CAPITULO XXII.-
NETZACH, EL SÉPTIMO SEPHIRAH
TÍTULOS: Netzach, Victoria.
(Hebreo: Nun, Tzadd, Cheth).
IMAGEN MÁGICA: Una bella mujer
desnuda
POSICIÓN EN EL ARBOL: Al pie
del Pilar de la Misericordia.
TEXTO YETZIRATlCO: El séptimo
Sendero es llamado la Indulgencia Oculta, porque es el Esplendor Refulgente de
las virtudes intelectuales que perciben los ojos del espíritu y las
contemplaciones de la fe.
TÍTULO DADO A NETZACH: La
Firmeza
NOMBRE DIVINO: Yejova Tzabaoth,
Dios de los Ejércitos.
ARCÁNGEL: Haniel.
ORDEN ANGELICO: Elojim,
Dioses.
CHAKRA MUNDANO: Nogah, Venus.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión
de la belleza triunfante.
VIRTUD: Ausencia de Egoísmo.
VICIO: Impudor, lujuria.
CORRESPONDENCIA EN EL
MICROCOSMOS: Los riñones, la cadera y las piernas.
SÍMBOLOS: La Lámpara, el
Cinto, la Rosa.
CARTAS DEL TAROT: Los cuatro
Siete.
Siete de Vastos: Valor.
Siete de Copas: Exito
ilusorio.
Siete de Espadas: Esfuerzo
inútil
Siete de Oros: Fracaso.
COLOR EN ATZILUTII: Ambar.
" " BRIAH: Esmeralda.
" " YETZIRAR: Amarillo
brillante tirando al verde.
" " ASSIAH: oliva sembrado de
oro.
I
Se comprende mejor a Netzach,
la Esfera de Venus si se compara con Hod, la Esfera de Mercurio, representando,
respectivamente' la fuerza y la forma. Netzach representa los instintos y las
emociones que ellos hacen nacer y Hod el mental concreto En el macrocosmos
corresponde a dos grados de la condensación de la fuerza en la forma. En Netzach,
la fuerza es relativamente libre, no siendo detenida más que por contornos
extremadamente fluidos y que se mueven sin cesar, mientras que en Hod reviste
por primera vez, una forma netamente definida y durable, aunque de una
naturaleza todavía muy tenue. En Netzach, una forma particular de fuerza aparece
como un tipo de seres que se mueven de aquí a allí a través de los límites de la
manifestación, una manera completamente elusiva . Estos seres no tienen
personalidad individualizada, y se parecen a los ejércitos con sus banderas que
se ven en las nubes del sol poniente. En Hod produce la individualización de
cada unidad separada, por lo que hay continuidad de existencia. Todo Espíritu,
en Netzach, es alma-grupo; y en Hod, el Espíritu humano tiene sus rudimentos.
Consideremos, ahora, a Netzach
en si, bajo sus aspectos macrocósmico y microcósmico, no debiendo olvidarnos que
nos hallamos en una esfera de ilusión, y que lo que será descripto en términos
de forma no son más que apariencias percibidas por el espíritu y proyectadas
como formas pensamiento en la luz astral. Es esencial comprender este punto
capital si se quiere evitar la superstición. Todo lo que es percibido "por los
ojos del Espíritu y por la contemplaciones de la fe", tiene su base metafísica
en Kjokmah, el Sephirah Superior del Pilar de la Misericordia. Pero en Netzach,
un gran cambio se produce en nuestro modo de entender los diferentes tipos de
existencia asignados a cada esfera dada. Hasta ahora, hemos percibido por medio
de nuestra intuición; nuestro entendimiento fue sin forma o en todo caso,
representado por los símbolos más abstractos; Estos no se ofrecen más después de
Tiphareth, sino que llegamos a símbolos concretos como la rosa asignada a Venus,
para Netzach, y el caduceo, emblema de Mercurio, para Hod.
Como ya se ha visto,
concebimos los Sephiroth Superiores bajo el aspecto de factores de manifestación
y de función. En nuestro estudio sobre Tiphareth hemos dicho cómo la
Inteligencia Mediadora, como el Sepher Yetzirah expresa, rompe en un prisma la
Luz Blanca de la Vida Única, de manera que se convirtió por ese hecho en el
Esplendor Refulgente de múltiples rayos de Netzach. Aquí, ya no tratamos con la
fuerza, sino con fuerzas; tampoco con la vida, sino con vidas. Lógicamente,
pues, el orden Angélico signado a Netzach es el de los Elojim, o dioses. El Uno
está dividido en Muchos, para los fines de la manifestación en la forma.
