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Leyes de Retorno y Recurrencia

Imagen: Muerte de la Virgen, detalle, 1605-1606, Caravaggio,

De acuerdo a la constitución humana sabemos que tanto el ego como nuestra Esencia retornan, regresan.

Tres cosas van al cementerio:

1.- El cuerpo físico.

2.- El cuerpo vital (este se escapa del cuerpo físico con la última exhalación), tal vehículo flota ente el sepulcro y se va descomponiendo lentamente a medida que el cuerpo físico se desintegra.

3.- La personalidad. Ésta indiscutiblemente puede a veces escaparse de entre la tumba y ambular por el panteón y dirigirse a algunos lugares que le son familiares, ésta nace con el tiempo y muere en su tiempo, se forma de los 0 a los 7 años y en los demás se robustece.

RETORNO.

Aquello que continúa, aquello que no va al sepulcro es el ego, el mí mismo, el sí mismo. El retorno del ego a este mundo es verdaderamente horripilante, abominable; el ego irradia en sí mismo ondas vibratorias siniestras, tenebrosas, nada agradables.

Cada persona, en tanto no haya disuelto el ego, es más o menos negra, aunque esté caminando por el camino de la gnosis y aunque presuma de santidad y de virtuoso.

El incesante retorno de todas las cosas es una ley de la vida y esto lo podemos verificar de instante en instante y de momento en momento. Retorna la Tierra a su punto de partida cada año; retornan todos los astros a su punto de partida; retornan los días; retornan las noches; retornan la estaciones del año (primavera, verano, otoño, invierno), es pues el retorno, algo indiscutible, irrefutable, irrebatible. El hombre no podía ser la excepción.

RECURRENCIA.

Son los compromisos del subconsciente. El ego tiene sus compromisos que se cumplen matemáticamente.

Nuestra personalidad es el instrumento del ego. El ego utiliza la personalidad como vehículo.

Hay recurrencias positivas y negativas. En cada existencia volvemos a repetir los mismos pensamientos, actos, emociones, etc. Así conocemos a personas que nos da la impresión de ya haberlas tratado antes. Vamos a determinados lugares y tenemos un leve recuerdo de haber estado ahí. También hay casos en que al ir a una casa de visita, nos sentimos que ya la conocemos.

Recurrencia: quiere decir, que todo vuelve a ocurrir tal y como sucedió más el resultado o consecuencia de nuestras acciones precedentes. Dentro de cada uno de nosotros existen muchos defectos psicológicos de muchas vidas precedentes, podemos afirmar en forma enfática que cada uno de nuestros defectos es una persona diferente. Esto nos invita a comprender que dentro de cada uno de nosotros viven muchísimas personas con distintos compromisos. Dentro de la personalidad de un ladrón existe una cueva de ladrones, dentro de la personalidad de un homicida, existe todo un club de asesinos; dentro de la personalidad de un lujurioso, existe una casa de citas; cada ego tiene sus problemas y sus compromisos. Cada yo viene de antiguas existencias y tiene determinados acuerdos.

El yo que en la pasada existencia tuvo una aventura amorosa a la edad de 30 años, en la nueva existencia aguardará a tal edad para para manifestarse y llegado el momento, buscará a la persona de sus sueños, se pondrá en contacto telepático con la misma y al fin vendrá al reencuentro y la repetición de la escena. El yo que a la edad de 40 años tuvo un pleito por bienes materiales, en la nueva existencia aguardará tal edad para repetir la misma tragedia, el mismo drama. El yo que a la edad de 25 años se peleó en la cantina, aguardará en la nueva existencia y en la misma edad para buscar a su adversario y repetir la tragedia. Se buscan entre sí los yoes de uno y de otro, mediante las ondas telepáticas y luego se reencuentran para repetir mecánicamente lo mismo. Ésta es realmente la mecánica ley de recurrencia, ésta es la tragedia de la vida. Todo esto se cumple mecánicamente sin que nos demos cuenta de ello. Hay vidas de rigurosa repetición; casos concretos de egos que retornan durante muchos siglos en el seno de una misma familia, ciudad o nación, son personas que se saben su papel a fuerza de tanto repetirlo.

Entran a este mundo también los niños prodigio que tanto asombran en esta época; por lo común se trata de, que ya se saben su oficio de memoria y que al retornar lo hacen a la maravilla desde los primeros años de su infancia. Todos esos eventos de las existencias repetidas, van acompañadas siempre de las buenas o malas consecuencias de acuerdo con la ley del karma y dharma. Volverá el asesino a verse en la horripilante ocasión de asesinar, más  será asesinado; volverá el ladrón a verse en la misma oportunidad de robar, pero será metido en la cárcel; sentirá el bandido el mismo deseo de correr,  de usar sus piernas para el delito, pero no tendrá piernas, nacerá inválido o las perderá en cualquier tragedia. Querrá el ciego de nacimiento ver las cosas de la vida, aquellas que posiblemente le condujeron a la crueldad, etc., pero no podrá ver; amará la mujer al mismo marido de su vida anterior, aquel que posiblemente abandonó en su lecho de enfermedad para irse con cualquier otro sujeto, mas ahora el drama se repetirá a la inversa, etc., etc., etc. Así trabaja la ley de recurrencia incesantemente.

Nuestra vida en las diferentes etapas es como una obra de teatro, con su puesta en escena de dramas, comedias y tragedias; si nosotros en esta existencia eliminamos a esos actores de esos eventos, que son los que tienen los compromisos, es claro y manifiesto que a la hora de entrar una determinada escena de nuestra existencia, si no hay actor, pues el drama no se repite. Esto es lo maravilloso de la gnosis, que nos da la oportunidad de trascender nuestro destino.

Instructor, Rigoberto Loza González, Pénjamo, Gto.

Imagen: Muerte de la Virgen, detalle, 1605-1606, Caravaggio.

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