cósmico,
representando la ruptura del complejo en unidades simples, o sea una liberación
de la energía; y esto se refleja también en Netzach, fuerza vital de la
Naturaleza.
Para la comprensión de los
cinco Sephiroth inferiores, es importante notar que el presente estudio de
evolución ha hecho penetrar en algún grado la conciencia humana en sus Esferas.
Tiphareth representa la conciencia más elevada , donde la individualidad se une
a la personalidad; Netzach y Hod representan, respectivamente, los aspectos de
fuerza y forma de la conciencia astral. A causa que la conciencia humana se ha
manifestado en sus esferas, sus naturalezas puramente cósmicas se han alterado
considerablemente bajo su influencia; y puesto que la conciencia humana, cuyo
dominio es Malkuth, es una conciencia de forma, nacida de la experiencia de la
sensaciones físicas, las condiciones de Malkuth se reflejan, bajo una forma
rarificada, en Hod y Netzach, y también, en un grado menor, en Tiphareth; Yesod
está más sometido aun a la influencia ampliadora de Malkuth.
Esto se debe al hecho de que
el espíritu de todo ser. habiendo logrado un grado de desarrollo suficiente para
entender una voluntad independiente, obra objetivamente sobre su medio, y de
consiguiente, lo modifica. Hagamos más claro lo que antecede, por medio de un
ejemplo: Las creaturas poco desarrolladas, las formas de vida sin poder motor,
tales como las anemonas marítimas, no pueden ejercer sobre su medio mas que una
influencia insignificante; pero un tipo de creación más inteligente y elevado,
puede proyectar una fuerza, obligando a lo que la rodea a plegarse a su
voluntad, como cuando un castor hace su nido. Los seres humanos, en la cima de
la escala de esos seres revestidos de materia, en este sentido han hecho
proezas, hasta el punto que el globo físico gradualmente se les ha sometido;
íntegras esferas son conquistadas por el hombre.
En lo que concierne a cada
diferente nivel de conciencia, las condiciones son precisamente análogas. El
espiritú construye con la substancia mental, la naturaleza espiritual se sirve
de las fuerzas espirituales del Cosmos, exactamente de la misma manera que la
anemona de mar se desarrolla absorbiendo los alimentos que le ofrece el agua.
Los tipos de personalidades superiores son análogos a los animales superiores,
en el sentido de que pueden , en un grado más fuerte, modificar sus medios más
sutiles: el espíritu, hecho de substancia mental, hace sentir su poder en el
plano mental.
Observando el plano astral
(que es esencialmente el nivel donde funcionan los aspectos más densos del
espíritu humano) notamos que las fuerzas y factores de este plano aparecen a la
conciencia como formas etéreas de un tipo distintamente humanas; y si afrontamos
filosóficamente este problema y no de manera pura, simple, creyente, nos será
difícil explicarlo; sin embargo, el Iniciado se lo explica. Declara que esas
formas especiales son creaciones del espíritu humano, que atribuye a las fuerzas
naturales inteligentes; formas de un tipo parecido a si propio; razonando por
analogía, el Iniciado se dice que, puesto que están individualizadas, su
individualidad, para manifestarse, debe tener un vehículo del mismo género que
su propia individualidad. Se sobrentiende, que esta presunción no es
necesariamente exacta. En efecto, estas formas de vida, dejadas íntegramente a
si mismas, terminan su encarnación en fenómenos naturales, siendo su vehículo
una cadena coordinada, como un río, una cadena de montañas, un huracán. Tan
pronto como el hombre entra en contacto con lo astral, sea un psíquico como un
mago, antropoformiza siempre, crea formas a su semejanza para representarse las
fuerzas sutiles que el se esfuerza en asir, comprender y someter a su voluntad.
Verdadero reflejo de Binah, en todos los planos y cualesquiera que sean, donde
su conciencia tenga acceso.
Las formas percibidas en el
plano astral por aquellos que pueden verlas, han sido creadas por la imaginación
de los hombres para representarse las fuerzas naturales sutiles de otros modos
evolutivos diferentes del humano. Las inteligencias de las otras formas de
evolución diferentes de la nuestra, poniéndose en contacto con la vida humana,
algunas veces pueden ser incitadas a asimilarse a la nuestra, como el hombre se
reviste de una escafandra para descender en otro elemento. Un cierto tipo
importante de magia se dedica a crear esas formas y hacerlas habitar por esas
entidades.