Los múltiples rayos de Netzach
no son la luz blanca que nos permite ver todas las cosas bajo su verdadero
color; son de diversos colores, cada uno de ellos revelando e intensificando
algún aspecto especial de la manifestación. la luz azul, por ejemplo, nos revela
sólo los colores que armonizan con él; los colores complementarios son negros.
Toda vida o toda forma de fuerza se manifiesta en Netzach, es una especie
parcial y especializada; de manera que un ser cualquiera, desarrollándose en
esta séptima esfera, no puede tener un desarrollo completo sino que será siempre
la creatura de una idea, de una función única, muy simple, estereotipada.
Es el factor Netzach que es
básico en nuestros instintos, cada uno de los cuales, en su esencia no
intelectualizada, hace nacer los reflejos apropiados; por ejemplo, los labios de
un niño succionarán todo lo que se les ofrezca.
Los seres de Netzach, los
Elojim, no son inteligencias, sino ideas revestidas de una forma. Los Elojim
para darles su nombre hebreo son influencias formadoras por las cuales la fuerza
que crean se expresa en la naturaleza. Su verdadero carácter puede ser
discernido en Kjesed, donde, según el Sepher Yetzirah, se llaman “Los Poderes
Sagrados". Sin embargo, en Netzach, que representa la cuna superior del éter
reflector, sufren un cambio; el espíritu del hombre, formador de imágenes,
comienza a obrar sobre ellos, amoldando la luz astral en forma tal, que los
representará por su propia conciencia.
Es muy importante para
nosotros comprender que estos Sephiroth inferiores están poblados de millares de
formas pensamiento; que todo lo que ha podido concebir la conciencia humana, aun
sea confusamente, tiene Allí una forma revestida de luz astral que cuanto más la
imaginación se aplique a idealizarlo tanto más esta forma se convierte en
definida. De consiguiente las generaciones ulteriores de Videntes, cuando
intenten discernir la naturaleza espiritual y la esencia intima de cualquier
forma de vida, encontrarán forzosamente estas imágenes, “las creaciones de
creatura” que a menudo se las usa mal, tomándolas por la esencia abstracta en
sí, la cual no puede ser hallada en ningún plano ofreciendo imágenes a la visión
psíquica sino únicamente en aquellos que discierne la intuición pura.
En los tiempos de su
mentalidad primitiva, el hombre adoró esas imágenes que representaban para sus
ojos las grandes fuerzas naturales , tan importantes para su bienestar exterior
; así estableció entre ellas y él un lazo de unión, gracias al cual desarrolló
un canal donde las fuerzas representadas podían verterse en su alma estimulando
así el factor de ese culto, sobre todo se desarrolló e intelectualizó como en
Egipto y Grecia, crearon imágenes extremadamente definidas y poderosas; son ésas
a las que, generalmente, se las considera como dioses. Generaciones de creencia
y de culto, construyeron en la luz astral una forma muy eficaz; cuando el
sacrificio se sumó a la fe, descendió paso más hacia los planos de la
manifestación, se hizo visible el vasto éter de Yesod y, finalmente, se
convirtió en un poderoso agente mágico, capaz de obrar por Sí propio cuando se
le sumó un alma por las ideas concretas generadas en Hod.
Vemos así que todo ser celeste
concebido por el espíritu del hombre tiene por base una fe natural, pero que,
sobre la base de esta fuerza, se construye una imagen simbólica que le
corresponde y representa, imagen animada y hecha activa por el juego de esta
mismo fuerza. La imagen no es más que un modo de representación adoptado por el
Espíritu humano para sus fines pero la fuerza que ella representa y para la cual
es el alma un poder muy real y, en ciertos casos, muy poderoso. En otros
términos, aunque la forma aparente de los dioses sea debida a nuestra
imaginación, la fuerza a ella asociada es real y activa a la vez.
Este hecho es no sólo la clave
de la magia talismánica, tomada en su más amplio sentido, que incluye todo
objeto consagrado para uso de la meditación y del ceremonial, sino también de
muchas cosas corrientes que no podemos a menos de observar, y que parecen
inexplicables. Dan cuenta de un gran numero de puntos en una religión bien
construida, que son muy reales para quien crea, y extraños para el incrédulo,
pues es incapaz de explicarlos y tampoco los puede negar.
