PSICOLOGÍA REVOLUCIONARIA MENSAJE DE NAVIDAD DE 1975-1976 SAMAEL AUN WEOR BUDDHA MAITREYA KALKI AVATARA DE LA NUEVA ERA DE ACUARIO -------------------------------------------------------------------------------- Instituto Cultural Quetzalcoatl de Antropología Psicoanalítica, A.C. http://samaelgnosis.net y http://samaelgnosis.org INDICE PREFACIO CAPITULO I. EL NIVEL DEL SER CAPÍTULO II. LA ESCALERA MARAVILLOSA CAPÍTULO III. REBELDÍA PSICOLÓGICA CAPITULO IV. LA ESENCIA CAPÍTULO V. ACUSARSE A SÍ MISMO CAPÍTULO VI. LA VIDA CAPÍTULO VII. EL ESTADO INTERIOR CAPITULO VIII. ESTADOS EQUIVOCADOS CAPITULO IX. SUCESOS PERSONALES CAPITULO X. LOS DIFERENTES YOES CAPÍTULO XI. EL QUERIDO EGO CAPÍTULO XII. EL CAMBIO RADICAL CAPÍTULO XIII. OBSERVADOR Y OBSERVADO CAPÍTULO XIV. PENSAMIENTOS NEGATIVOS CAPÍTULO XV. LA INDIVIDUALIDAD CAPÍTULO XVI. EL LIBRO DE LA VIDA CAPÍTULO XVII. CRIATURAS MECÁNICAS CAPÍTULO XVIII. EL PAN SUPERSUBSTANCIAL CAPÍTULO XIX. EL BUEN DUEÑO DE CASA CAPÍTULO XX. LOS DOS MUNDOS CAPÍTULO XIX. OBSERVACIÓN DE SÍ MISMO CAPÍTULO XXII. LA CHARLA CAPÍTULO XIII. EL MUNDO DE RELACIONES CAPÍTULO XXIV. LA CANCIÓN PSICOLÓGICA CAPÍTULO XXV. RETORNO Y RECURRENCIA CAPÍTULO XXVI. AUTO-CONCIENCIA INFANTIL CAPÍTULO XXVII. EL PUBLICANO Y EL FARISEO CAPÍTULO XXVIII. LA VOLUNTAD CAPÍTULO XXIX. LA DECAPITACIÓN CAPÍTULO XXX. EL CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE CAPÍTULO XXXI. EL TRABAJO ESOTÉRICO GNÓSTICO CAPÍTULO XXXII. LA ORACIÓN EN EL TRABAJO PREFACIO El presente «Tratado de Psicología Revolucionaria» es un nuevo Mensaje que el Maestro otorga a los hermanos con motivo de la Navidad de 1975. Es un Código completo que nos enseña a matar defectos. Hasta ahora el estudiantado se conforma con reprimir los defectos, algo así como el jefe militar que se impone ante sus subordinados, personalmente hemos sido técnicos en reprimir defectos, pero llegó el momento en que nos vemos obligados a darle muerte, a eliminarlos, valiéndonos de la técnica del Maestro Samael quien en forma nítida, precisa y exacta nos da las claves. Cuando los defectos mueren, además de expresarse el Alma con su inmaculada belleza todo cambia para nosotros, muchos preguntan cómo hacen cuando varios defectos afloran al tiempo, y a ellos les contestamos que eliminen unos y que los otros esperen, a esos otros los pueden reprimir para mas tarde eliminar. En el PRIMER CAPÍTULO; nos enseña como cambiar la página de nuestra vida, romper: Ira, codicia, envidia, lujuria, orgullo, pereza, gula, deseo, etc. Es indispensable dominar la mente terrena y hacer girar el vórtice frontal para que éste absorba el eterno conocimiento de la mente Universal, en este mismo capítulo nos enseña a examinar, el nivel moral de Ser y cambiar este nivel. Esto es posible cuando destruimos nuestros defectos. Todo cambio interior trae como consecuencia un cambio exterior. El nivel de Ser de que trata el Maestro en esta obra se refiere a la condición en que nos encontramos. En el SEGUNDO CAPÍTULO; explica que el nivel de Ser es el escalón donde nos encontramos situados en la escala de la Vida, cuando subimos esta escala entonces progresamos, pero cuando permanecemos estacionados nos produce aburrimiento, desgano, tristeza, pesadumbre. En el TERCER CAPÍTULO; nos habla sobre la rebeldía Psicológica y nos enseña que el punto Psicológico de partida está dentro de nosotros y nos dice que el camino vertical o perpendicular es el campo de los Rebeldes, de los que buscan cambios inmediatos, de tal suerte que el trabajo sobre sí mismo es la característica principal del camino vertical; los humanoides caminan por el camino horizontal en la escala de la vida. En el CUARTO CAPÍTULO; determina como se producen los cambios, la belleza de un niño obedece al hecho de no haber desarrollado sus defectos y vemos que conforme éstos se van desarrollando en el niño, va perdiendo su belleza Innata. Cuando desintegramos los defectos el Alma se manifiesta en su esplendor y esto lo perciben las personas a simple vista, además la belleza del Alma es la que embellece al cuerpo físico. En el CAPÍTULO QUINTO; Nos enseña el manejo este gimnasio Psicológico, y nos enseña el método para aniquilar la fealdad secreta que llevamos por dentro, (los defectos); nos enseña a trabajar sobre sí mismo, para lograr una transformación Radical. Cambiar es necesario, pero las gentes no saben como cambiar, sufren mucho y se contentan con echarle la culpa a los demás, no saben que únicamente ellos son los responsables del manejo de su Vida. En el CAPÍTULO SEXTO; nos habla sobre la vida, nos dice que la vida resulta un problema que ninguno entiende: Los estados son Interiores y los eventos son Exteriores. En el CAPÍTULO SÉPTIMO; Nos habla sobre los estados Interiores, y nos enseña la diferencia que existe entre los estados de conciencia y los acontecimientos exteriores de la vida practica. Cuando modificamos los estados equivocados de la conciencia, esto origina cambios fundamentales en nosotros. Nos habla en el NOVENO CAPÍTULO SOBRE LOS SUCESOS PERSONALES; y nos enseña a corregir los estados Psicológicos equivocados y los estados interiores erróneos, nos enseña a poner orden en nuestra desordenada casa interior, la vida interior trae circunstancias exteriores y si éstas son dolorosas se deben a los estados interiores absurdos. Lo exterior es el reflejo de lo interior, el cambio interior origina de Inmediato un nuevo orden de cosas. Los estados interiores equivocados nos convierten en víctimas indefensas de la perversidad humana, nos enseña a no identificarnos con ningún acontecimiento recordándonos que todo pasa, debemos aprender a ver la vida como una película y en el drama debemos ser observadores, no confundirnos con el drama. Uno de mis hijos tiene un Teatro donde se exhiben las películas modernas y éste se llena cuando trabajan artistas que han distinguido con Oscares; Un día cualquiera mi hijo Álvaro me invitaba a una película donde trabajaban artistas con Oscares, a la invitación le contesté que no podía asistir porque estaba interesado en un drama humano mejor que el de su película, donde todos los artistas eran Oscares; él me preguntó: ¿Cuál es ese drama?, y yo le respondí, el drama de la Vida; Él continuó, pero en ese drama todos trabajamos, y le manifesté: Yo trabajo como observador de ese Drama. ¿Por qué? Le respondí: porque yo no me confundo con el drama, hago lo que debo hacer, no me emociono ni me entristezco con los acontecimientos del drama. En el CAPÍTULO DÉCIMO; Nos habla sobre los diferentes yoes y nos explica que en la vida interior de las personas no existe trabajo armonioso por ser una suma de yoes, por eso tantos cambios en la vida diaria de cada uno de los actores del drama: celos, risas, llantos, rabia, susto, esas características nos muestran los cambios y alteraciones tan variadas a que nos exponen los yoes de nuestra personalidad. En el CAPÍTULO ONCE; Nos habla sobre nuestro querido Ego y nos dice que los yoes son valores psíquicos ya sean positivos o negativos y nos enseña la práctica de la auto-observación interior y así vamos descubriendo a muchos yoes que viven dentro de nuestra personalidad. En el CAPÍTULO DOCE; Nos habla del Cambio Radical, allí nos enseña que no es posible cambio alguno en nuestra psiquis sin observación directa de todo ese conjunto de factores subjetivos que llevamos dentro. Cuando aprendemos que no somos uno si no muchos dentro de nosotros, vamos en el camino del auto-conocimiento. Conocimiento y Comprensión son diferentes, lo primero es de la mente y lo segundo es del corazón. CAPÍTULO TRECE; Observador y observado, allí nos habla del atleta de la auto-observación interna que es aquel que trabaja seriamente sobre sí mismo y se esfuerza por apartar los elementos indeseables que cargamos dentro. Para el auto-conocimiento debemos dividimos en observador y observado, sin esta división jamás podríamos llegar al auto-conocimiento. En el CAPÍTULO CATORCE; Nos habla sobre los pensamientos Negativos; y vemos que todos los yoes poseen inteligencia y se valen de nuestro centro Intelectivo para lanzar conceptos, ideas, análisis, etc., lo cual indica que no poseemos mente individual, vemos en este capítulo que los yoes abusivamente utilizan nuestro centro pensante. En el CAPÍTULO QUINCE; Nos habla sobre la Individualidad, allí se da cuenta uno que no tenemos conciencia ni voluntad propia, ni individualidad, mediante la auto-observación íntima podemos ver a las gentes que viven en nuestra psiquis (los yoes) y que debemos eliminar para lograr la Transformación Radical, puesto que la individualidad es sagrada, vemos el caso de las Maestras de escuela que viven corrigiendo niños toda la vida y así llegan a la decrepitud porque también se confundieron con el drama de la vida. Los restantes capítulos del 16 al 32 son interesantísimos para todas aquellas personas que quieran salir del montón, para los que aspiran a ser algo en la vida, para las águilas altaneras, para los revolucionarios de la conciencia y de espíritu indomable, para aquellos que renuncian al espinazo de goma, que doblegan su cerviz ante la fusta de cualquier tirano. CAPÍTULO DIECISÉIS; nos habla el Maestro sobre el libro de la vida, es conveniente observar la repetición de palabras diarias, la recurrencia de las cosas de un mismo día todo ello nos conduce al alto conocimiento. En el CAPÍTULO DIECISIETE; Nos habla sobre las criaturas mecánicas y nos dice que cuando uno no se auto-observa no puede darse cuenta de la incesante repetición diaria, quien no desea observarse a sí mismo tampoco desea trabajar para lograr una verdadera transformación Radical, nuestra personalidad es solo una marioneta, un muñeco parlante, algo mecánico, somos repetidores de sucesos, nuestros hábitos son los mismos, nunca hemos querido modificarlos. CAPÍTULO DIECIOCHO; se trata del Pan Supersubstancial, los hábitos nos mantienen petrificados, somos gentes mecánicas cargados de viejos hábitos, debemos provocar cambios internos. La auto-observación es indispensable. CAPÍTULO DIECINUEVE; nos habla del buen dueño de casa, hay que aislarnos del drama de la vida, hay que defender el escape de la psiquis, este trabajo va en contra de la vida, se trata de algo muy distinto a lo de la vida diaria. Mientras uno no se cambie interiormente será siempre victima de las circunstancias. El buen dueño de casa es aquel que nada contra la corriente, los que no quieren dejarse devorar por la vida son muy escasos. En el CAPÍTULO VEINTE; Nos habla sobre los dos mundos, y nos dice que el verdadero conocimiento que realmente puede originar en nosotros un cambio interior fundamental, tiene por basamento la auto-observación directa de sí mismo. La auto-observación interior es un medio para cambiar íntimamente, mediante la auto-observación de sí, aprendemos a caminar en el camino interior, El sentido de auto-observación de sí mismo se encuentra atrofiado en la raza humana, pero este sentido se desarrolla cuando perseveramos en la auto-observación de sí mismo, así como aprendemos a caminar en el mundo exterior, así también mediante el trabajo psicológico sobre sí mismo aprendemos a caminar en el mundo interior. En el CAPÍTULO VEINTIUNO; nos habla sobre la observación de sí mismo, nos dice que la observación de sí mismo es un método práctico para lograr una transformación radical, conocer nunca es observar, no hay que confundir el conocer con el observar. La observación de sí, es un ciento por ciento activa, es un medio de cambio de sí, mientras que el conocer que es pasivo no lo es. La atención dinámica proviene del lado observante, mientras los pensamientos y las emociones pertenecen al lado observado. El conocer es algo completamente mecánico, pasivo; en cambio la observación de sí es un acto consciente. En el CAPÍTULO VEINTIDÓS; nos habla de la Charla, y nos dice que verifiquemos, o sea eso de "hablar solos" es dañino, porque son nuestros yoes enfrentados unos con otros, cuando te descubras hablando solo, obsérvate y descubrirás la majadería que estás cometiendo. En el CAPÍTULO VEINTITRÉS; nos habla del mundo de relaciones, y nos dice que existen tres estados de relaciones, obligantes con nuestro propio cuerpo, con el mundo exterior y la relación del hombre consigo mismo, lo cual no tiene importancia para la mayoría de las gentes, a las gentes solo le interesan los dos primeros tipos de relaciones. Debemos estudiar para saber con cuales de estos tres tipos estamos en falta. La falta de eliminación interior hace que no estemos relacionados consigo mismo y esto hace que permanezcamos en tinieblas, cuando te encuentres abatido, desorientado, confundido, recuérdate a "ti mismo" y esto hará que las células de tu cuerpo reciban un aliento diferente. En el CAPÍTULO VEINTICUATRO; Nos habla sobre la canción psicológica, nos dice sobre las cantaletas, la autodefensa, el sentirnos perseguidos, etc., el creer que otros tienen la culpa de todo cuanto nos sucede, en cambio los triunfos los tomamos como obra nuestra, así jamás podremos mejorarnos. El hombre embotellado en los conceptos que él genera se puede volver útil o inútil, esta no es la tónica para observarnos y mejorarnos, aprender a perdonar es indispensable para nuestro mejoramiento interior. La ley de la Misericordia es más elevada que la ley del hombre violento. "Ojo por ojo, diente por diente". La Gnosis esta destinada a aquellos aspirantes sinceros que verdaderamente quieren trabajar y cambiar, cada cual canta su propia canción psicológica. El triste recuerdo de las cosas vividas nos atan al pasado y no nos permiten vivir el presente el cual nos desfigura. Para pasar a un nivel superior es indispensable dejar de ser lo que se es, sobre cada uno de nosotros hay niveles superiores a los que hemos de escalar. En el CAPÍTULO VEINTICINCO; Nos habla sobre el Retorno y Recurrencia y nos dice que Gnosis es transformación, renovación, mejoramiento incesante; el que no quiere mejorarse, transformarse, pierde su tiempo porque además de no adelantar se queda en el camino de retroceso y por lo tanto se incapacita para conocerse; con justa razón asevera el V.M. que somos marionetas repitiendo las escenas de la vida. Cuando reflexionamos sobre estos hechos nos damos cuenta que somos artistas que trabajamos de balde en el drama de la vida diaria. Cuando tenemos el poder de vigilarnos para observar lo que hace y ejecuta nuestro cuerpo físico, nos colocamos en el camino de la auto-observación consciente y observamos que una cosa es la conciencia, la que conoce, y otra cosa es la que ejecuta y obedece o sea nuestro propio cuerpo. La comedia de la vida es dura y cruel con aquel que no sabe encender los fuegos internos, se consume entre su propio laberinto en medio de las mas profundas tinieblas, los yoes nuestros viven placenteramente en las tinieblas. En el CAPÍTULO VEINTISÉIS; Nos habla sobre la Auto-Conciencia Infantil, dice que cuando el niño nace se reincorpora la Esencia, esto da al niño belleza, luego conforme va desarrollando la personalidad se van reincorporando los yoes que vienen de vidas pasadas y va perdiendo la belleza natural. En el CAPÍTULO VEINTISIETE; Trata del Publicano y el Fariseo, dice que cada cual descansa sobre algo de lo que tiene, de ahí el afán de todos por tener algo: Títulos, bienes, dinero, fama, posición social, etc. El hombre y la mujer inflados de orgullo son los que más necesitan del necesitado para vivir, el hombre descansa únicamente sobre bases externas, también es un inválido porque el día en que pierde esas bases se convertirá en el hombre mas infeliz del mundo. Cuando nos sentimos mayores que los demás estamos engordando nuestros yoes y rehusamos con ello alcanzar ser bienaventurados. Para