CAPITULO VI.-
OTZ CHAIM, EL ÁRBOL DE LA VIDA
Antes de que podamos comprender el significado
de cualquier Sephirah aislado, es necesario que captemos en líneas generales,
como conjunto, lo que significa Otz Chaim, el Árbol de la Vida.
Es un jeroglífico, un símbolo compuesto, que
tiene por objeto representar al Cosmos en su integridad y, a la vez, el alma del
ser humano en relación con aquel. Cuando más estudiamos el jeroglífico, tanto
más nos damos cuenta de que constituye una representación perfectamente adecuada
del Árbol y que lo podemos utilizar como el ingeniero o el matemático emplean la
regla de calcular para investigar y calcular todas las complicaciones de la
existencia tanto visible como invisible, así como la Naturaleza externa y las
profundidades del alma.
En el diagrama que damos al final se ve que es
una combinación de diez círculos arreglados en determinada manera y vinculados
entre sí por ciertas líneas. Estos círculos son los Diez Sephiroth Sagrados y
las líneas que los conectan entre si representan los Senderos cuyo número es el
de 22.
Cada Sephirah (Sephirah, singular de Sephiroth)
es una fase de la evolución y en el lenguaje de los rabbis se los denomina las
Diez Emanaciones Sagradas. Los Senderos que se encuentran entre ellos son fases
de la conciencia subjetiva, las Sendas o Gradas (del latín Gradus, Escalón) por
las que pasa el alma en su realización del Cosmos. Los Sephiroth son objetivos;
los Senderos son subjetivos.
Recordaremos nuevamente que no estamos
exponiendo la Cábala tradicional de los rabbis, como una curiosidad histórica,
sino que exponemos la estructura que generaciones de estudiantes, iniciados
todos ellos, y algunos adeptos o Maestros, han ido edificando paulatinamente,
convirtiendo el Arbol de la Vida en el instrumento de su desenvolvimiento
espiritual o de su trabajo mágico.
Esta es la Cábala Moderna o la Cábala
Alquímica, como se ha llamado algunas veces, y contiene muchísimas cosas que no
pertenecen a la tradición rabínica, como se verá a su debido tiempo.
Consideremos ahora la disposición general y el
significado del Árbol. Se verá que los círculos que representan a los Sephiroth
están arreglados en tres columnas verticales (Véase el diagrama No. 1) y que a
la cabeza de la del centro, que es la más alta de las otras, formando el vértice
superior del triángulo de los Sephiroth, está el Sephirah Kether, al que nos
hemos referido en el capítulo anterior. Para mencionar nuevamente las palabras
de MacGregor Mathers: El Océano Infinito de la Luz Negativa no procede de un
centro, porque carece de él, pues se concentra en un centro, que es el número
Uno de los Sephiroth manifestados (Kether, la Corona, el Primer Sephirah).
La señora Blavatsky obtuvo de fuentes
orientalistas el término "del punto dentro del círculo", para expresar el primer
impulso de la Manifestación, y esta idea está también contenida en el término
rabínico: Necudah, Bashunah, el Punto Primordial, nombre que se aplica a Kether.
Sin embargo, Kether no representa una posición
en el espacio. El Ein Soph Aur ha sido llamado el círculo cuyo centro está en
todas partes y cuya circunferencia no está en ninguna, afirmación que, como
muchas otras que se hacen en ocultismo, parece inconcebible, pero que, sin
embargo, representa una imagen a la mente y sirve perfectamente su propósito.
Por lo tanto, Kether, y en realidad todos los demás Sephiroth, son simples
estados o condiciones de existencia. Debemos tener siempre presente que los
planos no se superponen unos encimas de otros en el Emíreo, como los pisos de un
edificio, sino que son estados de existencia de diferente clase y que, aunque se
han desarrollado sucesivamente en el tiempo, ocurren simultáneamente en el
espacio. La existencia de todas las clases está presente en cada ser separado,
lo que no es difícil comprender si recordamos que el ser humano está compuesto
por un cuerpo físico, emociones, mente y espíritu, todos los cuales ocupan el
mismo espacio al mismo tiempo.