Sin embargo, en Netzach
tenemos la forma más tenue de esas realidades, que no son percibidas por "Las
contemplaciones de la fe" ni por "la mirada del espíritu". Por el contrario, en
Hod se cumple toda clase de operaciones mágicas donde el mental, a su vez,
interviene para dar a esas apariencias flotantes una forma y una duración; pero
en la esfera de Netzach esas operaciones no tienen lugar. Todas las formas de
los dioses son adoradas aquí por intermedio de las artes, y no concebidas por
sistemas abstractos. Para todo fin práctico es imposible separar las actividades
de Netzach y de Hod, que constituyen un par funcional, exactamente como Gueburah
y Kjesed representan los dos aspectos del metabolismo: el catabólico y el
anabólico. Las funciones de Netzach están implícitas en Hod, porque Hod emana de
Netzach, y los poderes desarrollados por evolución en la esfera de este ultimo
son la base de los poderes visuales de Hod. De consiguiente, todas las
operaciones mágicas de la esfera de Hod tienen por base las formas de vida
obtenidas en Netzach; y, como el espíritu humano va de esfera en esfera, un buen
número de las capacidades de Hod han sido transferidas a Netzach por almas
humanas que se hallan en el sendero de la Iniciación. Por tanto , las dos
esferas no están netamente disociadas como lo implicaría su clasificación , sino
en cada una de ellas un cierto tipo funcional tiene un marcado predominio.
Los contactos con Netzach no
se obtienen por una concepción filosófica del genero de vida que Allí reina;
tampoco por el psiquismo ordinario generador de imágenes, sino por "un
sentimiento adecuado", como tan bien lo ha expresado Algernon Blackwood en sus
libros, donde tanto se transparenta la Esfera de Netzach. Por la danza, el
sonido y el color es como pueden ser evocados los Ángeles de Netzach. El
adorador de un dios, en esta esfera, entra en comunión con él, por medio de las
artes; en la medida en que sea artista, en cualquier dirección que fuere, y se
halle capaz de hacer de su dios una imagen simbólica, podrá establecer el
contacto y atraer la vida en Sí mismo. Todos los ritos que tengan movimiento y
color actúan en la esfera de Netzach. Y puesto que Hod, la Esfera de las
operaciones mágicas, toma fuerza de Netzach, se deduce que toda operación mágica
de la Esfera de Hod tiene un elemento de Netzach si es que esa operación es
eficaz; para ofrecer una base a la manifestación, la sustancia éterica debe ser
atraída por una forma de sacrificio cualquiera, aunque sea quemando incienso.
Este problema será plenamente estudiado cuando estemos en la Esfera de Yesod, a
que pertenece realmente. Es necesario señalarlo aquí, porque el sentido de los
ritos de Netzach no puede ser realizado sin la comprensión de los medios que
presiden la manifestación y de manera en que el dios se aproxima a sus
adoradores.
II
Consideremos ahora a Netzach
desde el punto de vista microcósmico del Árbol de la Vida, o sea el Árbol
subjetivo que se encuentra en el alma donde los Sephiroth, como es sabido, se
convierten en factores de conciencia.
Los tres Superiores y el
primer par de Sephiroth manifestados Kjesed y Gueburah, representan el Yo
Superior, con Tiphareth como punto de contacto con el Yo Inferior. los cuatro
Sephiroth inferiores, Netzach, Hod, Yesod y Malkuth, representan el Inferior o
personalidad, la unidad de encarnación, con Tiphareth como punto de contacto con
el Yo Superior o Ego, que algunas veces es llamado el Santo Ángel Guardián.
Desde el punto de vista de la
personalidad Tiphareth representa la Conciencia Superior que percibe las
realidades espirituales: Netzach representa los instintos, y Hod el intelecto.
Yesod representa el Éter o quinto elemento, y Malkuth los cuatro elementos que
forman el aspecto sutil de la materia. Todo lo que el ordinario intelecto humano
puede realizar, es naturaleza de la materia densa, Malkuth, y del intelecto, Hod,
siendo ambos aspectos concretos de existencia. El intelecto no puede apreciar
las fuerzas que construyen las formas, tal como están representadas por Netzach,
la Esfera de los instintos, y por Yesod, el doble etérico o cuerpo sutil. Por
tanto, es necesario que estudiemos a Netzach con cuidado; su naturaleza y su
importancia escapan normalmente a nuestra comprensión.
Comprenderemos mejor la
naturaleza de Netzach en el microcosmos si recordamos que es la Esfera de Venus,
con todo lo que ello implica. Traduciendo en buen español el lenguaje
Cabalístico simbólico, ello significa que aquí nos relacionamos con la función
de polaridad, la cual contiene mucho más que el sexo, tal como corrientemente se
lo concibe.
