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La Esclavitud Psicológica

La Esclavitud Psicológica. Fotos: Lajas de piedra con enigmáticos jeroglíficos aún hoy no descifrados por los antropólogos. Zona Arqueológica de Tamtoc.

Los tiempos en que vivimos exigen un conocimiento diferente y profundo si es que esperamos salvar al menos a una parte de la humanidad, ya que, de seguir por el camino actual de degeneración, de división y conflictos, solo tenemos seguro el fin de la misma; ese conocimiento y esos métodos nos los entrega la Revolución de la Dialéctica.

Cualquier cambio social o ético inspirado en buenas intenciones, en la posibilidad de un mundo mejor y una sociedad utópica que no considere un cambio profundo del individuo, una revolución interior y consciente estará condenado al fracaso pues los factores que producen guerra y explotación seguirán dentro del mismo ser humano sin importar el sistema económico/político que impere en la sociedad.

En los últimos tiempos, debido a los conflictos o crisis mundiales han surgido corrientes que pregonan que después de esos eventos la humanidad será mejor, o que aprenderemos una lección importante y evolucionaremos como sociedad, pero no es así, debido a que las tensiones y conflictos que interiormente cargamos se expresan con más fuerza, brotan y dividen a la humanidad.

Es por ello que debemos empezar por reconocer que somos esclavos a nivel psicológico de los factores que generan conflictos y enfrentamientos de todo tipo, desafortunadamente el hecho de no ver físicamente los grilletes y las cadenas nos impiden darnos cuenta de nuestro cautiverio y por lo tanto, trabajar en nuestra propia liberación.

Otro factor que impide ver la necesidad de ese trabajo sobre sí mismos es el hecho de que la sociedad actual glorifica la esclavitud psicológica.

Ser esclavo del alcohol e irse de parranda con los amigos es bueno, caer rendido a las tentaciones es lo apropiado, responder con insultos o violencia se festeja desde la infancia, buscar las riquezas por sobre el bienestar de los demás o de nuestra propia familia es admirado y aplaudido. Estando así las cosas… ¿Qué esclavo buscaría su propia liberación?

Para ver y percibir eso que nos mantiene esclavos es indispensable el desarrollo del sentido de la auto-observación psicológica, pues aceptar simplemente la doctrina de los muchos yoes no es vivencia o revelación interna. ¡Debemos experimentarla de primera mano para sentir ese impulso por un cambio!

Y es que sólo conociendo el cómo y el porqué de los grilletes que nos esclavizan, tendremos la posibilidad de escapar de ellos.

La Esclavitud Psicológica. Fotos: Lajas de piedra con enigmáticos jeroglíficos aún hoy no descifrados por los antropólogos. Zona Arqueológica de Tamtoc.

El cuerpo humano, gracias a toda su enorme y maravillosa complejidad trabaja como un organismo equilibrado en todas sus funciones y sistemas a menos que pase por alguna enfermedad, garantizando la vida del individuo. Pero psicológicamente no pasa así.

Aun cuando nos creemos una entidad, porque tenemos un nombre y un cuerpo, psicológicamente somos muchos, y no tenemos organización alguna, lo que es la causa de tantas dificultades y amarguras. Una persona llamada Pedro, no es el mismo Pedro interiormente durante todo el día, tiene cambios en su interior y mediante la auto observación y el despertar de la consciencia podemos evidenciarlo.

El ser humano en su esfera psicológica es como una mansión o un barco donde no gobierna un dueño o capitán, sino que tiene a muchos sirvientes gobernando por momentos, ordenando cosas contradictorias entre sí… Hoy quieren una cosa, más tarde quieren otra, hoy dice amar a una persona, en tres meses ya no.

Al haber tanta desorganización y conflicto psicológico, termina por manifestarse el ego exteriormente y se refleja en nuestra relación de pareja, en nuestra familia y en la sociedad, dando por resultado el ambiente caótico que tenemos en los tiempos modernos.

En esta situación no es posible cambiar, y si no cambiamos no seremos capaces de generar eventos distintos en nuestra vida y continuaremos siendo esclavos y víctimas de las circunstancias.

Pero en el trabajo por el despertar de la consciencia, necesitamos darnos cuenta de que no solamente somos movidos por esas influencias internas, psicológicas, sino que también somos esclavos de influencias externas de nuestros semejantes.

Si nuestros pensamientos, sentimientos y acciones dependen de las reacciones de los pensamientos, sentimientos y acciones de otras personas, entonces caemos en otro aspecto de la esclavitud psicológica, que no por ello deja de ser igualmente lamentable y con consecuencias que pueden durar generaciones, tal como la esclavitud física.

El esclavo cree que ama, cuando en realidad solo teme, es decir que, al depender de las reacciones de otros, no tenemos la verdadera capacidad de amar. Un esclavo, una persona con su psicología esclavizada no puede conocer el verdadero amor.

Teme el esposo que su mujer lo abandone, que se vaya con otro, la mujer teme de la vida o de la pobreza y cree que ama a su esposo. El hijo cree amar a los padres porque le proveen todo sin mucho esfuerzo.

