CAPITULO XIII.-
TRABAJO PRACTICO SOBRE EL ÁRBOL
Si entre los lectores que
hasta aquí han seguido estos estudios sobre la Cábala hay alguno que esté bien
familiarizado con el ocultismo occidental, dirá que todo lo expuesto le es
conocido y no ha encontrado nada nuevo u original. Al trabajar sobre estos
yacimientos de conocimientos antiguos, nos encontramos en la posición del
arqueólogo que estuviera excavando algún templo enterrado : estamos exponiendo
fragmentariamente más que estudiando un sistema coherente, porque, aunque en su
tiempo fue un todo coherente, después fue fragmentado y esparcido a los cuatro
vientos, a la vez que deformado por las persecuciones que sucedieron durante
veinte años de fanatismo, celos y envidia espirituales. Empero, se ha realizado
más trabajo sobre estos fragmentos de lo que realmente se cree; la señora
Blavatsky hizo un gran acopio de datos y los expuso al público, y éste apenas si
los comprendió algo más de lo que entendería un niño que estuviese contemplando
las vitrinas de algún museo, y maravillándose de las curiosidades en él
encerradas. Los eruditos trabajos de G. R. Mead nos han dado muchísimos detalles
con respecto a la Gnosis, que era la Tradición esotérica del Occidente durante
las primeras centurias de nuestra época. La obra de la señora Atwood nos ha
revelado el significado del simbolismo alquímico; sin embargo, ninguno de ellos
nos ha expuesto la tradición occidental como verdaderos Iniciados de dicha
tradición, sino que se han limitado a acercarse desde el exterior, tratando de
hacer coincidir sus fragmentos, o bien, como en el caso de la señora Blavatsky,
interpretándolos por analogía, a la luz de otros sistemas que le eran
familiares, pertenecientes a otras tradiciones.
Los que han estudiado el
asunto desde adentro esto es, en posesión de las condiciones iniciáticas, y las
han empleado como un sistema práctico para la exaltación de conciencia, en su
gran mayoría han mantenido el más estricto secreto, el cual, aunque haya estado
plenamente justificado en los tiempos en que la inquisición recompensaba esas
investigaciones con la pira, actualmente no tiene motivos para subsistir en esta
época de mayor liberalidad, a no ser que este secreto se ostente para crear y
mantener un discutible prestigio personal. En realidad, en el último cuarto de
siglo, una especie de monopolio muy efectivo vino a establecerse en las
prácticas ocultas, ya que no en los conocimientos símiles, especialmente entre
los pueblos de habla inglesa. Este monopolio ha minado y destruido de raíz
muchos impulsos espirituales que hubiesen surgido, dando ello lugar al
renacimiento de los Misterios. Y de ahí que, aunque la tierra estaba ya pronta
para recibir la simiente, no fue arrojado en ella el trigo de la verdad, de los
cuatro vientos vinieron simientes de toda clase, y surgió una flora tropical
que, careciendo de verdadera raigambre en la tradición racial, pronto se
marchitó o degeneró en formas muy extrañas.
El templo enterrado en nuestra
Tradición nativa ha sido excavado ya, por lo menos parcialmente, pero los
fragmentos rescatados todavía no fueron puestos al alcance de los estudiantes de
acuerdo con la honorable Tradición del escolasticismo europeo, sino que han sido
reunidos en colecciones privadas, manteniéndose las claves correspondientes en
poder de algunos individuos que han abierto o cerrado las puertas en forma
arbitraria. No dudamos que estas páginas herirán los corazones de algunos que
tienen esas colecciones privadas al verlas despreciadas en el valor que les
habían dado el secreto en que se las mantuvo con toda injusticia; pero tampoco
dudamos de que innumerables estudiantes que han ensayado en vano la senda
occidental encontrarán en esta paginas la clave que les revelarán lo que aún era
incomprensible para ellos. Hablando de nosotros mismos, debemos decir que nos
costo diez años de trabajo continuo, en plenas tinieblas, la búsqueda de las
claves, y si las hemos encontrado se debió al mero hecho de que éramos lo
bastante psíquicos como para obtenerlas directamente, merced a nuestro contacto
con los planos internos.
Creemos que no tiene ninguna
utilidad desorientar deliberadamente a los estudiantes, o reservar las claves y
explicaciones que son esenciales para su trabajo. Si el estudiante no merece ser
preparado, es mejor no prepararlo absolutamente en nada. Pero si se le da alguna
preparación, entonces hay que dársela bien y exactamente.