A este respecto es importante
hacer notar que Venus, o Afrodita según su nombre griego, en absoluto es una
diosa fecunda como lo son Perséfone y Ceres, sino la diosa del amor. Ahora bien:
en el concepto de vida de los helenos, el reino del Amor era mucho más vasto que
la relación entre los sexos, pues comprendía la camaradería de los soldados y la
relación entre maestro y discípulo. La hetaira griega, o mujer que hacía
profesión del amor, era algo por completo diferente de la prostituta moderna. El
heleno guardaba la simple relación sexual física para su esposa legítima que
estaba encerrada en el gineceo o harén, donde servia simplemente a los fines de
darle herederos legítimos; la esposa, que por otra parte era de sangre pura, no
tenía educación y tampoco tenia valor para desarrollar su seducción ni practicar
el arte de agradar. Menos aun le estaba permitido adorar a la diosa Afrodita,
que preside los más elevados aspectos del amor; las deidades que ella debía
venerar eran las del hogar doméstico: Ceres la diosa de la Tierra, gobernaba los
Misterios de las mujeres griegas.
El culto de Afrodita era algo
bien distinto que el cumplimiento de una función animal. concernía al interludio
sutil de la fuerza vital, EI cual comprendía dos factores: EI curioso flujo y
reflujo, el estimulante y la reacción, que desempeñan un papel tan importante en
las relaciones entre los sexos, pero que va mucho más allá que la esfera del
sexo.
En principio, la hetaira
griega era una mujer muy culta evidentemente, había distinciones entre ellas,
desde la categoría más baja, parecida a la geisha japonesa, hasta la categoría
más elevada, que tenia un salón, a la manera de las celebres francesas llamadas
“bas-bleus”, y eran mujeres de reconocida virtud física a quienes ningún hombre
hubiese osado hacer proposiciones groseras. Visto El respeto conque los griegos
consideraban la función sexual, es probable que en ningún grado de la sociedad
le hetaira se aproximase a la degradación de las actuales prostitutas
profesionales.
La función de la hetaira era
la de satisfacer tanto los gustos intelectuales de sus clientes como sus
apetitos; era huésped y amante; los poetas y filósofos iban a El para recibir
inspiración y agudizar su espíritu, pues se consideraba entonces que ninguna
fuente de inspiración, para un intelectual, equivalía a la sociedad de una mujer
verdaderamente culta.
En los templos de Afrodita, el
arte de amar era constantemente estudiado, y las sacerdotisas eran formadas
desde la infancia Este arte no era sólo el de provocar la pasión, sino
satisfacer plenamente en todos los grados de conciencia, no solamente por la
satisfacción de las necesidades físicas del cuerpo, sino por el cambio sutil de
magnetismo, por una polarización intelectual. Ello elevaba el culto de Afrodita
muy por encima de la sensualidad pura y simple, y así se explica que las
sacerdotisas de ese culto inspirasen respeto y que en absoluto fuesen miradas
como prostitutas ordinarias , aunque ellas acogiesen al primer llegado.
Cumpliendo su arte, servían para satisfacer a ciertas exigencias sutiles del
alma humana. Nosotros, por medio del cine y los espectáculos hemos llevado el
arte de estimular el deseo a un grado desconocido por los griegos; pero no
tenemos la menor noción del arte mucho más importante de despertar las
necesidades del alma humana por un cambio magnético, etérico y mental a la vez.
Es por esta razón que nuestra vida sexual, desde el punto de vista tanto
fisiológico como social, parece tan inestable y mezquina.
No podemos juzgar sanamente el
sexo sin comprender que es un aspecto de lo que en ocultismo se llama polaridad,
y que su principio rige toda la creación; en efecto, es la base de la
manifestación. En el Árbol de la Vida está representado por los dos Pilares de
la Misericordia y de la Severidad. Toda actividad está comprendida en el
principio de polaridad, lo mismo que toda la función de la forma está
comprendida en el principio del metabolismo.
