Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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Memorias del XVI Congreso Gnóstico Internacional

“El Árbol de  la Vida”

Julio del 2013

NETZACH

Instructor: F. Ismael Moreno Luna

Los símbolos de Netzach son la lámpara, el cinto y la rosa. Se conoce con el nombre cabalístico de Elohim, su nombre cristiano es Principados y el atributo, Victoria.

Para comprender a Netzach, que es la esfera o el llamado Sephirote de la mente, es necesaria la auto observación. Netzach es la mente cósmica, el mundo mental, y nos correlacionamos con ese mundo mental como seres humanos. Es de naturaleza mercuriana, porque Mercurio da la sabiduría y da la palabra.

 El cuerpo mental de la raza humana se encuentra ahora en la aurora de la evolución, el rostro del cuerpo mental de casi todos los seres humanos tiene apariencia animal. La mente ha pasado por una etapa mineral, vegetal y ahora se encuentra en su etapa animal; cuando observamos todas las costumbres y hábitos de la especie humana entonces comprendemos porqué el cuerpo mental de la gente tiene fisonomía animal.

 El cuerpo mental lunar o protoplasmático que poseemos es de naturaleza bestial, su antítesis es la mente solar o mente Cristo. Los animales  y los vegetales también tienen su cuerpo mental, sin razonamiento como es el caso de los seres humanos. Las bestias obran sólo instintivamente.

 El cuerpo mental es indispensable crearlo, no es un cuerpo vago, abstracto, es de carne y  hueso. Carne imperecedera que no viene de Adán y que puede atravesar un muro. Es cuerpo de perfección que come, bebe, asimila, digiere, tiene sus alimentos especiales, su nutrición, su desarrollo.

 Debemos cuidar muy bien lo que llevamos a la mente, cómo la alimentamos, cómo la  nutrimos, el tipo de impresiones que llevamos a éste cuerpo, el tipo de información, de lectura, el tipo de ideas, porque “Él no come basuras”. Por ejemplo: la crítica, lecturas de problemas de la sociedad, periódicos, revistas, novelas fantasiosas, melodías que infunden ideas y emociones que pasan primero por el centro intelectual. Formas de educación o religiosas con ideas fanáticas.

 En el mundo de la mente hay muchos templos que hay que conquistar con la punta de la espada. Entrar al mundo de la mente cósmica no es fácil, se enfrenta el discípulo a muchos tenebrosos con los cuales hay que luchar; más adelante se concretará en la llamada cuarta iniciación.

 En el trabajo esotérico en el cual hay que adquirir los cuerpos superiores, cuando recibe el cuerpo mental recibe también el grado de Budha. Y en los mundos internos, como es bien sabido, que todos tenemos una Madre Divina Interior, ella dice: “He aquí a mi hijo bien amado. He aquí a un nuevo Budha”; y se le coloca la diadema de Shiva y el manto amarillo de los budas.

 Sanat Kumará, fundador del Gran Colegio de Iniciados de la Logia Blanca, exclama: “Os habéis liberado de los cuatro cuerpos de pecado y habéis penetrado en el mundo de los Dioses. Tú eres un Budha”. Y le entrega el globo del imperator con su cruz encima. El discípulo que quiera conquistar el mundo mental debe cambiar el proceso del razonamiento por la belleza de la comprensión.

 El proceso del razonamiento separa a la mente del  Íntimo y se cae en Magia negra, que es un delito. Muchas veces el íntimo da una orden y la mente se rebela con sus razonamientos. Las corazonadas son del Íntimo, así nos habla. La mente se rebela razonando o comparando. El razonamiento se basa en la opinión, en la lucha de los conceptos antitéticos, en la información que recibió por los cincos sentidos. La razón divide a la mente en el batallar de las antítesis, provocando destrucción en el cuerpo mental. La mente cuando no sirve al Ser, sirve al yo animal, convirtiendo al hombre en un ser ciego y torpe, esclavo de las pasiones y de las percepciones sensoriales del mundo exterior.

 Debemos aprender a escuchar la voz del Íntimo para tener éxito en todos los ámbitos de la vida. Los seres más torpes y pasionarios son precisamente los grandes razonadores  intelectuales que se abruman en sus ideas o del común de la gente, con sus preocupaciones  y necedades. El intelectual por falta de un punto o una coma, pierde el sentido de la oración; el intuitivo sabe leer donde el Maestro no escribe y escuchar donde el maestro no habla.

