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CAPITULO TERCERO.- Influencia de los Astros

Sobre la influencia de los astros en las sustancias terrestres y cuerpo humano decíamos en nuestra Revista, que habíamos prometido dar a nuestros lectores una importante clave acerca de este tema. Así lo cumplimos, con el objeto de dar a conocer la importancia de nuestras enseñanzas y la trascendencia científica de la Astrología. Nos expresábamos del siguiente modo:

Sostiene la Astrología, que las irradiaciones de los planetas actúan constantemente de manera eficaz y positiva en todas las actividades terrenas por cuya causa, desde los tiempos más remotos, ha dedicado un metal distinto a cada uno de ellos. Por ejemplo: El Sol es el astro que figura en armonía directa con el Oro y todos los tratadistas afirman y comprueban su actuación alquímica sobre tan preciado metal. Igual sucede con la Plata, la que se encuentra en la misma relación con la Luna, sufriendo y agitándose en constante atracción bajo su influencia. Marte, actúa del mismo modo sobre el Hierro, Mercurio, sobre el Azogue, Saturno sobre el Plomo, Júpiter sobre el Estaño y Venus sobre el Cobre.

Al conocer los químicos estas teorías, no pueden aceptarlas más como ideas fantásticas sin una posible comprobación científica y aseguran manipular con todos los preparados y soluciones sin trabas de ningún género, no interesándoles para nada ni la situación ni la influencia de las estrellas. Con esta afirmación, creen haberlo dicho todo, pero, a pesar de ello, no llevan razón ni saben lo que afirman. La química actual es materialista en extremo y no va más allá de un estrecho límite. He aquí por qué los Rosa Cruces podemos probar sus múltiples errores dando a conocer, dentro de esta ciencia, otro campo más amplio de investigación y otras conclusiones bien distintas.

Vamos a ofrecer el siguiente experimento:

Hagamos una solución de nitrato de plata al uno por ciento que puede depositarse en un vaso descubierto. Sobre dicho recipiente se coloca un marquito de madera del que debe pender un trozo de papel absorbente de filtro, de tal modo dispuesto, que dicha solución se vea obligada a ascender a través de ese papel. A los diez minutos de hecho este experimento o a las dos horas como máximo, hemos de observar que las sales de plata han subido a cierta altura, dejando una porción de dibujos inesperados.

Téngase en cuenta ahora que si este experimento se verifica a las ocho de la noche – horas éstas en que la Luna está siempre en distinto signo zodiacal - ha de notarse una diferencia marcada en cada ensayo por esta circunstancia. La solución, naturalmente, debe ser hecha de modo idéntico y el papel de filtro que se utilice, de la misma calidad. También las condiciones atmosféricas han de ser siempre semejantes. Esta experiencia, puede repetirse en fechas distintas bajo las mismas condiciones a fin de reunir un material adecuado que evidencie y pruebe con toda exactitud la influencia lunar sobre la plata.

Exactamente lo mismo ocurre con el sulfato de hierro para llegar a la conclusión de que Marte ejerce sobre él indudable influencia, mientras que la de la Luna no tiene en este caso validez. Pero si esperamos para operar a una conjunción de ambos astros y la experiencia la hacemos dos o tres horas antes y dos o tres horas después de la aproximación de ambos astros y aun en el mismo instante de ella, podemos observar que los dibujos obtenidos son interesantes y soberbios. Para poderlo ejecutar con mayor eficacia, debemos estar cerca de una de las ventanas del laboratorio desde la cual pueda verse la Luna para ir controlando con toda exactitud este fenómeno.

Idéntica experiencia puede utilizarse con nitrato de plomo, cuando rige Saturno y si al final hacemos una confrontación entre los papeles de filtro, ella nos ofrecerá claramente las diferencias tan marcadas que se operan cuando influye esta constelación o cuando está en vigor la de otros planetas.

Si queremos investigar cómo actúa el Sol y la Luna cuando están en conjunción, mezclamos oro disuelto en ácido clorhídrico con una solución de plata y nos dará resultados insospechables, siempre que vayamos verificando ducha influencia.

Se puede continuar este experimento con el cloruro de estaño durante las fases de Júpiter o bien con los preparados de cobre en los momentos que fulgura Venus.

Bastan algunos simples ensayos para hacer comprender a los químicos incrédulos que mientras los metales se encuentran en estado sólido, están sujetos principalmente a las leyes terrestres, pero una vez disueltos en agua u otros líquidos, cambian en absoluto, quedando sensibles a las influencias cósmicas de los planetas.

Sería curioso que los aficionados a la Astrología hicieran constelaciones con solución de metales y experimentaran luego bajo la proyección de los astros. Con seguridad que sentirían igual emoción que nosotros cuando nuestro Maestro nos dio a conocer estas enseñanzas por vez primera, obligándonos a practicar con miles de ensayos.

Veamos ahora lo que ocurre en nuestro organismo.

Sabemos que dentro de él, bullen todos estos metales totalmente diluidos y que están en nosotros en más o menos auge según la constelación de nuestro nacimiento. Así podemos afirmar que la Alquimia y la Astrología son dos hermanas gemelas que se deslizan de la mano. Si confeccionamos un amuleto puede hacerse la misma comprobación y por iguales métodos observando la sangre y las figuras que surjan en las constelaciones de los metales en correspondencia con sus astros respectivos. De este modo probaremos si existe antagonismo o bien armonía entre la sangre y los metales combinados.

Hacer estas experiencias, significa tanto como unir nuestra Filosofía con las Ciencias Exactas que es el único, el verdadero camino para llegar a altas conclusiones mediante una sincera comprobación.

Pero del mismo modo que a cada planeta corresponde un metal determinado, de igual manera corresponde también un árbol especial.

Képler ha escrito una obra cuyos apuntes he debido tomar de manuscritos antiguos, pues concuerdan con los que posee nuestra Fraternidad, en al que figura cada uno de los planetas representado por un árbol.

De este modo, Mercurio está representado por el Olmo en el que se han encontrado cantidades, aunque pequeñas, de azogue. Venus, por el Abedul, que contiene mucho sílice. El Sol, por el Fresno, donde los químicos expertos han encontrado el oro. Marte, por el Roble, que contiene grandes porciones de hierro. Júpiter por el Arce o Plátano Falso donde se encuentra el zinc. Saturno, por el Pino o el Ciprés, donde hay plomo y la Luna, por el Cerezo, donde existe vestigios de plata.

Todas estas Plantas, se consideran sagradas y corresponden, en Medicina Oculta, a los distintos órganos de nuestro cuerpo que están relacionados con los signos zodiacales. Por eso en la Iglesia Gnóstica, invitamos a los fieles a tomar de estas Plantas sobre las manos, según el día en que se celebra. Tan sólo cuando no pueden encontrarse estos árboles, se utilizan ramas de Acacia [2] que es el árbol que brota en todas partes y es de todas las épocas.

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