La polaridad significa,
esencialmente, el aflujo de una fuerza que va de una esfera de alta presión a
una esfera de presión baja; los términos "alto" y “bajo" deben ser entendidos
siempre como relativos. Toda esfera de energía, cualquiera que sea, siempre
tiene necesidad de ser estimulada por el influjo de una energía más elevada que
aumenta su presión inferior. La fuente de toda energía es el Gran lnmanifestado;
ella sigue su ruta de nivel en nivel, cambiando su forma de un nivel a otro
hasta convertirse finalmente, en "terrestre" en la esfera de Malkuth. En toda
vida individual, en toda forma de actividad, en todo grupo social organizado
para el fin que fuere, ejercito, culto, compañía financiera, vemos en acción la
marcha de esa energía, en forma de circuito.
El punto capital a realizar es
que en el Árbol de la Vida microcósmico hay un vaivén hacia arriba y abajo de
las esferas negativa y positiva, de los grados de nuestra conciencia: lo
espiritual informa al espíritu, éste a las emociones, éstas al doble etérico que
construye el vehículo físico, el cual es "la tierra" del circuito. Este es un
punto que algunas veces se descuida, pero cuyas consecuencias pueden
comprenderse cuando se está prevenido.
Lo que es menos cómodo para
comprender es que hay un flujo entre cada “cuerpo" o nivel de conciencia y su
aspecto correspondiente en el macrocosmos. Así como hay integración y expulsión
en Malkuth, donde el alimento y el agua son asimilados por el cuerpo, expulsados
por las funciones de la excreción, y alimentan entonces el reino vegetal bajo el
nombre decente de "abono”, así también hay integración y expulsión del doble
etérico a la luz astral, y del cuerpo astral al espíritu, y asimismo a Través de
todos los planos donde existen los factores más sutiles que representan los seis
Sephiroth Superiores. La esencia de la Cábala Mágica, que es la aplicación
práctica del Árbol de la Vida, consiste en desarrollar esos circuitos magnéticos
sobre todos los diferentes niveles, y así fortificar y agrandar el alma. Como el
cuerpo físico se alimenta comiendo y bebiendo, y mantenido en buena salud por
sus funciones de excreción es que pueden ser llenadas las operaciones de la
esfera de Malkuth, asimismo el alma humana es intensificada por las operaciones
de la esfera de Tiphareth, llamada también la Esfera de Redención, la cual
mantiene sana nuestra alma. Sabemos cómo la Iniciación desarrolla los poderes
del psiquismo superior y permite al espíritu humano comprender las verdades
espirituales; lo que no siempre comprendemos es que, para recorrer toda la gama
de sus desarrollos, el hombre tiene necesidad igualmente de desarrollar el poder
de entrar en contacto con la energía natural en su forma sutil, tal como está
representada por la Esfera de Netzach. Estamos acostumbrados a admitir que lo
espiritual y lo natural están en mutuo antagonismos, que debemos robar a Pedro
para pagar a Pablo, y a deducir que si lo espiritual es el bien más elevado, lo
natural es necesariamente el mal más inferior; no comprendemos que la materia es
una cristalización del espíritu y el espíritu de la materia volatilizada, que
entre ellos no hay antinomia de substancia, como no la hay entre el agua y el
hielo, ni comprendemos que ambos son estados diferentes de una Cosa Onica, como
la llaman los alquimistas; es Este el gran secreto alquímico que constituye la
base filosófica de la doctrina secreta de la transmutación.
Pero la transmutación de los
metales es de muchísima menos importancia, comparada con la transmutación de
energía que se trata de realizar en nuestra alma; es a ésta que los Iniciadores
se aferran por medio del Árbol de la Vida; y lo mismo que la conciencia es
transformada de arriba hacia abajo del Pilar Central de la Dulzura o del
Equilibrio, asimismo es transformada la energía de arriba hacia abajo del Pilar
del Rigor, en el cual Hod, el intelecto, constituye la base.
En Kjokmah, pues, el gran
poder masculino del Universo, se efectúa la prodigiosa partida de la vida; en
Kjesed se efectúa organización de las fuerzas por medio de sistemas que se
corresponden; en Netzach tenemos una esfera de evolución que, ascendiendo desde
Malkuth como fuerza organizada, nuevamente vuelve capaz de entrar en contacto
con la fuerza esencial: Netzach, la Esfera de Nogah - nombre hebreo para Venus
Afrodita -, es, pues, una esfera de la más elevada importancia desde el punto de
vista del trabajo oculto práctico. Como la mayor parte los aprendices oculistas
trabajan sólo en el Pilar Central, Pilar de la Conciencia, y descuidan los
Pilares Laterales, que son los Pilares de la Función, es por ello que,
generalmente, obtiene resultados despreciables. En este caso, el ciego guía al
ciego; y el así llamado Iniciador de las fraternidades ocultas modernas, el cual
es más bien un místico que un Ocultista autentico, no entiende que la Iniciación
comprende lo consciente y lo inconsciente y que debe iluminar tanto los
instintos como aclarar la razón.
