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Las cuatro grandes verdades

Desde hace más de 2500 años el Buda ha sido una figura extraordinaria entre los grandes seres que ha tenido la historia como iluminado y reformador de la humanidad; su conocimiento, de inquietante actualidad, tal vez parezca sencillo, sin embargo puede ser muy difícil, debido a que hay que hacer cambios trascendentales en nuestro interior, para llevarlos a nuestra vida cotidiana, tal como sucedió hace más de dos milenios y medio, aunque debemos hacer notar que la enseñanza original se ha perdido: hoy es muy poco lo que queda de la auténtica enseñanza del Buda. 

Imagen: Una de las primeras representaciones de Buda, siglos I-II Gandhara (origen Wikipedia)Muy conocida resulta la historia del hijo de un rey, el príncipe Siddharta Gautama Sakyamuni, quien recluido en el palacio donde nació, aislado de la realidad del mundo, envuelto en lujos y cuidados, rodeado de belleza y alegría, al conocer la vejez, la enfermedad,  la muerte y la desgracia decide abandonar el palacio e ir en busca de la verdad. Después de seis años de austeridad aún no descubría la manera de  poner fin al sufrimiento. Cuenta la historia que un día llegó al Árbol de la Iluminación y se sentó bajo su sombra con la firme decisión de no levantarse hasta encontrar lo que buscaba. Ahí, en su lucha consigo mismo  fue tentado por Mara (viva personificación de nuestros siete  defectos capitales) y sus hijas, quienes hicieron toda clase de maldades para distraer al príncipe de su cometido, pero nada perturbó la calma de Siddharta, su mente estaba relajada y en calma, y en ese estado de paz se preguntaba: ¿Cuál es la causa del sufrimiento y cuál es el camino para  alcanzar un gozo infinito?

A medida que su meditación se hacía más profunda la sabiduría iba iluminando su mente, vio el universo entero y descubrió que todo en este Infinito, desde el ser más insignificante hasta la más grande estrella están ligados entre sí en un continuo movimiento, existir y dejar de existir, nada sucedía sin una causa; nacemos, morimos, no una vez, sino muchas veces, una y otra vez, dentro del ciclo de nacimientos y muertes, acciones y reacciones, llamado también Rueda del Samsara. Muchas veces se ha mencionado que a cada ser humano la Gran Ley le asigna un ciclo de 108 existencias, lo cual concuerda con las 108 cuentas que forman el collar del Buda,  con la finalidad de que logremos la Auto-realización Íntima del Ser.

Tres mil veces gira la Rueda del Samsara. Comprender esto, captar su honda significación es indispensable e inaplazable si es que realmente anhelamos la Liberación Final. Las Leyes de Involución y de Evolución trabajan en forma coordinada y armoniosa en toda la creación, repitiendo ciclos de acuerdo con la ley de recurrencia,  retorno y  karma;  todos nosotros sin excepción  hemos girado muchas veces en ésta gran rueda.

Buda, por medio de la  meditación llegó a descubrir que el sufrimiento lo originamos nosotros mismos; el dolor es el resultado de nuestros propios errores, cuando cometemos un error el fruto es el dolor, y cometemos errores porque no somos perfectos, y somos imperfectos porque tenemos el Yo dentro. Cuando el ego desaparece adviene a nosotros la auténtica y verdadera felicidad. 

LA PRIMERA GRAN VERDAD se refiere a que el sufrimiento existe, los sufrimientos son de muy diversa índole, como cuando nos hieren en nuestro amor propio, o nos injurian y calumnian; sentimos dolor al perder un ser querido o cuando tenemos algún  conflicto con la familia, sufrimos porque perdemos el empleo, o cuando una enfermedad nos aqueja. Soportamos  la tiranía de los gobiernos, la guerra, el hambre, la violencia, los desastres naturales, etc.

Todos anhelamos la felicidad, lamentablemente nos fundamentamos en bases falsas como adquirir un buen empleo, tener dinero, una bonita casa, un coche último modelo, una bella esposa o esposo, unos bellos hijos, y muchas otras cosas. Si observamos a la gente, muchas personas tienen todo y sin embargo no son felices. Nosotros mismos podemos poseer todo lo que necesitamos y no verlo, no valorarlo; si tenemos dinero, queremos más, si tenemos una bella familia  la despreciamos, tenemos un auto pero ansiamos uno nuevo, total, que nunca estamos conformes.

Vamos en busca del placer para acabar encontrando insatisfacción, cuando no encontramos lo que buscamos somos infelices y cuanto más odio, venganza y deseo tengamos en nuestra mente y en nuestro corazón más desdichados seremos y más daño haremos a los demás. Así,  Buda comprendió que el deseo es la causa de nuestro sufrimiento, la ira es deseo frustrado,  la  codicia es deseo de acumular, y el deseo tiene su origen en las sensaciones de los cinco sentidos.