 El razonamiento es totalmente esclavo de los sentidos, como el bote que el viento extravía entre las aguas. El Íntimo en el cuerpo mental da felicidad, comprensión, asertividad. Los razonadores espiritualistas son los seres más infelices que existen sobre la faz de la Tierra, tienen la mente totalmente atiborrada de teorías y más teorías y sufren horriblemente, mariposeando de una escuela en otra escuela, de una teoría en otra teoría, muriendo entre sus ideas sin haberse acercado nunca hacia la verdad. Esos pobres seres tienen un orgullo terrible y por lo común terminan separándose del Íntimo, convirtiéndose en personalidades tántricas del abismo.

 Podría alguien tener un gran conocimiento, con  muchísimas teorías, con ideas pseudo espiritualistas; pero si se examina la iglesia coxígea, encontraremos las 33 cámaras de la columna espinal del estudiante  llenas de tinieblas.  Sólo Dios se conoce a sí mismo y no con el  pensamiento. Es mejor practicar la meditación interna que perder el tiempo razonando.

En meditación podemos hablar con Dios, el Íntimo, el ser, el altísimo, así podremos aprender del Maestro interno. El anhelo del ser humano por  naturaleza es buscar a Dios y la gnosis nos da las herramientas para fusionarse con la divinidad; requerimos de un cuerpo sano, de un cuerpo mental al servicio del Ser; es nuestro deber cuidarlo. El proceso del razonamiento rompe las delicadas membranas del cuerpo mental. El pensamiento debe fluir silencioso, sereno e íntegramente, sin el batallar de las antítesis; así como el maestro Zen camina silenciosamente sobre el papel de arroz sin hacer ruido y sin dejar huella; pero siempre avanzando, fluyendo en el espacio; así sin el proceso del razonamiento que divide a la mente entre conceptos opuestos, que deja escapar los impulsos del ser, y el conocimiento del mismo ser, hay que acabar con los razonamientos y despertar la intuición. Sólo así podremos aprender la verdadera sabiduría de Dios, sólo así queda la mente en manos del Íntimo.

  Debemos tener la sagacidad psicológica para que así como el tigre, que avanza silencioso hacia su presa, se desliza entre la maleza haciéndola a un lado hasta llegar a su objetivo, así habrá de ser nuestra mente, sagaz y asertiva para evitar la identificación con el batallar de las ideas hasta llegar a la intuición y percibir la verdad de las cosas.

 Si queremos tener una mente sana, tener una verdadera función positiva de la mente, es necesario acercarse al arte, al belleza, el amor, la música. El arte místico de amar la arquitectura divina, de la pintura, del canto, de la escultura, de la técnica puesta al servicio del hombre, pero sin egoísmos ni maldades, sin odio, etc.

 El arte místico de amar la arquitectura divina es convertirse cada uno en el arquitecto que construya el templo para la manifestación del Ser, ese templo es el cuerpo físico e  intelectual.  Que las ideas llenen de color y armonía la vida y proyectarlas en el lienzo con trazos dirigidos por el Ser y el canto, que el verbo sea santificado con un léxico enaltecedor y altamente edificante, dejando la crítica, la chismografía y las murmuraciones para comida de las bestias de las tinieblas y de la escultura, que implica tenacidad, del martillo sobre el cincel. El martillo como una voluntad y el cincel como la inteligencia para dirigir toda esa voluntad hacia la manifestación de las virtudes y cualidades en la vida del ser humano, y de la técnica al servicio del Ser, utilizando la actual como el radio, la televisión, el internet, celulares, dispositivos y lo que falte por conocer, pero sin maldades, sin odios, sin codicias, para evitar los trastornos de la mente.

 El intelecto es la función negativa de la mente, es demoníaca, querer dominar la mente  de los demás es magia negra porque rompe el libre albedrío, coaccionar las mentes ajenas, también lo es. Hay muchos autores equivocados sinceros que han escrito muchos libros causando mucho mal; quienes hacen trabajos mentales son demonios perversos porque se separan del Íntimo y ruedan al abismo.

 Sanar la mente se logra liberándonos de preconceptos, deseos, odios, temores, escuelas, etc., todos esos defectos son trabas que anclan la mente a los sentimientos externos.

Debemos romper toda ancla para actuar con la intuición, cambiar el razonamiento por el discernimiento, percepción directa de la verdad.

 La mente debe volverse completamente infantil, debe convertirse en un niño lleno de belleza. Ahora entendemos por qué los símbolos de Netzach son la lámpara, el cinto y la rosa; la lámpara porque da luz, el cinto porque es trabajo de voluntad y la rosa porque representa el perfume delicioso del corazón tranquilo.

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