Examinemos de mas cerca lo que
sucede en una operación de ese género. El hombre primitivo, mucho más psíquico
que el civilizado, no estando organizado su espíritu por la educación,
intuitivamente sabe que hay una existencia sutil detrás de alguna fuerza natural
altamente diferenciada, diferente de otras fuerzas parecidas. Los hombres están
más al corriente de estas cosas en su subconsciente, de lo que de ordinario
quieren admitir; no es por casualidad que hablamos de lo femenino de un navío, Y
que decimos: "Nuestro Padre Tamesis". Un salvaje, pues, sintiendo esa vida en
los fenómenos, intenta entrar en contacto con ella y, si es posible, aliarse.
Como evidentemente no lo puede dominar, debe parlamentar con ella, de la misma
manera como lo haría con otras vidas incluidas en los cuerpos de otra tribu.
Para parlamentar, es menester un lenguaje; no es posible entenderse con una
fuerza muda. El salvaje, razonando por analogía, según sus primitivos métodos,
piensa que los seres que causan los fenómenos habitan en un reino parecido al
reino, en que se suceden sus propios sueños: los sueños de una vida despierta se
parecen a los del ensueño, con la ventaja que están sometidos a su voluntad; por
tanto, se esfuerza en aproximarse a esos seres entrando en sus esferas, es
decir, que forma un sueno en estado de vigilia, una imaginación consciente, tan
próxima como sea posible a las visiones nocturnas. Si sabe concentrarse con
fuerza, puede abandonar su conciencia de vigilia y entrar en un estado
determinado voluntariamente.
Para poder llegar a este fin,
construye una imagen mental propia para representar el genio del fenómeno
natural con el que anhela entrar en contacto; repite muchas veces este esfuerzo,
adora la imagen obtenida, le dirige plegarias y la invoca. Si la invocación es
ferviente, el ser en cuestión la percibe telepáticamente, y su atención e
interés pueden ser despertados de esa manera. Si las plegarias y los sacrificios
son agradables para su naturaleza, puede conseguirse una cooperación.
Gradualmente, este ser desconocido llega a domesticarse, aprisionarse;
finalmente, puede consentir a animar la imagen mental destinada a servirle de
vehículo. El éxito de esa operación depende, ante todo, de la medida en que el
operador pueda apreciar simpáticamente la naturaleza del ser invocado; tiene
éxito en la proporción en que el temperamento humano participa de esta
naturaleza.
Si hay éxito, se produce la
domesticación de una fuerza de la Naturaleza dada, y la encarnación de esta
fuerza en la forma que han construido sus adoradores. Mientras la forma astral
es mantenida viviente por el rito de adoración conveniente emanante de los
adoradores susceptibles de entrar en comunión simpática con esta especie de
vida, existe un Dios encarnado con el cual es posible un contacto y que ha
descendido al rango de la percepción humana. Si la adoración cesa, el dios en
cuestión desaparece y se reintegra al seno de la madre Naturaleza. Si vienen
otros adoradores que sepan construir una fuerza adecuada y estén dotados de la
simpatía de imaginación para invocarlo, la tarea de animar una vez más la vida
que se ha alejado, será relativamente simple; en todo caso, no será peor que
acercarse con un puñado de alfalfa a un caballo que se ha escapado.
Algunos podrían decir que esto
es una especulación fantástica y una abstracción puramente dogmática. ¿Como
podemos saber que esta es la manera en que procedía el hombre primitivo? Porque
es justamente el método que ha transmitido la tradición de los Misterios, desde
los tiempos más remotos; porque, empleado por cualquiera que sepa concentrarse
como es menester y este al corriente de los símbolos deseados para construir las
diferentes formas, el método no falla, y la llama de los altares atrae
nuevamente al antiguo Dios. Resultados definidos aparecen en la conciencia de
los adoradores; si emplean la técnica espiritista, y si un médium está entre
ellos, no dejaran de producirse fenómenos sorprendentes, pero previstos.
