CAPITULO XXIV.-
YESOD, EL NOVENO SEPHIRAH
TITULO: Yesod, el Fundamento. (Letras Hebreas:
Yod, Samech, Vau, Daleth).
IMAGEN MÁGICA: Un soberbio hombre desnudo, muy
poderoso..
POSICIÓN EN EL ÁRBOL: En la base del Pilar del
Equilibrio.
TEXTO YETZIRATICO: El Noveno Sendero es
llamado la Inteligencia Pura,
porque purifica las Emanaciones. Prueba y
corrige el dibujo de su representación
y la unidad según la cual ellas están
dispuestas, sin disminuirla ni dividirla
NOMBRE DIVINO: Shaddai el Chai el Dios
Todopoderoso y Viviente.
ARCÁNGEL: Gabriel
ORDEN ANGÉLICO: Kerubim, los Poderosos.
CHAKRA MUNDANO: Levanah, la Luna.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión del Mecanismo
del Mundo.
VIRTUD: Independencia
VICIO: Pereza.
CORRESPONDENCIA EN EL MICROCOSMOS: Los órganos
de reproducción.
SÍMBOLOS: Los perfumes, las sandalias.
CARTAS DEL TAROT: Los cuatro Nueve.
Nueve de Bastos: Gran fuerza.
Nueve de Copas: Dicha material.
Nueve de Espadas: Crueldad, desesperación.
Nueve de Oros: Ganancia material.
COLOR EN ATZILUTH: Índigo.
,, BRIAH: Violeta.
,, YETZIRAH: Púrpura obscuro.
,, ASSIAH: Amarillo sembrado de azul.
El estudio del simbolismo de Yesod revela dos
juegos de símbolos en apariencia contradictorios. Por una parte tenemos el
concepto de Yesod como fundamento del Universo , establecido en su fuerza. Esta
idea de fuerza vuelve varias veces, en la Imagen Mágica de un espléndido hombre
desnudo, muy musculoso, en el Nombre Divino de Shaddai, el Todopoderoso; en el
de Kerubim, los Ángeles Poderosos; en el Nueve de Bastos, cuyo nombre secreto es
el Señor de la Gran Fuerza. Por otra parte, tenemos el simbolismo Lunar,
esencialmente fluídico, sometido a un estado constante de flujo y reflujo, que
dirige Gabriel, el Arcángel del elemento Agua.
¿Como reconciliar estos conceptos adversos?
Encontramos la respuesta en el Texto Yetzirático, el cual dice del Noveno
Sendero que justifica las Emanaciones, que prueba y corrige el dibujo de sus
representaciones, y dispone de la unidad a la que están sometidas, sin
disminuirla ni dividirla. Este concepto se halla iluminado por la naturaleza de
la Experiencia Espiritual asignada a Yesod, que es la "Visión del Mecanismo del
Universo".
Aquí obtenemos el concepto de las aguas
fluídicas del caos unidas finalmente y organizadas por medio de
"representaciones" que han sido concebidas en Hod; esta final "prueba,
corrección y disposición de la unidad de representaciones" o imágenes
formativas, tiene por resultado una organización de la “Maquinaria del
Universo”, cuya visión constituye la expresión espiritual de este Sephirah. Si
comparamos el reino terrestre a un gran navío, Yesod seria la cámara de las
maquinas.
Yesod es el Sephirah de esa substancia
especial que participa a la vez del espíritu y de la materia, la cual se llama
Akasha, el Eter de los Sabios, o también la Luz Astral, según la terminología
que se emplee. No es el éter de los físicos lo que constituye el elemento ígneo
de la Esfera de Malkuth; a este éter es lo que él mismo es a la materia densa;
en efecto, es la base de los fenómenos que el físico atribuye a su éter
empírico. El Éter de los Sabios podría ser llamado la raíz del éter de los
físicos.
