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Memorias del XVI Congreso Gnóstico Internacional

“El Árbol de  la Vida”

Julio del 2013

EL ABSOLUTO

Instructor: Jenaro Ismael Reyes Tovar

La mente es un instrumento útil para muchas cosas, pero no sirve de nada si se trata de saber el origen de nosotros, del universo.

Hay facultades superiores a  la mente, que podrían permitirnos intuir acerca del absoluto, por ejemplo: El canto de un pájaro, observar una bella puesta de sol, las lágrimas de un niño, la ternura de una madre cuando se dirige a su hijo, en realidad de verdad nos acercan más a comprender este tema que leer todas las bibliotecas del mundo.

Tratar de razonar en el absoluto es tanto como querer guardar en un frasco un rayo de sol. Uno tiene la mala costumbre  de dar forma a lo que no la tiene, de darle forma de hombre a lo incognoscible (no conocido), a lo inmanifestado (no manifestado), con justa razón le llamaron entre los griegos “El Agnostos Theos” (El dios desconocido), o los  indos sencillamente le llamaron “Sat” que traducido del sánscrito es “Aquello”. Si en verdad queremos ahondar en este tema, debemos comenzar por reconocer que la Divinidad no es un anciano con barbas, sentado allá en el cielo, enviando rayos y truenos a la humanidad.

Pero sigamos dando un recorrido en el mundo para capturar mejor este tema. Dice el Gurú Nanak (fundador del sijismo en la India) “El espacio es tu potestad. El SOL y la LUNA tus lámparas. El ejército de estrellas tus perlas. ¡Oh Padre! la odorífica brisa de los Himalayas es tu incienso. El viento te orea. El reino vegetal te tributa flores, ¡Oh Luz! para ti los himnos de alabanza, ¡Oh destructor del miedo! El ANATAL SHABDHA (SONIDO VIRGEN) resuena como tus tambores. No tienes ojos y a millares los tienes. No tienes pies y a millares los tienes. No tienes nariz y a millares las tienes. Esta tu maravillosa obra nos enajena. Tu luz, ¡Oh gloria! está en todas las cosas. De todos los seres irradia la Luz de tu Luz. De las enseñanzas del Maestro irradia esta luz.”

En la cábala lo dividen en 3 aspectos:

             EL AIN:

El inmanifestado, el incognoscible, eso que Moisés prohibió cincelar, pintar, burilar, puesto que no puede cincelarse lo que no tiene forma, ni raíz. Si bien es la raíz de la materia y del espíritu, pero no es ni materia ni espíritu. Es la luz increada.

Pablo de Tarso se refiere al absoluto como un fuego devorador del cual nosotros no somos sino chispas emanadas de ese gran todo. Imaginemos un océano ilimitado donde al echar un gota en él, se pierde en el todo, nosotros seríamos la gota y el océano ilimitado el Absoluto.

Nos dice el gran maestro Krum Heller, “Duo in uno”, “Unos in Nihilo”, la dualidad en la unidad, la unidad en la nada, ahí todos somos uno, la individualidad desaparece. Los Gnósticos lo llamamos el Eterno Padre Cósmico Común, entre los aztecas se le llamó Ipalnemohuani “Aquél por quien vivimos”.

             EL AIN SOPH:

Es el ejército de la Voz, llamado en hebreo Sabaoth, podríamos llamarlo Unidad Múltiple Perfecta, porque todos esos seres divinales son como átomos de un solo ser, cada maestro es una piedra que forma parte de una Gran Muralla. Ellos son los cosmocratores o constructores del universo, son los Diany Choans, que con su verbo divino fecundaron la materia caótica para que surgiera el Universo. En la masonería primitiva se le llamó El Gran Arquitecto del Universo, Platón le llamó el Demiurgo.

Es el Ain Soph el Fuego y el agua primordiales, el Edda (libro sagrado germánico) dice: “Las chispas fulgurantes de Alfadir, fecundaron los fríos vapores de Nifheimr”, es decir el fuego formado por los seres divinales, fecundan el caos para que surja la vida, los soles, los mundos, las estrellas, los cometas, todo lo que es, ha sido y será. La biblia nos dice: “En un principio era el verbo y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios y sin él nada de lo que es, hubiera sido hecho”. En México encontramos que Quetzalcóatl el blanco, fecundó a Tezcaltipoca el negro, este se hincha y revienta y de ahí surge todo lo que es, ha sido y será.

El Ain Soph son los Elohim que traducido correctamente es Diosas y Dioses, por ello encontramos entre los egipcios a Osiris (el Ser bueno) e Isis (La Madre Divina), entre los aztecas a Tláloc Dios de la lluvia) y Chalchiuhtlicue (Diosa de los lagos).

Es el Ain Soph el origen de la creación, la raíz de este universo.

             AIN SOPH AUR.

El Ain (lo inmanifestado), el Ain Soph (el conjunto de divinidades que dieron origen a la creación) y el Ain Soph Aur (El Sagrado Sol Absoluto), los tres son eso que la razón nunca entenderá porque son cosas que solo pueden ser comprendidas con el corazón. Cuando los hierofantes egipcios trataban de que el discípulo intuyera en estas cosas y este ya estaba preparado le decían al oído “Osiris es un Dios negro”, dándole a entender que la Divinidad es algo que se escapa a la mente, que para la razón es luz increada o luz negra, que si uno así como está de dormido e inconsciente pudiera estar por un momento en esas regiones inefables no vería nada, sería al abismo insondable, pero los maestros auto conscientes ahí son omnipotentes (todo lo pueden) y omniscientes (todo lo saben).

Y así como del absoluto emana toda la creación, así del absoluto, del Ain Soph, tenemos un átomo súper divino, del cual emana el árbol de la vida, ese árbol Yggdrasil (el fresno perene) de los nórdicos, es la ceiba sagrada de los mayas, son las dimensiones que componen el universo y es el ser humano en su constitución esotérica. Es el camino que hemos recorrido desde el absoluto al momento en que estamos y es el camino que habremos de recorrer para volver a él.

Concluimos con el Rig Veda “No existía algo ni existía nada. El resplandeciente cielo no existía; Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto. ¿Qué cubría todo? ¿Qué lo cobijaba? ¿Que lo ocultaba? Era el abismo insondable de las aguas. No existía la muerte; pero nada había, inmortal. No existían límites entre el día y la noche, solo el UNO respiraba inanimado y por sí, pues ningún otro que EL, jamás ha habido, reinaban las tinieblas y todo el principio estaba velado. En oscuridad profunda; un océano sin luz; el germen hasta entonces oculto en la envoltura, hace brotar una naturaleza del férvido calor. ¿Quién conoce el secreto? ¿Quién lo ha revelado? ¿De dónde, de dónde ha surgido esta multiforme creación? Los Dioses mismos vinieron más tarde a la existencia. ¿Quién sabe de dónde vino esta gran creación? Aquello de dónde toda esta creación inmensa ha procedido, bien que su voluntad haya creado, bien fuera muda, el más elevado vidente, en los más altos cielos, lo conoce, o quizás tampoco, ni aún él lo sepa. Contemplando la eternidad... Antes que fuesen echados los cimientos de la tierra, tú eras, y cuando la llama subterránea rompa su prisión y devore la forma, todavía serás tú, como eras antes, sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no exista. ¡Oh, inteligencia infinita, divina eternidad! “

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