Cualquiera que haya observado una solución a
saturación en un líquido caliente y cómo se van formando los cristales cuando se
enfría, puede concebir una idea acerca de la naturaleza de Kether. Llenad un
vaso de agua muy caliente y disolved en ella todo el azúcar que se puede, a
saturación, y luego, cuando la saturación se enfríe, observad cómo van
apareciendo los cristales de azúcar. Cuando hagáis esto realmente sin limitaros
a leerlo tendréis un concepto que os permitirá pensar acerca de cómo el Primer
Manifestado vino a la existencia, emergiendo del Inmanifestado Primordial. El
líquido es transparente y no tiene forma, pero dentro de él se produce un cambio
y comienzan a aparecer cristales sólidos visibles y de formas definidas. Y de la
misma manera podemos concebir que algún cambio ocurre dentro de la Luz Infinita
cuyo resultado es que Kether se cristaliza en ella.
Ahora, no nos proponemos hablar profundamente
de la naturaleza de los Sephiroth, sino simplemente realizar el bosquejo general
del Arbol de la Vida. En el curso de estas páginas trataremos una y otra vez el
asunto, hasta alcanzar un concepto comprensivo del mismo, lo cual sólo se puede
hacer gradualmente, pues si empleáramos mucho tiempo para tratar algún punto
aislado, antes que el estudiante lograra hacerse un concepto general, mucho de
ese tiempo sería malgastado, pues no se comprendería la importancia que ese
concepto generalmente puede tener para la concepción del bosquejo en conjunto.
Los mismos rabbis aplican a Kether la denominación de Secreto de secretos, a la
Altura inescrutable, como indicando que la mente humana apenas si puede saber
algo acerca de Kether.
Vale la pena hacer notar que el judaísmo
exotérico, cuyo heredero, no muy afortunado, es el Cristianismo, no contiene
concepto alguno sobre las emancipaciones o desbordamiento de un Sephirah en
otro. Declara que Dios hizo el mar, las montañas y las bestias del campo, y
visualizamos todo ese proceso, si es que realmente llegamos a visualizarlo, como
la obra de artistas celestiales, que modelaban cada frase de la manifestación y
ponían el producto terminado en el mundo. Este concepto ha mantenido la ciencia
atrasada durante centenares de años, en la Europa occidental, y al final los
hombres de ciencia tuvieron que romper con la religión y soportar persecuciones
como herejes para poder llevar a la doctrina de la evolución, que era la que
explícitamente se enseñaba en la Tradición Mística de Israel, una tradición con
la que indudablemente estaban bien familiarizados los que escribieron el Antiguo
Testamento, porque su obra está llena de referencias e implicaciones
cabalísticas.
La Cábala no concibe que Dios fabricó la
Creación etapa por etapa, sino que cree en las diferentes fases de la
Manifestación como evolucionando unas de otras, como si cada Sephiroth fuera un
lago que, una vez lleno, se desbordara en el lago inferior. Para hablar
nuevamente de MacGregor Mathers, "en cada bellota existe una encina con sus
bellotas, y oculta en cada una de ellas existe también otra encina con sus
bellotas, y así sucesivamente". De la misma manera, cada Sephirah contiene las
potencialidades de todo lo que sobreviene después, en escala de desbordamiento o
sucesivas manifestaciones interiores. Kether contiene el resto de los Sephiroth,
que son nueve: y el Chokmah (Kjokmah), el segundo, contiene las potencialidades
de todos lo que le siguen (y son ocho), así sucesivamente. Pero en cada
Sephiroth sólo se desarrolla un aspecto de la manifestación, quedando los demás
latentes, y los precedentes se reciben como por reflejo. Cada Sephiroth viene a
ser, pues, como una forma de existencia pura en su esencia, siendo la influencia
de la fases de precedentes de su Evolución externas, reflejadas en la misma.