Para el materialista, el Universo material es
un enigma insoluble, porque se obstina en querer explicarlo en términos del
plano que vive. Éste no puede hacerse en ninguna esfera de pensamiento,
cualquiera que ella fuere. Dios no puede ser explicado en términos de su propio
plano, sino solamente en relación al Gran Todo. Los Iniciados han mantenido
siempre que los cuatro elementos de los antiguos son explicados gracias a un
quinto, el Éter; porque es una máxima de la filosofía oculta que cuatro estados
de la materia visible tienen siempre su raíz en un quinto invisible. Los Cuatro
Mundos de los Cabalistas, por ejemplo tienen su raíz detrás de los Velos del
Inmanifestado. Podemos llegar a alguna comprensión de la naturaleza de los
cuatro poniendo un quinto término, el Inmanifestado, y asignándole ciertos
atributos tomados de los cuatro términos manifestados y supuestos esenciales en
la Causa Primera. De esa manera encontramos en Yesod, el quinto término no
manifestado de los cuatro elementos de Malkuth, el fuego de los antiguos, que
corresponde a los estados sólido, liquido y gaseoso de la materia.
Por tanto, Yesod debe ser concebido como el
receptáculo de las emanaciones de los otros Sephiroth, tal como lo enseñan los
cabalistas, y como el único e inmediato transmisor de esas emanaciones para
Malkuth, el plano físico. Como dice el Texto Yetzirático, la función de Yesod es
la de purificar estas emanaciones probarlas y corregirlas; de consiguiente, es
en la Esfera de Yesod donde tienen lugar las operaciones destinadas a corregir
la Esfera de la materia densa, o a disponer de alguna manera de su unidad de
dibujo. Por tanto, Yesod' es la Esfera esencial para toda la magia cuyo efecto
deba producirse en el plano físico.
Es esencial notar que cada Esfera actúa de
acuerdo con su naturaleza, y que esta naturaleza no puede ser alterada por
ninguna influencia mágica y milagrosa, por poderosa que sea, no podemos hacer
mas que "corregir el dibujo de las representaciones". Las cosas representadas
permanecen constantes, por tanto, no se puede disponer arbitrariamente de las
condiciones del mundo material, ni siquiera en nombre de la mas elevada fuerza
espiritual como lo creen aquellos que piden a Dios intervenir en su favor, curar
sus enfermedades, hacer llover; tampoco ellos pueden ser arbitrariamente
influídos por los maleficios del más malvado de los hechiceros. La sola manera
de alcanzar a Malkuth, es operando en Yesod; para alcanzar a Yesod es menester
pasar por Hod donde es concebido el "dibujo de las representaciones". Liberemos
nuestro espíritu, una vez por todas, de la idea de que puede fluir directamente
en la materia; esto es algo que no podrá ceder jamás. La fuerza espiritual obra
por medio del mental, el mental por medio del éter; el éter, que es el cañamazo
de materia y el vehículo de las fuerzas vitales, puede ser manipulado en los
límites de su naturaleza, los cuales , por otra parte son muy extensos. De
consiguiente, todos los acontecimientos milagrosos y sobrenaturales acontecen
por la manipulación de fuerzas naturales del éter; si comprendemos su
naturaleza, entonces podremos concebir como se producen esos acontecimientos.
Cesaremos de atribuirlos a la intervención directa de Dios a las actividades de
los desencarnados, de la misma manera que en nuestros días no atribuimos los
fenómenos de la combustión al efecto del así llamado "phlogiston", que, para una
generación precedente, era el principio del fuego, cuya presencia o ausencia
decidía si una substancia cualquiera debía arder o no. Hoy en día aun personas
que escucharon hablar en la escuela sobre "phlogiston" y han visto el cambio de
pensamiento que se ha producido a este respecto; asimismo, vendrá un día en que
los hombres considerarán los fenómenos físicos y las curaciones espirituales de
la misma manera en que nosotros lo hacemos con "phlogiston".