Este método es empleado en la
Misa por los sacerdotes que saben. En la Iglesia Romana, hay dos clases de
sacerdotes: el clérigo parroquial oficial, y los sacerdotes de las ordenes
monásticas, que tienen una misión interior y, en consecuencia, trabajan. Estos
monjes emplean frecuentemente en la Misa un alto grado de poder mágico: todo
psíquico puede atestiguarlo. El acto real de la Transubstanciación lo constituye
la encarnación de una fuerza espiritual en una forma astral. El conocimiento de
estas cosas y la existencia de cuerpos organizados de hombres y mujeres
entrenados para practicar su uso en las órdenes monásticas, es en lo que
consiste la fuerza de la Iglesia Católica y Apostólica. La falta de este saber
secreto es lo que constituye la debilidad de las comuniones cismáticas,
deficiencia que hace a los rituales anglicanos, con respecto a los rituales
Romanos, aun en sus ceremonias más amplias, lo que el agua es con respecto al
vino, pues los que practican ese rito no tienen noción de los secretos
tradicionales conservados por la religión Católica, e ignoran por ejemplo, hasta
el arte de visualizar. Quien escribe este libro no es católico ni lo será jamás,
pues no desea someterse a esa disciplina especial, ni piensa que no haya bajo
los cielos mas que un solo Nombre por medio del cual el hombre pueda salvarse;
aunque el autor reverencia ese Nombre, ve dónde esta el poder y, una vez visto,
lo respeta.
El poder de la Iglesia romana
no está en sus documentos sino en su función; tiene ese poder no porque Pedro
haya recibido las Claves (es probable que no las haya recibido), sino porque
conoce la manera de obrar. No hay ninguna razón que prive a los sacerdotes de la
Iglesia Anglicana de ese mismo poder, a condición de que apliquen los principios
que hemos expuesto en estas paginas. En la Orden del Maestro Jesús que hace
parte de nuestra organización particular, la Fraternidad de la Luz Interior,
decimos la Misa con ese poder, porque aplicamos estos principios. Cuando
comenzamos, fue ofrecida la Sucesión Apostólica a nuestros oficiantes, pero
declinamos el ofrecimiento, juzgando mejor usar del poder para establecer
nuevamente contactos, que recurrir a una Sucesión Apostólica proveniente de una
fuente que, desde cierto punto de vista, es objetable. La experiencia ha
justificado nuestra elección.
II
A fin de comprender totalmente
la filosofía de la magia, es necesario acordarse que un Sephirah aislado no
puede ser llamado funcional; la función supone siempre un Par de Sephiroth
opuestos, de donde resulta un tercer término por medio del cual se establece el
equilibrio: este tercer término es funcional. El Par de opuestos no lo es,
porque se neutralizan mutuamente; cuando se unen en una fuerza que emana de
ellos se convierte en Tercero (de donde el simbolismo: Padre, Madre e hijo);
entonces aparece la actividad dinámica, distinta de la fuerza latente encerrada
en ellos que espera su liberación.
El triángulo funcional de la
Triada Inferior consiste en Hod, Netzach y Yesod. Como hemos notado, Hod y
Netzach, en el plano astral, son respectivamente Forma y Fuerza. Yesod es la
base de la substancia etérica, el Akasha o Luz Astral, según la terminología que
se use. Especialmente, Hod es la Esfera de la Magia, porque es la Esfera donde
aparecen las formas; es, pues, aquella en que el mago puede obrar, porque es su
espíritu el que formula las formas, y es su voluntad la que las liga a las
fuerzas naturales de la Esfera de Netzach, las que luego las animan. Es
necesario recordar que sin la intervención de Netzach, el aspecto fuerza del
plano astral, ellas no podrían ser animadas; por medio de Netzach, esfera de las
emociones, los contactos tienen lugar simpáticamente, por emotividad concordante.
El mago proyecta el poder de su voluntad fuera de Hod, pero sólo por simpatía
puede penetrar en Netzach. Las personas frías y dominadoras, o el individuo
fluídicamente simpático dominado por la pura emoción, no pueden ser Adeptos.
El poder de una voluntad
concentrada es necesario al mago para ponerse en estado de afrontar su obra,
pero el estado de una imaginación simpática le es esencial para establecer sus
contactos. Porque sólo por nuestro poder de penetrar imaginativamente en la vida
de seres diferentes de nosotros, es como podemos estar en contacto con las
fuerzas de la Naturaleza. Intentar dominarlas por medio del poder puro y simple,
maldiciéndolas con los Santos Nombres de Dios si hacen resistencia, es
hechicería.