el trabajo esotérico nuestras propias alabanzas son obstáculos que se oponen a todo progreso espiritual, cuando nos auto-observamos podemos cubrir las bases sobre las cuales descansamos, debemos poner mucha atención a las cosas que nos ofenden o laceran así descubrimos las bases psicológicas sobre las cuales nos hallamos. En este sendero del mejoramiento el que se cree superior a otro se estanca o retrocede. En el proceso Iniciático de mi vida se operó un gran cambio cuando afligido por miles de asperezas, desengaños e infortunios, hice en mi hogar el curso de "paria" abandoné la pose de "yo soy el que da todo para este hogar", para sentirme un triste limosnero, enfermo y sin nada en la vida, todo cambió en mi vida porque se me brindaba: Desayuno, almuerzo y comida, ropa limpia y el derecho de dormir en el mismo lecho que mi patrona (la esposa Sacerdotisa) pero esto solo duró días porque aquel hogar no me soportó aquella actitud o táctica guerrera. Hay que aprender a transformar, el mal en bien, las tinieblas en luz, el odio en amor, etc. El Real Ser no discute ni entiende las injurias de los yoes que nos disparan los adversarios o amigos. Los que sienten esos latigazos son los yoes que atan el alma nuestra, ellos se enfrascan y reaccionan coléricos e iracundos, a ellos les interesa ir contra el Cristo Interno, contra nuestra propia simiente. Cuando los estudiantes nos piden remedio para curar las poluciones, les aconsejamos que abandonen la ira, los que lo han hecho obtienen beneficios. En el CAPÍTULO VEINTIOCHO; Nos habla el Maestro sobre la Voluntad, nos dice que debemos trabajar en esta obra del Padre, pero los estudiantes creen que es trabajar con el arcano A.Z.F., el trabajo sobre nosotros mismos, el trabajo con los tres factores que libertan a nuestra conciencia, debemos conquistamos Interiormente, libertar el Prometeo que tenemos encadenado dentro de nosotros. La voluntad Creadora es obra nuestra, cualquiera que sea la circunstancia en que nos encontremos. La emancipación de la Voluntad adviene con la eliminación de nuestros defectos y la naturaleza nos obedece. En el CAPÍTULO VEINTINUEVE; Nos habla de la Decapitación, nos dice que los momentos más tranquilos de nuestras vidas son los menos favorables para auto-conocernos, esto solo se consigue en el trabajo de la vida, en las relaciones sociales, negocios, juegos, en fin en la vida diaria es cuando más añoran nuestros yoes. El sentido de la auto-observación interna, se encuentra atrofiada en todo ser humano, este sentido se desarrolla en forma progresiva con la auto-observación que ejecutamos, de momento en momento y con el uso continuo. Todo lo que está fuera de lugar es malo y lo malo deja de serlo cuando está en su lugar, cuando debe ser. Con el poder de la Diosa Madre en nosotros, la Madre RAM-IO solo podemos destruir los yoes de los diferentes niveles de la mente, la fórmula la encontrarán los lectores en varias obras del V.M. Samael. Stella Maris es la asignatura astral, la potencia sexual, ella tiene el poder de desintegrar las aberraciones que en nuestro interior psicológico cargamos. "Tonantzín" decapita cualquier yo psicológico. En el CAPÍTULO TREINTA; Nos habla del Centro de Gravedad Permanente, y nos dice que cada persona es una máquina de servicio de los innumerables yoes que lo poseen y por consiguiente la persona humana no posee centro de gravedad permanente, por consiguiente solo existe inestabilidad para lograr la auto-realización íntima del Ser; se requiere continuidad de propósito y esto se logra extirpando los egos o yoes que llevamos dentro. Si no trabajamos sobre sí mismo involucionamos y degeneramos. El proceso de la Iniciación nos pone en el camino de la superación, nos conduce al estado Angélico-dévico. En el CAPÍTULO TREINTA Y UNO; Nos habla del bajo Esotérico Gnóstico, y nos dice que se requiere examinar el yo atrapado o que lo reconocemos, requisito indispensable para poderlo destruir es la observación, ello permite que entre un rayo de luz en nuestro interior. La destrucción de los yoes que hemos analizado debe ir acompañado de servicios a los demás dándoles instrucción para que ellos se liberen de los satanes o yoes que obstaculizan su propia redención. En el CAPÍTULO TREINTA Y DOS; Nos habla sobre la Oración en el Trabajo, nos dice que la Observación, Juicio y Ejecución son los tres factores básicos de la disolución del Yo. 1°—se observa, 2°—se enjuicia, 3°—se ejecuta; así se hace con los espías en la guerra. El sentido de auto-observación interna conforme se vaya desarrollando nos permitirá ver el avance progresivo de nuestro trabajo. Hace 25 años en la Navidad de 1951 nos decía el Maestro aquí en la ciudad de Ciénaga y más tarde lo explica en el Mensaje de Navidad de 1962, lo siguiente: "Estoy de parte de vosotros hasta que hayáis formado al Cristo en vuestro Corazón". Sobre sus hombros pesa la responsabilidad del pueblo de Acuario y la doctrina del Amor se expande a través del conocimiento Gnóstico, si quieres seguir la doctrina del Amor, debes dejar de odiar, aún en su más ínfima manifestación, ello nos prepara para que surja el niño de oro, el niño de la alquimia, el hijo de la castidad, el Cristo Interno que vive y palpita en el fondo mismo de nuestra Energía Creadora. Así logramos la muerte de las legiones de yoes Satánicos que mantenemos dentro y nos preparamos para la resurrección, para un cambio total. Esta Santa Doctrina no la entienden los humanos de esta Era, pero debemos luchar para ellos en el culto de todas las religiones, para que anhelen una vida superior, dirigida por seres superiores, este cuerpo de doctrina nos regresa a la doctrina del Cristo Interno, cuando la llevemos a la práctica cambiaremos el porvenir de la humanidad. PAZ INVERENCIAL, GARGHA KUICHINES CAPITULO I. EL NIVEL DEL SER ¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿Para dónde vamos?, ¿Para qué vivimos?, ¿Por qué vivimos?... Incuestionablemente el pobre "Animal Intelectual" equivocadamente llamado hombre, no sólo no sabe, sino además ni siquiera sabe que no sabe... Lo peor de todo es la situación tan difícil y tan extraña en que nos encontramos, ignoramos el secreto de todas nuestras tragedias y sin embargo estamos convencidos de que lo sabemos todo... Llévese un "Mamífero Racional", una persona de esas que en la vida presumen de influyentes, al centro del desierto del SAHARA, déjesele allí lejos de cualquier Oasis y obsérvese desde una nave aérea todo lo que sucede... Los hechos hablaran por sí mismos; el "Humanoide Intelectual" aunque presuma de fuerte y se crea muy hombre, en el fondo resulta espantosamente débil... El "Animal Racional" es tonto en un ciento por ciento; Piensa de sí mismo lo mejor; cree que puede desenvolverse maravillosamente mediante el KINDERGARTEN, Manuales de Urbanidad, Primarias, Secundarias, Bachillerato, Universidad, el buen prestigio del papá, etc., etc., etc. Desafortunadamente, tras de tantas letras y buenos modales, títulos y dinero, bien sabemos que cualquier dolor de estómago nos entristece y que en el fondo continuamos siendo infelices y miserables... Basta leer la Historia Universal para saber que somos los mismos bárbaros de antaño y que en vez de mejorar nos hemos vuelto peores... Este siglo XX con toda su espectacularidad, guerras, prostitución, sodomía mundial, degeneración sexual, drogas, alcohol, crueldad exorbitante, perversidad extrema, monstruosidad, etc., etc., etc., es el espejo en que debemos miramos; no existe pues razón de peso como para jactarnos de haber llegado a una etapa superior de desarrollo... Pensar que el tiempo significa progreso es absurdo, desgraciadamente los "ignorantes ilustrados" continúan embotellados en el "Dogma de la Evolución"... En todas las páginas negras de la "Negra Historia" hallamos siempre las mismas horrorosas crueldades, ambiciones, guerras, etc. Sin embargo nuestros contemporáneos "Súper-civilizados" están todavía convencidos de que eso de la Guerra es algo secundario, un accidente pasajero que nada tiene que ver con su tan cacareada "Civilización Moderna" Ciertamente lo que importa es el modo de ser de cada persona; algunos sujetos serán borrachos, otros abstemios, aquellos honrados y estos otros sinvergüenzas; de todo hay en la vida... La masa es la suma de los individuos; lo que es el individuo es la masa, es el Gobierno, etc. La masa es pues la extensión del individuo; no es posible la transformación de las masas, de los pueblos, si el individuo, si cada persona, no se transforma... Nadie puede negar que existen distintos niveles sociales; hay gentes de iglesia y de prostíbulo; de comercio y de campo, etc., etc., etc. Así también existen distintos Niveles del Ser. Lo que internamente somos, espléndidos o mezquinos, generosos o tacaños, violentos o apacibles, castos o lujuriosos, atrae las diversas circunstancias de la vida... Un lujurioso atraerá siempre escenas, dramas y hasta tragedias de lascivia en las que se verá metido... Un borracho atraerá a los borrachos y se verá metido siempre en bares y cantinas, eso es obvio... ¿Qué atraerá el usurero, el egoísta? ¿Cuántos problemas, cárceles, desgracias? Sin embargo la gente amargada, cansada de sufrir, tiene ganas de cambiar, voltear la página de su historia... ¡Pobres gentes! Quieren cambiar y no saben cómo; no conocen el procedimiento; están metidas en un callejón sin salida... Lo que les sucedió ayer les sucede hoy y les sucederá mañana; repiten siempre loa mismos errores y no aprenden las lecciones de la vida ni a cañonazos. Todas las cosas se repiten en su propia vida; dicen las mismas cosas, hacen las mismas cosas, lamentan las mismas cosas... Esta repetición aburridora de dramas, comedias y tragedias, continuará mientras carguemos en nuestro interior los elementos indeseables de la Ira, Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula, etc., etc., etc. ¿Cuál es nuestro nivel moral?, O mejor dijéramos: ¿Cuál es nuestro Nivel del Ser? Mientras el Nivel del Ser no cambie radicalmente, continuará la repetición de todas nuestras miserias, escenas, desgracias e infortunios... Todas las cosas, todas las circunstancias, que se suceden fuera de nosotros, en el escenario de este mundo, son exclusivamente el reflejo de lo que interiormente llevamos. Con justa razón podemos aseverar solemnemente que lo "exterior es el reflejo de lo interior". Cuando uno cambia interiormente y tal cambio es radical, lo exterior, las circunstancias, la vida, cambian también. He estado observando por este tiempo, (Año 1974), un grupo de gentes que invadieron un terreno ajeno. Aquí en México tales gentes reciben el curioso calificativo de "PARACAIDISTAS". Son vecinos de la colonia campestre Churubusco, están muy cerca a mi casa, motivo este por el cual he podido estudiarlos de cerca... Ser pobres jamás puede ser delito, más lo grave no está en eso, sino en su Nivel de Ser... Diariamente se pelean entre sí, se emborrachan, se insultan mutuamente, se convierten en asesinos de sus propios compañeros de infortunio, viven ciertamente en inmundas chozas dentro de las cuales en vez de amor reina el odio... Muchas veces he pensado en que si cualquier sujeto de ésos, eliminara de su interior el odio, la ira, la lujuria, la embriaguez, la maledicencia, la crueldad, el egoísmo, la calumnia, la envidia, el amor propio, el orgullo, etc., etc., etc., gustaría a otras personas, se asociaría por simple Ley de Afinidades Psicológicas con gentes más refinadas, más espirituales; esas nuevas relaciones serían definitivas para un cambio económico y social... Seria ese el sistema que le permitiría a tal sujeto, abandonar la "cochera", la "cloaca" inmunda... Así pues, si realmente queremos un cambio radical, lo que primero debemos comprender es que cada uno de nosotros (ya sea blanco o negro, amarillo o cobrizo, ignorante o ilustrado, etc.), está en tal o cual "Nivel del Ser". ¿Cuál es nuestro Nivel de Ser? ¿Habéis vosotros reflexionado alguna vez sobre eso? No sería posible pasar a otro nivel si ignoramos el estado en que nos encontramos. CAPÍTULO II. LA ESCALERA MARAVILLOSA Tenemos que anhelar un cambio verdadero, salir de esta rutina aburridora, de esta vida meramente mecanicista, cansona... Lo que primero debemos comprender con entera claridad es que cada uno de nosotros ya sea burgués o proletario, acomodado o de la clase media, rico o miserable, se encuentra realmente en tal o cual Nivel de Ser... El Nivel de Ser del borracho es diferente al del abstemio y el de la prostituta muy distinto al de la doncella. Esto que estamos diciendo es irrefutable, irrebatible... Al llegar a esta parte de nuestro capítulo, nada perdemos con imaginamos una escalera que se extiende de abajo hacia arriba, verticalmente y con muchísimos escalones... Incuestionablemente en algún escalón de estos nos encontramos nosotros; escalones abajo habrá gentes peores que nosotros; escalones arriba se encontrarán personas mejores que nosotros... En esta Vertical extraordinaria, en esta escalera maravillosa, es claro que podemos encontrar todos los Niveles de Ser... cada persona es diferente y esto nadie puede refutarlo. .. Indubitablemente no estamos ahora hablando de caras feas o bonitas, ni tampoco se trata de cuestión de edades. Hay gentes jóvenes y viejas, ancianos que ya están para morir y niños recién nacidos... La cuestión del tiempo y de los años; eso de nacer, crecer, desarrollarse, casarse, reproducirse, envejecerse y morir, es exclusivo de la Horizontal... En la "Escalera Maravillosa", en la Vertical el concepto tiempo no cabe. En los escalones de tal escala sólo podemos encontrar "Niveles de Ser"... La esperanza mecánica de la gente no sirve para nada; creen que con el tiempo las cosas serán mejores; así pensaban nuestros abuelos y bisabuelos; los hechos precisamente han venido a demostrar lo contrario... El "Nivel de Ser" es lo que cuenta y esto es Vertical; nos hallamos en un escalón pero podemos subir a otro escalón. .. La "Escalera Maravillosa" de la que estamos hablando y que se refiere a los distintos "Niveles de Ser", ciertamente, nada tiene que ver con el tiempo lineal... Un "Nivel de Ser" más alto está inmediatamente por encima de nosotros de instante en instante... No está en ningún remoto futuro horizontal, sino aquí y ahora; dentro de nosotros mismos; en la Vertical... Es ostensible y cualquiera lo puede comprender, que las dos líneas —Horizontal y Vertical— se encuentran de momento en momento en nuestro interior Psicológico y forman Cruz... La personalidad se desarrolla y desenvuelve en la línea Horizontal de la Vida. Nace y muere dentro de su tiempo lineal; es perecedera; no existe ningún mañana para la personalidad del muerto; no es el Ser... Los Niveles del Ser; el Ser mismo, no es del tiempo, nada tiene que ver con la Línea Horizontal; se encuentra dentro de nosotros mismos. Ahora, en la Vertical... Resultaría manifiestamente absurdo buscar a nuestro propio Ser fuera de sí mismos... No está de más sentar como corolario lo siguiente: Títulos, grados, ascensos, etc., en el mundo físico exterior, en modo alguno originarían exaltación auténtica, reevaluación del Ser, paso a un escalón superior en los "Niveles del Ser"... CAPÍTULO III. REBELDÍA PSICOLÓGICA No está de más recordar a nuestros lectores, que existe un punto matemático dentro de nosotros mismos... Incuestionablemente tal punto, jamás se encuentra en el pasado, ni tampoco en el futuro... Quien quiera descubrir ese punto misterioso, debe buscarlo aquí y ahora, dentro de sí mismo, exactamente en este instante, ni un segundo adelante, ni un segundo atrás... Los dos palos Vertical y Horizontal de la Santa Cruz, se encuentran, en este punto... Nos hallamos