En el estado presente de nuestros
conocimientos, no es posible describir de una manera detallada la naturaleza del
éter de Yesod. Sin embargo, podemos anotar ciertos puntos que nos ha enseñado la
experiencia. Entre estos, muchos han sido aprendidos experimentando en el
ectoplasma, el cual es de una naturaleza muy parecida; en efecto, se podría
decir que el ectoplasma es éter orgánico, mientras que el de los físicos es el
éter inorgánico. Nosotros sabemos que el ectoplasma se reviste de formas,
retiene y las abandona con la misma facilidad, mostrando que no es la forma lo
que determina la vida, sino lo contrario. Por otra parte, sabemos que el
ectoplasma no puede ser absorbido, aunque ignoramos las condiciones que
gobiernan esos fenómenos. El ectoplasma es una especie de protoplasma etérico; y
podemos concebir el éter o Luz Astral como teniendo con el ectoplasma la misma
relación que tiene con el protoplasma. Aunque ignoramos la naturaleza ultérrima
del Éter Astral, como también ignoramos la de la electricidad, sin embargo
sabemos, por experiencia, que posee ciertas propiedades. No podemos limitarnos a
deducirlas; por experiencia sabemos que existen porque ellas nos permiten
manipular esta substancia sutil de ciertas maneras definidas, en los límites de
propia naturaleza, tal como lo hemos explicado. Dos de esas propiedades son de
una importancia capital para el trabajo del ocultista práctico, hasta el punto
que ellas forman la base de todo su sistema.
La primera de estas propiedades es la
capacidad que ofrece el éter astral de ser amoldado por el espíritu, en formas,
la segunda, es la de tener en suspensión a las moléculas de materia densa en sus
rayos parecidos a hilos, como en una red. Si se nos preguntara como sabemos
nosotros que el éter posee esas cualidades, tan indispensables para nuestra
hipótesis mágica, responderíamos que esas cualidades son la única explicación
posible de las propiedades de la materia viviente como, asimismo, las del
espíritu consciente. No podemos explicar el espíritu sin emplear términos
pertenecientes a la materia viviente sin emplear términos pertenecientes a la
conciencia . Es necesario que la sensación concierna , a la vez, a la materia y
al espíritu; ella permanece inexplicable, aislada. Para explicar la sensación
nerviosa, nos es menester admitir una substancia intermedia entre la materia y
el espíritu; para comprender un movimiento voluntario, tenemos necesidad de una
igual de la existencia de una substancia tal, o sea que tenga la facultad de
recibir y retener el impacto del espíritu, la de influir en la posición, en el
espacio, de las unidades atómicas. de la materia. Tales son las propiedades que
asignamos a nuestro hipotético éter astral, sirviéndonos, para Justificarlo, de
los mismos argumentos que han sido reconocidos válidos para el éter de los
físicos. Defendemos los precedentes en favor de nuestra hipótesis; si los
argumentos que han hecho admitir el éter de los físicos son aceptables, es
difícil ver por qué un éter de otro orden no lo seria en psicología. Una vieja
máxima dice que las hipótesis no deben ser multiplicadas inútilmente pero cuando
una hipótesis como la del Éter ha sido reconocida como tan fecunda estamos
ampliamente justificados experimentando con una hipótesis parecida en una
ciencia hermana de la primera Una cosa es cierta, y es que jamás la psicología
hizo progresos reales mientras se haya limitado al solo punto de vista
materialista, viendo a la conciencia como un epifenómeno, es decir, como un
producto incongruente e imprevisible de la actividad psicológica, si es que
puede existir en la naturaleza una cosa semejante. Aprendamos una lección del
alquitrán, subproducto incongruente e imprevisible del gas, prácticamente
descuidado en el principio, y que luego se lo halló como fuente de productos
químicos, tinturas y remedios de gran valor.
I
Desde el punto de vista mágico, Yesod es el
Sephirah de importancia, lo mismo que Thiphareth es la Esfera funcional del
misticismo, cuyos contactos trascendentales son dados con los Sephiroth
Superiores. Si se observa el Árbol de la Vida como un todo, se verá claramente
que funciona por triadas. Los Tres Superiores tienen sus correspondientes en un
arco inferior, en Kjesed, Gueburah y Tiphareth. Cualquiera que tenga experiencia
de la Cábala Practica, sabe que, para toda finalidad de este orden, Tiphareth es
Kether para nosotros, en este tabernáculo de carne, pues nadie puede ver a Dios
y sobrevivir. Solamente podemos ver al Padre reflejado en el Hijo y Tiphareth
"nos muestra al Padre".