LA SEGUNDA GRAN VERDAD nos dice que el apego es otra causa del sufrimiento, el ser humano no ha entendido lo ilusorio de la vida. Nuestra mente está llena de apegos, ya a nuestros bienes materiales, a nuestros familiares, a nuestros cuerpos físicos y hasta a los objetos más insignificantes. Basta ver el comportamiento de las personas ante  un desastre natural, ante un incendio; se apoderan de las cosas más inverosímiles, apegadas a cosas intrascendentes, gente que prefiere morir a perder su casa, sus muebles, sus pertenencias, etc.

Lo más lamentable es que tenemos apego a nuestro mismo sufrimiento debido a la consideración interna, cuando uno se quiere demasiado, siente piedad por sí mismo, se auto-considera,  piensa de sí lo mejor y los demás no lo comprenden.

 Las emociones negativas como la ira, el miedo, la envidia, la codicia, entre otras, nos causan una serie de perturbaciones y éstas son nuestros peores enemigos internos a los cuales debemos de combatir si queremos seguir la senda del Buda.

Otro aspecto que debemos considerar es el apego a la vida y el miedo que tenemos hacia la muerte, a pesar de que la vida es dolorosa, lo es también la muerte, y esto debido a la ignorancia, a no saber realmente que sucede después del suceso llamado fallecimiento. Cuando la conciencia despierta la ignorancia desaparece y entonces el temor a lo desconocido deja de existir. Debemos comprender como el Buda la incesante repetición de ciclos de vida, perdemos cuerpos físicos y cuerpos internos, sin embargo nuestra alma y espíritu,  vienen a ser los mismos por siempre. Sería interesante  estudiar los textos sagrados, los cuales hacen mención a éste suceso tan importante que pone fin a una  vida.

LA TERCERA GRAN VERDAD se refiere a que el sufrimiento puede ser vencido  En un principio el estudiante no sabe por dónde comenzar el trabajo sobre sí mismo, siente la necesidad de hacerlo pero se halla desorientado y  es en  los momentos más difíciles, en las circunstancias más adversas donde descubrimos nuestros principales defectos, utilizando para ello el sentido de la AUTO-OBSERVACIÓN, el cual lamentablemente, se encuentra atrofiado en el ser humano; sin embargo a medida que lo utilizamos se va desarrollando en forma progresiva.

Antes de acostarnos a dormir, conviene que examinemos los hechos ocurridos durante el día, con la finalidad de descubrir nuestros errores; recordemos que, en esoterismo, bueno es todo lo que está en su lugar y malo es todo lo que está fuera de lugar. El yo psicológico gasta torpemente el material psíquico en explosiones de ira, codicia, envidia, egoísmo, crueldad, barbarie; eliminar un yo es una tarea difícil, se disuelve a base de rigurosa comprensión. La convivencia con nuestros semejantes es el espejo donde podemos vernos tal cual somos internamente. Todo defecto debe ser primero analizado y luego comprendido con el corazón, y cuando es comprendido en todos los niveles de la mente, puede ser eliminado por ese poder superior  derivado de nuestro propio Ser,  llamado Devi Kundalini, Ram-IO, Isis, Tonantzin, Rea, María,  etc.

Cada vez que muere un defecto nace en su lugar algo nuevo, una virtud, un poder del alma, una verdad, y si queremos transformarnos radicalmente necesitamos sacrificar nuestros sufrimientos.

LA CUARTA GRAN VERDAD es el camino que nos lleva al cese del sufrimiento y esa senda es el Óctuple Sendero. Es el sendero que conduce al Nirvana, a  la verdadera felicidad. Este camino son ocho etapas que deben combinarse entre sí  al practicarse.

Para realizar estos pasos con éxito es necesario el discernimiento sobre lo correcto y lo incorrecto, lograr una disciplina en nuestro trabajo esotérico gnóstico, tener una paciencia y voluntad firmes, cultivar una actitud mental serena y equilibrada, así como  el sincero anhelo por una transformación  radical en nuestro interior que se verá reflejada hacia el exterior.

Si nos conducimos con un recto pensar, sentir y actuar, lo mismo atraeremos, debido a que lo semejante atrae lo semejante.

Buda mencionaba que el pensar, hablar y actuar con ética era uno de los primeros pasos que debemos seguir antes de dirigirnos hacia un crecimiento espiritual.

Enviado por María Guadalupe Licea Rivera. San Luis Potosí, S.L.P.

Imagen: Una de las primeras representaciones de Buda, siglos I-II Gandhara (origen Wikipedia)

“La única razón por la que abandoné mi vida de príncipe fue la de ayudar a los demás a encontrar la verdad. Ahora que me he transformado en un Buda haré todo lo que pueda, pero ni siquiera un Buda puede acabar con el sufrimiento de otros si ellos no se ayudan a sí mismos. Los enfermos deben tener la firme resolución de curarse antes de que un médico pueda hacerlo. Pero cualquiera que se acerque a mí con una mente abierta, me encontrará dispuesto a enseñarle todo lo que pueda”. (Buda)

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