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Yo Estuve en Venus

Foto: Representación del planeta Venus en Teotihuacán. Tomada Jenaro Reyes y Lupita Rdz. 2019.

Vamos a platicarles de un mexicano llamado Salvador Villanueva Medina quien tuvo una experiencia con los extraterrestres e inclusive cuenta lo que sucedió en un libro elaborado por él, y ahí comenta que no andaba buscando dinero, sólo quería compartir con la humanidad lo que le acaeció, diciendo la verdad en su relato.

En el mes de agosto del año de 1953, cuando unos norteamericanos le pidieron que los llevara en su coche a Estados Unidos, por la carretera de Laredo, él aceptó en contra de su costumbre, pero el trabajo le interesó.

Salvador llevaba recorridos 484 km. cuando le falló su auto, se estacionó, pensando que tuviera un desperfecto grave.

Sus compañeros del coche, fueron por una grúa y los norteamericanos se retiraron, mientras él trataba de ver de dónde venía el ruido, deslizándose por abajo del auto para escuchar con mayor claridad.

Entonces oyó pasos y escuchaba que alguien se acercaba al auto, y oyó una voz extraña que hablaba un perfecto español y le preguntó qué le pasaba al coche. No contestó, se salió del auto y lo que vio fue lo siguiente:

“Tenía frente a mí, como a metro y medio, a un hombre extrañamente vestido, de pequeña estatura, aproximadamente de un metro, 2 cm. Se cubría con un uniforme hecho de material parecido a la pana o a un tejido de lana. No tenía más parte visible que la cabeza y la cara, cuyo color resultaba sorprendentemente al marfil. Su pelo platinado y ligeramente ondulado, las cejas, nariz y boca formaban un conjunto maravilloso que contemplaban un par de ojos verde brillante que recordaban los de una fiera. Llevaba un cinturón grueso redondeado en sus bordes, lleno de pequeñísimas perforaciones y sin unión aparente.

Tenía un casco parecido a los que usan para jugar futbol americano, un poco deformado en la parte trasera, en dicho casco a la altura de la nuca, había un abultamiento del tamaño de una cajetilla de cigarros cubierta con perforaciones desvanecidas en sus bordes.

A la altura de sus orejas se veían dos agujeros redondos como de un centímetro, de los que salían gran cantidad de alambritos que aplanados sobre el dorso de su caso formaban una circunferencia como de tres pulgadas y media. Los alambritos, la protuberancia eran de color azul, igual que el cinturón y una cinta al parecer metálica, remataban el cuello del uniforme. El resto del caso era de un gris opaco.”

El sonido de su voz era como ondas sonoras que salía de la boca con unos dientes blanquísimos. Acto seguido, Salvador se levantó y se dio cuenta que aquel hombre que le hablaba era más pequeño que él, le esbozó una sonrisa y alzó el brazo como despidiéndose y se alejó. Entonces, se metió al auto y se acurrucó en el asiento y se durmió. Pasó tiempo y escuchó fuertes golpes en el vidrio de la puerta delantera que lo despertó.

Y se percató que era el mismo hombrecillo acompañado de otro individuo con el mismo aspecto. Los invitó a subir al coche y aceptaron. Platicaron con él de su planeta Venus, que es más habitado que la Tierra, con las calles que se prolongaban, y que nunca se cruzan. Hay grandes cantidades de vehículos diversos. No usan combustibles minerales, ni de ningún tipo ya que los gases son dañinos al organismo

Utilizan la energía solar, sus banquetas son bandas que no tenían fin, y esto hace más fácil y menos esfuerzos a los que transitan por ella, y nunca utilizan el arroyo de la calle, ya que se requiere para impulsar los autos.