Como ya hemos notado, es por
los factores correspondientes de nuestro propio temperamento que podemos
ponernos en contacto con esos poderes naturales. Nuestra Venus interior es la
que nos permite ser permeables a las influencias simbolizadas por Netzach. El
poder mágico de nuestro espíritu es lo que nos hace accesibles las fuerzas de la
esfera Hod Hermes Thoth. Si en nosotros no existe Venus, si no hay capacidad de
responder al llamado del amor, las puertas de la esfera de Netzach no se
abrirán, y jamás recibiremos su iniciación. Asimismo, sin capacidad mágica,
producto de la imaginación intelectual, la esfera de Hod será un libro cerrado
para nosotros. No podemos actuar en una esfera, sino después de haber franqueado
la iniciación correspondiente, la que, en lenguaje de los Misterios, confiere
los Poderes de esa Esfera. En el trabajo técnico de los Misterios, estas
iniciaciones son conferidas, en el plano físico, por medio del ceremonial que
puede ser eficaz o no. El punto secreto de este problema consiste en el hecho de
que no se puede despertar una actividad que no exista ya en forma latente. El
verdadero Iniciador es la vida; las experiencias vitales estimulan y activan
nuestras capacidades personales, en la medida que las poseemos. Las ceremonias
iniciáticas, las enseñanzas dadas en cada grado, sólo tienen por objeto hacer
consciente lo que antes era subconsciente, y someter al control voluntario,
guiado por el espíritu superior, a esas ciegas reacciones potenciales que hasta
entonces han respondido instintivamente a los llamados de lo externo.
Es menester tener en cuenta
que es en la medida en que nuestras capacidades de reaccionar se eleven por
encima de la esfera de los reflejos emocionales para llegar al control racional,
que se convierten en poderes mágicos.
Sólo cuando el aspirante,
teniendo la capacidad de responder en todos los planos al llamado de Venus, por
ejemplo, logra abstenerse a voluntad y sin ningún esfuerzo a responder a ese
llamado, puede ser iniciado en la Esfera especial de Netzach. Es por ello que se
dice que el Adepto puede servirse de todo, pero no depender de nada.
Para aquellos cuyos ojos estén
abiertos, estos conceptos son prefigurados en el simbolismo de Hod. El texto
Yetziratico declara que Hod es la Inteligencia Perfecta, siendo el instrumento
intermediario de la Primordial. En otros términos, es el Poder equilibrado,
indicando la palabra "intermediario" el justo equilibrio entre dos extremos.
El concepto de reacción
controlada y de satisfacción detenida está expresado en el título del Ocho de
Copas del Juego del Tarot, cuyo nombre secreto es "Éxito abandonado". La serie
de copas, en el simbolismo del Tarot, esta sometida a la influencia de Venus y
representa los diversos aspectos, las diversas influencias de Eros. El “éxito
abandonado" o la inhibición de la reacción instintiva que empujaría a
satisfacerse—en una palabra, la sublimación—es la clave de los poderes de Hod.
Pero es necesario recordar que la sublimación es completamente diferente a la
represión o la supresión del deseo; se aplica al instinto de preservación como
al instinto de reproducción: ambos están estrechamente asociados por la opinión
general.
El mismo concepto reaparece en
el título secreto del Ocho de Espadas, que es el "Señor de la Fuerza
Amortiguadora ". En estas palabra tenemos una clara imagen de la suspensión, de
la detención de algún poder dinámico que se trata de someter al control.
En el Ocho de Oros, que
representa la naturaleza de Hod manifestada en el plano físico, tenemos el
"Señor de la Prudencia", también una influencia combativa y restrictiva. Pero
todas esas cartas negativas y de inhibición se resumen en el significado del
Ocho de Bastos, el cual representa la acción de la esfera de Hod en el plano
espiritual: estas cartas tienen por nombre "El Señor de la Rapidez".
Vemos, pues, que la energía
dinámica de los planos superiores llega a ser utilizable, por una serie de
inhibiciones y restricciones en los planos inferiores. Ahora bien: es en la
esfera de Hod donde la inteligencia racional impone sus restricciones a la
naturaleza animal del alma, condensándolas, formulándolas, dirigiéndolas,
limitándolas, impidiendo su desgaste. Esta es la operación de magia que obra por
medio de símbolos. Por ella, el libre movimiento de las fuerzas naturales sufre
una represión que lo pliega a los fines concebidos y volitivos de adelanto. Este
poder de dirección, de control, no puede ser obtenido mas que por el sacrificio
del alimento fluídico; por tanto, Hod es considerado con justicia como el
reflejo de Binah por Kjesed.
Habiendo estudiado los
principios generales de la esfera de Hod, estamos en condiciones de detallar su
simbolismo.
