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CAPITULO ONCE.- Importancia de la Substancia Cristónica

Las Plantas, de las cuales vamos a hablar en el transcurso de esta obra, han sido cuidadosamente examinadas por el sistema Capilar y cultivadas, como ya hemos expresado, bajo reglas astrológicas concretas.

No quiere esto decir, que sólo tengan utilidad las que tenemos cultivadas con el esmero de nuestro sistema. Son útiles, asimismo, las que crezcan también en otros lugares y que, sin excepción, ha de ofrecer buen resultado. Nuestro objeto no ha sido otro, que proporcionar a los Lectores remedios sencillos que siempre son beneficiosos en un sentido general y que nunca dañan.

La plantas que contengan substancias tóxicas, deben ser excluidas totalmente. Solo sirven en Medicina de Magia Negra porque causan un evidente perjuicio, mientras las que son verdaderamente medicinales, aquellas que pudiéramos decir que entran en el campo de la Magia Blanca, no sólo son curativas, sino alimenticias a la vez.

Usamos sí algunas plantas tóxicas pero sólo en cantidades homeopáticas y así ya no hay veneno.

Las nuestras han sido comparadas asimismo, en los análisis que llevamos verificados, con otras similares y sujetas a largas experiencias alquimistas para ir examinando los metales en sus propias cenizas y las formas astrales proyectadas a fin de hacer una selección valiosa de las más importantes. Esto nos ha dado ocasión, para que nos convenciéramos de la inutilidad de muchas drogas en uso hasta el momento y que durante siglos han estado perjudicando.

Pero si bien es verdad que las Plantas que citamos pueden obtenerse en distintos lugares y que tomadas en infusión nunca llegarían a perjudicar, comprenderán nuestros Lectores que el efecto que produzcan no puede ser comparable al de nuestros extractos, por los procedimientos alquímicos ya referidos, en donde está aprisionada esa substancia etérica o volátil, que no es otra cosa, que el principio vital, causal, genuino de todo lo existente, la Substancia Cristónica que todo lo anima...

El objeto principal al ofrecer a nuestros enfermos los extractos de las Plantas donde van sus Arcanos y someterlos a un plan de euritmia curativo, de ejercicios respiratorios, de alimentación especial y demás métodos que empleados, según las naturalezas, es el de avivar, animar y aún despertar en nosotros mismos, esa Substancia vivificadora que es la fuerza curativa por excelencia...

Todo estudio oculto, todo afán teosófico, todo deseo de enseñanzas espiritualistas, gira alrededor de lograr un día la tan ansiada Iniciación y, por consecuencia, de despertar nuestros poderes avanzando en el camino de la espiritualidad tanto en este mundo, como en la verdadera patria del espíritu. Y he aquí, que cuantos conocimientos se nos den teóricamente en Sociedades de estudios o en Sistemas religiosos, lo tenemos prácticamente ampliados en la Gnosis que es la última palabra en este sentido y la revelación del último secreto que podemos conseguir en la vida antes de la Iniciación. Por eso nosotros los Rosa Cruces Gnósticos, hemos lanzado oportunamente en esta época el principio de la substancia crística o cristónica cuya frase ha sonado por vez primera en los cautos oídos de escritores y estudiantes, rompiendo todo prejuicio tradicional.

Los rayos solares son, pudiéramos decir, idénticos en substancia con nuestro cuerpo astral. De aquí el nombre de Mediador que a ambos se les da. El cuerpo astral tiene como esencia la Luz astral. Por eso las Plantas, a causa de estar bañadas por el Sol, conservan un cuerpo astral que es el que las impulsa a crecer, desarrollarse, dar flores y frutos. Luego en la semilla, queda esa misma substancia –Substancia Cristónica- que es la que la obliga a reproducirse del mismo modo pujante. Al cuerpo astral se le ha llamado también, el Cuerpo del Deseo y realmente la Planta desea recibir el Sol y nutrirse de la tierra donde brota su yo colectivo. Una excepción es el Muérdago por ser Planta parásita. Como no se nutre de la tierra sino que brota en el tronco de los árboles para chuparle su jugo calcáreo, observan en ella los Videntes como una especie de Astral Animal... Es como un paso de un estado a otro, del vegetal al animal. Por eso esta planta debe mezclarse mucho con otras medicinales para procurar remedios.

Pues bien. Todos los Poderes, toda la Parte Divina dentro de nosotros, la Substancia Crística en sí misma, está encerrada en el cuerpo. Una vez en él, entra dentro de las Glándulas y ya en éstas, en las Hormonas mismas donde vive tácita en forma de quinta esencia que se ha infiltrado allí partiendo desde el Sol en su máxima y prístina pureza. Pero aunque estén en todas partes, muy principalmente se encuentra en las Semillas. Recordemos si no, aquellas halladas en capas cámbricas, de que hablábamos en un principio, las cuales germinaron después de haberlas puesto en condiciones de recibir calor y humedad. Allí, estaba la vida, encerrada, oculta, expectante. Allí la Substancia Cristónica, aguardaba, como sierpe en su nido, el momento de su manifestación. Por eso los gérmenes brotaron y ofrecieron esas Plantas cuyos padres venían de muy remotas edades.

Tanto el despertar de esta Substancia en nosotros como su extracción desde las mismas Plantas, es obra que ejecuta la Alquimia Rosa Cruz. En nosotros, por medio de las prácticas o ejercicios Rosa Cruces Gnósticos. En las Plantas, por los medios de extracción de que ya hemos dado una idea.

