Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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Maestros de la Medicina Universal

El arcángel Raphael y Tobit. Titian 1576.

Es muy interesante que conozcamos la forma en que se organiza la naturaleza y el mismo universo.

Si recordamos pasajes bíblicos como la forma en que el padre de Tobías fue sanado de su ceguera por un ser superior, nos daremos cuenta que existen seres divinos tratando de ayudarnos en todo momento. Claro, raro es aquél que tiene la capacidad de recibir esa ayuda, ya que, normalmente la rechazamos, algunas veces por ignorancia, otras muchas por la ira, el orgullo, la soberbia, etc.

Los maestros iluminados, tienen una sabiduría enorme, pero asombra saber que se especializan en alguna rama del conocimiento iluminado. Así tenemos maestros del rayo del amor, como es el caso del maestro o arcángel Uriel; maestros de la fuerza como el maestro Moria o el maestro Samael; maestros del rayo de la mística y política como el maestro Saint Germain y el maestro Zachariel; maestros del rayo del nacimiento como el maestro o Ángel Gabriel; maestros del rayo de Saturno como el maestro Orifiel y el maestro Camazotz.

También están los maestros que rigen la naturaleza y a sus criaturas elementales, como el maestro Tláloc, Ehécatl, Huehueteotl, Coatlicue, Varuna, Niksa, Narayana, Kitichi, Gob, Arbarman, Agni y muchos más.

Por lo que no es de extrañarse que existan maestros de la medicina universal, como el Ángel Raphael, el maestro Paracelso, el maestro Galeno, el maestro Hipócrates, el Ángel Adonaí, etc., seres divinos que son especialistas en curar de acuerdo a la ley divina, ellos no pueden violar la ley, actúan de acuerdo al Karma.

Pero, está escrito: “Pedid y se os dará, tocad y se os abrirá”, toda suplica sincera y si aún más existen bases en buenas obras realizadas desinteresadamente por la humanidad, claro que viene la asistencia, la curación, la salud.

Es indudable que los maestros ayudan sin cesar, pero, es importante también comprender que es fundamental desintegrar la causa de la enfermedad, pues de otra forma es un cuento de nunca acabar.

Si, por ejemplo, uno acostumbra a beber alcohol, claro que esto trae consecuencias catastróficas para la salud, se daña nuestro hígado, se dañan nuestras células, etc. y uno de buena fe, pide a los maestros de la Medicina Universal que lo curen, pues ellos de acuerdo a la ley intervienen, sin embargo, si por un lado pedimos curación, pues debemos hacer algo para evitar el daño. De nada serviría que los maestros de la Medicina intentaran curar nuestro hígado dañado por el alcohol si seguimos bebiendo, aunque lo justifiquemos de muchas maneras.

La diabetes, tiene sus principales causas en la falta de control de las emociones, como enojarse, preocuparse, angustiarse, eso daña el páncreas y como consecuencia los Islotes de Langerhans, que producen la insulina y viene la temida enfermedad. Por lo que, si uno por un lado pide curación, pero por el otro no deja de llenarse de ira todos los días, pues nunca terminaremos.

El maestro de maestros nos ha dicho “Ayúdate que yo te ayudare”, el dicho popular dice “a dios rogando, pero con el mazo dando”, los Maestros de La Medicina Universal ayudan a todo el que pide, pero hay que demostrar con hechos contundentes que anhelamos esa curación.

El Arcángel Raphael es un maestro iluminado especialista en sanar, es el regente del planeta Mercurio. No en vano los médicos tienen como símbolo el Caduceo de Mercurio, y es que los sabios de la antigüedad no ignoraban estas fuerzas sutiles de la naturaleza. Cuando analizamos su nombre, nos sorprendemos aún más pues se traduce del hebreo como “Medicina de Dios”.

El Maestro Samael Aun Weor nos comenta en su libro de “Tratado Esotérico de Astrología Hermética”, que podemos suplicar ayuda de este gran maestro para pedirle salud, para esto aconseja que nos relajemos completamente el cuerpo físico y la mente, entonces suplicar a nuestro íntimo se traslade al planeta Mercurio, se interne en el templo corazón de este planeta y que aquí encontraremos a este ser iluminado. Habrá que hacer esta práctica diariamente hasta sanar y claro trabajando por eliminar la causa de la enfermedad y haciendo buenas obras por toneladas.

Otro gran maestro de la medicina Universal es Paracelso, quien a pesar de los siglos sigue con su cuerpo físico inmortal, normalmente se le encuentra en un templo en estado de Jinas (cuarta dimensión) situado en Bohemia, Alemania. Ha trabajado, trabaja y seguirá trabajando incansablemente por la humanidad, este ser revisó y corrigió el libro del maestro Samael llamado “Medicina Oculta y Magia Práctica”. Escribió sorprendentes libros en los que destaca la existencia de las criaturas elementales de las plantas, a los elementales de los bosques les llamó Silvestres y a los elementales de las plantas acuáticas les designó el nombre de Ninfas.

El maestro Paracelso afirmó la existencia de cuerpos internos, coincidiendo asombrosamente con los siete que afirma la gnosis. Así mismo, nos refiere a causas de las enfermedades que a ningún científico actual se le ocurriría pensar y que si uno medita en ello podría realmente alterar las consecuencias de una vida equivocada. Nos afirma que el origen de las enfermedades se encuentra en la luz astral, en la energía vital, en el karma, en el mal uso de la energía sexual y la mala utilización de las fuerzas de la naturaleza. Verdaderamente serían diezmadas las enfermedades si pusiéramos en práctica las enseñanzas de este iluminado.

En meditación puede uno invocar a estos seres superiores llamados Maestros de la Medicina Universal, nos comenta el maestro Samael que podemos hacerlo colocando en un recipiente sal con alcohol, se prende fuego, y llenos de fe invocamos a los Maestros de la Medicina, como el Ángel Adonaí, Hipócrates, Galeno, Paracelso, para que nos curen o cuando se necesita curar algún enfermo.

Lo interesante es que los maestros de la medicina universal, no sólo se ocupan de sanar el cuerpo físico, sino que son especialistas en curar los cuerpos internos. Sabido es por los estudios de la gnosis, que las enfermedades tienen su origen primero en los cuerpos internos y luego se materializan en el físico. Generalmente los maestros se llevan el cuerpo vital (o etérico) a un templo sagrado de la medicina llamado: Templo de Alden, curándose ese cuerpo vital, al cual Paracelso le llamaba “Mumia”, entonces milagrosamente aparece la curación en el físico.

Como podrás ver, muy estimado lector, ayuda existe de carácter divino, ahora depende de nosotros, llamar con todo el corazón y el alma a estos maestros, pero recordando las antiguas tradiciones aztecas, antes de que los antiguos médicos curaran a sus pacientes, les exigían que reflexionaran en sus errores, con la firme convicción de enmendarlos.

Imitemos esa conducta y tendremos la dicha de ser asistidos por estos grandes maestros de la medicina Universal.

Fraternalmente

Enviado por: Jenaro Reyes y Lupita Rodríguez

Imagen El arcángel Raphael y Tobit. Titian 1576.

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