Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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Experiencias del Maestro Samael con los Extraterrestres

Fotos: Samael Aun Weor.

Apreciados amigos, en esta ocasión voy a tocar el tema relacionado con algunas vivencias del maestro Samael Aun Weor junto con algunos de sus discípulos en torno al asunto de los habitantes de otros mundos conocidos como seres extraterrestres.

El conocimiento que nos expresa el maestro Samael en sus obras está fundamentado en verdades y éstas, a su vez, en hechos concretos y palpables.

En cierta ocasión el maestro Samael refirió que una tarde, viviendo en la ciudad de México, década de los setentas, estaba mirando un noticiero televisivo, el conductor del programa se reía de la autenticidad del fenómeno OVNI, la mayoría de los periodistas, afirma el maestro, son escépticos por naturaleza, así que aquel reportero se reía a sus anchas del fenómeno extraterrestre. De pronto unos amigos que estaban con él, en ese momento lo llamaron insistentemente a que fuera a asomarse a la calle. Salió y con gran asombro vio un objeto volador no identificado (OVNI) volando casi al ras del techo de su casa. Volaba tan bajo y tan despacio que los vecinos de la calle se quedaban asombrados, lo curioso fue además que se rieron del escepticismo de aquel reportero que había negado la realidad del fenómeno momentos antes por la televisión. Aquel hecho había sido contundente.

El Maestro Samael hace alusión a otra experiencia directa con unos seres intergalácticos, afirma que en una ocasión se encontraba en el desierto de los Leones, un bosque en el estado de México. Vio una nave que descendió en un claro del bosque, movido por la curiosidad se acercó al lugar, grande fue su asombro, ya que aún no había perdido esta capacidad, miró ante él una nave esférica un poco achatada sostenida por un trípode de acero; el maestro comprendió de qué se trataba, se abrió una escotilla, descendió por una escalera metálica un hombre de mediana estatura, delgado, piel cobriza, ojos azules, amplia frente, traía en sus manos un aparato desconocido para él. Otras personas bajaron también siguiéndole.

El maestro se acercó y les saludó con un “buenos días”, ellos contestaron también: “buenos días” con un español perfecto. El maestro Samael les dijo: ¿Es posible que los seres que vienen del espacio conozcan los idiomas de la Tierra?, ¡Fue asombroso! En esos instantes el maestro sintió la íntima necesidad de conocer otros mundos del espacio infinito, hasta dijo que se agarró del trípode que sostenía la nave; le dijo al capitán: “quisiera que usted me llevara al planeta Marte”; ¿Cómo dice usted señor?, ¿hasta Marte?, ¡Sí, a Marte!, ¡Ah! respondió ¡Eso es ahí nomás!”. Le dijo.

Es decir, Marte, para aquel capitán de la astro nave, quedaba muy cerca, era como ir a la tienda de la esquina, el Maestro Samael se quedó asombrado. El capitán se dirigió con su gente hacia unos troncos acostados en forma horizontal en el piso y en ellos se sentaron.

El Maestro Samael le volvió a rogar: “¡Señor, soy escritor, me gustaría conocer otras civilizaciones del cosmos, para informar sobre esto a los habitantes de la Tierra! ¡Me gustaría traer pruebas de organismos vivos o plantas, libros o máquinas o lo que fuere para convencer a los terrícolas, porque en nuestro mundo los terrestres son escépticos en un ciento por ciento!”.

Es claro que al maestro la gente de la Tierra no le creería que fue a otros mundos si no les traía pruebas, ni aunque llorara lágrimas de sangre. El capitán guardaba silencio, luego dijo: “En el camino iremos viendo”, levantado el dedo índice al cielo. A lo cual intuitivamente el maestro Samael comprendió que en el camino de la sabiduría, del conocimiento interno de sí mismos.

La tripulación estaba sentada en los troncos de madera, había dos damas entre ellos, de edad indescifrable. Una de ellas se puso de pie, le habló al maestro y le dijo: “Si nosotros tomamos una planta que no es aromática y la colocamos junto a otra que sí lo es, la planta que no es aromática se impregna con el aroma de la otra que sí lo es, lo mismo pasa con los mundos, mundos con humanidades que antes andaban mal, impregnados con las radiaciones de mundos vecinos ahora andan bien. Hemos llegado a este mundo Tierra y con gran asombro hemos visto que aquí no sucede lo mismo. ¿Qué es lo que está pasando en este planeta Tierra?”. La pregunta fue gravísima, reflexionando un poco dijo el maestro: “bueno, este planeta es una equivocación de los dioses”, redondeando un poco el concepto afirmó: “Así es el karma de los mundos”. Aquella dama asintió con la cabeza, los demás también, luego se levantaron, subieron a su nave y se fueron. De esta manera concluyó la experiencia directa que tuvo el maestro Samael con estos seres cósmicos.

Fotos: Samael Aun Weor.

Mucho se ha hablado de las naves cósmicas unos creen, y otros no. Afortunadamente la mayoría de los habitantes terrestres aceptó la realidad de los platillos voladores. Los ingleses reconocieron que existen y que pertenecen a humanidades avanzadas y como no pueden comprenderlas prefieren dedicarse a su civilización y a buscar la manera de construir sus propias naves con sus propios medios para lograr la conquista del espacio. Así rezaba un comunicado oficial de Inglaterra.

Pues bien mis queridos amigos hasta aquí dejo estas anécdotas para ustedes, haciendo la siguiente reflexión, el maestro Samael al relatarnos sus experiencias no quería convencer a nadie, el conocimiento que vino a darnos es con el propósito de que cada quien experimente por sí mismo la verdad de las cosas y no ande como un loro repitiendo ideas, creencias, teorías, fantasías de otras gentes dormidas de la conciencia que dicen lo que otros dijeron o repiten lo que otros repitieron haciendo del tema de los extraterrestres un verdadero circo carente de realidad objetiva.

Enviado por: Virgilio Cuautle Roldán. Instructor gnóstico. Nochistlán, Zac.

Fotos: Samael Aun Weor.

“Las Naves Cósmicas aterrizan en lugares apartados y a veces dejan algunos tripulantes de otros planetas, los cuales vestidos de paisanos transitan por las calles de Nueva York, París, Londres, etc. sin que nadie los conozca pues son muy semejantes en sus apariencias a nosotros, aun cuando muchos de ellos son muchísimo más hermosos y perfectos.” Samael Aun Weor

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