En las páginas siguientes,
haremos cuanto podamos para dilucidar los principios que gobiernan el empleo de
los símbolos mágicos. De paso recordamos que el uso práctico del método
ceremonial sólo debe intentarse cuando se cuenta con la dirección de alguien que
tenga la experiencia en su uso; asimismo trabajar solo, o con la ayuda de
compañeros igualmente inexpertos es correr riesgos innecesarios sin embargo,
nada se opone a que cualquiera ensaye los sistemas de meditación.
Para poder utilizar
efectivamente los símbolos mágicos, uno tiene que ponerse en contacto con cada
símbolo individual: es de muy poca utilidad hacer una lista de símbolos y
proceder a la construcción de un ritual. No debemos olvidar que en magia como en
música, cada uno tiene que tocar sus propias notas, pues no se encuentran ya
hechas de antemano. El estudiante de violín, por ejemplo, tiene que aprender a
tocar cada nota individualmente, antes de que pueda ejecutar una melodía
cualquiera, y otro tanto sucede con las operaciones ocultas : el estudiante debe
saber cómo construir y ponerse en contacto con las imágenes mágicas antes de
poder trabajar u operar con ellas.
El iniciado emplea los juegos
de símbolos asociados con cada uno de los senderos, para construir las imágenes
mágicas, y es menester que conozca esos símbolos no solamente en teoría, sino en
la práctica; esto es, debe haber meditado sobre cada uno individualmente, hasta
haberse compenetrado de su significado y experimentado la fuerza que representa.
Para llegar a conocer en toda su amplitud todos los símbolos que están asociados
a cada Sendero se necesita a veces toda una vida, pero el estudiante debe
aprender los símbolos-clave de cada Sendero, como paso preliminar de sus
estudios; entonces podrá reconocer y clasificar adecuadamente las demás formas
simbólicas conforme se vayan presentando. Su conocimiento se irá desarrollando
en dos aspectos: primeramente, el conocimiento del simbolismo en sus infinitas
ramificaciones, y en segundo lugar, la filosofía de la interpretación de dichos
símbolos. Una vez que haya dominado un conocimiento operante de los conceptos de
la Cosmogonía, y tenga bien fijo en la memoria un esquema general del simbolismo
que se aplica a cada Sephirah, entonces se encontrará en posesión de una especie
de fichero, y podrá comenzar a clasificar el material que vaya recogiendo de
todas las fuentes imaginables; arqueología, leyendas, misticismo, relatos de
viajeros y especulaciones de la filosofía antigua y moderna, así como también
los de la ciencia ultramoderna.
El estudiante no iniciado no
puede comprender cómo es posible que semejante masa de conocimiento pueda
conservarse en la memoria; sin embargo, tiene una fácil explicación. Para
empezar, el estudiante verdadero que emplea el Árbol en su sistema de
meditación, trabaja en él, regularmente, todos los días. Además, cada Sephirah
tiene una base lógica peculiar, oculta en alguna parte de la mente
subconsciente, y las secuencias simbólicas no son tan difíciles de recordar como
podría suponerse, especialmente si han sido utilizadas en la meditación. Algunos
de los símbolos se refieren a los conceptos de la filosofía esotérica otros a
los métodos para proyectar la conciencia en la visión; y otros más, para
componer los rituales y ceremonias. Sin embargo, el estudiante debe recordar que
los símbolos jamás descubren su significado a la mera meditación consciente, por
más correcta y completamente que se haga. Tiene que ser empleados como querían
los iniciados, esto es : para evocar imágenes en la mente subconsciente y
traerlas a la mente consciente con todo su contenido.
Un juego de símbolos está
asignado a los Diez Santos Sephiroth, y otro a los veintidós Senderos que los
conectan entre sí. No obstante, alguno de esos símbolos se encuentran en ambos
juegos, y todos ellos se interconectan merced a sus correspondencias
astrológicas y numéricas. Esto parece complicado, pero en la práctica es mucho
más sencillo de lo que podría suponerse porque el trabajo no se hace con la
mente consciente, sino con la subconsciente, y poco importa la manera en que se
introduzcan los símbolos en ella, porque el extraño demonio que se sienta tras
el censor los clasifica a su manera, tomando lo que se necesite y rechazando
todo el resto; hasta que finalmente se presenta un plan coherente en la
conciencia, que sólo requiere análisis para descubrir todo su significado, de la
manera que pasa con algunos sueños.