Estos aspectos por así decirlo, habiéndose cristalizado en las etapas anteriores
ya no se encuentran en solución en la corriente que fluye al exterior de
manifestación, que siempre procede del Inmanifestado, a través de Kether. Por
tanto, cuando deseamos descubrir la naturaleza esencial, la base de
manifestación, de cualquier tipo de existencia particular, la obtenemos en la
Sephirah correspondiente, meditando sobre ese Sephirah particular en su forma
primordial. Porque existen cuatro formas o mundos, en los cuales conciben los
Cabalistas el Árbol de la Vida, a los que consideraremos a su debido tiempo. Por
ahora sólo nos referiremos a ello, para que el estudiante obtenga bastante fondo
como para lograr una perspectiva adecuada.
El estudiante encontrará mucha ayuda
recorriendo los capítulos de la obra "La Sabiduría Antigua, de Annie Besant, que
tratan de las diversas partes de la evolución, los que arrojan mucha luz sobre
el tema de que estamos tratando, aunque el sistema de clasificación no sea el
mismo.
Concibamos a Kether como un surtidor que llena
su recipiente, y una vez lleno, se derrama sobre otro inferior, el cual, al
llenarse a su vez se desborda sobre un tercero más abajo y así sucesivamente. El
Inmanifestado va fluyendo siempre a presión por Kether, y llega un tiempo en que
la Evolución ha llegado tan lejos como puede hacerlo en la extrema simplicidad
de la forma de existencia del Primer Manifestado. Todas las combinaciones
posibles se han formado ya y han pasado por todas las mutaciones imaginables. La
acción y reacción se han estereotipado y no puede haber nuevos desenvolvimientos
más que utilizando las combinaciones entre sí. La Fuerza ha formado todas las
unidades posibles; la siguiente fase de desenvolvimiento para estas unidades, es
combinarse en estructuras aún más complejas. Cuando esto ocurre, comienza una
nueva fase de la existencia más altamente organizada; todo lo que ya había
evolucionado permanece pero lo que ahora evoluciona es más que la suma de las
partes ya actuantes, porque nuevas capacidades vienen a la existencia. Esta
nueva etapa presenta un cambio del modo de existencia. Así como Kether se
cristalizó de la Luz Infinita, así también el Segundo Sephirah, Kjokmah se
cristalizó de Kether en este nuevo modo de ser, habiendo dejado de ser este
nuevo sistema de acciones y reacciones el proceso simple y directo que era y se
ha convertido en completo y tangencial. Entonces tenemos dos modos de
existencia: la simplicidad de Kether y la relativa complejidad de Kjokmah, pero
ambos son tan simples que ninguna clase de vida de la que conocemos podría
subsistir allí: sin embargo, fueron los estados precursores de la vida orgánica.
Podríamos decir que Kether es la primera actividad de la manifestación
movimiento; es un estado de puro devenir, Rashith ha Gigalim los Primeros
Estremecimientos o Vibraciones, el Principio del movimiento Giratorio o
Vórtices, según lo llamaban los Cabalistas, o "Primum Móbile" según los
Alquimistas. Kjokmath, el Segundo Sephirah, es lo que los Rabbis llaman Mazlohh,
la Esfera del Zodíaco. Aquí ya encontramos el concepto del círculo con sus
segmentos. La Creación ha avanzado. De este nuevo Primordial ha surgido la
Serpiente que sostiene su cola con la boca, según nos cuenta la Señora Blavatsky
en su inestimable obra de simbolismo arcaico "La Doctrina Secreta" e "Isis sin
Velo".
De parecida manera la que en Kether se
desbordó dando origen a Kjokmah, Kjokmah se desbordó en Binah, el Tercer
Sephirah. Las sendas seguidas por esas emanaciones en estos desbordamientos
sucesivos están representadas en el Árbol de la Vida por un relámpago y en otro
diagrama por una Espada Flamígera. Observando el Diagrama número 1 se verá que
el relámpago tiene que proceder de Kether hacia afuera y abajo, y a la derecha,
para alcanzar a Kjokmah, y luego, gira a nivel hacia la izquierda y procede a
igual distancia de Kether sobre ese lado, estableciendo allí a Binah. El
resultado de todo esto es un figura triangular en el Jeroglífico, la cual se
denomina el Triángulo de los Tres Supremos o Primera Trinidad, y se encuentra
separado del resto de los Sephiroth por el Abismo que la conciencia humana no
puede cruzar. Aquí están las raíces de la existencia, ocultas a nuestras
miradas.