Netzach, Hod y Yesod forman la Triada Inferior
iluminada por Tiphareth. lo mismo que el Yo inferior es alumbrado por el Yo
Superior. En efecto, se podría decir que los cuatro Sephiroth inferiores forman
la personalidad o unidad de encarnación del Árbol de la Vida: la Triada
Superior. o Kiesed, Gueburah y Thiphareth, forma la individualidad o Yo
Superior, y los Tres Supremos, corresponden a la Chispa Divina o Mónada.
Aunque cada Sephirah se sabe que engendra al
que le sucede, se observará que las Triadas, una vez emanadas y en equilibrio,
siempre están representadas como un Par de Opuestos manifestándose en un Tercer
Término Funcional. En la Triada inferior vemos que Netzach y Hod están
equilibrados en Yesod, que recibe sus emanaciones. Pero también recibe las
emanaciones de Tiphareth y, por Tiphareth, de Kether, porque siempre hay una
línea de fuerza que desciende a lo largo de un Pilar; por tanto, como recibe más
de Netzach y Hod las influencias que llegan a éstos por medio de sus Pilares
respectivos, se podría justamente decir con los cabalistas que Yesod es "el
receptáculo de las emanaciones"; y es por Yesod que Malkuth recibe el influjo de
las fuerzas divinas.
Yesod es también de una suprema importancia
para todo ocultista práctico, siendo el primer Sephirah con el cual entra en
contacto, cuando quiere "elevarse en los planos", arrancando su conciencia de
Malkuth. Habiendo franqueado el terrible Trigésimo segundo Sendero del Tau, o de
la Cruz de los Dolores y de Saturno, entra en Yesod, la Mansión donde reinan las
Imágenes, la Esfera de Maya, la Ilusión. Yesod, considerado en si, es la Esfera
de la Ilusión, porque la Mansión donde reinan las Imágenes no es otra cosa que
el éter reflector de la Esfera Terrestre, y corresponde en el microcosmos al
Inconsciente de los psicólogos, pleno de antiguas cosas olvidadas, reprimidas
desde la infancia de las razas. La clave que nos abre las puertas de la Mansión
donde reinan las Imágenes y nos permite mandar a sus habitantes, se halla en Hod,
la Esfera Mágica. En verdad se dice en los Misterios que no funciona en algún
grado sino después de haber obtenido el siguiente. Cualquiera que pretenda
actuar como mago en Yesod, se da cuenta inmediatamente de su error porque,
aunque pueda percibir las Imágenes, en esta Mansión donde reinan, el no posee
ninguna Palabra de Poder que le permita someterlas a su mando De la misma
manera, en una iniciación del Sendero Occidental (el autor no puede hablar del
Oriental, pues no lo conoce) los grados de los Misterios Menores nos conducen
directamente hasta Tiphareth, a lo largo del Pilar Central, y no siguen el
recorrido adoptado por el Rayo Fulgurante. En Tiphareth, el Iniciado franquea el
primer grado del Adepto y, si lo desea, vuelve de allí para aprender la técnica
relativa a la Personalidad del Árbol, es decir a la unidad macrocósmica de
encarnación . Si no desea seguir este sendero, sino que prefiere librarse de la
Rueda del Nacimiento y de la Muerte, continua su ruta a lo largo del Pilar
Central, también llamado por los Cabalistas "Sendero de la Flecha" y, pasando
por encima del Abismo, llega a Kether. A partir de este momento, quien entra en
esta luz no puede volver a descender.