El sentido de la palabra
hebrea es La Gloria, y esto sugiere al espíritu que en este Sephirah, el primero
donde las formas están definitivamente organizadas, el esplendor de la Esencia
Primordial se revela a la conciencia humana los físicos declaran que la luz es
visible para nosotros como cielo azul, merced al polvo sutil expandido en la
atmósfera. Una atmósfera sin polvo seria completamente obscura para nosotros; lo
mismo es en la metafísica del árbol la Gloria de Dios no puede resplandecer mas
que en las formas que la manifiestan . La Imagen Mágica de Hod debe ser
atentamente meditada.
Aquellos que hayan comprendido
lo que precede, verán hasta que punto la naturaleza dinámica y formal de la obra
mágica se resume en este símbolo de un ser en quien se encuentran reunidos los
elementos masculino y femenino.
Hod es esencialmente la esfera
de las formas animadas por las fuerzas de la Naturaleza; inversamente, es
también la esfera donde las fuerzas de la Naturaleza revisten una forma
sensible.
El texto Yetziratico ya ha
sido examinado en detalle y, a este respecto, el lector podrá referirse a lo que
precede.
El Nombre Divino de Hod,
EloJim Tzaboath, Dios de las Legiones, contiene de una manera muy interesante el
símbolo hermafrodita, porque la palabra Elojim es un nombre femenino con un
plural masculino, indicando así, según el método Cabalístico, que representa un
tipo de actividad doble, o una fuerza que funciona por medio de un cuerpo
organizado. Los tres Sephiroth del Pilar Negativo del Árbol de la Vida contienen
la palabra Elojim en su Nombre Divino. Tetraqramma EloJim, en Binah; Elojim
Gueber, en Gúebúrah, y Elojim Tzaboath, en Hod.
La palabra Tzabaoth significa
legión o ejercito; vemos así aparecer la idea de la Vida Divina manifestándose
en Hod por medio de una legión de formas dinámicamente animadas, por oposición a
la actividad puramente fluídica de Netzach.
La atribución del poderoso
arcángel Mikjael a Hod nos ofrece materia para reflexionar. Siempre se
representa a este arcángel pisando una serpiente y traspasándola con una espada,
y teniendo a menudo en su mano una balanza, símbolo del equilibrio, lo cual
expresa la misma idea que el texto Yetziratico: "Instrumento de lo Primordial".
La serpiente que el gran
Arcángel pisa no es más que la fuerza primitiva, la fálica serpiente de los
freudianos; este jeroglífico nos enseña que la prudencia "restrictiva" de Hod es
lo que mutila la fuerza primera y le impide franquear sus límites. Es bueno
recordar que la Caída está simbolizada en el Árbol por la Gran Serpiente, cuyas
siete cabezas rebasan los límites que se le han asignado, y eleva hasta Daath
mismo su cabeza orlada de una corona. Es muy interesante observar la manera en
que los símbolos se entrelazan unos con otros, permitiendo descifrar su sentido
y poner, así, su substancia en posesión del Cabalista cuando está en
contemplación .
El Orden Angélico que funciona
en Hod es el de los Beni Elojim, Hijos de los Dioses. Aquí volvemos a encontrar
el concepto del "Dios de las Legiones" o ejércitos. Es uno de los conceptos
capitales de la Ciencia Secreta, concerniente a la labor del Creador a través de
sus intermediarios. El no iniciado, el profano, concibe la labor divina como una
labor ordinaria, que con sus propias manos acomoda un ladrillo sobre el otro,
construyendo así el edificio; pero el Iniciado concibe a Dios como el Gran
Arquitecto del Universo, el cual elabora sus proyectos solamente sobre el plano
de los Arquetipos, al cual concurren para su instrucción los Videntes más
elevados, los Arcángeles, dirigiendo los ejércitos de humildes obreros que
colocan piedra sobre piedra, según el plano arquetípico del Supremo. ¿ Cuando
hemos visto que el arquitecto que concibió el plano de un edificio intenta
construirlo por si propio, con sus manos, sin ayuda? Nunca, Tampoco nadie lo vió
cuando se debió construir el Universo.
El chakra mundano de Hod, como
hemos visto, es Mercurio, y ya hemos estudiado el simbolismo referente a Hermes
Thoth.