pues de instante en instante ante dos Caminos: el Horizontal y el Vertical... Es ostensible que el Horizontal es muy "cursi", por él andan "Vicente y toda la gente", "Villegas y todo el que llega", "Don Raimundo y todo el mundo"... Es evidente que el Vertical es diferente; es el camino los rebeldes inteligentes, el de los Revolucionarios... Cuando uno se acuerda de sí mismo, cuando trabaja sobre sí mismo, cuando no se identifica con todos los problemas y penas de la vida, de hecho va por la Senda Vertical... Ciertamente jamás resulta tarea fácil eliminar las emociones negativas; perder toda identificación con nuestro propio tren de vida; problemas de toda índole, negocios, deudas, pago de letras, hipotecas, teléfono, agua, luz, etc., etc., etc. Los desocupados, aquellos que por tal o cual motivo han perdido el empleo, el trabajo, evidentemente sufren por falta de dinero y olvidar su caso, no preocuparse, ni identificarse con su propio problema, resulta de hecho espantosamente difícil. Quienes sufren, quienes lloran, aquellos que han sido víctimas de alguna traición, de un mal pago en la vida, de una Ingratitud, de una calumnia o de algún fraude, realmente se olvidan de sí mismos, de su real Ser íntimo, se identifican completamente con su tragedia moral... El trabajo sobre sí mismo es la característica fundamental del Camino Vertical. Nadie podría hollar la Senda de la Gran Rebeldía, si jamás trabajase sobre sí mismo... El trabajo al que nos estamos refiriendo es de tipo Psicológico; se ocupa de cierta transformación del momento presente en que nos encontramos. Necesitamos aprender a vivir de instante en instante... Por ejemplo, una persona que se encuentra desesperada por algún problema sentimental, económico o político obviamente se ha olvidado de sí misma... Tal persona si se detiene un instante, si observa la situación y trata de recordarse a sí mismo y luego se esfuerza en comprender el sentido de su actitud... Si reflexiona un poco, si piensa en que todo pasa; en que la vida es ilusoria, fugaz y en que la muerte reduce a cenizas todas las vanidades del mundo... Si comprende que su problema en el fondo no es más que una "llamarada de petate", un fuego fatuo que pronto se apaga, verá de pronto con sorpresa que todo ha cambiado... Transformar reacciones mecánicas es posible mediante la confrontación lógica y la Auto- Reflexión Intima del Ser... Es evidente que las gentes reaccionan mecánicamente ante las diversas circunstancias de la vida... ¡Pobres gentes!, Suelen siempre convertirse en víctimas. Cuando alguien les adula sonríen; cuando les humillan, sufren. Insultan si se les insulta; hieren si se les hiere; nunca son libres; sus semejantes tienen poder para llevarles de la alegría a la tristeza, de la esperanza a la desesperación. Cada persona de esas que van por el Camino Horizontal, se parece a un instrumento musical, donde cada uno de sus semejantes toca lo que le viene en gana... Quien aprende a transformar las relaciones mecánicas, de hecho se mete por el "Camino Vertical". Esto representa un cambio fundamental en el "Nivel de Ser" resultado extraordinario de la "Rebeldía Psicológica. CAPITULO IV. LA ESENCIA Lo que hace bello y adorable a todo niño recién nacido es su Esencia; ésta constituye en sí misma su verdadera realidad... El normal crecimiento de la Esencia en toda criatura, ciertamente es muy residual, incipiente... El cuerpo humano crece y se desarrolla de acuerdo con las leyes biológicas de la especie, sin embargo tales posibilidades resultan por sí mismas muy limitadas para la Esencia... Incuestionablemente la Esencia sólo puede crecer por sí misma sin ayuda, en pequeñísimo grado... Hablando francamente y sin ambages diremos que el crecimiento espontáneo y natural de la Esencia, sólo es posible durante los primeros tres, cuatro y cinco años de edad, es decir, en la primera etapa de la vida... La gente piensa que el crecimiento y desarrollo de la Esencia se realiza siempre en forma continua, de acuerdo con la mecánica de la evolución, más el Gnosticismo Universal enseña claramente que esto no ocurre así... Con el fin de que la Esencia crezca más, algo muy especial debe suceder, algo nuevo hay que realizar. Quiero referirme en forma enfática al trabajo sobre sí mismo. El desarrollo de la Esencia únicamente es posible a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios... Es necesario comprender que estos trabajos no se refieren a cuestiones de profesión, bancos, carpintería, albañilería, arreglo de líneas férreas o asuntos de oficina... Este trabajo es para toda persona que ha desarrollado la personalidad; se trata de algo Psicológico... Todos nosotros sabemos que tenemos dentro de sí mismos eso que se llama EGO, YO, MI MISMO, SÍ MISMO... Desgraciadamente la Esencia se encuentra embotellada, enfrascada, entre el EGO y esto es lamentable. Disolver el YO Psicológico, desintegrar sus elementos indeseables, es urgente, inaplazable, impostergable... así es el sentido del trabajo sobre sí mismo. Nunca podríamos libertar la Esencia sin desintegrar previamente el YO Psicológico... En la Esencia está la Religión, el BUDDHA, la Sabiduría, las partículas de dolor de nuestro Padre que esta en los Cielos y todos los datos que necesitamos para la AUTO-REALIZACIÓN INTIMA DEL SER. Nadie podría aniquilar el YO Psicológico sin eliminar previamente los elementos inhumanos que llevamos dentro... Necesitamos reducir a cenizas la crueldad monstruosa de estos tiempos: la envidia que desgraciadamente ha venido a convertirse en el resorte secreto de la acción; la codicia insoportable que ha vuelto la vida tan amarga; la asqueante maledicencia; la calumnia que tantas tragedias origina; las borracheras; la inmunda lujuria que huele tan feo; etc., etc., etc. A medida que todas esas abominaciones se van reduciendo a polvareda cósmica, la Esencia además de emanciparse, crecerá y se desarrollará armoniosamente... Incuestionablemente cuando el YO Psicológico ha muerto, resplandece en nosotros la Esencia... La Esencia libre nos confiere belleza intima; de tal belleza emanan la felicidad perfecta y el verdadero Amor... La Esencia posee múltiples sentidos de perfección y extraordinarios poderes naturales... Cuando "Morimos en Sí Mismos", cuando disolvemos el YO Psicológico, gozamos de los preciosos sentidos y poderes de la Esencia... CAPÍTULO V. ACUSARSE A SÍ MISMO La Esencia que cada uno de nosotros lleva en su Interior, viene de arriba, del Cielo, de las estrellas... Incuestionablemente la Esencia maravillosa proviene de la nota "LA" (La Vía Láctea, la Galaxia en que vivimos). Preciosa la Esencia pasa a través de la nota "SOL" (El Sol) y luego de la nota "FA" (La Zona Planetaria) entra en este mundo y penetra en nuestro propio interior. Nuestros padres crearon el cuerpo apropiado para la recepción de esta Esencia que viene de las Estrellas... Trabajando intensamente sobre nosotros mismos y sacrificándonos por nuestros semejantes, regresaremos victoriosos al seno profundo de Urania... Nosotros estamos viviendo en este mundo por algún motivo, para algo, por algún factor especial... Obviamente en nosotros hay mucho que debemos ver, estudiar y comprender, si es que en realidad anhelamos saber algo sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia vida... Trágica es la existencia de aquel que muere sin haber conocido el motivo de su vida... Cada uno de nosotros debe descubrir por si mismo el sentido de su propia vida, aquello que lo mantiene prisionero en la cárcel del dolor... Ostensiblemente hay en cada uno de nosotros algo que nos amarga la vida y contra lo cual necesitamos luchar firmemente... No es indispensable que continuemos en desgracia, es impostergable reducir a polvareda cósmica eso que nos hace tan débiles e infelices. De nada sirve engreírnos con títulos, honores, diplomas, dinero, vano racionalismo subjetivo, consabidas virtudes, etc., etc., etc. No debemos olvidar jamás que la hipocresía y las tontas vanidades de la falsa personalidad, hacen de nosotros gentes torpes, rancias, retardatarias, reaccionarias, incapaces para ver lo nuevo... La muerte tiene muchos significados tanto positivos como negativos. Consideremos aquella magnifica observación del "Gran KABIR Jesús el Cristo". "Que los muertos sepulten a sus muertos". Muchas gentes aunque viven están de hecho muertas para todo posible trabajo sobre sí mismas y por ende, para cualquier transformación íntima. Son personas embotelladas entre sus dogmas y creencias; gentes petrificadas en los recuerdos de muchos ayeres; individuos llenos de prejuicios ancestrales; personas esclavas del que dirán, espantosamente tibias, indiferentes, a veces "sabihondas" convencidas de estar en la verdad porque así se lo dijeron, etc., etc., etc. No quieren esas gentes entender que este mundo es un "Gimnasio Psicológico" mediante el cual seria posible aniquilar esa fealdad secreta que todos llevamos dentro... Si esas pobres gentes comprendieran el estado tan lamentable en que se encuentran, temblarían de horror... Empero, tales personas piensan siempre de sí mismas lo mejor; se jactan de sus virtudes, se sienten perfectas, bondadosas, serviciales, nobles, caritativas, inteligentes, cumplidoras de sus deberes, etc. La vida práctica como escuela es formidable, pero tomarla como un fin en sí misma, es manifiestamente absurdo. Quienes toman la vida en sí misma, tal como se vive diariamente, no han comprendido la necesidad de trabajar sobre si mismos para lograr una "Transformación Radical". Desgraciadamente las gentes viven mecánicamente, nunca han oído decir algo sobre el trabajo interior... Cambiar es necesario pero las gentes no saben como cambiar; sufren mucho y ni siquiera saben porque sufren... Tener dinero no es todo. La vida de muchas personas ricas suele ser verdaderamente trágica... CAPÍTULO VI. LA VIDA En el terreno de la vida práctica descubrimos siempre contrastes que asombran. Gentes adineradas con magnífica residencia y muchas amistades, a veces sufren espantosamente... Humildes proletarios de pico y pala o personas de la clase media, suelen vivir a veces en completa felicidad. Muchos archimillonarios sufren de impotencia sexual y ricas matronas lloran amargamente la infidelidad del marido... Los ricos de la tierra parecen buitres entre jaulas de oro, por estos tiempos no pueden vivir sin "guarda-espaldas"... Los hombres de estado arrastran cadenas, nunca están libres, andan por doquiera rodeados de gente armada hasta los dientes... Estudiemos esta situación más detenidamente. Necesitamos saber que es la vida. Cada cual es Libre de opinar como quiera... Digan lo que digan ciertamente nadie sabe nada, la vida resulta un problema que ninguno entiende... Cuando las gentes desean contarnos gratuitamente la historia de su vida, citan acontecimientos, nombres y apellidos, fechas, etc., y sienten satisfacción al hacer sus relatos... Esas pobres gentes ignoran que sus relatos están incompletos porque eventos, nombres y fechas, es tan sólo el aspecto externo de la película, falta el aspecto interno... Es urgente conocer "estados de conciencia", a cada evento le corresponde tal o cual estado anímico. Los estados son interiores y los eventos son exteriores, los acontecimientos externos no son todo... Entiéndase por estados interiores las buenas o malas disposiciones, las preocupaciones, la depresión, la superstición, el temor, la sospecha, la misericordia, la auto-consideración, la sobre-estimación de Sí mismo; estados de sentirse feliz, estados de gozo, etc., etc., etc. Incuestionablemente los estados interiores pueden corresponderse exactamente con los acontecimientos exteriores o ser originados por éstos, o no tener relación alguna con los mismos... En todo caso estados y eventos son diferentes. No siempre los sucesos se corresponden exactamente con estados afines. El estado interior de un evento agradable podría no corresponderse con el mismo. El estado interior de un evento desagradable podría no corresponderse con el mismo. Acontecimientos aguardados durante mucho tiempo, cuando vinieron sentimos que faltaba algo... Ciertamente faltaba el correspondiente estado Interior que debía combinarse con el acontecimiento exterior... Muchas veces el acontecimiento que no se esperaba viene a ser el que mejores momentos nos ha proporcionado... CAPÍTULO VII. EL ESTADO INTERIOR Combinar estados interiores con acontecimientos exteriores en forma correcta, es saber vivir inteligentemente... Cualquier evento inteligentemente vivenciado exige su correspondiente estado interior específico... Empero, desafortunadamente las gentes cuando revisan su vida, piensan que esta en sí misma está constituida exclusivamente por eventos exteriores... ¡Pobres gentes! piensan que si tal o cual acontecimiento no les hubiese sucedido, su vida habría sido mejor... Suponen que la suerte les salió al encuentro y que perdieron la oportunidad de ser felices... Lamentan lo perdido, lloran lo que despreciaron, gimen recordando los viejos tropiezos y calamidades... No quieren darse cuenta las gentes que vegetar no es vivir y que la capacidad para existir conscientemente depende exclusivamente de la calidad de los estados interiores del Alma... No importa ciertamente cuan hermosos sean los acontecimientos externos de la vida, si no nos encontramos en tales momentos en el estado interior apropiado, los mejores eventos pueden parecernos monótonos, cansones o simplemente aburridores... Alguien aguarda con ansiedad la fiesta de bodas, es un acontecimiento, más podría suceder que se estuviese tan preocupado en el momento preciso del evento, que realmente no gustase en ello ningún deleite y que todo aquello se tornase tan árido y frío como un protocolo... La experiencia nos ha enseñado que no todas las personas que asisten a un banquete o a un baile, gozan de verdad... Nunca falta un aburrido en el mejor de los festejos y las piezas más deliciosas alegran a unos y hacen llorar a otros... Muy raras son las personas que saben combinar confidentemente el evento externo con el estado interno apropiado... Es lamentable que las gentes no sepan vivir conscientemente: lloran cuando deben reír y ríen cuando deben llorar... Control es diferente: El sabio puede estar alegre más nunca jamás lleno de loco frenesí; Triste pero nunca desesperado y abatido... sereno en medio de la violencia; abstemio en la orgía; casto entre la lujuria, etc. Las personas melancólicas y pesimistas piensan de la vida lo peor y francamente no desean vivir... Todos los días vemos gentes que no solamente son infelices, sino que además —y lo que es peor—, hacen también amarga la vida de los demás... Gentes así no cambiarían ni viviendo diariamente de fiesta en fiesta; la enfermedad psicológica la llevan en su interior... tales personas poseen estados íntimos definitivamente perversos... Sin embargo esos sujetos se auto-califican como justos, santos, virtuosos, nobles, serviciales, mártires, etc., etc., etc. Son gentes que se auto-consideran demasiado; personas que se quieren mucho a sí mismas... Individuos que se apiadan mucho de sí mismos y que siempre buscan escapatorias para eludir sus propias responsabilidades... Personas así están acostumbradas a las emociones inferiores y es ostensible que por tal motivo crean diariamente elementos psíquicos infrahumanos. Los eventos desgraciados, reveses de fortuna, miseria, deudas, problemas, etc., son exclusividad de aquellas personas que no saben vivir... Cualquiera puede formarse una rica cultura intelectual, más son muy pocas las personas que han aprendido a vivir rectamente... Cuando uno quiere separar los eventos exteriores de los estados interiores de la conciencia, demuestra concretamente