Toda visión evocada mediante
el empleo del Árbol es, en realidad, un sueño provocado artificialmente en plena
vigilia, motivado deliberadamente y relacionado conscientemente con algún tema o
cosa elegidos, gracias a la cual se tornan inteligibles a la conciencia, no sólo
el contenido subconsciente, sino también el supraconsciente. En un sueño
espontáneo, los símbolos surgen al azar de la experiencia, pero en la visión
cabalística los cuadros son evocados por un juego limitado de símbolos, al que
queda restringida rígidamente la conciencia, merced a la disciplina y al hábito
de la concentración. Este poder de mantener la mente dentro de determinados
límites es lo que constituye la técnica de la meditación oculta, y sólo puede
adquirirse mediante la práctica constante en largos períodos de tiempo. En esto
reside toda la diferencia entre un ocultista preparado y otro que no lo está. La
persona no preparada podrá desprender la conciencia del control de la
personalidad dirigente, y permitir así que surjan imágenes pero carece del poder
de restringir y seleccionar las que deban o las que quiera aparezcan; y, por
tanto, puede presentarse cualquier cosa, inclusive una proporción variable de
contenido subconsciente. El ocultista preparado, habituado a usar este sistema
en sus meditaciones, puede librarse instantáneamente del contenido
subconsciente, salvo que esté perturbado por la emoción, en cuyo caso puede
sentirse enredado; aun en este caso, su mismo sistema constituye la mejor
protección, pues inmediatamente se dará cuenta de la confusión del simbolismo en
las imágenes, ya que tiene un modelo definido de comparación que le permitirá
controlarlas.
Al estudiar el Árbol, el
estudiante debe pensar siempre en cada Sephirah bajo su triple aspecto, como ya
hemos mencionado; filosófico, psíquico y mágico. Con este fin deben pensar
siempre en él primeramente, como representando cierto factor en la evolución del
Cosmos, en el pasado inmemorial del tiempo, sea que permanezca todavía en
manifestación, que ya haya desaparecido o que todavía no haya alcanzado el nivel
de la materia densa.
Con este aspecto del Árbol,
también se toman los curiosos textos crípticos del Sepher Yetzirah, uno para
cada Sendero. Esos dichos desconcertantes tienen una manera muy curiosa de
provocar repentinamente relámpagos de iluminación durante la meditación, y nunca
deberían descartarse, por más incomprensibles que parezcan a primera vista.
Otra fuente de iluminación la
constituyen los títulos adicionales de cada Sephirah, cada uno de los cuales
tiene de una a tres docenas de nombres que son palabras descriptivas aplicadas
por los antiguos rabbis a los varios Sephiroth, y que se encuentran esparcidos
por toda la literatura cabalística, nombres que pueden decirnos muchisímas
cosas. Por ejemplo. los títulos de "Secreto de los secretos", "Punto
Primordial", etc, que se aplica a Kether, puede decir mucho a quien sepa buscar.
Una vez que nos hayamos
familiarizado con los simbolismos, podemos también asignar a los diferentes
Sephiroth sus dioses equivalentes de otros sistemas, y cada vez que contemplemos
los símbolos, funciones, conceptos cósmicos y sistemas de adoración de esas
deidades, recibiremos nuevos relámpagos de iluminación. Con la ayuda de un buen
diccionario mitológico, o de una enciclopedia, la obra de Frazer "Golden Bough"
o las obras de la señora Blavatsky, "La Doctrina Secreta" e "Isis sin Velo",
podemos resolver muchísimos enigmas que al principio nos parecen insolubles;
este ejercicio es realmente fascinador. Cuando el Árbol es empleado de esta
manera, es particularmente valioso, porque su forma diagramática nos hace ver
las cosas en sus relaciones mutuas de manera tal, que se dilucidan unas con
otras.
Para manipular el aspecto
psíquico del Árbol y sus Senderos, el ocultista emplea imágenes, porque es por
medio de éstas y de los Nombres que las evocan como se formulan las visiones.