La Experiencia Espiritual
asignada a este Sephirah es una Visión de Esplendor. Es la realización de la
Gloria de Dios manifestada en el Universo visible. El Iniciado de Hod ve tras la
apariencia de las cosas creadas y discierne a su Creador, y, en el esplendor de
la Naturaleza como vestidura del Inefable, recibe la Iluminación y se convierte
en un trabajador bajo las órdenes del Gran Arquitecto. Esta realización de las
fuerzas espirituales que gobiernan todas las apariencias de la manifestación es
la clave de los poderes de Hod tal como se usan en la Magia Blanca. Es
convirtiéndose en un canal de estas fuerzas que el Maestro de Magia Blanca lleva
el orden entre el desorden de las esferas donde la Fuerza no está equilibrada, y
no sirviéndose de los poderes de su voluntad personal. El equilibra lo que es
caótico, y no maneja arbitrariamente a la Naturaleza.
En esta esfera de Hermes Thoth,
dios de la ciencia y de los libros, ;cuan claramente vemos que la virtud suprema
es la veracidad, y que, por el contrario, el aspecto adverso revela en Mercurio
el dios de los ladrones y de los malhechores más ladinos. La ética esotérica
sabe bien que cada plano tiene su propia noción de lo justo y lo injusto. En el
plano físico, esta noción es la fuerza; en el astral, la belleza; en el mental,
la veracidad; y en el plano espiritual; el discernimiento del bien y del mal,
tal como entendemos estos términos. Es por esta razón que ninguna ética existe
más que en términos de valor espiritual; todo el resto es meramente transitorio.
En la Esfera que por esencia es la del mental concreto, es lógico que, según la
Cábala, la suprema verdad sea la veracidad.
Se nos dice que la
correspondencia microcósmica es: las caderas y las piernas. Esto esta de acuerdo
con la Astrología, sobre lo que gobierna Mercurio. :
Los símbolos asociados con Hod
son: los nombres, los versículos y el mandil. Los nombres de los Nombres de
Poder por medio de los cuales el mago resume y evoca, en el seno de la
conciencia, los poderes multiformes de los Beni Elojim. Estos nombres no son en
manera alguna vocales arbitrarias y bárbaras, sin etimología ni sentido
definidos, sino fórmulas filosóficas. En ciertos casos, su interpretación es
etimológica, como en el de las deidades egipcias, cuyos nombres están formados
por el de los poderes y símbolos que sirven para designar esas fuerzas
compuestas. Pero en todo sistema mágico de origen cabalístico, los nombres
mágicos son formados, con auxilio del valor numérico de las consonantes de este
o aquel alfabeto sagrado; porque hay una Cábala griega como asimismo una Cábala
hebrea, siendo esta ultima la mas conocida de todas. Estas consonantes,
reemplazadas por cifras que les corresponden en un nombre del cual es posible
servirse para diversos fines. Algunas de estas finalidades son conformes a los
métodos de la matemática pura, y los resultados se vuelven a traducir en letras:
dan correspondencias muy curiosas con los nombres de poderes similares o
conexos. Este es un aspecto muy especial de los estudios cabalísticos; en manos
de los verdaderos expertos, da resultados muy interesantes; pero, por el
contrario, puede conducir al ignorante al abismo, porque no hay límite para las
combinaciones que ofrece, y sólo un profundo conocimiento de los primeros
principios puede decir cuando las analogías son o no legítimas e impedirnos caer
en la credulidad y la superstición.
Los Versículos son frases
mántricas; el mantran es una frase sonora que, repetida indefinidamente como
cuando se recite un rosario, obra sobre el espíritu como una fuerza especial de
autosugestión; la psicología de ésta es muy compleja para poder ser estudiada
aquí.
El Mandil evoca asociaciones
'inmediatas para todos los iniciados de Salomón el Sabio; es la vestimenta
característica del candidato en los Misterios menores, el cual siempre ha sido
calificado como un obrero o creador de formas; y. como el Sephirah Hod es la
Esfera de las operaciones para los constructores de formas mágicas, se verá que
este símbolo es pertinente El mandil cubre y disimula el centro lunar Yesod, del
cual hablaremos a su debido tiempo. Como hemos indicado, Yesod es el aspecto
funcional de Par de Opuestos del plano Astral.
Ya hemos tratado más arriba
sobre los cuatro Ocho del juego del Tarot.
Para concluir, en Hod tenemos
la Esfera de la magia formal, por oposición al simple poder del espíritu. Las
formas que en esta esfera separa el mago que trabaja sobre las fuerzas de la
Naturaleza, son las de los Beni Elojim o Hijos de los Dioses.