su incapacidad para existir dignamente. Quienes aprenden a combinar conscientemente eventos exteriores y estados interiores, marchan por el camino del éxito... CAPITULO VIII. ESTADOS EQUIVOCADOS Incuestionablemente en la rigurosa observación del Mí Mismo, resulta siempre impostergable e inaplazable hacer una completa diferenciación lógica en relación con los acontecimientos exteriores de la vida práctica y los estados íntimos de la conciencia. Necesitamos con urgencia saber donde estamos situados en un momento dado, tanto en relación con el estado íntimo de la conciencia, como en la naturaleza específica del acontecimiento exterior que nos está sucediendo. La vida en sí misma es una serie de acontecimientos que se procesan a través del tiempo y del espacio... Alguien dijo: "La vida es una cadena, de martirios que lleva el hombre enredada en el Alma..." Cada cual es muy libre de pensar como quiera; yo creo que a los efímeros placeres de un instante fugaz, le suceden siempre el desencanto y la amargura... Cada acontecimiento tiene su sabor característico especial y los estados interiores son así mismos de distinta clase; esto es incontrovertible, irrefutable... Ciertamente el trabajo interior sobre si mismo se refiere en forma enfática a los diversos estados psicológicos de la conciencia... Nadie podría negar que en nuestro interior cargamos con muchos errores y que existen estados equivocados... Si de verdad queremos cambiar realmente, necesitamos con urgencia máxima e inaplazable, modificar radicalmente esos estados equivocados de la conciencia... La modificación absoluta de los estados equivocados, origina transformaciones completas en el terreno de la vida práctica... Cuando uno trabaja seriamente sobre los estados equivocados, obviamente los sucesos desagradables de la vida, ya no pueden herirle tan fácilmente... Estamos diciendo algo que sólo es posible comprenderlo vivenciándolo, sintiéndolo realmente en el terreno mismo de los hechos... Quien no trabaja sobre sí mismo es siempre victima de las circunstancias; es como mísero leño entre las aguas tormentosas del océano... Los acontecimientos cambian incesantemente en sus múltiples combinaciones; vienen uno tras otro en oleadas, son influencias... Ciertamente existen buenos y malos acontecimientos; algunos eventos serán mejores o peores que otros... Modificar ciertos eventos es posible; Alterar resultados, modificar situaciones, etc., está ciertamente dentro del número de las posibilidades. Empero existen situaciones de hecho que de verdad no pueden ser alteradas; en estos últimos casos deben aceptarse conscientemente, aunque algunas resulten muy peligrosas y hasta dolorosas... Incuestionablemente el dolor desaparece cuando no nos identificamos con el problema que se ha presentado... Debemos considerar la vida como una serie sucesiva de estados interiores; una historia auténtica de nuestra vida en particular está formada por todos esos estados... Al revisar la totalidad de nuestra propia existencia, podemos verificar por si mismos en forma directa, que muchas situaciones desagradables fueron posibles gracias a estados interiores equivocados... Alejandro Magno aunque siempre fue temperante por naturaleza, se entregó por orgullo a los excesos que le produjeron la muerte... Francisco I murió a causa de un sucio y abominable adulterio, que muy bien recuerda la historia todavía... Cuando Marat fue asesinado por una monja perversa, se moría de soberbia y de envidia, se creía a sí mismo absolutamente justo... Las damas del Parque de los Siervos incuestionablemente acabaron totalmente la vitalidad del espantoso fornicario llamado LUIS XV. Muchas son las gentes que mueren por ambición, ira o celos, esto lo saben muy bien los Psicólogos... En cuanto nuestra voluntad se confirma irrevocablemente en una tendencia absurda, nos convertimos en candidatos para el panteón o cementerio... Otelo debido a los celos se convirtió en asesino y la cárcel está llena de equivocados sinceros... CAPITULO IX. SUCESOS PERSONALES Plena auto-observación íntima del Mí Mismo, resulta inaplazable cuando se trata, de descubrir estados psicológicos equivocados. Incuestionablemente los estados interiores equivocados pueden ser corregidos mediante procedimientos correctos. Como quiera que la vida interior es el imán que atrae los eventos exteriores, necesitamos con, urgencia máxima inaplazable, eliminar de nuestra psiquis los estados psicológicos erróneos. Corregir estados psicológicos equivocados es indispensable cuando se quiera, alterar fundamentalmente la naturaleza de ciertos eventos indeseables. Alterar nuestra relación con determinados eventos, es posible si eliminamos de nuestro interior ciertos estados psicológicos absurdos. Situaciones exteriores destructivas, podrían convertirse en inofensivas y hasta constructivas mediante la inteligente corrección de los estados interiores erróneos. Uno puede cambiar la naturaleza de los eventos desagradables que nos ocurren, cuando se purifica íntimamente. Quien jamás corrige los estados psicológicos absurdos, creyéndose muy fuerte se convierte en víctima de las circunstancias. Poner orden en nuestra desordenada casa interior es vital, cuando se desea cambiar el curso de una desgraciada existencia. Las gentes se quejan de todo, sufren, lloran, protestan, quisieran cambiar de vida, salir del infortunio en que se encuentran, desafortunadamente no trabajan sobre sí mismas. No quieren darse cuenta las gentes que la vida interior atrae circunstancias exteriores y que si éstas son dolorosas se debe a los estados interiores absurdos. Lo exterior es tan sólo el reflejo de lo interior, quien cambia interiormente origina un nuevo orden de cosas. Los eventos exteriores jamás serian tan importantes, como el modo de reaccionar ante los mismos. ¿Permanecisteis sereno ante el insultador?, ¿Recibiste con agrado las manifestaciones desagradables de vuestros semejantes?. ¿De qué manera reaccionasteis ante la infidelidad del ser amado?, ¿Te dejaste llevar por el veneno de los celos?, ¿Mataste?, ¿Estáis en la cárcel?. Los hospitales, los cementerios o panteones, las cárceles, están llenos de sinceros equivocados que reaccionaron en forma absurda ante los eventos exteriores. La mejor arma que un hombre puede usar en la vida, es un estado Psicológico correcto. Uno puede desarmar fieras y desenmascarar traidores, mediante estados interiores apropiados. Los estados interiores equivocados nos convierten en víctimas indefensas de la perversidad humana. Aprended a enfrentaros ante los sucesos más desagradables de la vida práctica con una actitud interior apropiada... No os identifiquéis con ningún acontecimiento; recordad que todo pasa; aprended a ver la vida como una película y recibiréis los beneficios... No olvidéis que acontecimientos sin ningún valor podrían llevaros a la desgracia, si no elimináis de vuestra Psiquis los estados interiores equivocados. Cada evento exterior necesita, incuestionablemente del billete apropiado; es decir, del estado Psicológico preciso. CAPITULO X. LOS DIFERENTES YOES El Mamífero Racional equivocadamente llamado hombre, realmente no posee una individualidad definida. Incuestionablemente esta falta de unidad Psicológica en el Humanoide, es la causa de tantas dificultades y amarguras. El cuerpo físico es una unidad completa y trabaja como un todo orgánico, a menos de estar enfermo. Empero, la vida interior del Humanoide en modo alguno es una unidad psicológica. Lo más grave de todo esto, a despecho de lo que digan las diversas escuelas de tipo Seudo-Esotérico y Seudo-Ocultista, es la ausencia de organización Psicológica en el fondo íntimo de cada sujeto. Ciertamente en tales condiciones, no existe trabajo armonioso como un todo, en la vida interior de las personas. El Humanoide, respecto de su estado interior, es una multiplicidad psicológica, una suma de "Yoes". Los ignorantes ilustrados de esta época tenebrosa, le rinden culto al "YO", lo endiosan, lo ponen en los altares, lo llaman "ALTER EGO", "YO SUPERIOR", "YO DIVINO", etc., etc., etc. No quieren darse cuenta los "Sabihondos" de esta edad negra en que vivimos, que "Yo Superior" o "Yo Inferior", son dos secciones del mismo Ego pluralizado... El Humanoide no tiene ciertamente un "YO Permanente" sino una multitud de diferentes "Yoes" Infrahumanos y absurdos. El pobre animal intelectual equivocadamente llamado hombre, es semejante a una casa en desorden donde en vez de un amo, existen muchos criados que quieren siempre mandar y hacer lo que les viene en gana... El mayor error del Seudo-Esoterismo y Seudo-Ocultismo barato, es suponer que los otros poseen o que se tiene un "YO Permanente e Inmutable" sin principio y sin fin... Si esos que así piensan despertaran conciencia aunque fuese por un instante, podrían evidenciar claramente por sí mismos, que el Humanoide racional nunca es el mismo por mucho tiempo... El mamífero intelectual desde el punto de vista psicológico, esta cambiando continuamente... Pensar que si una persona se llama Luis es siempre Luis, resulta algo así como una broma de muy mal gusto... Ese sujeto a quien se llama Luis tiene en sí mismo otros "Yoes", otros egos, que se expresan a través de su personalidad en diferentes momentos y aunque Luis no guste de la codicia, otro "Yo" en él —llamémosle Pepe— gusta de la codicia y así sucesivamente... Ninguna persona es la misma en forma continua, realmente no se necesita ser muy sabio como para darse cuenta cabal de los innumerables cambios y contradicciones de cada sujeto... Suponer que alguien posee un "Yo Permanente e Inmutable" equivale desde luego a un abuso para con el prójimo y para consigo mismo... Dentro de cada persona viven muchas personas, muchos "Yoes", esto lo puede verificar por sí mismo y en forma directa, cualquier persona despierta, consciente... CAPÍTULO XI. EL QUERIDO EGO Como quiera que superior e inferior son dos secciones de una misma cosa, no está de más sentar el siguiente corolario: "YO SUPERIOR, YO INFERIOR" son dos aspectos del mismo EGO tenebroso y pluralizado. El denominado "YO DIVINO" o "YO SUPERIOR", "ALTER EGO" o algo por el estilo, es ciertamente una triquiñuela del "MÍ MISMO", una forma de AUTO-ENGAÑO. Cuando el YO quiere continuar aquí y en el mas allá, se Auto-Engaña con el falso concepto de un YO Divino Inmortal... Ninguno de nosotros tiene un "Yo" verdadero, permanente, inmutable, eterno, inefable, etc., etc., etc. Ninguno de nosotros tiene en verdad una verdadera y auténtica Unidad de Ser; desafortunadamente ni siquiera poseemos una legítima individualidad. El Ego aunque continúa más allá del sepulcro, tiene sin embargo un principio y un fin. El Ego, el YO, nunca es algo individual, unitario, unitotal. Obviamente el YO es "YOES". En el Tibet Oriental a los "YOES" se les denominan "AGREGADOS PSÍQUICOS" o simplemente "Valores" sean estos últimos positivos o negativos. Si pensamos en cada "Yo" como una persona diferente, podemos aseverar en forma enfática lo siguiente: "Dentro de cada persona que vive en el mundo, existen muchas personas". Incuestionablemente dentro de cada uno de nosotros viven muchísimas personas diferentes, algunas mejores, otras peores... Cada uno de estos Yoes, cada una de estas personas lucha por la supremacía, quiere ser exclusiva, controla el cerebro intelectual o los centros emocional y motor cada vez que puede, mientras otro lo desplaza... La Doctrina de los muchos Yoes fue enseñada en el Tibet Oriental por los verdaderos Clarividentes, por los auténticos Iluminados... Cada uno de nuestros defectos psicológicos está personificado en tal o cual Yo. Como quiera que tenemos millares y hasta millones de defectos, ostensiblemente vive mucha gente en nuestro interior. En cuestiones psicológicas hemos podido evidenciar claramente que los sujetos paranoicos, ególatras y mitómanos por nada de la vida abandonarían el culto al querido Ego. Incuestionablemente tales gentes odian mortalmente la doctrina de los muchos "Yoes". Cuando uno de verdad quiere conocerse a sí mismo, debe auto-observarse y tratar de conocer los diferentes "Yoes" que están metidos dentro de la personalidad. Si alguno de nuestros lectores no comprende todavía esta doctrina de los muchos "Yoes", se debe exclusivamente a la falta de práctica en materia de Auto-Observación. A medida que uno practica la Auto-Observación Interior, va descubriendo por si mismo a muchas gentes, a muchos "Yoes", que viven dentro de nuestra propia personalidad. Quienes niegan la doctrina de los muchos Yoes, quienes adoran a un YO Divino, indubitablemente jamás se han Auto-Observado seriamente. Hablando esta vez en estilo Socrático diremos que esas gentes no sólo ignoran sino además ignoran que ignoran. Ciertamente jamás podríamos conocernos a sí mismos, sin la auto-observación seria y profunda. En tanto un sujeto cualquiera siga considerándose cono Uno, es claro que cualquier cambio interior será algo mas que imposible. CAPÍTULO XII. EL CAMBIO RADICAL En tanto un hombre prosiga con el error de creerse a sí mismo Uno, Único, Individual, es evidente que el cambio radical será algo mas que imposible. El hecho mismo de que el trabajo esotérico comience con la rigurosa observación de sí mismo, nos está indicando una multiplicidad de factores Psicológicos, Yoes o elementos indeseables que es urgente extirpar, erradicar de nuestro interior. Incuestionablemente en modo alguno seria posible eliminar errores desconocidos, urge observar previamente aquello que queremos separar de nuestra Psiquis. Este tipo de trabajo no es externo sino interno y quienes piensen que cualquier manual de urbanidad o sistema ético externo y superficial les pueda llevar al éxito, estarán de hecho totalmente equivocados. El hecho concreto y definitivo de que el trabajo íntimo empiece con la atención concentrada en la observación plena de sí mismo, es motivo mas que suficiente como para demostrar que esto exige un esfuerzo personal muy particular de cada uno de nosotros. Hablando francamente y sin ambages, aseveramos en forma enfática lo siguiente: Ningún ser humano podría hacer este trabajo por nosotros. No es posible cambio alguno en nuestra Psiquis, sin la observación directa de todo ese conjunto de factores subjetivos que llevamos dentro. Dar por aceptada la multiplicidad de errores, descartando la necesidad de estudio y observación directa de los mismos, significa de hecho una evasiva o escapatoria, una huida de sí mismo, una forma de auto-engaño. Sólo a través del esfuerzo riguroso de la observación juiciosa de sí mismo, sin escapatorias de ninguna especie podremos evidenciar realmente que no somos "Uno" sino "Muchos". Admitir la pluralidad del YO y evidenciarla a través de la observación rigurosa, son dos aspectos diferentes. Alguien puede aceptar la Doctrina de los muchos Yoes sin haberlo jamás evidenciado; esto último sólo es posible auto-observándose cuidadosamente. Rehuir el trabajo de observación íntima, buscar evasivas, es signo inconfundible de degeneración. Mientras un hombre sustente la ilusión de que es siempre una y la misma persona, no puede cambiar y, es obvio que la finalidad de este trabajo es precisamente lograr un cambio gradual en nuestra vida interior. La transformación radical es una posibilidad definida que normalmente se pierde cuando no se trabaja sobre sí mismo. El punto inicial del cambio radical permanece oculto mientras el hombre continúe creyéndose Uno. Quienes rechazan la Doctrina de los muchos Yoes, demuestran claramente que jamás se han auto-observado seriamente. La severa observación de sí mismo sin escapatorias de ninguna especie, nos permite verificar por sí mismos el crudo realismo de que no somos "Uno" sino "Muchos". En el mundo de las opiniones subjetivas, diversas teorías seudo-esotéricas o seudo-ocultistas, sirven siempre de callejón para huir de sí mismos... Incuestionablemente la ilusión de que se es siempre una y la misma persona, sirve de escollo para la auto-observación... Alguien podría decir: "Sé que no soy Uno sino Muchos, la Gnosis me lo ha enseñado". Tal afirmación aunque fuese muy sincera sino existiese plena experiencia vivida sobre ese aspecto doctrinario, obviamente tal afirmación sería algo meramente externo y superficial. Evidenciar, experimentar y comprender es lo fundamental, sólo así es posible trabajar conscientemente para lograr un cambio radical. Afirmar es una cosa y comprender es otra. Cuando alguien dice: "Comprendo que no soy Uno sino Muchos", si su comprensión es verdadera y no mera palabrería insustancial de charla ambigua, esto indica, señala, acusa, plena verificación de la Doctrina de los Muchos Yoes. Conocimiento y Comprensión son diferentes. El primero de estos es de la mente, el segundo del corazón. El mero conocimiento de la Doctrina de los Muchos Yoes de nada sirve; desafortunadamente por estos tiempos en que vivimos, el conocimiento ha ido mucho más allá de la comprensión, porque el pobre animal intelectual equivocadamente llamado hombre, desenvolvió exclusivamente el lado del conocimiento olvidando lamentablemente el correspondiente lado del Ser. Conocer la Doctrina de los Muchos Yoes y comprenderla, es fundamental para todo cambio radical verdadero. Cuando un hombre comienza a observarse detenidamente a sí mismo, desde el ángulo de que no es Uno sino Muchos, obviamente ha iniciado el trabajo serio sobre su naturaleza interior. CAPÍTULO XIII. OBSERVADOR Y OBSERVADO Es muy claro y no resulta difícil comprender, que cuando alguien empieza a observarse a sí mismo seriamente desde el punto de vista que no es Uno sino Muchos, comienza realmente a trabajar sobre todo eso que carga dentro. Es óbice, obstáculo, tropiezo, para el trabajo de Auto-observación Intima, los siguientes defectos Psicológicos: Mitomanía, (Delirio de Grandeza, creerse un Dios). Egolatría, (Creencia en un YO Permanente; adoración a cualquier especie de Alter-Ego). Paranoia, (Sabiondez, Auto-suficiencia, engreimiento, creerse infalible, orgullo místico, persona que no sabe ver el punto de vista ajeno). Cuando se continúa con la convicción absurda que se es Uno, que se posee un Yo permanente, resulta algo mas que imposible el trabajo serio sobre sí mismo. Quien siempre se cree Uno, nunca será capaz de separarse de sus propios elementos indeseables. Considerará a cada pensamiento, sentimiento, deseo, emoción, pasión, afecto, etc., etc., etc., como funcionalismos diferentes, inmodificables, de su propia naturaleza y hasta se justificará ante los demás diciendo que tales o cuales defectos personales son de carácter hereditario... Quien acepta la Doctrina de los Muchos Yoes, comprende a base de observación que cada deseo, pensamiento, acción, pasión, etc., corresponde a este u otro Yo distinto, diferente... Cualquier atleta de la Auto-Observación intima, trabaja muy seriamente dentro de sí mismo y se esfuerza por apartar de su Psiquis los diversos elementos indeseables que carga dentro... Si uno de verdad y muy sinceramente comienza a observarse internamente, resulta dividiéndose en dos: Observador y Observado. Si tal división no se produjera, es evidente que nunca daríamos un paso adelante en la Vía maravillosa del Auto-Conocimiento. ¿Cómo podríamos observarnos a sí mismos si cometemos el error de no querer dividirnos entre Observador y Observado? Si tal división no se produjera, es obvio que nunca daríamos un paso adelante en el camino del Auto-Conocimiento. Indubitablemente cuando esta división no se sucede continuamos identificados con todos los procesos del Yo Pluralizado... Quien se identifica con los diversos procesos del Yo Pluralizado, es siempre victima de las circunstancias. ¿Cómo podría modificar circunstancias aquel que no se conoce a sí mismo?. ¿Cómo podría conocerse a sí mismo quien nunca se ha observado internamente?. ¿De qué manera podría alguien auto-observarse si no se divide previamente en Observador y Observado?. Ahora bien, nadie puede empezar a cambiar radicalmente en tanto no sea capaz de decir: "Este deseo es un Yo animal que debo eliminar"; "este pensamiento egoísta es otro Yo que me atormenta y que necesito desintegrar"; "este sentimiento que hiere mi corazón es un Yo intruso que necesito reducir a polvareda cósmica"; etc., etc., etc. Naturalmente esto es imposible para quien nunca se ha dividido entre Observador y Observado. Quien toma todos sus procesos Psicológicos como funcionalismos de un Yo Único, Individual y Permanente, se encuentra tan identificado con todos sus errores, los tiene tan unidos a sí mismo, que ha perdido por tal motivo la capacidad para separarlos de su Psiquis. Obviamente personas así jamás pueden cambiar radicalmente, son gentes condenadas al más rotundo fracaso. CAPÍTULO XIV. PENSAMIENTOS NEGATIVOS Pensar profundamente y con plena atención resulta extraño por esta época involutiva y decadente. Del Centro Intelectual surgen diversos pensamientos provenientes, no de un Yo permanente como suponen neciamente los ignorantes ilustrados, sino de los diferentes "Yoes" en cada uno de Nos. Cuando un hombre está pensando, cree firmemente que él en sí mismo y por sí mismo está pensando. No quiere darse cuenta el pobre mamífero intelectual que los múltiples pensamientos que por su entendimiento cruzan, tienen su origen en los distintos "Yoes" que llevamos dentro. Esto significa que no somos verdaderos individuos pensantes; realmente todavía no tenemos mente individual. Sin embargo, cada uno de los diferentes "Yoes" que cargamos dentro, usa nuestro Centro Intelectual, lo utiliza cada vez que puede para pensar. Absurdo sería pues, identificamos con tal o cual pensamiento negativo y perjudicial, creyéndolo propiedad particular. Obviamente este o aquel pensamiento negativo proviene de cualquier "Yo" que en un momento dado ha usado abusivamente nuestro Centro Intelectual. Pensamientos negativos los hay de distinta especie: Sospecha, desconfianza, mala voluntad hacia otra persona, celos pasionales, celos religiosos, celos políticos, celos por amistades o de tipo familiar, codicia, lujuria, venganza, ira, orgullo, envidia, odio, resentimiento, hurto, adulterio, pereza, gula, etc., etc., etc. Realmente son tantos los defectos psicológicos que tenemos, que aunque tuviéramos paladar dé acero y mil lenguas para hablar, no alcanzaríamos a enumerarlos cabalmente. Como secuencia o corolario de lo antes dicho, resulta descabellado identificarnos con los pensamientos negativos. Como quiera que no es posible que exista efecto sin causa, afirmamos solemnemente que nunca podría existir un pensamiento por sí mismo, por generación espontánea... La relación entre pensador y pensamiento es ostensible; cada pensamiento negativo tiene su origen en un pensador diferente. En cada uno de nos existen tantos pensadores negativos, cuantos pensamientos de la misma índole. Mirada esta cuestión desde el ángulo pluralizado de "Pensadores y Pensamientos", sucede que cada uno de los "Yoes que cargamos en nuestra Psiquis, es ciertamente un pensador diferente. Incuestionablemente dentro de cada uno de nos, existen demasiados pensadores; sin embargo, cada uno de éstos a pesar de ser tan sólo parte, se cree el todo, en un momento dado... Los mitómanos, los ególatras, los narcisistas, los paranoicos, nunca aceptarían la tesis de "La Pluralidad de Pensadores" porque se quieren demasiado a sí mismos, se sienten "el papá de Tarzán" o "la mamá de los pollitos"... ¿Cómo podrían tales gentes anormales aceptar la idea de que no poseen una mente individual, genial, maravillosa?... Sin embargo tales Sabihondos piensan de sí mismos lo mejor y hasta se visten con la túnica de Aristipo para demostrar sabiduría y humildad... Cuenta por ahí la leyenda de los siglos que Aristipo, queriendo demostrar sabiduría y humildad, se vistió con una vieja túnica llena de remiendos y agujeros; empuñó con la diestra el Bastón de la Filosofía y se fue por las calles de Atenas... Dicen que cuando Sócrates le vio venir, exclamó con gran voz: "¡Oh Aristipo, se ve tu vanidad a través de los agujeros de tu vestidura!". Quien no vive siempre en estado de Alerta Novedad, Alerta Percepción, pensando que está pensando, se identifica fácilmente con cualquier pensamiento negativo. De resultas de esto, fortalece lamentablemente el poder siniestro del "Yo Negativo", autor del correspondiente pensamiento en cuestión. Cuanto más nos identificamos con un pensamiento negativo, tanto más esclavos seremos del correspondiente "Yo" que le caracteriza. Con respecto a la Gnosis, al Camino Secreto, al trabajo sobre sí mismo, nuestras tentaciones particulares se encuentran precisamente en los "Yoes" que odian la Gnosis, el trabajo esotérico, porque no ignoran que su existencia dentro de nuestra psiquis está mortalmente amenazada por la Gnosis y por el trabajo. Esos "Yoes Negativos" y pendencieros se apoderan fácilmente de ciertos rollos mentales almacenados en nuestro Centro Intelectual y originan Secuencialmente corrientes mentales nocivas y perjudiciales. Si aceptamos esos pensamientos, esos "Yoes Negativos" que en un momento dado controlan nuestro Centro Intelectual, seremos entonces incapaces de librarnos de sus resultados. Jamás debemos olvidar que todo "Yo Negativo" se "Auto-Engaña." y "Engaña", conclusión: Miente. Cada vez que sentimos una súbita pérdida de fuerza, cuando el aspirante se desilusiona, de la Gnosis, del trabajo esotérico, cuando pierde el entusiasmo y abandona lo mejor, es obvio que ha sido engañado por algún Yo Negativo. El "Yo Negativo del Adulterio", aniquila los nobles hogares y hace desgraciados a los hijos. El "Yo Negativo de los Celos", engaña a los seres que se adoran y destruye la dicha de los mismos. El "Yo Negativo del Orgullo Místico" engaña a los devotos del Camino y éstos, sintiéndose sabios, aborrecen a su Maestro o le traicionan... El Yo Negativo apela a nuestras experiencias personales, a nuestros recuerdos, a nuestros mejores anhelos, a nuestra sinceridad, y, mediante una rigurosa selección de todo esto, presenta algo en una falsa luz, algo que fascina y viene el fracaso... Sin embargo, cuando uno descubre el "Yo" en acción, cuando ha aprendido a vivir en estado de alerta, tal engaño se hace imposible... CAPÍTULO XV. LA INDIVIDUALIDAD Creerse "Uno", ciertamente es una broma de muy mal gusto; desafortunadamente esta vana ilusión existe dentro de cada uno de nosotros. Lamentablemente siempre pensamos de nosotros mismos lo mejor, jamás se nos ocurre comprender que ni siquiera poseemos Individualidad verdadera. Lo peor del caso es que hasta nos damos el lujo falso de suponer que cada uno de nosotros goza de plena conciencia y voluntad propia. ¡Pobres de nosotros!, ¡Cuán necios somos! No hay duda de que la ignorancia es la peor de las desgracias. Dentro de cada uno de nos existen muchos miles de individuos diferentes, sujetos distintos, Yoes o gentes que riñen entre sí, que se pelean por la supremacía y que no tienen orden o concordancia alguna. Si fuéramos conscientes, si despertáramos de tantos sueños y fantasías, cuan distinta sería la vida... Más para colmo de nuestro infortunio, las emociones negativas y las auto-consideraciones y amor propio, nos fascinan, nos hipnotizan, jamás nos permiten acordarnos de sí mismos, vernos tal cual somos.. Creemos tener una sola voluntad cuando en realidad poseemos muchas voluntades diferentes. (Cada Yo tiene la suya). La tragicomedia de toda esta Multiplicidad Interior resulta pavorosa; las diferentes voluntades interiores chocan entre sí, viven en conflicto continuo, actúan en diferentes direcciones. Si tuviéramos verdadera Individualidad, si poseyéramos Una Unidad en vez de una Multiplicidad, tendríamos también continuidad de propósitos, conciencia despierta, voluntad particular, individual. Cambiar es lo indicado, sin embargo debemos empezar por ser sinceros con nosotros mismos. Necesitamos hacer un inventario psicológico de sí mismos para conocer lo que nos sobre y lo que nos falta. Es posible conseguir Individualidad, más si creemos tenerla tal posibilidad desaparecerá. Es evidente que jamás lucharíamos por conseguir algo que creemos tener. La fantasía nos hace creer que somos poseedores de la Individualidad y hasta existen en el mundo escuelas que así lo enseñan. Es urgente luchar contra la fantasía, ésta nos hace aparecer como si fuéramos esto, o aquello, cuando en realidad somos miserables, desvergonzados y perversos. Pensamos que somos hombres, cuando en verdad somos tan solo mamíferos intelectuales desprovistos de Individualidad. Los mitómanos se creen Dioses, Mahatmas, etc., sin sospechar siquiera que ni siquiera tienen mente individual y Voluntad Consciente. Los ególatras adoran tanto a su querido Ego, que nunca aceptarían la idea de la Multiplicidad de Egos dentro de sí mismos. Los paranoicos con todo el orgullo clásico que les caracteriza, ni siquiera leerán este libro... Es indispensable luchar a muerte contra la fantasía acerca de nosotros mismos, si es que no queremos ser victimas de emociones artificiales y experiencias falsas que además de ponemos en situaciones ridículas, detienen toda posibilidad de desarrollo interior. El animal intelectual está tan hipnotizado por su fantasía, que sueña que es león o águila cuando en verdad no es más que un vil gusano del lodo de la tierra. El mitómano jamás aceptaría estas afirmaciones renglones arriba hechas; obviamente él se siente archi-hierofante digan lo que digan; sin sospechar que la fantasía es meramente nada, "nada sino fantasía". La fantasía es una fuerza real que actúa universalmente sobre la humanidad y que mantiene al Humanoide Intelectual en estado de sueño, naciéndole creer que ya es un hombre, que posee verdadera Individualidad, voluntad, conciencia despierta, mente particular, etc., etc., etc. Cuando pensamos que somos uno, no podemos movernos de donde estamos en sí mismos, permanecemos estancados y por ultimo degeneramos, involucionamos. Cada uno de nos se encuentra en determinada etapa psicológica y no podremos salir de la misma, a menos que descubramos directamente a todas esas personas o Yoes que viven dentro de nuestra persona. Es claro que mediante la auto-observación íntima podremos ver a las gentes que viven en nuestra psiquis y que necesitamos eliminar para lograr la transformación radical. Esta percepción, esta auto-observación, cambia fundamentalmente todos los conceptos equivocados que sobre sí mismos teníamos y como resultado evidenciamos el hecho concreto de que no poseemos verdadera Individualidad, Mientras no nos auto-observemos, viviremos en la ilusión de que somos Uno y en consecuencia nuestra vida será equivocada. No es posible relacionamos correctamente con nuestros semejantes mientras no se realice un cambio Interior en el fondo de nuestra psiquis. Cualquier cambio intimo exige la eliminación previa de los Yoes que llevamos dentro. De ninguna manera podríamos eliminar tales Yoes si no los observamos en nuestro interior. Aquellos que se sienten Uno, que piensan de sí mismos lo mejor, que nunca aceptarían la doctrina de los muchos, tampoco desean observar a los Yoes y por lo tanto cualquier posibilidad de cambio se hace en ellos imposible. No es posible cambiar si no se elimina, más quien se siente poseedor de la Individualidad si aceptase que debe eliminar, ignoraría realmente que es lo que debe eliminar. Empero, no debemos olvidar que quien cree ser Uno, auto-engañado cree que si