III
Hemos considerado a Netzach
desde el punto de vista objetivo y subjetivo; nos resta estudiar el simbolismo
de este Sephirah a la luz del conocimiento que hemos obtenido.
Observemos de inmediato que el
simbolismo contiene dos ideas perfectamente diferentes: la idea del Poder y la
idea de la Belleza, evocando, así el viejo mito de Venus y de Marte, enamorados
como se sabe, uno del otro. Estos mitos no son en absoluto fábulas, excepto en
su sentido histórico; son mitos que representan verdades para el espíritu.
Cuando encontramos la misma idea en Panteones diferentes, cuando vemos que seres
tan desemejantes como el Cabalista hebreo y el Poeta griego de mentalidades tan
opuestas como los polos, ofrécennos el mismo concepto revestido de formas
distintas, debemos deducir que ello no es un mero accidente, sino que es
menester un examen muy atento.
No usaremos esta vez nuestro
método habitual de analizar los símbolos en el orden dado , y los clasificaremos
de acuerdo con los dos tipos en que se muestran.
El título hebreo del Séptimo
Sephirah es Netzach, cuyo sentido es Victoria. Su título adicional es La
Firmeza, que evoca la misma idea de dominio y de energía victoriosa. El Nombre
Divino es Yejova Sabaoth, que significa el Dios de las Legiones o también de los
Ejércitos. El Orden de Netzach es el de los Elojim o Dioses, los cuales
gobiernan la Naturaleza.
Las cuatro series de cartas
del Tarot asignadas a este Sephirah contienen la idea de batalla, aun bajo la
forma negativa. Sin embargo, es curioso notar que solamente el siete de Bastos
tiene un sentido positivo, siendo maléficos los otros. La razón de ello nos
resulta clara cuando examinamos todo el simbolismo; pero por el momento lo
dejaremos de lado, para volver a él mas adelante.
Examinaremos, ahora, la otra
serie de imágenes simbólicas. El Chakra Mundano de Netzach es Venus, y su imagen
mágica bien apropiada es el de una "muy bella mujer desnuda". La experiencia
espiritual asignada a estas Esferas es la Visión de la Belleza Triunfante. La
virtud es la ausencia del egoísmo, es decir, la facultad de adoptar la polaridad
negativa. Los vicios son los que ocasionan el abuso del amor: el impudor, la
lujuria. La correspondencia microcósmica indica los riñones, la cadera, las
piernas. Notemos que estos forman el encuadramiento de los órganos generadores,
sin ser órganos mismos, y nos confirman la idea ya conocida de que la Diosa del
Amor y la Diosa de la Fecundidad son distintas.
Los signos asignados a Netzach
son la Lámpara, el Cinto y la Rosa los dos últimos se explican por sí propios,
pues están asociados tradicionalmente con Venus. Pero la Lámpara debe ser
explicada, ya que no lo es por la tradición, debiendo para ello recurrir a
nociones de alquimia.
Los cuatro Elementos están
asociados a los cuatro Sephiroth inferiores y, de estos elementos, es el Fuego
el que está asociado a Netzach. La Lámpara es el instrumento mágico requerido en
las operaciones que conciernen al elemento Fuego; y de allí su asociación con
Netzach. El elemento Fuego está asociado a la fuerza ígnea que se halla en el
corazón de la Naturaleza, y en relación con el aspecto marciano del Sephirah de
Venus.
Vemos, pues, por un examen del
simbolismo precedente, que el simbolismo Victorioso o Marciano esta asociado al
Macrocosmos, y el del Amor o de Venus, al Microcosmos , es decir , al aspecto
Subjetivo. Esto nos da la clave de una verdad psicológica importante bien
comprendida por los antiguos, pero que debió esperar los trabajos de Freud para
ser traducida en lenguaje moderno. Su mejor expresión consiste en decir que la
energía elemental o el dinamismo fundamental de un individuo esta en conexión
muy estrecha con su vida sexual.