Asocia a cada Sephirah un símbolo primario, el cual se denomina su imagen
mágica. En segundo lugar, asocia con ella, en su mente, una forma geométrica
que, en varias maneras, encierra sus características; y cuando compone símbolos,
emplea esa forma como base. Por ejemplo: Geburah, Marte el quinto Sephirah tiene
un pentágono o figura de cinco lados. Cualquier símbolo de Geburah, sea un
talismán, un altar a Marte o un cuadro mental de un símbolo, debe tener la forma
de un pentágono coloreado con alguno de los colores correspondientes a la escala
de color de Marte.
Sin embargo, las formas más
importantes del Árbol son las que están asociadas con los Cuatro Nombres de
Poder asignados a cada Sephirah. Con ellas están asociados cuatro colores en que
se manifiestan simbólicamente en cada uno de los Cuatro Mundos cabalísticos. El
más elevado es el Nombre de Dios, que se manifiesta en Atziluth, el plano del
Espíritu, y es el Nombre del Poder Supremo en esa Esfera sephiróthica, dominando
sus demás aspectos, sean cósmicos, evolutivos o subjetivos. Representa la idea
que anima el desenvolvimiento de la manifestación en esa Esfera, la idea que
corre a través de toda la evolución subsiguiente y que se expresa en todos sus
efectos y manifestaciones.
El segundo Nombre de Poder es
el del Arcángel de la Esfera, y representa la conciencia organizada del ser,
merced a cuyas actividades se inició y desarrolló esa fase particular de la
evolución. Aunque esos seres suelen ser representados pictóricamente con figura
humana, pero de aspecto más bien difuso, no debe creerse que la vida y la
conciencia que conocemos corresponde a su naturaleza. Se parecen más
esencialmente a las fuerzas naturales que a otra cosa; pero si los consideramos
como energías carente de inteligencia, entonces no podremos formarnos un
concepto adecuado de su naturaleza, porque son esencialmente individuales,
inteligentes, y tienen propósitos definidos. Estas ideas tienen que penetrar
profundamente en nuestro concepto hasta que lleguemos a una realización muy
distinta de todo lo que el Occidente está acostumbrado a pensar.
El tercer nombre de Poder
denomina, no a un solo ser, sino a toda una clase de seres, "los coros
angélicos", como los llaman los rabbis, y que también representan fuerzas
naturales inteligentes.
El cuarto Nombre de Poder
designa lo que llamamos "Chakra mundano" esto es, el objeto celestial que
consideramos como producto de la fase de evolución particular que tuvo lugar
bajo la presidencia de ese Shephirah a quien representa.
El tercer aspecto bajo el cual
consideramos los Sephiroth, es el mágico, y es esencialmente práctico. Para
llegar a esto pensamos en lo que puede experimentarse bajo la presidencia de
estos diferentes aspectos de la manifestación divina, y en los poderes que puede
manejar el mago cuando ha aprendido debidamente sus lecciones.
Cada Sephirah tiene una virtud
que representa su aspecto ideal, el don que aporta a la evolución, así como un
vicio, que es el resultado del exceso de sus cualidades. Por ejemplo : Geburah,
Marte tiene por virtudes la energía y el valor, y por vicio, la crueldad y la
destructividad. El estudiante de astrología reconocerá en seguida que las
virtudes y los vicios atribuidos a los distintos Sephiroth se derivan de las
características de los planetas asociados con ellos, lo que, además, le
proporcionará una nueva línea de correspondencias que iluminará sus estudios
astrológicos.
La experiencia espiritual,
como preferimos llamarla, o el poder oculto, como lo denomina Crowley, es una
profunda realización o visión de algún aspecto de la ciencia cósmica. Esta
constituye la esencia de la iniciación del grado asignado al Sephirah, porque en
los Misterios mayores del Occidente los grados están asociados con los Sephiroth.
Los cabalistas medievales
también asignaban una parte del cuerpo a cada Sephirah, pero esto no debe
tomarse muy literalmente, porque la verdadera clave se encuentra en la
realización de que los diferentes Sephiroth representan factores de la
conciencia; y si tomamos a Geburah como el poderoso brazo derecho, debemos
comprender que ello significa realmente la Voluntad dinámica, la capacidad
ejecutiva, la destrucción de lo vetusto y desequilibrado.