Yesod es también la Esfera de la Luna para
comprender su sentido, debemos saber algo de la manera que en ocultismo es
considerado nuestro satélite. Entre los Iniciados se estima que la Luna se
separó de la Tierra en una época en que la evolución había alcanzado el límite
que separa la fase de su desarrollo etérico de la fase de la materia densa. Los
que están familiarizados con el lenguaje de que se sirven los astrólogos, saben
que este límite o cúspide designa la fase común a dos signos, donde actúa su
influencia doble. La luna, pues, tiene en su composición una parte material, o
sea el globo luminoso que vemos en el cielo, pero la parte más importante de
esta composición es etérica, porque el papel activo de la Luna tuvo lugar
durante el periodo en que la vida se desarrollaba en formas etéricas; asimismo,
por esta razón es llamada por algunos ocultistas “el Periodo Lunar”. Aquellos
que quieran saber mas sobre este tópico, encontrarán las enseñanzas pertinentes
en el "Concepto Rosacruz del Cosmos", de Max Heindel, y en "La Doctrina
Secreta", de la señora Blavatsky. Como el sistema de clasificación de los
Cabalistas difiere del sistema Vedantino, no podemos abordar aquí el vasto tema
de los "Rayos y Rondas". Bastará citar dogmáticamente ciertos hechos que los
ocultistas conocen, indicando al lector donde puede hallar, si lo desea , una
información más completa .
La Luna y la Tierra, según la teoría oculta,
tienen un doble etérico común, a pesar de la separación de los cuerpos físicos,
la Luna es el más antiguo de los dos astros; es decir, que en materia etérica,
la Luna es el polo positivo de la batería en que la Tierra es el negativo. Yesod,
como lo hemos visto, refleja el sol de Tiphareth, el cual es Kether en un arco
inferior. Desde hace mucho tiempo los astrónomos nos han dicho que la Luna
brilla con rayos prestados, porque refleja el sol; y en nuestros tiempos
comienza a opinarse que el Sol recibe del espacio su fuerza ígnea. En términos
cabalísticos, el espacio sería el Gran Inmanifestado y los Cabalistas han
enseñado esta doctrina desde que Enoch fue a Dios y desapareció, porque Dios lo
guardo; en otros términos desde que Enoch recibió la Iniciación de Kether.
De lo que precede resulta que Yesod Luna está
en un estado perpetuo de flujo y reflujo, porque la cantidad de luz solar
recibida y reflejada por él, brilla y se apaga en su ciclo de veintiocho días.
Malkuth, la Tierra, exactamente por la misma causa, está en un estado de flujo y
reflujo durante veinticuatro horas. Así mismo, Malkuth, la Tierra, tiene un
ciclo de trescientos sesenta y cinco dias, en el cual las fases se hallan
marcadas por los Equinoccios y los Solsticios. Este juego de reacciones de esos
reflujos es de gran importancia en el ocultismo práctico, porque es de él que
depende el trabajo a efectuarse. Los ritmos de esas alternativas han sido
mantenidos siempre ocultos, y algunos de ellos son excesivamente complejos. Como
esto concierne al trabajo secreto, a los reales y legítimos secretos ocultos que
solamente la Iniciación revela, nada se podrá decir en estas páginas. Sin
embargo, lo que antecede bastará para indicar que existen ciertos ritmos
importantes en el éter lunar, y que los estudiantes de Ocultismo pierden su
tiempo si obran sin conocerlos.
Los reflujos lunares desempeñan un papel muy
importante en los procesos fisiológicos de las planetas y en los de los
animales, en la germinación y crecimiento de las plantas y en la generación de
los animales, como lo prueba el ciclo sexual de la mujer, que se da cada
veintiocho días lunares. El macho tiene un ciclo basado en el año solar; pero,
en las moradas recalentadas que le ha echo la civilización, este ciclo es mucho
menos marcado; sin embargo, el poeta nos ha hecho observar que "cuando llega la
primavera, la ligera fantasía del joven evoca el amor", y esto resulta tan
incontrovertible que apenas si es necesario citarlo.