El empleado le teme a su patrón, pero cree que le ama, que lo respeta y que vela fielmente por sus intereses al cuidar la empresa donde trabaja. El esclavo no sabe amar. Si continuamos dependiendo de los demás para empezar a trabajar decididamente sobre sí mismos, fracasaremos rotundamente en nuestro camino interior.

Por ejemplo: Anhelamos acabar con la ira, pero exigimos que nuestra pareja o familia deje primero de “hacernos enojar”; si buscamos acabar con el vicio del alcoholismo, pero nos apena dejar al amigo o al familiar con la mano extendida ofreciéndonos una copa de licor, si nos da miedo el rechazo, la burla, olvidamos entonces nuestras buenas intenciones y continuamos siendo alcohólicos, lascivos, coléricos.

Para trabajar de forma decidida en la muerte del yo, necesitamos ser totalmente libres y no depender de los demás. Nuestra conducta debe ser decidida por nosotros mismos, libre y en total independencia desde dentro hacia afuera.

Aquí nos referimos por supuesto a que debe nacer de la consciencia. Si hemos aplicado la auto observación, la transformación de las impresiones y el recuerdo de sí, entonces empezaremos a darnos cuenta y discernir cuáles de nuestros pensamientos y sentimientos dependen de los demás y por lo tanto comenzaremos a ser verdaderamente libres.

El estudiante gnóstico debe recordar que las peores situaciones nos ofrecen las mejores oportunidades para estudiar a fondo y comprender nuestras reacciones, pensamientos, impulsos, etc., todo esto es importante porque no relacionarnos correctamente consigo mismos nos impide lograr la iluminación interior.

Para algunos estudiantes impacientes la falta de iluminación interior y de poderes psíquicos es motivo de desencanto y renuncian al trabajo íntimo. Por ello debemos tener presente la necesidad de saber aprovechar las circunstancias adversas para crecer.

“En tiempos de rigurosa tentación, abatimiento y desolación, uno debe apelar a la íntima recordación de sí mismo. En el fondo de cada uno de nos está la Tonantzin Azteca, la Stella Maris, la Isis Egipcia, Dios Madre, aguardándonos para sanar nuestro adolorido corazón”. Samael Aun Weor. Psicología Revolucionaria.

Eso nos lleva a reflexionar que, al quejarnos de las vicisitudes de la vida moderna, “que el vecino pone su música a muy alto volumen, que no hay agua potable en nuestra colonia, que llueve mucho en nuestra región y se inundó la calle, que otra vez subieron los precios, que el tráfico cada día está peor”, estamos desperdiciando extraordinarias oportunidades de trabajo interior, que aprovechadas correctamente, nos llevarían en el camino de convertirnos en titanes del trabajo psicológico.

Si estamos atentos y alertas como el vigía en época de guerra, podremos ver cómo esos defectos saltan de repente y sin previo aviso, es durante la convivencia en sociedad donde los defectos más escondidos, los que creímos no tener y tanto criticábamos a otros, afloran, brincan, aparecen…

La Esclavitud Psicológica. Fotos: Lajas de piedra con enigmáticos jeroglíficos aún hoy no descifrados por los antropólogos. Zona Arqueológica de Tamtoc.

La convivencia es una escuela maravillosa, ¿una escuela para estudiar qué cosa? Al yo, el yo es un libro de muchos tomos.

Pedimos que nuestros semejantes cambien, queremos entonces dejar la escuela, renunciar al trabajo o salir de nuestra casa en busca de una cabaña junto al río en un bosque acompañado de la princesa encantada o del príncipe azul para las damas. El soltero quiere esperar hasta casarse y el casado quiere esperar mejores condiciones en su matrimonio, tal vez a que los hijos terminen sus estudios o se casen. El desempleado quiere esperar hasta tener trabajo y el trabajador quiere espera a lograr la jubilación y entonces sí, empezar a trabajar sobre sí mismos, en el fondo eso es buscar evasivas, querer huir de nuestras responsabilidades

Hay dos géneros de conducta: aquella que se genera de fuera hacia adentro, la misma que nos hace depender de las acciones o actitudes de los demás y nos mantiene esclavos, y la conducta que surge de dentro hacia fuera, la que no es esclava de los condicionamientos externos, la que no es controlada por los sucesos exteriores: le ofrecen alcohol y no teme rechazarlo porque es dueño y señor de su voluntad; le insultan y responde con bendiciones sinceras porque es dueño y señor de sus propios procesos psicológicos. Esa es una conducta independiente, libre y justa que nace de la consciencia libre, y la conciencia libre nace del trabajo interno y del autodescubrimiento a través de las dificultades de la vida diaria y de las tempestades.

Es por lo anterior que entendemos que, sólo siendo libres psicológicamente, cuando nuestros pensamientos, sentimientos y acciones nacen de nuestra conciencia libre de grilletes y cadenas psicológicas que entonces sí podríamos conocer y experimentar verdaderamente lo que es el amor.

Bibliografía: Psicología Revolucionaria y la Revolución de la Dialéctica.

Enviado por: Rubén Soto Orozco. Instructor de los portales de inglés y francés.

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