Este es un hecho importante de
nuestra vida psíquica, conocida por los psicólogos, aunque sea despreciado por
los psíquicos y místicos, generalmente inclinados a un idealismo que procure
evadirse de la materia y eludir sus problemas. Pero esa evasión equivale, en una
campaña militar, a dejar atrás una fortaleza que no ha sido conquistada; y el
mejor método, o más bien el único método para producir una existencia completa y
un temperamento equilibrado, es el de dar su verdadero lugar a Netzach, el cual
equilibra la intelectualidad de Hod y el materialismo de Malkuth, recordando
siempre que el Árbol de la Vida comprende los dos Pilares de Polaridad y, entre
ellos, el Sendero de Equilibrio.
El verdadero secreto de la
virtud natural consiste en el reconocimiento de los derechos que tienen los
Pares Opuestos; no existe entre ellos ninguna antinomia parecida a la del Bien y
el Mal, sino un equilibrio entre dos extremos, ambos malos cuando son llevados
al exceso, y dando nacimiento al Mal cuando pierden el equilibrio. La licencia
no controlada conduce a la degradación; pero, por otra parte, el idealismo sin
freno lleva a la neurosis.
Hay tres clases de personas
que entran en lo interior del Velo: el místico, el psíquico y el ocultista. El
místico aspira a la unión con Dios, y alcanza su meta, dejando de lado en su
vida todo lo que no sea Dios. El psíquico es un receptor de vibraciones muy
sutiles, pero no sabe transmitirlas. En una cierta medida, el ocultista tiene
ese poder receptor, pero su objeto es guardar el control y poder dirigirse a los
reinos invisibles, de la misma manera que el hombre de ciencia ha aprendido a
controlarse y conducirse en el reino de la Naturaleza visible. Para llegar a un
fin de este orden, le es necesario trabajar con las fuerzas invisible
sabiéndolas comprender, de la misma manera que el sabio aprende a dominar la
Naturaleza. Algunos de estos poderes invisibles, los que vienen de Kether, son
espirituales; los otros, los que vienen del Malkuth, son elementales. Las
fuerzas emanadas de Kether en el Macrocosmos son recogidas en el Microcosmos
merced al centro de Tiphareth, como se dice en lenguaje cabalístico; las fuerzas
elementales son recogidas por el centro de Yesod, pero --y éste es el punto
importante-- todas son dirigidas, controladas, en la medida en que se mantiene
el equilibrio entre las Esferas de Netzach y de Hod.
En el Microcosmos, Netzach
representa la parte instintiva, emocional. de nuestra naturaleza, y Hod,
representa el intelecto; Netzach, en nosotros, es el artista, y Hod el sabio.
Según la variación de nuestro humor entre dinamismo y oposición, la polaridad
Netzach Hod se producirá en este microcosmos; la preponderancia de Hod nos hará
teóricos, sin practica en materia oculta. Nadie en quien no funcione la Esfera
de Netzach podrá abordar la magia pues el escepticismo de Hod destruirá, antes
que nazcan, todas las imágenes mágicas. Como todo en la naturaleza, Hod, no
fecundado por la polaridad opuesta, quedara estéril. Es necesario que en todo
ocultista que quiera trabajar prácticamente, haya un artista. El intelecto en
Si, por poderoso que sea, no confiere el poder. Es gracias a Netzach que los
poderes elementales tienen acceso en nuestra conciencia; sin Netzach, ellos
quedan en la esfera subconsciente de Yesod, donde esperan ciegamente. En los
Misterios se enseña que todo nivel de manifestación tiene su ética, su noción de
lo justo e injusto, y que no debemos confundir los planos esperando de uno lo
que corresponde al otro. En las esferas del pensamiento, la ética es lo
Verdadero; y en el plano astral, esfera de las emociones, de los instintos, la
ética es lo Bello.
Debemos aprender la justicia
de la noción de la Belleza, y la Belleza de la Justicia, si queremos que todas
las provincias de nuestro reino interior obedezcan a la autoridad central de la
conciencia unificada.
Entrando en la región de los
cuatro Sephiroth inferiores, penetraremos en la esfera del espíritu humano.