Cada Sephirah y los Senderos
del mismo tienen sus animales, plantas y piedras preciosas simbólicas. Es
necesario que el estudiante los conozca por dos razones: primeramente,, dan
algunas claves muy importantes para establecer las relaciones de los dioses de
los diferentes panteones con los Sephiroth; en segundo lugar, forman parte del
simbolismo de los Senderos Astrales y sirven como señales cuando se viaja por
ellos. Por ejemplo : si uno viera un caballo (Marte) o un chacal (Luna) en la
esfera de Netzach (Venus) se daría cuenta en seguida de que se habría producido
una confusión en los planos y que la visión es falsa. En la esfera de Venus no
podríamos ver más que palomas o algún felino, tal como un lince o un leopardo.
Podría creerse que la
asociación de animales simbólicos con los dioses y diosas de los mitos antiguos
es enteramente arbitraria, y el fruto de una imaginación poética que, con el
viento, sopla de cualquier parte. A esto, el ocultista contesta que la
imaginación poética no es arbitraria y remite al escéptico a las obras del
doctor Jung, el famoso psiquiatra, y a los ensayos del poeta irlandés A. S. en
particular a su obra "Song its fountains" (El canto y sus fuentes), donde
analiza sus propias fuentes de inspiración. De la naturaleza intrínseca de su
poesía y de las diversas referencias que hace al pasar, en sus obras, creemos
poder decir que A. S. es uno de ese grupo de estudiantes que se han estado
alimentando en la Cábala Mística. Por lo menos, lo que dice es sana doctrina
cabalística y extremadamente iluminador en lo que respecta a este tema.
El Dr. Jung tiene mucho que
decir con respecto de las facultades humanas para formar mitos, y el ocultista
sabe perfectamente que es verdad. Sin embargo, sabe además que sus
complicaciones son de mucho mayor alcance que lo que actualmente la psicología
sospecha por ahora. La mente del poeta y del místico que mora en las grandes
fuerzas y factores naturales del universo manifestado, gracias al uso creador de
la imaginación, ha penetrado profundamente en las causas secretas del ser aun
más que la ciencia misma. La imaginación de la raza operando en esta forma y por
este solo medio ha llegado a asociar ciertos animales con determinados dioses; y
el breve examen de los ejemplos que hemos citado sirve para demostrar las bases
de esa asociación. Las palomas de Venus muestran su aspecto benévolo mientras
que los felinos señalan su belleza siniestra.
Las asociación de las plantas
con los distintos Senderos descansa sobre una base doble. En primer lugar hay
plantas tradicionalmente asociadas con las leyendas de los dioses, como el trigo
con Ceres, y el vino con Dionisio, las cuales a su vez las encontramos asociadas
con los Sephiroth que correlacionan sus funciones con estos dioses; así, el
trigo con Malkuth y el vino con Tiphareth, el centro Crístico con el cual están
también vinculados todos los dioses sacrificados y los conferidores de toda
iluminación.
Las plantas también están
asociadas con los Sephiroth en otra forma la antigua doctrina de las asignaturas
atribuía varias plantas a los distintos planetas en forma un tanto errónea. En
algunos casos hacía una asociación genuina, mientras que en otros era arbitraria
y supersticiosa. El viejo Gulpepper y otros herboristas antiguos tienen mucha
noticia que dar sobre este asunto y actualmente se llevan a cabo
interesantísimas investigaciones en las granjas experimentales antroposóficas.
De manera bastante parecida,
algunas drogas están vinculadas también con los distintos Sephiroth. Y aquí nos
vemos obligados a hacer una distinción entre lo puramente supersticioso y lo
místico. La atribución arbitraria de drogas no siempre puede comprobarse
experimentalmente aunque en general podamos decir que cierta clase de drogas
puede considerarse como que está bajo la presidencia de determinado Sephirah a
causa de que participan de la naturaleza de algunas de sus modalidades de
actividad, que se encuentran clasificadas bajo dichos Sephiroth. Por ejemplo,
todos los afrodisíacos pueden ser asignados a Netzach (Venus) y todos los
abortivos a Yesod en su aspecto de Hécate; los analgésicos a Chesed
(Misericordia) y los irritantes y cáusticos a Geburah (Severidad).
Como se ve, lo dicho abre
nuevos caminos al estudio de la ciencia médica, cual es el aspecto psicológico
de las distintas drogas. Este es el que fue estudiado especialmente por los
médicos iniciados como Paracelso, y en el empleo y abuso de este aspecto, por
personas ignorantes o supersticiosas y aun por los médicos no iniciados, se ha
caído en las abominables aberraciones del curanderismo y de la medicina popular.
