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Los Septenios Gobernados por los Genios Planetarios

San Gabriel y la Virgen María.  Leonardo Da Vinci. 1478- 1482.

San Gabriel y la Virgen María. Leonardo Da Vinci. 1478- 1482.

 El texto sagrado, Bhagavad Gita, que literalmente se traduce cono Canto del Señor”, cita en uno de sus cantos que el ser humano es un compuesto de: cuerpo, ego, órganos y funciones. Una máquina movida por las Deidades o planetas.

Nos dice el Maestro Samael que muchas veces una catástrofe cósmica es suficiente para que las ondas vitales, que llegan a nuestro planeta, lancen a las máquinas humanas dormidas a los campos de batalla. Cualquier conjunción de mundos será suficiente para que la presión y el vapor que existen en nuestro planeta, y que están originando maremotos y terremotos, estallen rompiendo partes de la corteza geológica del mundo.

Antiguamente y aún en algunos lugares de nuestro mundo, existe la creencia de que un eclipse de Luna tiene efectos nocivos en el feto que se está gestando dentro del vientre de la madre, así como el hecho de que plantas y animales no se desarrollen lo necesario; mientras que los cometas son presagios de guerras y calamidades.

Lo más lamentable es que cargamos la luna en nuestra psiquis, en nuestra personalidad, en nuestra carne y sangre; lunares son los variados procesos del pensar, sentir y obrar de los seres humanos; lunares son las guerras, los vicios, el odio, egoísmo, avaricia y toda la degeneración existente en este afligido mundo. Toda la mecánica de la Tierra está gobernada por la Luna y si queremos liberarnos de esta influencia lunar, debemos entrar al camino de la Revolución de la Conciencia. Por otra parte, si queremos crear un centro de gravedad consciente, hay que eliminar los yoes o defectos que en nuestro interior cargamos como el orgullo, engreimiento, auto-consideración, amor propio, vanidad, los celos y otros.

El ser humano ingresa en el vientre materno bajo la influencia de la Luna donde inicia su desarrollo y después de nueve meses viene a la existencia ya más evolucionado, pero no totalmente formado. Los primeros siete años de vida están gobernados por el ángel Gabriel, regente de la Luna y el coro de ángeles bajo la tutela de Gabriel rigen los procesos de la concepción, ellos viven normalmente en la cuarta dimensión, en el mundo etérico, mientras los ángeles que gobiernan la muerte viven en la quinta dimensión o mundo molecular. Los primeros conectan al ego con el zoospermo; los segundos rompen la conexión que existe entre el Alma y el cuerpo físico.

El retorno implica un nuevo vehículo físico y una nueva personalidad que se forma durante los primeros siete años de vida. El hogar, la familia, el entorno y la escuela, dan a la personalidad su característica particular. El niño aprende más con el ejemplo que con el precepto, el ejemplo de los mayores es definitivo para formar la personalidad del niño. El infante, durante los primeros tres o cuatro años de vida, es tierno, inocente, hermoso en sus aspectos psicológicos; sin embargo, es cuando el Ego comienza a controlar su personalidad, la belleza de su esencia o conciencia se va perdiendo y los defectos se van fortaleciendo.

Los 3 arcángeles. Marco d’ Oggiono. Siglo XVI

Los 3 arcángeles. Marco d’ Oggiono. Siglo XVI

En el segundo período, que corresponde de los siete a los catorce años de vida, entra bajo la influencia de Mercurio y el sabio Rafael, quien rige la mente, impulsa al niño a la actividad, al estudio. Entonces, es cuando va a la escuela, ya no puede estar encerrado todo el día en su casa, vive en incesante movimiento e inquietud.

El tercer septenio, comprendido entre los 14 a los 21 años, es la tierna adolescencia y son gobernados por Venus, la estrella del amor. A los catorce años comienza a fluir avasalladoramente la energía sexual por el sistema neuro-simpático, pero su sistema sexual aún no está aún maduro, o totalmente desarrollado. Ésta además es la época en que comienza el enamoramiento, la atracción sexual, es la edad en que vemos la vida color de rosa, pero desafortunadamente también existen las desviaciones sexuales en el mal uso y abuso de ésta preciosa energía que circula por todo el organismo humano y cuyas consecuencias se recogen en la edad adulta y la vejez. En cuanto a la mujer, sus procesos de desarrollo concluyen a los 18 años, por ello puede contraer matrimonio más joven, ella madura antes que el varón.

De los 21 a los 42 años, triple septenio gobernado por el Sol, incluye la juventud que se divide en dos etapas: la primera de los 21 a los 28 años; la segunda de los 28 a los 35 años y la madurez de los 35 a los 42 años. En este período, alcanzamos la mayoría de edad y queda definida nuestra vocación, es cuando formamos una familia, un hogar, tenemos una profesión y un trabajo. La edad madura comienza a los 35 y termina a los 42 años. Debemos trabajar esta etapa solar con intensidad, actuar con previsión para una edad más avanzada y no sufrir de miserias ni carencias.

Disfrutar de una vida sana, ser un buen padre o madre, un buen hijo, un buen ciudadano, buen esposo(a); en síntesis, es un deber tener buenos pensamientos, sentimientos y acciones. Sumado a lo anterior, debemos acumular cierto capital que nos permita vivir dignamente, pero también es importante, almacenar monedas cósmicas que nos darán bienestar, salud, tranquilidad, felicidad, etc., para una tener una ancianidad respetable.

El septenio, comprendido entre los cuarenta y dos y cuarenta y nueve años, es Marciano y la vida entonces se convierte en un campo de batalla porque Marte es guerrero. Si sabemos canalizar esa poderosa fuerza guerrera, luchando contra nosotros mismos, comprendiendo y eliminando nuestros propios errores, lograremos la liberación del Alma o Esencia, embotellada en los defectos de tipo psicológico.

El siguiente período de los cuarenta y nueve a cincuenta y seis, es gobernado por Júpiter y si cultivamos el amor, la caridad, si hemos sabido auxiliar a los demás en sus necesidades y en general si nos hemos conducido recta y conscientemente en la vida, tendremos como consecuencia una vejez respetable. De lo contrario, sufriremos lo indecible, careceremos de pan, abrigo, refugio y seremos mal tratados por otros, etc.

De los cincuenta y seis a los setenta y tres, está la persona regida por el anciano de los cielos, por Saturno. Pasado ese tiempo, continúa regido por la Luna, ella trae al ego al nacimiento y ella se lo lleva. Si observamos a algunos ancianos en éste período, podemos verificar que vuelven a la edad de los niños.

La única forma de llegar a una ancianidad venerable es eliminando el ego. En nuestro interior, debemos buscar a nuestro anciano Padre interior que está en secreto, para que nos oriente en el camino hacia la luz, porque el Yo obstruye el acceso al conocimiento de tipo trascendental y divino y, por ello, somos invadidos por la melancolía, el pesimismo, el aburrimiento, la decepción, la auto-compasión y otras emociones negativas.

Enviado por María Guadalupe Licea Rivera. Comisión Secretaría del ICQ.

Estos son los 7 ángeles que se reparten el gobierno del mundo en 7 épocas distintas, pues toda la historia del mundo se resume en 7 épocas. Los 7 Planetas son las cuerdas de una lira divina donde resuena con su más inefable melodía, la palabra del Creador.

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