La luz de la Luna es el factor de esas
actividades étericas, y como la Tierra y la Luna tienen en conjunto un solo
doble éterico todas las actividades de este orden son fuertes sobre todo durante
la Luna llena. Asimismo, durante el eclipse lunar, la energía etérica se
encuentra en nadir, y las fuerzas inorgánicas tienden a expresarse y a causar
perturbaciones; es entonces cuando el Dragón de los Qliphoth levanta sus
múltiples cabezas. De consiguiente hay que abstenerse de todo trabajo oculto
durante ese periodo, a menos de ser experto. Las fuerzas que dan la vida son
relativamente débiles, y las fuerzas no organizadas, relativamente fuertes; en
manos inexpertas, el resultado será el caos.
Todos los sensitivos, los psíquicos, son
conscientes de estos ritmos cósmicos, y aun aquellos que no lo son, lo mismo se
sienten afectado más de lo que comúnmente se cree, sobre todo cuando se esta
enfermo, época en que decrecen las fuerzas físicas.
No se puede decir mucho con respecto a Yesod;
en él se hallan incluidas las claves de las operaciones mágicas. Por tanto, nos
es necesario contentarnos con dilucidar su simbolismo de manera más o menos
críptica; los que tengan oídos para oír, que hagan uso de ellos.
Ya hemos notado la curiosa naturaleza doble de
Netzach y de Hod, siendo la Imagen Mágica de Hod un hermafrodita y Venus
Afrodita, que algunas veces es representada por los antiguos como teniendo
barba. También en Yesod encontramos este simbolismo dual; y asimismo en Malkuth,
como lo veremos de inmediato. Esto indica claramente que en cada uno de estos
Sephiroth, que pertenecen a los niveles inferiores del Árbol de la Vida, debemos
reconocer un aspecto forma y un aspecto-fuerza. Esto resurge muy claramente
tanto en Yesod como en Malkuth, a los cuales han sido asignados tanto dioses
como diosas.
Yesod es esencialmente la Esfera de la Luna y,
como tal, está bajo la presidencia de Diana, la diosa lunar de los griegos.
Diana en primer lugar, es una diosa casta, eternamente virgen, y cuando el muy
presuntuoso de Acteon la quiso importunar, fue destrozado por sus perros de
caza. Por tanto, Diana era representada en Efeso como la diosa de los múltiples
senos, y adorada como poder fecundo. Isis es también una diosa lunar, como lo
indica la media luna que lleva en su frente y que en Hathor se convierte en
cuernos de vaca; ahora bien, en todos los pueblos, la vaca es el símbolo típico
de la maternidad. En el simbolismo cabalístico, lo órganos generadores son
atribuidos a Yesod.
A primera vista, todo esto no deja de
intrigar, porque los símbolos parecen contradecirse. Sin embargo, un paso mas
adelante nos hará descubrir lazos de asociación entre estas diversas ideas
La Luna está simbolizada por tres diosas:
Diana, Selene o Luna y Hécate, siendo esta ultima propuesta a la hechicería, a
los encantamientos, y también presidiendo los nacimientos.
Existe también un dios lunar importante: Thoth,
el Señor de la Magia. Cuando vemos a Hécate en los griegos y Thoth en Egipto
representando ambos a la Luna, no podemos dejar de reconocer, la importancia de
la Luna en materia mágica. ¿Cual es, pues, la clave de la Luna Mágica, que tan
pronto es una diosa virgen como una diosa fecunda?
No hay que buscar muy lejos la respuesta,
porque se halla en la naturaleza rítmica de la vida sexual de la mujer. Hay
periodos en que Diana es la diosa de los múltiples senos, y otros en que
aquellos que la molestan se ven despedazados por sus perros.
Estudiando los ritmos lunares, tenemos que
vérnosla con condiciones etéricas y no físicas. El magnetismo de los seres
vivientes obedece a leyes definidas; esta es una observación que se puede hacer
fácilmente cuando uno conoce la meta perseguida. Aparece con mayor claridad en
la relación de personas cuyos magnetismos diferentes están en mutuo equilibrio.
Tan pronto es uno como otro el que trae ese magnetismo en equilibrio.