sabe lo que debe eliminar, más en verdad ni siquiera sabe que no sabe, es un ignorante ilustrado. Necesitamos "desegoistizarnos" para "individualizarnos", más quien cree que posee la Individualidad es imposible que pueda desegoistizarse. La Individualidad es sagrada en un ciento por ciento, raros son los que la tienen, más todos piensan que la tienen. ¿Cómo podríamos eliminar "Yoes", si creemos que tenemos un "Yo" Único? Ciertamente sólo quien jamás se ha Auto-Observado seriamente piensa que tiene un Yo Único. Empero debemos ser muy claros en esta enseñanza porque existe el peligro psicológico de confundir a la Individualidad auténtica con el concepto de alguna especie de "Yo Superior" o algo por el estilo. La Individualidad Sagrada está mucho más allá de cualquier forma de "Yo", es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. La legitima Individualidad es el Ser y la razón de Ser del Ser, es el mismo Ser. Distíngase entre el Ser y el Yo. Quiénes confunden al Yo con el Ser, ciertamente nunca se han auto-observado seriamente. En tanto continúe la Esencia, la conciencia, embotellada entre todo ese conjunto de Yoes que llevamos dentro, el cambio radical será algo más que Imposible. CAPÍTULO XVI. EL LIBRO DE LA VIDA Una persona es lo que es su vida. Eso que continúa mas allá de la muerte, es la vida. Este es el significado del libro de la vida que se abre con la muerte. Mirada esta cuestión desde un punto de vista estrictamente psicológico, un día cualquiera de nuestra vida, es realmente una pequeña réplica de la totalidad de la vida. De todo esto podemos inferir lo siguiente: Si un hombre no trabaja sobre sí mismo hoy, no cambiara nunca. Cuando se afirma que se quiere trabajar sobre sí mismo, y no se trabaja hoy aplazando para mañana, tal afirmación será un simple proyecto y nada mas, porque en el hoy está la réplica de toda nuestra vida. Existe por ahí un dicho vulgar que dice: "No dejéis para mañana lo que se puede hacer hoy mismo". Si un hombre dice: "Trabajaré sobre mí mismo, mañana", nunca trabajará sobre sí mismo, por que siempre habrá un mañana. Esto es muy similar a cierto aviso, anuncio o letrero que algunos comerciantes ponen en sus tiendas: "HOY NO FÍO, MAÑANA SI". Cuando algún necesitado llega a solicitar crédito, topa con el terrible aviso, y si vuelve al otro día, encuentra otra vez el desdichado anuncio o letrero. Esto es lo que se llama en sicología la "enfermedad del mañana". Mientras un hombre diga "mañana", nunca cambiará. Necesitamos con urgencia máxima, inaplazable, trabajar sobre sí mismo hoy, no soñar perezosamente en un futuro o en una oportunidad extraordinaria. Esos que dicen: "Voy antes a hacer esto o aquello y luego trabajaré". Jamás trabajarán sobre sí mismos, esos son los moradores de la tierra mencionados en las Sagradas Escrituras. Conocí a un poderoso terrateniente que decía: "Necesito primero redondearme y luego trabajar sobre Mí Mismo". Cuando enfermó de muerte le visité, entonces le hice la siguiente pregunta: "¿Todavía queréis redondearte?" "Lamento de verdad haber perdido el tiempo", me respondió. Días después murió, después de haber reconocido su error. Aquel hombre tenía muchas tierras, pero quería adueñarse de las propiedades vecinas, "redondearse", a fin de que su hacienda quedase exactamente limitada por cuatro caminos. "¡Basta a cada día su afán!", dijo el Gran KABIR JESÚS. Auto-observarnos hoy mismo, en lo tocante al día siempre recurrente, miniatura de nuestra vida entera. Cuando un hombre comienza a trabajar sobre sí mismo, hoy mismo cuando observa sus disgustos y penas, marcha por el camino del éxito. No sería posible eliminar lo que no conocemos. Debemos observar antes nuestros propios errores. Necesitamos no sólo conocer nuestro día, sino también la relación, con el mismo. Hay cierto día ordinario que cada persona experimenta directamente, excepto los sucesos insólitos, inusitados. Resulta interesante observar la recurrencia diaria, la repetición de palabras y acontecimientos, para cada persona, etc. Esa repetición o recurrencia de eventos y palabras, merece ser estudiada, nos conduce al auto-conocimiento. CAPÍTULO XVII. CRIATURAS MECÁNICAS De ninguna manera podríamos negar la Ley de Recurrencia procesándose en cada momento de nuestra vida. Ciertamente en cada día de nuestra existencia, existe repetición de eventos, estados de conciencia, palabra, deseos, pensamientos, voliciones, etc. Es obvio que cuando uno no se auto-observa, no puede darse cuenta de esta incesante repetición diaria. Resulta evidente que quien no siente interés alguno por observarse a sí mismo, tampoco desea trabajar para lograr una verdadera transformación radical. Para colmo de los colmos hay gentes que quieren transformarse sin trabajar sobre sí mismos. No negamos el hecho de que cada cual tiene derecho a la real felicidad del espíritu, más también es cierto, que la felicidad sería algo más que imposible si no trabajamos sobre sí mismos. Uno puede cambiar íntimamente, cuando de verdad consigue modificar sus reacciones ante los diversos hechos que le sobrevienen diariamente. Empero no podríamos modificar nuestra forma de reaccionar ante los hechos de la vida práctica, sino trabajáramos seriamente sobre sí mismos. Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar, ser menos negligentes, volvemos más serios y tomar la vida en forma diferente, en su sentido real y practico. Empero, si continuamos así tal como estamos, comportándonos en la misma forma todos los días, repitiendo los mismos errores, con la misma negligencia de siempre, cualquier posibilidad de cambio quedará de hecho eliminada. Si uno de verdad quiere llegar a conocerse a sí mismo, debe empezar por observar su propia conducta, ante los sucesos de cualquier día de la vida. No queremos decir con esto que no deba uno observarse a sí mismo diariamente, sólo queremos afirmar que se debe empezar por observar un primer día. En todo debe haber un comienzo, y empezar por observar nuestra conducta en cualquier día de nuestra vida, es un buen comienzo. Observar nuestras reacciones mecánicas ante todos esos pequeños detalles de alcoba, hogar, comedor, casa, calle, trabajo, etc., etc., etc., lo que uno dice, siente y piensa, es ciertamente lo más indicado. Lo importante es ver luego como o de que manera puede uno cambiar esas reacciones; empero, si creemos que somos buenas personas, que nunca nos comportamos en forma inconsciente y equivocada, nunca cambiaremos. Ante todo necesitamos comprender que somos personas-máquinas, simples marionetas controladas por agentes secretos, por Yoes ocultos. Dentro de nuestra persona viven muchas personas, nunca somos idénticos; a veces se manifiesta en nosotros una persona mezquina, otras veces una persona irritable, en cualquier otro instante una persona espléndida, benevolente, mas tarde una persona escandalosa o calumniadora, después un santo, luego un embustero, etc. Tenemos gente de toda clase dentro de cada uno de nosotros, Yoes de toda especie. Nuestra personalidad no es mas que una marioneta, un muñeco parlante, algo mecánico. Empecemos por comportamos conscientemente durante una pequeña parte del día; necesitamos dejar de ser simples máquinas aunque sea durante por breves minutos diarios, esto influirá decisivamente sobre nuestra existencia. Cuando nos Auto-Observamos y no hacemos lo que tal o cual Yo quiere, es claro que empezamos a dejar de ser máquinas. Un sólo momento, en que se está bastante consciente, como para dejar de ser máquina, si se hace voluntariamente, suele modificar radicalmente muchas circunstancias desagradables. Desgraciadamente vivimos diariamente una vida mecanicista, rutinaria, absurda. Repetimos sucesos, nuestros hábitos son los mismos, nunca hemos querido modificarlos, son el carril mecánico por donde circula el tren de nuestra miserable existencia, empero, pensamos de nosotros lo mejor... Por donde quiera abundan los "MITÓMANOS", los que se creen Dioses; criaturas mecánicas, rutinarias, personajes del lodo de la tierra, míseros muñecos movidos por diversos Yoes; gentes así no trabajarán sobre sí mismos... CAPÍTULO XVIII. EL PAN SUPERSUBSTANCIAL Si observamos cuidadosamente cualquier día de nuestra vida, veremos que ciertamente no sabemos vivir conscientemente. Nuestra vida parece un tren en marcha, moviéndose en los carriles fijos de los hábitos mecánicos, rígidos, de una existencia vana y superficial. Lo curioso del caso es que jamás se nos ocurre modificar los hábitos, parece que no nos cansamos de estar remitiendo siempre lo mismo. Los hábitos nos tienen petrificados, más pensamos que somos libres; somos espantosamente feos pero nos creemos Apolos... Somos gente mecánica, motivo más que suficiente como para carecer de todo sentimiento verdadero de lo que se está haciendo en la vida. Nos movemos diariamente dentro del viejo carril de nuestros hábitos anticuados y absurdos y así es claro que no tenemos una verdadera vida; en vez de vivir, vegetamos miserablemente, y no recibimos nuevas impresiones. Si una persona iniciara su día conscientemente, es ostensible que tal día sería muy distinto a los otros días. Cuando uno toma la totalidad de su vida, como el mismo día que está viviendo, cuando no deja para mañana lo que se debe hacer hoy mismo, llega realmente a conocer lo que significa trabajar sobre sí mismo. Jamás un día carece de importancia; si en verdad queremos transformarnos radicalmente, debemos vernos, observarnos y comprendernos diariamente. Sin embargo, las gentes no quieren verse a sí mismas, algunos teniendo ganas de trabajar sobre sí mismos, justifican su negligencia con frases como la siguiente: "El trabajo en la oficina no permite trabajar sobre sí mismo". Palabras estas sin sentido, huecas, vanas, absurdas, que sólo sirven para justificar la indolencia, la pereza, la falta de amor por la Gran Causa. Gentes así, aunque tengan muchas inquietudes espirituales, es obvio que no cambiarán nunca. Observarnos a sí mismos es urgente, inaplazable, impostergable. La Auto-Observación íntima es fundamental para el cambio verdadero. ¿Cuál es su estado psicológico al levantarse?, ¿Cuál es su estado de ánimo durante el desayuno?, ¿Estuvo impaciente con el mesero?, ¿Con la esposa?, ¿Por qué estuvo impaciente?, ¿Qué es lo que siempre le trastorna?, etc. Fumar o comer menos no es todo el cambio, más si indica cierto avance. Bien sabemos que el vicio y la glotonería son inhumanos y bestiales. No está bien que alguien dedicado al Camino Secreto, tenga un cuerpo físico, excesivamente gordo y con un vientre abultado y fuera de toda euritmia de perfección. Eso indicaría glotonería, gula y hasta pereza. La vida cotidiana, la profesión, el empleo, aunque vitales para la existencia, constituyen el sueño de la conciencia. Saber que la vida es sueño no significa haberlo comprendido. La comprensión viene con la auto-observación y el trabajo intenso sobre sí mismo. Para trabajar sobre sí, es indispensable trabajar sobre su vida diaria, hoy mismo, y entonces se comprenderá lo que significa aquella frase de la Oración del Señor: "Dadnos el Pan nuestro de cada día". La frase "Cada Día", significa el "Pan supersubstancial" en griego o el "Pan de lo Alto". La Gnosis da ese Pan de Vida en el doble sentido de ideas y fuerzas que nos permiten desintegrar errores psicológicos. Cada vez que reducimos a polvareda cósmica tal o cual 'Yo", ganamos experiencia psicológica, comemos el "Pan de la Sabiduría", recibimos un nuevo conocimiento. La Gnosis nos ofrece el "Pan Supersubstancial", el "Pan de la Sabiduría", y nos señala con precisión la nueva vida que comienza en uno mismo, dentro de uno mismo, aquí y ahora. Ahora, bien, nadie puede alterar su vida o cambiar cosa alguna relacionada con las reacciones mecánicas de la existencia, a menos que cuente con la ayuda de nuevas ideas y reciba auxilio Divinal. La Gnosis da esas nuevas ideas y enseña el "modus operandi" mediante el cual puede uno ser asistido por Fuerzas Superiores a la mente. Necesitamos preparar los centros inferiores de nuestro organismo para recibir las ideas y fuerza que vienen de los centros Superiores. En el trabajo sobre sí mismo no existe nada despreciable. Cualquier pensamiento por insignificante que sea, merece ser observado. Cualquier emoción negativa, reacción, etc., debe ser observada. CAPÍTULO XIX. EL BUEN DUEÑO DE CASA Apartarse uno de los efectos desastrosos de la vida, en estos tiempos tenebrosos, ciertamente es muy difícil pero indispensable, de otro modo es devorado por la vida. Cualquier trabajo que uno haga sobre sí mismo con el propósito de lograr un desarrollo anímico y espiritual, se relaciona siempre con el aislamiento muy bien entendido, pues bajo la influencia de la vida tal como siempre la vivimos, no es posible desarrollar otra cosa que la personalidad. En modo alguno intentamos oponernos al desarrollo de la personalidad, obviamente ésta es necesaria en la existencia, más ciertamente es algo meramente artificial, no es lo verdadero, lo real en nosotros. Si el pobre mamífero intelectual equivocadamente llamado hombre no se aísla, sino que se identifica con todos los sucesos de la vida práctica y derrocha sus fuerzas en emociones negativas y en auto-consideraciones personales y en vana palabrería insustancial de charla ambigua, nada edificante, ningún elemento real puede desarrollarse en él, fuera de lo que pertenece al mundo de la mecanicidad. Ciertamente quien quiera de verdad lograr en sí el desarrollo de la Esencia, debe llegar a estar herméticamente cerrado. Esto se refiere a algo íntimo estrechamente relacionado con el silencio. La frase viene de los antiguos tiempos, cuando se enseñaba secretamente una Doctrina sobre el desarrollo interior del hombre vinculada con el nombre de Hermes. Si uno quiere que algo real crezca en su interioridad, es claro que debe evitar el escape de sus energías psíquicas. Cuando uno tiene escapes de energía y no está aislado en su intimidad, es incuestionable que no podrá lograr el desarrollo de algo real en su psiquis. La vida ordinaria común y corriente quiere devorarnos implacablemente; nosotros debemos luchar contra la vida diariamente, debemos aprender a nadar contra la corriente... Este trabajo va en contra de la vida, se trata de algo muy distinto a lo de todos los días y que sin embargo debemos practicar de instante en instante; quiero referirme a la Revolución de la Conciencia. Es evidente que si nuestra actitud hacia la vida diaria es fundamentalmente equivocada; si creemos que todo de marchamos bien, así por que si, vendrán los desengaños... Las gentes quieren que las cosas les salgan bien, "así porque si", porque todo debe marchar de acuerdo con sus planes, más la cruda realidad es diferente, en tanto uno no cambie interiormente, gústele o no le guste será siempre victima, de las circunstancias. Se dice y se escribe sobre la vida, muchas estupideces sentimentales, más este Tratado de Psicología Revolucionaria es diferente. Esta Doctrina va al grano, a los hechos concretos, claros y definitivos; afirma enfáticamente que el "Animal Intelectual" equivocadamente llamado hombre, es un bípedo mecánico, inconsciente, dormido. "El Buen Dueño de Casa" jamás aceptaría la Psicología Revolucionaria; cumple con todos sus deberes como padre, esposo, etc., y por ello piensa de sí mismo lo mejor, pero sólo sirve a los fines de la naturaleza y eso es todo. Por oposición diremos que también existe "El Buen dueño de Casa" que nada contra la corriente, que no quiere dejarse devorar por la vida; empero, estos sujetos son muy escasos en el mundo, no abundan nunca. Cuando uno piensa de acuerdo con las ideas de este «Tratado de Psicología Revolucionaria», obtiene