El ocultista sabe muy bien que
hay un aspecto psicológico en toda acción y función psicológica; asimismo, no
ignora que es posible reforzar poderosamente la acción de las drogas ingeridas
adoptando la correspondiente actitud mental; tampoco ignora que ciertas
sustancias inocuas se prestan eficazmente para acumular y trasmitir energías
mentales de la misma manera que otras sustancias sirven como conductores o
aisladores de la electricidad.
Esta consideración nos trae la
cuestión de ciertas piedras preciosas y metales que están asociados también con
los distintos Sephiroth. Asociación que ha sido determinada por estudios
astrológicos y alquímicos. Tal como es sabido por los psíquicos, las substancias
cristalínicas, los metales y algunos líquidos son los mejores medios para
acumular y trasmitir las fuerzas sutiles. El color desempeña también una parte
importantísima en todas las visiones provocadas por la meditación en los varios
Sephiroth, y se ha descubierto experimentalmente que un cristal de color
apropiado es la mejor substancia que pueda elegirse para hacer un talisman: un
rubí sanguíneo para las ígneas energías marciales de Geburah; una esmeralda para
el rayo verde de las fuerzas del Netzach, etc.
Los perfumes especialmente el
incienso, también se encuentran asociados con los distintos Sephiroth. Tal como
hemos dicho, ciertas experiencias espirituales y determinadas modalidades de
conciencia se asignan a cada una de las Esferas del Árbol, y es un hecho harto
sabido que no hay nada que provoque estados mentales o estimule la conciencia
psíquica más efectivamente que los olores. "Los perfumes obran con más seguridad
para hacer vibrar las cuerdas del corazón que la vista o el sonido", dice un
poeta, y la experiencia lograda por los ocultistas demuestra que esta
aseveración es exacta. Existen ciertas substancias aromáticas que las
tradiciones han asociado con los distintos dioses y diosas, cuyos perfumes son
lo suficientemente potentes como para estimular el estado de ánimo particular
que esté en armonía con las funciones de esas deidades.
También se incluyen en las
largas listas de símbolos lo que podríamos llamar armas mágicas, adecuadas éstas
a cada Sendero. Una arma mágica es el instrumento de determinada clase que se
emplea en la evocación asimismo de determinada fuerza o que sirve de vehículo de
manifestación a ésta. Tal por ejemplo, el cetro o varilla mágica, o el bol de
agua, o la esfera de cristal del vidente. La naturaleza de las armas o
instrumentos asignados a cada sendero nos puede decir muchísimo acerca de la
naturaleza de dichos senderos, porque por ellos podemos deducir la clase de
potencia que opera en una esfera particular.
Hemos notado ya que los
diversos sistemas adivinatorios tienen sus relaciones con el Árbol, y en él
encuentran sus claves más sutiles. Las asociaciones astrológicas se encuentran
en seguida merced al simbolismo de los planetas y sus elementos, así como sus
triplicidades, casas y regencias. De esta manera la gemancia se eslabona con el
Árbol por vía de la astrología, y en el caso del Tarot, que es el más
satisfactorio sistema de adivinación, sólo encuentra explicación precisa en el
Árbol y no en otra parte. Lo dicho podrá parecer una afirmación algo dogmática
para el historiador escolástico que trata de establecer el origen de esas
misteriosas cartas sin que aún haya dado con él, pero si se comprende que el
iniciado trabaja con el Tarot y a la vez con el Árbol y que éstos se ajustan
entre sí de todas las maneras posibles e imaginables se verá en seguida que un
arreglo semejante de correspondencias tan exactas nunca puede ser arbitraria o
casual.
Uno de los aspectos más
interesantes e importantes del trabajo práctico del Árbol se refiere a cómo se
usa la magia ceremonial talismánica para compensar los descubrimientos de las
ciencias adivinatorias. Cada símbolo geomántico, cada carta del Tarot cada
factor horoscópico, tiene su lugar asimilado en los senderos del Árbol, y el
ocultista que tenga el conocimiento necesario puede componer un ritual o dibujar
un talismán que compense o refuerce cada uno de ellos.
He aquí, pues, la razón, el
porqué de la mala suerte de los que practican el arte de la adivinación sin la
correspondiente iniciación; despiertan y ponen en movimiento las fuerzas sutiles
al concentrar sus mentes en ella, sin que les sea posible crear aquello que
sirva de compensación y equilibrio mediante el correspondiente esfuerzo mágico.