Considerados subjetivamente, constituyen la personalidad y sus poderes. La meta
de la iniciación oculta es el desarrollo de esos poderes y unirlos con Tiphareth,
que es el hogar del Yo Superior e Individual, desarrollo y unión a los que se
llega tomando esos poderes desde el mas elevado punto de vista, tal como debe
hacerse siempre, so pena de caer en la magia negra. De consiguiente, estudiando
a Netzach, hemos franqueado el umbral de los Misterios y hallamos la sierra
sagrada reservada solamente a los iniciados. Quien escribe estas líneas no
defiende en absoluto un secreto que no es mas que una argucia sacerdotal, pero
existen ciertos hechos de los Misterios de los cuales es mejor no hablar mucho,
para que no se cometan abusos. Asimismo, hay una tendencia inveterada de la
naturaleza humana a aplicar sus propias definiciones en los términos que le son
familiares , y a rehusar reconocerlos fuera de sus asociaciones ordinarias. Si
levantamos una punta del Velo y decimos que el sexo es solo un caso especial del
principio universal de polaridad, la gente deducirá de inmediato que la
polaridad y el sexo son sinónimos en sí. Si afirmamos que, aunque el sexo sea
una parte de la polaridad, otra parte importante no tiene, sin embargo, ninguna
vinculación con él, la gente procura ignorar esta afirmación. Probablemente
seríamos mejor comprendidos si substituyéramos la terminología de los físicos
por la de la psicología, y dijéramos que la vida debe seguir su circuito:
aisladla y ella quedará inerte. Observemos la personalidad del hombre como una
máquina eléctrica; es necesario que ella sea puesta en contacto con la cámara de
donde parte la energía que es Dios, Fuente de toda Vida, o no funcionará; pero
también debe entrar en contacto con la región de la tierra, pues de lo contrario
no podrá circular la energía. Todo ser humano debe arraigarse a la Tierra,
literal y metafóricamente. El idealista procura aislarse completamente de los
contactos terrestres, para no desperdiciar energía; y éste lo hace porque no
comprende que este globo es un gran imán. Una antigua tradición declara que la
clave de todos los Misterios fue grabada en las Tablas de Esmeralda de Hermes,
donde fueron escritas las palabras siguientes: "Como abajo es arriba".
Apliquemos a la psicología los principios de la ciencia física, y descifraremos
la energía. Que aquel que tenga oídos para oír, oiga.
Finalmente, consideraremos el
sentido de las cartas del Tarot, asociadas a Netzach. Son los cuatro Siete de
ese juego.
Como llegamos a la esfera del
plan terrestre, consideramos oportuno explicar lo que representan estas cartas
menores del Tarot en la adivinación. Simbolizan los diferentes modos de función
de los diversos poderes Sephiróthicos en los Cuatro Mundos de los Cabalistas. La
serie de Bastos corresponde al nivel espiritual; la de las Copas, al nivel
mental; la Espadas, al plano astral, y los Oros, al plano físico. De
consiguiente, si cae el Siete de Oros en una operación adivinatoria, significa
que la influencia de Netzach desempeña una papel en el plano físico. Hay un
viejo proverbio que dice: "Dichoso en el amor, desgraciado en el juego". Es otra
manera de decir, que aquel que tiene "sex appeal" para las personal de sexo
opuesto, está incesantemente sobre ascuas, si podemos expresarnos de esta
manera. Venus, en los asuntos terrestres, es una influencia importuna, pues
trastrueca los aspectos serios de la vida. Tan pronto como su atractivo se hace
sentir en Malkuth, debe pasar el cetro a Ceres, y desaparecer. Los hijos y no el
amor son los que constituyen un hogar durable. El nombre cabalístico del Siete
de Oros, es Fracaso, y no tenemos más que pasar revista a la vida de Cleopatra,
Eloisa e Isolda para comprender que Venus, en el Plano terrestre, tiene por
divisa: "Por el amor pierdo el mundo".
La serie de Espadas concierne
al plano astral El título secreto del Siete de Espadas es "Esfuerzo inestable",
lo cual expresa bien la acción de Venus en la esfera emocional y su intensidad
efímera.
El titulo secreto del Siete de
Copas es: "Éxito ilusorio"; esta carta representa la acción de Venus en la
esfera mental, donde ella no contribuye en nada para hacer claras las
concepciones. Cuando estamos bajo su influencia, creemos lo que queremos creer.
En este plano, su divisa podría ser: "El amor es ciego".
Solamente en la esfera del
espíritu Venus está en lo que le es propio. Allí su carta, el Siete de Bastos,
se llama "Valor", expresando muy bien su influencia dinámica y vitalizante,
cuando se comprende y emplea su significado espiritual.
Las cuatro series de cartas
del Tarot asignadas a Netzach revelan de manera muy curiosa la naturaleza de la
influencia de Venus, a medida que fluye a través de los planos. Nos enseñan una
lección importante, mostrándonos hasta que punto esta fuerza es esencialmente
inestable, a menos que tenga su raíz en el principio espiritual. Las formas
inferiores del amor son las emociones, en las cuales uno no se puede fiar; pero
el amor es superior, es dinámico y vigorizante.