CAPITULO 14
PENSAMIENTOS NEGATIVOS
Pensar profundamente y con plena atención resulta extraño por
esta época involutiva y decadente. Del centro intelectual surgen diversos
pensamientos provenientes, no de un yo permanente como suponen neciamente los
ignorantes ilustrados, sino de los diferentes «yoes» en cada uno de nosotros.
Cuando un hombre está pensando, cree firmemente que él en sí
mismo y por sí mismo está pensando.
No quiere darse cuenta el pobre mamífero intelectual que los
múltiples pensamientos que por su entendimiento cruzan, tienen su origen en los
distintos Yoes que llevamos dentro.
Esto significa que no somos verdaderos individuos pensantes,
realmente todavía no tenemos mente individual.
Sin embargo, cada uno de los diferentes Yoes que cargamos
dentro, usa nuestro centro intelectual, lo utiliza cada vez que puede para
pensar.
Absurdo sería pues, identificarnos con tal o cual pensamiento
negativo y perjudicial, creyéndolo propiedad particular.
Obviamente este o aquel pensamiento negativo proviene de
cualquier Yo que en un momento dado ha usado abusivamente nuestro centro
intelectual.
Pensamientos negativos los hay de distinta especie: Sospecha,
mala voluntad hacia otra persona, celos pasionales, celos religiosos, celos
políticos, celos por amistades o de tipo familiar, codicia, lujuria, venganza,
ira, orgullo, envidia, odio, resentimiento, hurto, adulterio, pereza, gula,
etc., etc., etc.
Realmente son tantos los defectos Psicológicos que tenemos,
que aunque tuviéramos paladar de acero y mil lenguas para hablar, no
alcanzaríamos a enumerarlos cabalmente.
Como secuencia o corolario de lo antes dicho, resulta
descabellado identificarnos con los pensamientos negativos.
Como quiera que no es posible que exista efecto sin causa,
afirmamos solemnemente que nunca podría existir un pensamiento por sí mismo, por
generación espontánea...
La relación entre pensador y pensamiento es ostensible; cada
pensamiento negativo tiene su origen en un pensador diferente.
En cada uno de nos existen tantos pensadores negativos,
cuantos pensamientos de la misma índole.
Mirada esta cuestión desde el ángulo pluralizado de
«Pensadores y Pensamientos», sucede que cada uno de los «Yoes» que cargamos en
nuestra psiquis, es ciertamente un pensador diferente.
Incuestionablemente dentro de cada uno de nos, existen
demasiados pensadores; sin embargo, cada uno de éstos a pesar de ser tan sólo
parte, se cree el todo, en un momento dado...
Los mitómanos, los ególatras, los narcisistas, los
paranoicos, nunca aceptarían la tesis de «La Pluralidad de Pensadores» porque se
quieren demasiado a sí mismos, se sienten el «Papá de Tarzán» o «La Mamá de lo
pollitos».
¿Cómo podrían tales gentes anormales aceptar la idea de que
no poseen una mente individual, genial, maravillosa?...
Sin embargo tales sabihondos piensan de sí mismos lo mejor y
hasta se visten con la túnica de Aristipo para demostrar sabiduría y humildad...
Cuenta por ahí la leyenda de los siglos que Aristipo,
queriendo demostrar sabiduría y humildad, se vistió con una vieja túnica llena
de agujeros; empuñó con la diestra el bastón de la Filosofía y se fue por las
calles de Atenas...
Dicen que cuando Sócrates le vio venir, exclamó con gran voz:
«Oh Aristipo, se ve tu vanidad a través de los agujeros de tu vestidura!».
Quien no vive siempre en estado de Alerta Novedad, Alerta
percepción, pensando que está pensando, se identifica fácilmente con cualquier
pensamiento negativo.
De resultas de esto, fortalece lamentablemente el poder
siniestro del «Yo negativo», autor del correspondiente pensamiento en cuestión.
Cuanto más nos identificamos con un pensamiento negativo,
tanto más esclavos seremos del correspondiente «YO» que le caracteriza.
Con respecto a la Gnosis, al camino secreto, al Trabajo sobre
sí mismo, nuestras tentaciones particulares se encuentran precisamente en los
Yoes que odian la gnosis, el Trabajo esotérico, porque no ignoran que su
existencia dentro de nuestra psiquis está mortalmente amenazada por la Gnosis y
por el trabajo.
Esos «Yoes Negativos» y pendencieros se apoderan fácilmente
de ciertos rollos mentales almacenados en nuestro Centro Intelectual y originan
secuencialmente corrientes mentales nocivas y perjudiciales. Si aceptamos esos
pensamientos, esos «Yoes negativos» que en un momento dado controlan nuestro
centro intelectual, seremos entonces incapaces de librarnos de sus resultados
Jamás debemos olvidar que todo «Yo negativo» se Auto-engaña,
y engaña, conclusión: Miente.
Cada vez que sentimos una súbita pérdida de fuerza, cuando el
aspirante se desilusiona de la Gnosis, del Trabajo Esotérico cuando pierde el
entusiasmo y abandona lo mejor, es obvio que ha sido engañado por algún «Yo
Negativo»
El «Yo negativo de los celos», engaña a los seres que se
adoran y destruye la dicha de los mismos. El «Yo negativo del orgullo místico»
engaña a los devotos del camino, y éstos, sintiéndose sabios, aborrecen a su
maestro o le traicionan...
El Yo Negativo apela a nuestras experiencias personales, a
nuestros recuerdos, a nuestros mejores anhelos, a nuestra sinceridad y, mediante
una rigurosa selección de todo esto, presenta algo en una falsa luz, algo que
fascina y viene el fracaso...
Sin embargo, cuando uno descubre el «Yo» en acción, cuando ha
aprendido a vivir en estado de alerta, tal engaño se hace imposible...