una correcta visión de la vida. CAPÍTULO XX. LOS DOS MUNDOS Observar y observarse a sí mismo son dos cosas completamente diferentes, sin embargo, ambas exigen atención. En la observación la atención es orientada hacia afuera, hacia el mundo exterior, a través de las ventanas de los sentidos. En la auto-observación de sí mismo, la atención es orientada hacia dentro y para ello los sentidos de percepción externa no sirven, motivo éste más que suficiente como para que sea difícil al neófito la observación de sus procesos psicológicos íntimos. El punto de partida de la ciencia oficial en su lado práctico, es lo observable. El punto de partida del trabajo sobre sí mismo, es la auto-observación, lo auto-observable. Incuestionablemente estos dos puntos de partida renglones arriba citados, nos llevan a direcciones completamente diferentes. Podría alguien envejecer enfrascado entre los dogmas transigentes de la ciencia oficial, estudiando fenómenos externos, observando células, átomos, moléculas, soles, estrellas, cometas, etc., sin experimentar dentro de sí mismo ningún cambio radical. La clase de conocimiento que transforma interiormente a alguien, jamás podría lograrse mediante la observación externa. El verdadero conocimiento que realmente puede originar en nosotros un cambio interior fundamental tiene por basamento la auto-observación directa de sí mismo. Es urgente decirle a nuestros estudiantes Gnósticos que se observen a sí mismos y en que sentido deben auto-observarse y las razones para ello. La observación es un medio para modificar las condiciones mecánicas del mundo. La auto-observación Interior es un medio para cambiar íntimamente. Como secuencia o corolario de todo esto, podemos y debemos afirmar en forma enfática, que existen dos clases de conocimiento, el externo y el interno y que a menos que tengamos en si mismos el centro magnético que pueda diferenciar las calidades del conocimiento, esta mezcla de los dos planos u órdenes de ideas podrían llevarnos a la confusión. Sublimes Doctrinas seudo-esotéricas con marcado cientificismo de fondo, pertenecen al terreno de lo observable, sin embargo son aceptadas por muchos aspirantes como conocimiento interno. Nos encontramos pues ante dos mundos, el exterior y el interior. El primero de estos es percibido por los sentidos de percepción externa; el segundo sólo puede ser perceptible mediante el sentido de auto-observación interna. Pensamientos, ideas, emociones, anhelos, esperanzas, desengaños, etc., son interiores, invisibles para los sentidos ordinarios, comunes y corrientes y sin embargo son para nosotros más reales que la mesa del comedor o los sillones de la sala. Ciertamente nosotros vivimos más en nuestro mundo interior que en el exterior; esto es irrefutable, irrebatible. En nuestros Mundos Internos, en nuestro mundo secreto, amamos, deseamos, sospechamos, bendecimos, maldecimos, anhelamos, sufrimos, gozamos, somos defraudados, premiados, etc., etc., etc. Incuestionablemente los dos mundos interno y externo son verifícables experimentalmente. El mundo exterior es lo observable. El mundo interior es lo auto-observable en sí mismo y dentro de sí mismo, aquí y ahora. Quien de verdad quiera conocer los "Mundos Internos" del planeta Tierra o del Sistema Solar o de la Galaxia en que vivimos, debe conocer previamente su mundo íntimo, su vida interior, particular, sus propios "Mundos Internos". "Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses". Cuanto más se explore este "Mundo Interior" llamado "Uno Mismo", tanto mas comprenderá que vive simultáneamente en dos mundos, en dos realidades, en dos ámbitos, el exterior y el interior. Del mismo modo que a uno le es indispensable aprender a caminar en el "mundo exterior", para no caer en un precipicio, no extraviarse en las calles de la ciudad, seleccionar sus amistades, no asociarse con perversos, no comer veneno, etc., así también mediante el trabajo psicológico sobre si mismo, aprendamos a caminar en el "Mundo Interior" el cual es explorable mediante la auto-observación de sí. Realmente el sentido de auto-observación de sí mismo se encuentra atrofiado en la raza humana decadente de esta época tenebrosa en que vivimos. A medida que nosotros perseveramos en la auto-observación de sí mismos, el sentido de auto-observación íntima se irá desarrollando progresivamente. CAPÍTULO XIX. OBSERVACIÓN DE SÍ MISMO La Auto-Observación íntima de sí mismo es un medio práctico para lograr una transformación radical. Conocer y observar son diferentes. Muchos confunden la observación de sí, con el conocer. Se conoce que estamos sentados en una silla en una sala, más esto no significa que estemos observando la silla. Conocemos que en un instante dado nos encontramos en un estado negativo, tal vez con algún problema o preocupados por este o aquel asunto o en estado de desasosiego o incertidumbre, etc., pero esto no significa que lo estemos observando. ¿Siente usted antipatía por alguien?, ¿Le cae mal cierta persona?, ¿Por qué? Ud. dirá que conoce a esa persona... ¡Por favor!, Obsérvela, conocer nunca es observar; no confunda el conocer con el observar... La observación de sí que es un ciento por ciento activa, es un medio de cambio de sí, mientras el conocer, que es pasivo, no lo es. Ciertamente conocer no es un acto de atención. La atención dirigida hacia dentro de uno mismo, hacia lo que está sucediendo en nuestro interior, si es algo positivo, activo... En el caso de una persona a quien se tiene antipatía así porque si, porque nos viene en gana y muchas veces sin motivo alguno, uno advierte la multitud de pensamientos que se acumulan en la mente, el grupo de voces que hablan y gritan desordenadamente dentro de uno mismo, lo que están diciendo, las emociones desagradables que surgen en nuestro interior, el sabor desagradable que todo este deja en nuestra psiquis, etc., etc., etc. Obviamente en tal estado nos damos cuenta también de que interiormente estamos tratando muy mal a la persona a quien tenemos antipatía. Mas para ver todo esto se necesita incuestionablemente de una atención dirigida intencionalmente hacia adentro de sí mismo; no de una atención pasiva. La atención dinámica proviene realmente del lado observante, mientras los pensamientos y las emociones pertenecen al lado observado. Todo esto nos hace comprender que el conocer es algo completamente pasivo y mecánico, en contraste evidente con la observación de sí que es un acto consciente. No queremos con esto decir que no exista la observación mecánica de sí, más tal tipo de observación nada tiene que ver con la auto-observación psicológica a que nos estamos refiriendo. Pensar y observar resultan también muy diferentes. Cualquier sujeto puede darse el lujo de pensar sobre sí mismo todo lo que quiera, pero esto no quiere decir que se este observando realmente. Necesitamos ver a los distintos "Yoes" en acción, descubrirlos en nuestra psiquis, comprender que dentro de cada uno de ellos existe un porcentaje de nuestra propia conciencia, arrepentirnos de haberlos creado, etc. Entonces exclamaremos. "¿Pero qué está haciendo este Yo?" "¿Qué está diciendo?" "¿Qué es lo que quiere?" "¿Por qué me atormenta con su lujuria?", "¿Con su ira?", etc., etc., etc. Entonces veremos dentro de sí mismos, todo ese tren de pensamientos, emociones, deseos, pasiones, comedias privadas, dramas personales, elaboradas mentiras, discursos, excusas, morbosidades, lechos de placer, cuadros de lascivia, etc., etc., etc. Muchas veces antes de dormimos en el preciso instante de transición entre vigilia y sueño sentimos dentro de nuestra propia mente distintas voces que hablan entre sí, son los distintos Yoes que deben romper en tales momentos toda conexión con los distintos centros de nuestra máquina orgánica a fin de sumergirse luego en el mundo molecular, en la "Quinta Dimensión". CAPÍTULO XXII. LA CHARLA Resulta urgente, inaplazable, impostergable, observar la charla interior y el lugar preciso de donde proviene. Incuestionablemente la charla interior equivocada es la "Causa Causorun" de muchos estados psíquicos inarmónicos y desagradables en el presente y también en el futuro. Obviamente esa vana palabrería insustancial de charla ambigua y en general toda plática perjudicial, dañina, absurda, manifiesta en el mundo exterior, tiene su origen en la conversación interior equivocada. Se sabe que existe en la Gnosis la practica esotérica del silencio interior; esto lo conocen nuestros discípulos de "Tercera Cámara". No está de más decir con entera claridad que el silencio interior debe referirse específicamente a algo muy preciso y definido. Cuando el proceso del pensar se agota intencionalmente durante la meditación interior profunda, se logra el silencio interior; más no es esto lo que queremos explicar en el presente capítulo. "Vaciar la mente" o "ponerla en blanco" para lograr realmente el silencio interior, tampoco es lo que intentamos explicar ahora en estos párrafos. Practicar el silencio interior a que nos estamos refiriendo, tampoco significa impedir que algo penetre en la mente. Realmente estamos hablando ahora mismo de un tipo de silencio interior muy diferente. No se trata de algo vago general... Queremos practicar el silencio interior en relación con algo que ya esté en la mente, persona, suceso, asunto propio o ajeno, lo que nos contaron, lo que hizo fulano, etc., pero sin tocarlo con la lengua interior, sin discurso intimo... Aprender a callar no solamente con la lengua exterior, sino también, además, con la lengua secreta, interna, resulta extraordinario, maravilloso. Muchos callan exteriormente, mas con su lengua interior desollan vivo al prójimo. La charla interior venenosa y malévola, produce confusión interior. Si se observa la charla interior equivocada se verá que está hecha de verdades a medias, o de verdades que se relacionan entre sí de un modo más o menos incorrecto, o algo que se agregó o se omitió. Desgraciadamente nuestra vida emocional se fundamenta exclusivamente en la "auto-simpatía". Para colmo de tanta infamia sólo simpatizamos con nosotros mismos, con nuestro tan "querido Ego", y sentimos antipatía y hasta odio con aquellos que no simpatizan con nosotros. Nos queremos demasiado a sí mismos, somos narcisistas en un ciento por ciento, esto es irrefutable, irrebatible En tanto continuemos embotellados en la "auto-simpatía", cualquier desarrollo del Ser, se hace algo más que imposible. Necesitamos aprender a ver el punto de vista ajeno. Es urgente saber ponernos en la posición de los otros. "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos". (Mateo: VII, 12) Lo que verdaderamente cuenta en estos estudios es la manera como los hombres se comportan interna e invisiblemente los unos con los otros. Desafortunadamente y aunque seamos muy corteses, hasta sinceros a veces, no hay duda de que invisible e internamente nos tratamos muy mal los unos a los otros. Gentes aparentemente muy bondadosas, arrastran diariamente a sus semejantes hacia la cueva secreta de sí mismos, para hacer con éstos, todo lo que se les antoje. (Vejaciones, burla, escarnio, etc.) CAPÍTULO XIII. EL MUNDO DE RELACIONES El mundo de relaciones tiene tres aspectos muy diferentes que en forma precisa necesitamos aclarar. Primero: Estamos relacionados con el cuerpo planetario. Es decir con el cuerpo físico. Segundo: Vivimos en el planeta Tierra y por secuencia lógica estamos relacionados con el mundo exterior y con las cuestiones que atañen a nosotros, familiares, negocios, dineros, cuestiones del oficio, profesión, política, etc., etc., etc. Tercero: La relación del hombre consigo mismo. Para la mayoría de las gentes este tipo de relación no tiene la menor importancia. Desafortunadamente a las gentes sólo les interesan los dos primeros tipos de relaciones, mirando con la más absoluta indiferencia el tercer tipo. Alimento, salud, dinero, negocios, constituyen realmente las principales preocupaciones del "Animal Intelectual" equivocadamente llamado "hombre". Ahora bien: Resulta evidente que tanto el cuerpo físico como los asuntos del mundo son exteriores a nosotros mismos. El Cuerpo Planetario (cuerpo físico), a veces se encuentra enfermo, a veces sano y así sucesivamente. Creemos siempre tener algún conocimiento de nuestro cuerpo físico, más en realidad ni los mejores científicos del mundo saben mucho sobre el cuerpo de carne y hueso. No hay duda de que el cuerpo físico dada su tremenda y complicada organización, está ciertamente mucho más allá de nuestra comprensión. En lo que respecta al segundo tipo de relaciones, somos siempre víctimas de las circunstancias; es lamentable que todavía no hayamos aprendido a originar conscientemente las circunstancias. Son muchas las gentes incapaces de adaptarse a nada o a nadie o tener éxito verdadero en la vida. Al pensar en sí mismos desde el ángulo del trabajo esotérico Gnóstico, se hace urgente averiguar con cual de estos tres tipos de relaciones estamos en falta. Puede suceder el caso concreto de que estemos equivocadamente relacionados con el cuerpo físico y a consecuencia de ello estemos enfermos. Puede suceder que estemos mal relacionados con el mundo exterior y como resultado tengamos conflictos, problemas económicos y sociales, etc., etc., etc. Puede que estemos mal relacionados consigo mismos y que secuencialmente suframos mucho por falta de iluminación interior. Obviamente si la lámpara de nuestra recámara no se encuentra conectada a la instalación eléctrica, nuestro aposento estará en tinieblas. Quienes sufren por falta de iluminación interior, deben conectar su mente con los Centros Superiores de su Ser. Incuestionablemente necesitamos establecer correctas relaciones no solo con nuestro Cuerpo Planetario (cuerpo físico) y con el mundo exterior, sino también con cada una de las partes de nuestro propio Ser. Los enfermos pesimistas cansados de tantos médicos y medicinas, ya no desean curarse y los pacientes optimistas luchan por vivir. En el Casino de Montecarlo muchos millonarios que perdieron su fortuna en el juego, se suicidaron. Millones de madres pobres trabajan para sostener a sus hijos. Son incontables los aspirantes deprimidos que por falta de poderes psíquicos y de iluminación intima, han renunciado al trabajo esotérico sobre sí mismos. Pocos son los que saben aprovechar las adversidades. En tiempos de rigurosa tentación, abatimiento y desolación, uno debe apelar a la íntima recordación de sí mismo. En el fondo de cada uno de nos está la TONANTZIN Azteca, la STELLA MARIS, la ISIS Egipcia, Dios Madre, aguardándonos para sanar nuestro adolorido corazón. Cuando uno mismo se da el choque del "Recuerdo de Sí", se produce realmente un cambio milagroso en todo él trabajo del cuerpo, de modo que las células reciben un alimento diferente. CAPÍTULO XXIV. LA CANCIÓN PSICOLÓGICA Ha llegado el momento de reflexionar muy seriamente sobre eso que se llama "consideración interna". No cabe la menor duda sobre el aspecto desastroso de la "auto-consideración íntima"; ésta además de hipnotizar la conciencia, nos hace perder muchísima energía. Si uno no cometiera el error de identificarse tanto consigo mismo, la auto-consideración interior seria algo mas que imposible. Cuando uno se identifica consigo mismo, se quiere demasiado, siente piedad por sí mismo, se auto-considera, piensa que siempre se ha portado muy bien con fulano, con zutano, con la mujer, con los hijos, etc., y que nadie lo ha sabido apreciar, etc. Total es un santo y todos los demás unos malvados, unos bribones. Una de las formas más corrientes de auto-consideración intima es la preocupación por lo que otros puedan pensar sobre uno mismo; tal vez supongan que no somos