Ahora uno podría preguntarse si la Esfera de
Yesod es etérica, por que le son asignados precisamente los órganos generadores,
pues seguramente su función, si la hubiera, es física. La respuesta a esta
pregunta se halla en el conocimiento de los aspectos más sutiles del sexo los
cuales parecen por completo olvidados por el mundo occidental. No podemos entrar
en detalle, pero bastará indicar que los aspectos del sexo más importantes son
etéricos y magnéticos. Podríamos comparar el sexo a un iceberg, cuyos cinco
sextos están por debajo de la superficie del agua. Las relaciones físicas del
sexo, las solas que actualmente se conocen, no son más que una pequeña parte, y
de ninguna manera la más importante. A causa de nuestra ignorancia al respecto,
son debidos tantos matrimonios modernos que faltan a su misión esencial: unir
dos partes en un conjunto perfecto.
Casi no damos importancia al lado mágico del
matrimonio, que, sin embargo, la iglesia clasifica como un sacramento. Ahora
bien: un sacramento se define como el signo exterior y visible de una gracia
espiritual interior, y es esta gracia interior e invisible que tan raramente se
encuentra en los matrimonios entre las razas anglosajonas, de temperamento
relativamente frío, que desprecian el cuerpo. Esta gracia interior y espiritual
que convierte en un verdadero sacramento el matrimonio, en su género no es una
gracia de sublimación, una gracia de renunciamento, ni tampoco una pureza
negativa de abstinencia y restricción; es la gracia de la bendición que Pan
acuerda a la dicha de los objetos naturales, aquella que Walt Whitman, por
ejemplo, expresa tan magníficamente en sus poemas Los Hijos de Adán.
El hecho de atribuir a Yesod las sandalias y
los perfumes, está pleno de significados. Estas dos cosas desempeñan un papel
capital en las operaciones mágicas. Las sandalias, o pantuflas livianas y sin
talón, que dejan al pie en libertad de movimientos, han sido siempre empleadas
en las ceremonias para franquear el círculo mágico. Son tan importantes para el
ocultista práctico, como podría serlo el cetro de poder. En la Biblia, dice Dios
a Moisés: “Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar que huellas es
sagrado”. El Adepto hace una tierra sagrada del solar donde posa sus pies,
revistiéndolos con sandalias bendecidas. La alfombra, de un color apropiado, y
marcada por los símbolos deseados, es también una parte importante de lo que
debe contener la Logia. El tapiz o pavimento está destinado a concentrar el
magnetismo terrestre usado en la operación, así como el altar es el hogar de los
poderes espirituales. A través de nuestros calzados absorbemos el magnetismo
terrestre; cuando éste es de una clase especial, debemos tener un calzado
también especial, a fin de no profanarlo.
Los perfumes son también un factor importante
de las operaciones ceremoniales, porque representan el lado etérico. Su
influencia psicológica es conocida, pero el arte de dirigirla ha sido estudiado
muy poco fuera de las logias ocultas. El uso de los perfumes es uno de los
medios más eficaces para obrar sobre las emociones, y por tanto, para cambiar
conscientemente el hogar. Cuán rápidamente se substraen nuestros pensamientos al
imperio de las cosas terrestre cuando nos llega el humo del incienso quemado en
el altar; pero cuando nos penetra un olor de naftalina, ellos vuelven de nuevo.
En las cuatro cartas del Tarot asignadas a
este Sephirah aparecen claramente a nuestros ojos los efectos del magnetismo
etérico. Poseemos el Gran Vigor, cuando estamos en contacto con la Tierra, bajo
las bendiciones de Pan; entonces hay Dicha Material; en efecto, sin las
bendiciones de Pan no es posible ninguna Dicha Material, porque no hay paz para
los nervios. Sin embargo, por el lado negativo, se encuentran las profundidades
de la Desesperación, de la Crueldad, pero teniendo nuestros pies firmemente en
contacto con nuestra madre la Tierra llega el Éxito material, porque entonces
somos capaces de actuar en el plano de la materia.