Cultivan un sinnúmero de legumbres. Tienen un solo mar, pero era muy profundo. Les preguntó Salvador, cómo eran los niños en su Planeta. Y le contestaron:

“En nuestro mundo no vemos a los niños en la calle. Desde que nacen quedan bajo el patrocinio de lo que podemos llamar gobierno, y este se encarga de su control hasta que alcanzan la edad adecuada. Entonces los clasifica de acuerdo con sus cualidades físicas y mentales y se les asigna determinado lugar donde hacen falta.”

También confeccionan su propia ropa, fabrican vehículos y se procuran su alimentación, sus vehículos están en el agua y en el aire. En las profundidades del mar hay innumerables fábricas y los científicos seleccionan a los pobladores del mar.

Hablan en cualquier tipo de lenguaje, conocen todas las regiones del mundo: su descripción y costumbres. En Venus hubo guerras y destrucción, hace miles de años. Y todos los líderes políticos, ambiciosos y egoístas fueron aniquilados. Hasta que algún día llegó la ecuanimidad, cambio totalmente la administración pública y se asentó la moral en todos los aspectos. Ahora los gobiernan verdaderos sabios que procuran una mejor alimentación, vestido y uniforme para la educación. Ya no hay privilegios. No existe el término patria ni bandera. Se educan tanto física como mental y espiritualmente, a quienes destacan los llevan a donde puedan desarrollar sus aptitudes.

Los niños crecen libres, sanos y sin complejos, tienen un tatuaje en alguna parte de sus pies.

Cuando subió a la nave, para Salvador todo era sorprendente podía observar todo el exterior a través de una pantalla. Le pidieron que se quedara un breve tiempo con ellos. Todo era a base de controles y podían convertir los muebles en otros. La nave tomó una velocidad vertiginosa para entrar a otro mundo, veía lo que sucedía través de una pantalla. Durmió con ellos en la nave y al despertar ya tenía otra ropa limpia.

En su mundo hay edificios que están organizados, unos son de comidas, otros de bibliotecas y unos de cines y cualquier persona podía acceder y hacer uso de las instalaciones de manera gratuita. Todo está financiado por el gobierno.

Todos trabajan, algunos más que otros, y de ahí se obtiene el sustento, fabrican naves, coches y esas fábricas se encuentran en el fondo del mar, trabajan unos doce minutos cada hora.

Salvador relata en su libro, muchas otras cosas. Más vale la pena leerlo. Cuando regresó a la Tierra lo hizo en el mismo lugar de donde lo habían llevado, y le hicieron prometer que esta experiencia la haría conocer a toda la humanidad, su redacción distaba de ser perfecta, por lo que solicitó ayuda de los venusinos.

Con esto terminó la experiencia de Salvador Villanueva, “el hombre que viajo a Venus”.

Salvador Villanueva tuvo la oportunidad de visitar ese hermoso planeta por sus cualidades de ser una persona sencilla, sin mucho intelectualismo, gracias a eso fue seleccionado para tener esta bella experiencia, nos deja una enseñanza para que nosotros también podamos tener una experiencia como la que él tuvo, si fuéramos más humildes, más inocentes y con muchas ganas de trabajar en la auto observación psicológica para descubrirnos a sí mismos y así luchar por desintegrar nuestros agregados de tipo psicológico.

Bibliografía: “Yo estuve en Venus” Salvador Villanueva Medina. “Naves Cósmicas” Samael Aun Weor. “Platillos Voladores” Samael Aun Weor

Enviado por: Carlos Rea Zamora y Ma. Guadalupe Inclán Castillo (Colaboradores del ICQ Internet)

“Los gnósticos deben desarrollar la telepatía. Los gnósticos deben salir a los campos, a los bosques más profundos y allí en paz y profunda meditación, comunicarse telepáticamente con los venusinos o con los mercurianos o marcianos y rogarles los lleven a Venus, Marte o Mercurio.” Samael Aun Weor

Foto: Representación del planeta Venus en Teotihuacán. Tomada Jenaro Reyes y Lupita Rdz. 2019.

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