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Samadhy perfecto

Imagen: Buda (pintura thangka), temple sobre algodón, 19 x 26 cm, Año 2004, Otgonbayar Ershuu

Samadhy  es una palabra Sánscrita y es un estado de arrobamiento extático completo. Dicha palabra deriva de las voces sam-âdha, "posesión de sí mismo". Quien posee un poder tal es capaz de ejercer un absoluto dominio sobre todas sus facultades, así físicas como mentales. (H.P.B.).

En el budismo, su significado es la unión de las cosas y lo considera un estado elevado de la concentración mental y lo divide en varias etapas, dependiendo del grado de consciencia despierta.

La meditación se practica en el siguiente orden: 1.- Asana o postura para meditar. 2.- Pratyahara. 3.- Dharana. 4.- Dyana. 5.- Samadhy

ASANA.- Tomaremos una posición que más se acomode a nuestro cuerpo y mente.

PRATYAHARA.- Es una etapa de la meditación donde aprendemos a sustraer los sentidos de la mente, sin duda es la parte más difícil de la meditación debido a que la mente debe funcionar sin la memoria de los sentidos para dejar que la consciencia se manifieste con libertad. Debemos comprender la naturaleza dual de los pensamientos y sentimientos para trascender esta lucha.

DHARANA.- Debemos entender que la concentración es fijar la mente en un solo sitio (el objeto de la meditación). La recta concentración nos conduce a la  Meditación (introversión o absorción); en la primera etapa debemos abandonar los deseos y pensamientos; en la siguiente, ya desaparecidas las actividades mentales, entraremos  a un estado de  tranquilidad o calma  mental donde desaparecen las sensaciones, tanto de alegría como de tristeza, incomodidad o bienestar;  si aparecen recuerdos, tratar de no revivirlos o desarrollarlos, del mismo modo dejar en paz tanto el pasado como el futuro, y permanecer en donde estamos, en el aquí y el ahora.

No debemos esperar nada, ningún suceso extraordinario, ni imágenes, ni sonidos, todo sucederá espontáneamente.

DHYANA.- Es concentración y meditación profunda. Dhyana está a la puerta del estado supra-consciente llamado Samadhy  (la luz que ilumina al hombre, la paz que está más allá de toda comprensión). Es difícil alcanzar la quietud y el silencio mental en todos y cada uno de los 49 departamentos subconscientes de la mente y sin embargo es indispensable para alcanzar la experiencia del Samadhy.

Se discute mucho en el oriente la naturaleza del Vacío Iluminador o Samadhy, en este estado el sujeto y el objeto son uno, en el vacío iluminador se ha pasado más allá del dualismo, ahí solo existe la unicidad de la vida libre en movimiento. Es cierto que existen muchas técnicas de meditación, sin embargo el Buda fundamentó la meditación para el conocimiento de sí mismo con la finalidad de  erradicar nuestros errores, ahondar hasta en lo profundo del subconsciente  y así encontrar la vía hacia el  Nirvana.  Podemos comenzar con la siguiente práctica, pero también es importante practicar los ocho preceptos del Buda. 

Práctica.

Acuéstese y permanezca tranquilamente en su cama. Abra sus brazos y piernas a derecha e izquierda para formar la estrella flamígera de cinco puntas. Relaje bien sus músculos. El proceso de relajación es fácil, se combina con la imaginación.

Pero primero es necesario que el estudiante aprenda a relajar su cuerpo físico. Es indispensable saber relajar el cuerpo para lograr la perfecta concentración del pensamiento: podemos relajar el cuerpo estando sentados en un cómodo sillón, o acostados en la posición de hombre muerto (con los talones tocándose entre sí, los brazos junto a los costados, etc.). De las dos posiciones, la segunda (posición de hombre muerto) es la mejor.

Imagine que sus pies son sutiles, que de ellos se escapan un grupo de enanitos. Imagine que sus pantorrillas están llenas de pequeños enanos juguetones que se están saliendo de uno en otro y que conforme van saliendo, los músculos se van haciendo flexibles y elásticos. Continúe con las rodillas haciendo el mismo ejercicio. Siga con los femorales, órganos sexuales, vientre, corazón, garganta, músculos de la cara y cabeza en orden sucesivo, imaginando que esos pequeños enanos se escapan de cada una de estas partes del cuerpo dejando los músculos completamente relajados.

Relajación mental: Después de lograda la relajación del cuerpo físico, es necesario relajar la mente. La relajación mental se consigue también con la ayuda de la imaginación. Observe Ud. todos los pensamientos que le vengan a la mente, todos los recuerdos que le asalten, todas las inquietudes, etc. Estúdieles para conocer su origen.

El estudio de todo esto le revelará a Ud. muchas cosas, le hará conocer sus defectos, sus errores, etc. Así conocerá Ud. cómo trabaja su Yo, su Ego. Analice cada defecto. Trate de comprender cada defecto en todos los niveles de la mente. Estudie cada pensamiento, recuerdo o emoción que le asalte. Comprenda cada pensamiento. Luego imagínese un abismo profundo. Arroje Ud. cada pensamiento estudiado, cada recuerdo, inquietud, etc., a ese abismo. Así su mente quedará quieta y en silencio. En la quietud y el silencio de la mente podrá Ud. ver y oír al Íntimo. Él es el Maestro Interno. Es él su Dios Interno.

Concentración. Cuando la mente ha logrado la absoluta quietud y silencio, puede concentrarse en el Íntimo. Esta concentración se hace con ayuda de la oración. Ore Ud. al Íntimo. Trate de conversar con el Íntimo. Recuerde Ud. que orar es conversar con Dios. Ud. puede orar sin fórmulas, es decir platicar con Dios: decirle con infinito amor lo que su corazón siente.

Meditación: Quien logra la perfecta concentración puede meditar en su Dios Interno. Reflexione Ud. en su Dios Interno, identifíquese con él, viva en él.

Contemplación: Quien aprenda a aquietar la mente, a concentrar la mente y a orar, puede practicar la meditación perfecta y alcanzar las alturas de la contemplación interna. Al llegar a estas alturas estamos en éxtasis. Podemos conversar cara a cara con los dioses inefables, estudiar las maravillas del cosmos infinito y viajar a través del infinito en Espíritu y alma.

En ese estado de éxtasis el cuerpo físico queda dormido y abandonado. Ahora comprenderá Ud. por qué es que conviene practicar estos ejercicios en instantes de tener sueño. El sueño es un poder que debe ser aprovechado para lograr conscientemente el éxtasis.

Enviado por Comisión de Secretaría del I.C.Q.

Imagen: Buda (pintura thangka), temple sobre algodón, 19 x 26 cm, Año 2004, Otgonbayar Ershuu (origen Wikipedia)

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