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CAPÍTULO CUARTO

Plantas aromáticas del Oriente

No sólo la iglesia greco-oriental (ortodoxa) tiene de común con la iglesia romana de occidente el uso del incienso, sino también otras iglesias de oriente, como la armenia, la copta, la siria, la abisinía, la índica de los llamados cristianos tomistas y hasta los gnósticos, etc.

Para el incienso no sólo emplean el conocido incensario suspendido por cadenitas de corredera, sino que especialmente en los pueblos balkánicos y en las sectas del rito antiguo de la iglesia rusa, se le echa en un vaso metálico más liviano, que consiste en una concha de superficies adyacentes unas a otras, la que se fija en un mango de tamaño determinado. En los Balkanes, ese utensilio se llama “katzi”. Podemos ahorrarnos de dar la etimología de la palabra que se emplea tanto en el lenguaje eclesiástico de los griegos como de los rumanos y rusos. Probablemente proviene de la expresión turca “Katzani” que quiere decir caldera, aun cuando por otro lado parece emparentada con la raíz eslava “kad”, que significa, como lo explicamos, sahumar. Hay que advertir como muy explicable y comprensible, que tanto en griego como en los idiomas eslavos, las expresiones de incienso, de sahumar, decazolita, se asocia al significado de una planta fuertemente aromática. Para el griego, el “thymian” (Thymus serpyllum) no solamente como entre nosotros conocido como hierba comestible, sino también curativa, llamada en alemán “Feldquendel” o “Feldkümmel”. (En español, alcaravea, comino del prado y una de las variedades del tomillo.)

Nuestro tan común “thymian” (tomillo), no es sino un derivado de “thymos”, expresión que todavía se usa en griego moderno como una expresión botánica, escrita y hablada, para determinar las plantas en cuestión. El pueblo dice “thymari” y de esa raíz salieron “thymiazein” (fumigar) “thymiama” (fumigación, sahumerio) y “thymiaterion” (cazolita).

En vista de la acción estimulante que produce el “thymian” o tomillo, cuando se le restriega entre los dedos, especialmente en las constituciones débiles (las flores de las plantas sirven también para llenar las llamadas almohadillas de hierbas), no podemos rechazar la suposición de que exista, con toda probabilidad, una relación entre dicho “thymos”, acentuado en la primera sílaba y “thymós”, acentuado en la última, con el que originariamente se designó el principio vital o la vitalidad de las personas. Esa palabra se usa mucho, por ejemplo, en el idioma de Homero, para designar el corazón y el alma como sede del sentimiento y la voluntad, la pasión, el deseo, especialmente de comer y beber y finalmente del carácter. Luego se advierte cómo la forma de la palabra tiende un leve hilo de unión activa del aroma “thymian”, para el objeto de tal acción sobre el hombre, como portador de las manifestaciones vitales de las llamadas funciones. No puedo dejar de mencionar que el Montserrat, la montaña sagrada del Graal. cerca de Barcelona está lleno de tomillo de maravillosa acción curativa. Después de cuatro años de permanencia allí, llegué a la suposición de que una buena parte de las curas maravillosas que se consiguen positivamente en Montserrat son efecto de las emanaciones del tomillo. Hice desde hace tiempo algunos experimentos con esencia de tomillo y obtuve siempre resultados asombrosos.

Pasemos, todavía, a otra planta de olor acre, muy apreciada por los eslavos confinados en la más áspera región septentrional. Es el enebro (Juniperus comunis y otras especies) . Los polacos eslavos lo llaman “kadik”.

También la población de la Prusia Oriental y Occidental y de la antigua provincia de Posen, conocen por ese nombre al aromático arbusto. La raíz de la palabra eslava “kadik.” la encontramos nuevamente en las expresiones que aquí nos interesan en todo el vasto campo de la lengua de la iglesia eslava o, según los lingüistas, paleobúlgara. Allá se dice por incensario y sahumerio, “kadílo”; por sahumar, “kaditj”, y por perfumación, “kaschdenije”.

Como materias aromáticas para quemar en defumaciones en los incensarios o braseros sobre carbón de madera, como se hacía antiguamente en Alemania para planchar ropa, notaremos resinas de diversas procedencias, las más con otros agregados vegetales, cuyo valor es a veces grande, La palabra griega “ladanon”, de la que también se sirven los eslavos como “ladan”, sirve de término general para designar cualquier incienso.

En las iglesias más pobres de las poblaciones eslavas se quema enebro, a falta de algo mejor.

El incienso resinoso llega en fragmentos amorfos con aspecto de goma arábiga o, en las mejores y más perfumadas cualidades, aparece en el mercado como preparado duro, y es pulverizado antes de usarlo. Las especies más finas, que dicho sea de paso, la iglesia católica quema en sus festividades, consta de muy variadas plantas y substancias minerales, cuyo examen microscópico ofrece un cuadro multicolor. El uso del incienso es más frecuente en la iglesia ortodoxa que en la católica romana y, en la iglesia armenia, donde el incienso es llamado “gntroug”, el oficio divino permanece completamente envuelto en nubes perfumadas.

La víspera de los domingos y días festivos, o al menos la víspera de estos últimos, el sacerdote ortodoxo bendice, en medio de la iglesia, cerca de cinco (panas), hostias, viáticos y, por cada taza de harina y vino, un vasito de aceite. Con el aceite, el sacerdote, una vez terminado el oficio de la mañana, unge a los fieles haciéndoles una cruz en la cabeza con un pincelíto. La víspera de las festividades se agrega al aceite, exclusivamente para tal ocasión, una cierta porción de un óleo perfumadísimo de rosas, cuyo aroma difundido intensamente por todos los ámbitos de la iglesia acompaña a los fieles hasta su casa. Los enfermos se ponen ropa limpia y aun cuando sea mera sugestión, son innumerables los que aspirando ese perfume se curan de sus dolencias. El óleo más caro y mejor se compra en Bulgaria, donde se cultivan grandes campos de rosas fragantísimas, con este fin especial. También en la Venecia de México, Xochimilco, cerca de la capital, hay islas enteras plantadas de rosas, y los indios, según antiguas costumbres, exprimen las hojas para sacar de ellas un extracto que aprovechan para curaciones.

Para la fabricación de otra especie que también se usa en el culto de la iglesia ortodoxa griega, la reina de las flores proporciona su incomparable esencia, especialmente para la destilación del agua de rosas, que además de ser muy limitada, tiene comparativamente raro empleo. Los antiguos usos en los misterios de los Mayas prescriben como oblaciones no solamente mariposas, sino especialmente rosas. Idénticos usos encontramos en la iglesia gnóstica, donde se queman rosas en el altar y hasta allí se llevan enfermos para que se curen con su perfume.

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