honrados, sinceros, verídicos, valientes, etc. Lo más curioso de todo esto es que ignoramos lamentablemente la enorme pérdida de energía que esta clase de preocupaciones nos trae. Muchas actitudes hostiles hacia ciertas personas que ningún mal nos han hecho, se debe precisamente a tales preocupaciones nacidas de la auto-consideración intima. En estas circunstancias, queriéndose tanto a sí mismo, auto-considerándose de este modo, es claro que el YO o mejor dijéramos los Yoes en vez de extinguirse se fortifican entonces espantosamente. Identificado uno consigo mismo se apiada mucho de su propia situación y hasta le da por hacer cuentas. Así es como piensa que fulano, que zutano, que el compadre, que la comadre, que el vecino, que el patrón, que el amigo, etc., etc., etc., no le han pagado como es debido a pesar de todas sus consabidas bondades y embotellado en esto se vuelve insoportable y aburridor para todo el mundo. Con un sujeto así, prácticamente no se puede hablar porque cualquier conversación es seguro que va a parar a su librito de cuentas y a sus tan cacareados sufrimientos. Escrito está que en el trabajo esotérico Gnóstico, solo es posible el crecimiento anímico mediante el perdón a los otros. Si alguien vive de instante en instante, de momento en momento, sufriendo por lo que le deben, por lo que le hicieron, por las amarguras que le causaron, siempre con su misma canción, nada podrá crecer en su interior. La Oración del Señor ha dicho: "Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores". El sentimiento de que a uno le deben, el dolor por los males que otros le causaron, etc., detiene todo progreso interior del alma. Jesús el Gran KABIR, dijo: "Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, en tanto estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto os digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el ultimo cuadrante". (Mateo, V, 25, 26) Si nos deben, debemos. Si exigimos que se nos pague hasta el último denario, debemos pagar antes hasta el último cuadrante. Esta es la "Ley del Talión", "Ojo por ojo y diente por diente". "Círculo vicioso", absurdo. Las disculpas, la cumplida satisfacción y las humillaciones que a otros exigimos por los males que nos causaron, también a nosotros nos son exigidas aunque nos consideremos mansas ovejas. Colocarse uno bajo leyes innecesarias es absurdo, mejor es ponerse a sí mismo bajo nuevas influencias. La Ley de la Misericordia es una influencia mas elevada que la Ley del hombre violento: "Ojo por ojo, diente por diente". Es urgente, indispensable, inaplazable, colocarnos inteligentemente bajo las influencias maravillosas del trabajo esotérico Gnóstico, olvidar que nos deben y eliminar en nuestra psiquis cualquier forma de auto-consideración. Jamás debemos admitir dentro de nosotros, sentimientos de venganza, resentimiento, emociones negativas, ansiedades por los males que nos causaron, violencia, envidia, incesante recordación de deudas, etc., etc., etc. La Gnosis está destinada a aquellos aspirantes sinceros que verdaderamente quieran trabajar y cambiar. Si observamos a las gentes podemos evidenciar en forma directa, que cada persona tiene su propia canción. Cada cual canta su propia canción psicológica; quiero referirme en forma enfática a la cuestión esa de las cuentas psicológicas; sentir que a uno le deben, quejarse, auto considerarse, etc. A veces la gente "canta su canción, así por que si", sin que se le dé cuerda, sin que se le aliente y en otras ocasiones después de unas cuantas copas de vino... Nosotros decimos que nuestra aburridora canción debe ser eliminada; ésta nos incapacita interiormente, nos roba mucha energía. En cuestiones de Psicología Revolucionaria, alguien que canta demasiado bien, —no nos estamos refiriendo a la hermosea voz, ni al canto físico—, ciertamente no puede ir mas allá de sí mismo; se queda en el pasado... Una persona impedida por tristes canciones no puede cambiar su Nivel de Ser; no puede ir más allá de lo que es. Para pasar a un Nivel Superior del Ser, es preciso dejar de ser lo que se es; necesitamos no ser lo que somos. Si continuamos siendo lo que somos, nunca podremos pasar a un Nivel Superior del Ser. En el terreno de la vida práctica suceden cosas insólitas. Muy a menudo una persona cualquiera traba amistad con otra, solo porque le es fácil cantarle su canción. Desafortunadamente tal clase de relaciones termina cuando al cantante se le pide que se calle, que cambie el disco, que hable de otra cosa, etc. Entonces el cantante resentido, se va en busca de un nuevo amigo, de alguien que esté dispuesto a escucharle por tiempo indefinido. Comprensión exige el cantante, alguien que le comprenda, como si fuera tan fácil comprender a otra persona. Para comprender a otra persona es preciso comprenderse a sí mismo. Desafortunadamente el buen cantante cree que se comprende a sí mismo. Son muchos los cantantes decepcionados que cantan la canción de no ser comprendidos y sueñan con un mundo maravilloso donde ellos son las figuras centrales. Sin embargo no todos los cantantes son públicos, también los hay reservados; no cantan su canción directamente, más secretamente la cantan. Son gente que ha trabajado mucho, que han sufrido demasiado, se siente defraudada, piensa que la vida les debe todo aquello que nunca fueron capaces de lograr. Sienten por lo común una tristeza interior, una sensación de monotonía y espantoso aburrimiento, cansancio íntimo o frustración a cuyo alrededor se amontonan los pensamientos. Incuestionablemente las canciones secretas nos cierran el paso en el camino de la auto-realización íntima del Ser. Desgraciadamente tales canciones interiores secretas, pasan desapercibidas para sí mismos a menos que intencionalmente las observemos. Obviamente toda observación de sí, deja penetrar la luz en uno mismo, en sus profundidades íntimas. Ningún cambio interior podría ocurrir en nuestra psiquis a menos de ser llevado a la luz de la observación de sí. Es indispensable observarse a sí mismo estando sólo, del mismo modo que al estar en relación con la gente. Cuando uno está sólo, "Yoes" muy diferentes, pensamientos muy distintos, emociones negativas, etc., se presentan. No siempre se está bien acompañado cuando se está sólo. Es apenas normal, es muy natural, estar muy mal acompañado en plena soledad. Los "Yoes" más negativos y peligrosos se presentan cuando se está solo. Si queremos transformarnos radicalmente necesitamos sacrificar nuestros propios sufrimientos. Muchas veces expresamos nuestros sufrimientos en canciones articuladas o inarticuladas. CAPÍTULO XXV. RETORNO Y RECURRENCIA Un hombre es lo que es su vida, si un hombre no modifica nada dentro de sí mismo, si no transforma radicalmente su vida, si no trabaja sobre sí mismo, está perdiendo su tiempo miserablemente. La muerte es el regreso al comienzo mismo de su vida con la posibilidad de repetirla nuevamente. Mucho se ha dicho en la literatura Seudo-Esotérica y Seudo-Ocultista, sobre el tema de las vidas sucesivas, mejor es que nos ocupemos de las existencias sucesivas. La vida de cada uno de nos con todos sus tiempos es siempre la misma repitiéndose de existencia en existencia, a través de los innumerables siglos. Incuestionablemente continuamos en la simiente de nuestros descendientes; esto es algo que ya está demostrado. La vida de cada uno de nos en particular, es una película viviente que al morir nos llevamos a la eternidad. Cada uno de nos se lleva su película y la vuelve a traer para proyectarla otra vez en la pantalla de una nueva existencia. La repetición de dramas, comedias y tragedias, es un axioma fundamental de la Ley de Recurrencia. En cada nueva existencia se repiten siempre las mismas circunstancias. Los actores de tales escenas siempre repetidas, son esas gentes que viven dentro de nuestro interior, los "Yoes". Si desintegramos esos actores, esos "Yoes" que originan las siempre repetidas escenas de nuestra vida, entonces la repetición de tales circunstancias se haría algo más que imposible. Obviamente sin actores no puede haber escenas; esto es algo irrebatible, irrefutable. Así es como podemos libertarnos de las Leyes de Retorno y Recurrencia; así podemos hacernos libres de verdad. Obviamente cada uno de los personajes (Yoes), que en nuestro interior llevamos, repite de existencia en existencia su mismo papel; si lo desintegramos, si el actor muere el papel concluye. Reflexionando seriamente sobre la Ley de Recurrencia o repetición de escenas en cada Retorno, descubrimos por auto-observación intima, los resortes secretos de esta cuestión. Si en la pasada existencia a la edad de veinticinco (25) años, tuvimos una aventura amorosa es Indubitable que el "Yo" de tal compromiso buscara a la dama de sus ensueños a los veinticinco (25) años de la nueva existencia. Si la dama en cuestión entonces sólo tenía quince (15) años, el "Yo" de tal aventura buscará a su amado en la nueva existencia a la misma edad justa. Resulta claro comprender que los dos "Yoes" tanto el de él como el de ella, se busquen telepáticamente y se reencuentren nuevamente para repetir la misma aventura amorosa de la pasada existencia... Dos enemigos que a muerte pelearon en la pasada existencia, se buscarán otra vez en la nueva existencia para repetir su tragedia a la edad correspondiente. Si dos personas tuvieron un pleito por bienes raíces a la edad de cuarenta (40) años en la pasada existencia, a la misma edad se buscaran telepáticamente en la nueva existencia para repetir lo mismo. Dentro de cada uno de nosotros viven muchas gentes llenas de compromisos; eso es irrefutable. Un ladrón carga en su interior una cueva de ladrones con diversos compromisos delictuosos. El asesino lleva dentro de sí mismo un "club" de asesinos y el lujurioso porta en su psiquis una "Casa de Citas". Lo grave de todo esto es que el intelecto ignora la existencia de tales gentes o "Yoes" dentro de sí mismo y de tales compromisos que fatalmente se van cumpliendo. Todos estos compromisos de los Yoes que dentro de nosotros moran, se suceden por debajo de nuestra razón. Son hechos que ignoramos, cosas que nos sucedían, acontecimientos que se procesan en el subconsciente e inconsciente. Con justa, razón se nos ha dicho que todo nos sucede, como cuando llueve o como cuando truena. Realmente tenemos la ilusión de hacer, empero nada hacemos, nos sucede, esto es fatal, mecánico... Nuestra personalidad es tan sólo el instrumento de distintas gentes (Yoes), mediante la cual cada una de esas gentes (Yoes), cumple sus compromisos. Por debajo de nuestra capacidad cognoscitiva suceden muchas cosas, desgraciadamente ignoramos lo que por debajo de nuestra pobre razón sucede. Nos creemos sabios cuando en verdad ni siquiera sabemos que no sabemos. Somos míseros leños, arrastrados por las embravecidas olas del mar de la existencia. Salir de esta desgracia, de esta inconsciencia, del estado tan lamentable en que nos encontramos, sólo es posible muriendo en sí mismos... ¿Cómo podríamos despertar sin morir previamente?. ¡Sólo con la muerte adviene lo nuevo! Si el germen no muere la planta no nace. Quien despierta de verdad adquiere por tal motivo plena objetividad de su conciencia, iluminación auténtica, felicidad... CAPÍTULO XXVI. AUTO-CONCIENCIA INFANTIL Se nos ha dicho muy sabiamente que tenemos noventa y siete por ciento de SUBCONCIENCIA y TRES POR CIENTO DE CONCIENCIA. Hablando francamente y sin ambages, diremos que el noventa y siete por ciento de la Esencia que en nuestro interior llevamos, se encuentra embotellada, embutida, metida, dentro de cada uno de los Yoes que en su conjunto constituyen el "Mi Mismo". Obviamente la Esencia o Conciencia enfrascada entre cada Yo, se procesa en virtud de su propio condicionamiento. Cualquier Yo desintegrado libera determinado porcentaje de Conciencia, la emancipación o liberación de la Esencia o Conciencia, seria imposible sin la desintegración de cada Yo. A mayor cantidad de Yoes desintegrados, mayor Auto-Conciencia. A menor cantidad de Yoes desintegrados, menor porcentaje de Conciencia despierta. El despertar de la Conciencia sólo es posible disolviendo el YO, muriendo en sí mismo, aquí y ahora. Incuestionablemente mientras la Esencia o Conciencia este embutida entre cada uno de los Yoes que cargamos en nuestro interior, se encuentra dormida, en estado subconsciente. Es urgente transformar al subconsciente en consciente y esto sólo es posible aniquilando los Yoes; muriendo en sí mismos. No es posible despertar sin haber muerto previamente en sí mismos. Quienes intentan despertar primero para luego morir, no poseen experiencia real de lo que afirman, marchan resueltamente por el camino del error. Los niños recién nacidos son maravillosos, gozan de plena auto-conciencia; se encuentran totalmente despiertos. Dentro del cuerpo del niño recién nacido se encuentra reincorporada la Esencia y eso da a la criatura su belleza. No querernos decir que el ciento por ciento de la Esencia o Conciencia esté reincorporada en el recién nacido, pero si el tres por ciento libre que normalmente no está enfrascado entre los Yoes. Sin embargo, ese porcentaje de Esencia libre reincorporado entre el organismo de los niños recién nacidos, les da plena auto-conciencia, lucidez, etc. Los adultos ven al recién nacido con piedad, piensan que la criatura se encuentra inconsciente, pero se equivocan lamentablemente. El recién nacido ve al adulto tal como en realidad es; inconsciente, cruel, perverso, etc. Los Yoes del recién nacido van y vienen, dan vueltas alrededor de la cuna, quisieran meterse entre el nuevo cuerpo, pero debido a que el recién nacido aún no ha fabricado la personalidad, todo intento de los Yoes para entrar en el nuevo cuerpo, resulta algo más que imposible. A veces las criaturas se espantan al ver a esos fantasmas o Yoes que se acercan a su cuna y entonces gritan, lloran, pero los adultos no entienden esto y suponen que el niño está enfermo o que tiene hambre o sed; tal es la inconsciencia de los adultos. A medida que la nueva personalidad se va formando, los Yoes que vienen de existencias anteriores, van penetrando poco a poco en el nuevo cuerpo. Cuando ya la totalidad de los Yoes se ha reincorporado, aparecemos en el mundo con esa horrible fealdad interior que nos caracteriza; entonces, andamos como sonámbulos por todas partes; siempre inconscientes, siempre perversos. Cuando morimos, tres cosas van al sepulcro: 1) El cuerpo físico. 2) El fondo vital orgánico. 3) La personalidad. El fondo vital, cual fantasma se va desintegrando poco a poco, frente a la fosa sepulcral a medida que el cuerpo físico se va también desintegrando. La personalidad es subconsciente o infraconsciente, entra y sale del sepulcro cada vez que quiere, se alegra cuando los dolientes le llevan flores, ama a sus familiares y se va disolviendo muy lentamente hasta convertirse en polvareda cósmica. Eso que continúa mas allá del sepulcro es el EGO, el YO pluralizado, el mí mismo, un montón de diablos dentro de los cuales se encuentra enfrascada la Esencia, la Conciencia, que a su tiempo y a su hora retorna, se reincorpora. Resulta lamentable que al fabricarse la nueva personalidad del niño, se reincorporen también los Yoes. CAPÍTULO XXVII. EL PUBLICANO Y EL FARISEO Reflexionando un poco sobre las diversas circunstancias de la vida, bien vale la pena comprender seriamente las bases sobre las cuales descansamos. Una persona descansa sobre su posición, otra sobre el dinero, aquella sobre el prestigio, esa otra sobre su pasado, esta otra sobre tal o cual título, etc., etc., etc. Lo más curioso es que todos, ya sea rico o mendicante, necesitamos de todos y vivimos de todos, aunque estemos inflad