Si por una parte despertamos en el enfermo esa Energía Curativa aunque no sea más que para los efectos de la enfermedad, y por otra le suministramos de esa misma Energía con nuestros extractos, resultará, que ambas Energías, ambas Potencias, ambas Substancias Crísticas, como son idénticas en el hombre y en el Arcano de las Plantas, formarán un nexo de Vida pujante que será un bálsamo infalible contra toda acción morbosa. Sólo la salud dentro de las cosas que al mismo tiempo es Luz y al par es Vida, puede provocar la salud en nosotros porque dentro de nosotros están la Vida y la Salud esperando el instante de ser llamadas.

Dadas estas explicaciones para la mejor comprensión de nuestro enfermos, no dudamos que cada uno, por la propia convicción, reconocerá cuán valiosos han de ser nuestros preparados en la curación de las diversas enfermedades. No se trata pues, de una llamada más, como tantas aparecen en la Prensa diaria, con miras a la venta de uno o varios productos que todo lo sanan. Son nuestros procedimientos, algo mucho más serio y santo y si bien no nos es posible regalar el producto porque todo tiene una base material para su conquista y terminación, tenemos la firme seguridad de que ofrecemos medicamentos de indiscutible eficacia dentro de este nuevo Sistema Médico que hemos trazado, aunque en esencia pertenezca al pasado remoto.

No obstante, el enfermo incrédulo, cansado de otras Medicinas y de otros Sistemas, podrá hacer un gesto de incredulidad, a la que le induce su propia resignación por un mal que sospecha incurable. Pero nada pierde con avanzar en nuestro camino haciéndonos una consulta con la referencia de su enfermedad y de los síntomas que la envuelven. El plan a seguir se lo ofrecemos preciso y terminante poniendo en sus manos el remedio necesario que ha de alcanzar su curación. Mucho nos agradaría que todos se decidieran después de hojear este Libro. Tenemos la evidencia, que recibirían un bien, jamás esperado de otro modo, y nosotros la satisfacción de haber contribuido a sanar un enfermo.

Finalmente, sean estas nuestras últimas palabras aclaratorias: Si acudís a nosotros pidiendo salud, estad seguros que la salud llevaréis siguiendo nuestro plan. A ello nos comprometemos con toda la garantía de nuestra Orden que no tolera surja de nuestra pluma ni una frase siquiera que no lleve el reflejo de la Verdad, pero es menester hacer las cosas al pie de la letra.

Vamos ahora a mencionar algunas de nuestras Plantas y sus datos curiosos más importantes, dando a conocer previamente una eficaz Oración que de muy antiguo, todo Gnóstico Rosa Cruz demandaba a sus enfermos...

 

Oración

En la Suma Teológica de Tomás de Aquino tenemos factores curativos que emplea hoy el sacerdote inteligente, pero se olvida que toda enfermedad es una falta de libertad interna y nadie puede enseñar el camino de la libertad, quien no esté libre, quien esté en las cadenas del dogmatismo. Para ser sacerdote médico se requiere absoluta libertad de acción y ésa no la puede tener el fraile, mientras sea fraile, jamás aprenderá a usar la verdadera fuerza de la oración.

Cristo dio a sus apóstoles y ellos a sus sucesores la clave para manejar las fuerzas cósmicas como agente curativo. Los sacerdotes católicos la perdieron al apartarse de la Gnosis pero los Rosa Cruces la poseen y por eso somos nosotros los llamados a transformar la medicina materialista a una terapia espiritualista, a una psicoterapia salvadora.

La Oración es uno de los medios más poderosos para atraerse las vibraciones y las fuerzas excelsas. Repetir mecánicamente “Padre Nuestro” no es orar y por eso los Rosa Cruces recomendamos la siguiente para que sea propagada entre los enfermos y afligidos, pero siempre a base de pronunciarla con todo fervor, intensidad y concentración, levantando los brazos.

Nosotros recomendamos que hoy lo hagan del mismo modo hundiendo en sí la mirada interna para arrancar desde lo más profundo de nuestro ser, la savia milagrosa que allí existe. No olvidemos que, según la expresión de un célebre Ocultista, Dios se ruega a sí mismo...

Con los brazos en alto como quien espera recibir por ese medio una santa influencia, hay que decir:

“Fuerza Universal y Cósmica, energía misteriosa, seno fecundo de donde todo nace. Tú, Logos Solar, emanación ígnea, Cristo en substancia y en conciencia, vida potente por la que todo avanza. Ven hacia mí y penétrame, alúmbrame, báñame, traspásame y despierta en mi YO toda esas substancias inefables que tanto son parte de ti como de mí mismo.

“Fuerza Universal y Cósmica, energía misteriosa. Yo te conjuro. Ven hacia mí. Remedia mi aflicción, cúrame de este mal y apártame este sufrimiento para que yo tenga armonía, paz y salud.

“Te lo pido en tu Sagrado Nombre, que los Misterios y la Iglesia Gnóstica me han enseñado, para que hagas vibrar conmigo todos los Misterios de este plano y planos superiores y que esas fuerzas reunidas logren el milagro de mi curación. Así sea”.

Todo Lector hará un bien a sus semejantes propagando la oración para que los enfermos nos consulten y les alcance el beneficio de nuestras vibraciones y medicamentos.

Tenemos una variedad grande de plantas con las cuales experimentamos, pero relataremos sólo unos pocos con sus respectivas leyendas, como una prueba de que esas plantas siempre fueron consideradas como sagradas.

No pretendemos que las curaciones se hagan sólo con nuestras oraciones, no, el católico ferviente, el protestante convencido, el mahometano, el budista, todos tienen sus oraciones y pueden usarlas ellos con igual éxito. Lo que queremos es, que la humanidad vuelva a ser religiosa y piadosa; que no se repitan esos espectáculos espantosos de persecuciones crueles de seres humanos, sólo por sus ideas.

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