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CAPITULO OCTAVO.- EURITMIA

Para la curación de enfermedades y para que nuestro sistema alcance toda la preponderancia que merece, no sólo son bastantes nuestros preparados con los Arcanos de las Plantas, que ya de por si dan la vida a la falta de equilibrio que en nosotros origina la enfermedad, sino que también es preciso verificar un estudio acabado de cada enfermo, de su personalidad, de su carácter, del ritmo de su organización y de la propia tonalidad a que esté sometido.

Concentración y meditación son factores que debe enseñar el médico a su enfermo y llevarlo a un training autógeno del organismo, usar así la voluntad como agente curativo. Para curar no hay que ser unilateral sino que hay que valerse de todos los factores señalados y ser eclécticos.

Karma y reencarnación son dos factores de una importancia capitalísima. Sin conocer sus efectos no se puede ser médico; es una ilusión, muchas veces, pretender curar una enfermedad sin conocer o por lo menos, sospechar los antecedentes kármicos. Se ha querido suplantar la falta de esos conocimientos con lo que llamamos los efectos hereditarios, pero sin resultado definitivo.

De este modo nos será fácil aconsejar a cada uno llevándole por el sendero conveniente en el sentido de su propia Euritmia particular para ofrecerle la combinación más armoniosa que ayude a los Medicamentos a organizar la justeza de todas sus facultades.

Hay medios complementarios matemáticos para comprobar la influencia psíquica sobre nuestro organismo.

Se pone sobre una balanza de precisión una persona de tal manera que el centro de gravedad de su cuerpo esté fijado con la aguja que marca el peso. Luego se le da un problema aritmético por resolver, y en el acto que principia a pensar fuertemente cambia el centro de gravedad. Se le dice: piense en volar, y ese centro de gravedad se mueve hacia la cabeza, y para hacerlo cambiar de dirección a los pies basta pensar en andar.

¿Cómo se explica esto? Pues es muy sencillo: Al pensar, en el cerebro se produce cierta reacción, que a su vez hace llevar el empuje nervioso un aumento de circulación sanguínea en la parte del cuerpo en que se piensa. Así, por ejemplo, al pensar en los pies se va más sangre por las piernas o en la cabeza aumenta la circulación por el pecho, y eso hace cambiar naturalmente el centro de gravedad.

Con esto mis enfermos comprenderán cuando a lo Coué les aconsejo ciertas frases y los hago pensar en la parte enferma para recuperar la salud.

En nuestras Obras anteriores, hemos subrayado la importancia del Logos, de la Palabra Creatriz, del Verbo en nosotros que es la causa y principio de toda formación. Pero es ahora cuando menos pensamos olvidar este principio básico, al tratar de la curación de los males humanos, por tratarse de un punto de apoyo que ha de servirnos luego como medio eficaz bien poderoso.

En relación con lo expuesto, afirmamos que existen Mantrams especiales tanto para el Medico Iniciado como para el uso del enfermo mismo; sin embargo, en ello hay un grave inconveniente... Es preciso reconocer que nadie nace sabiendo y, por consecuencia, no es fácil encontrar a cada paso quienes sepan pronunciar un Mantram. De ahí el error en que están ciertos Teósofos al suponer que diciendo AUM... AUM... AUM... consiguen algún fin, o el de los Sudha Mandalam esforzándose en vomitar palabras y sílabas sin sentido... no es esto posible. Un Mantram sólo tiene efectos en los labios de aquel que haya sabido deletrear como dice el Ritual Masónico, es decir, de aquel que haya practicado ejercicios de vocalización.

Pero he aquí que en los casos de enfermedad, no es posible aguardar a que esto suceda o a que encontremos una persona preparada para ello. Es necesario obrar con urgencia antes de que el enfermo se agrave o se muera. La Palabra, duerme silenciosamente dentro de nosotros, y ya dijimos en escritos anteriores que estamos formados de Vocales, de Tonos hechos materia... Pero como esos están refrenados, paralizados o retardados en nuestro interior, es preciso, para sustituir al verdadero vocalizador de Mantrams, despertarlos haciendo que se suelten en nosotros mediante los movimientos gimnásticos que corresponden a cada letra o vocal...

Las Danzas religiosas en los Misterios Antiguos, como los de Eleusis, tenían esa misión. Con su ritmo bello y perenne, su música adecuada y las armoniosas contorsiones de los danzarines despertaban la Euritmia y con ellas las fuerzas espirituales del Logos. Basta estudiar la figura de muchas letras de los Alfabetos antiguos para reconocer que encerraban un elocuente simbolismo. Tal, es Aleph de los Hebreos.

De que la Iglesia católica dio siempre un lugar sagrado a los bailes, reminiscencias de los antiguos misterios, es prueba que hasta hoy día en algunas Iglesias se baila frente al Santísimo expuesto. En Sevilla conocemos el baile de los seises, niños de coro que, vestidos lujosamente de seda azul y blanca, bailan y cantan tocando castañuelas en la Catedral de Sevilla.

La Danza, el baile, sin duda alguna es un medio curativo si se sabe practicar religiosamente, pues la Música toda está como animada o acurrucada en nosotros. Luego nos serán convenientes ciertos ejercicios como los de la Ambidextria, descripta en nuestro Libro Quirología Médica, y aun otros similares, para conseguir fases y aspectos que nos llenarían de asombro como verdaderos milagros.

La gimnasia sueca y todos los demás ejercicios que como gimnasia moderna ofrecen los Sistemas Médicos, es el producto de un materialismo absurdo. Sólo el Rosa Cruz Gnóstico, sabe como han de hacerse esos movimientos y en qué sentidos para conseguir la divina Euritmia tan interesante en la curación de enfermedades serias. Sólo nos es posible mencionar este método, ya que el tamaño del Libro no nos permite entrar ahora en pormenores.

Por esta falta de conocimientos de la naturaleza del Hombre, que sólo es peculiar de nuestra Escuela, Kneipp, Kuhne y Bilz fundaron el Sistema Naturalista a base exclusivamente de baños fríos, sin darse cuenta que, aunque éstos sean un resultado innegable, no pueden ser aplicados de una manera general. Allí donde los baños fríos no hicieron efecto, hubo que aplicar baños calientes y aun aplicaciones como en los casos de dolores de muelas y neuralgias de todas clases.

La digestión es un fenómeno de fermentación, y toda fermentación aumenta con el calor. De ahí que muchas afecciones del estómago puedan ser curadas con sólo tomar una copa de agua caliente un cuarto de hora antes de las grandes comidas y con fomentos sobre el estómago después de ellas. Con fomento de calor pueden curarse también las afecciones del Hígado, la Ciática y el Reumatismo. Las Hemorragias nasales, Arterioesclerosis, inflamaciones de los ojos y dolores de cabeza, pueden ser atacados con baños en los pies. Hasta heridas se curan más rápidamente con aplicaciones de calor; si bien no es preciso que éstas sean húmedas. Las aplicaciones secas dan un resultado sorprendente, porque calor es vida y es luz, aunque manifestada en otra vibración...

Jamás la Medicina materialista, en este punto de la Euritmia, distinguió entre medicinar a un hombre o a una mujer. Un remedio de la Farmacia ha de servir igual para uno que para el otro, en el caso de la misma enfermedad. Para los Médicos no hay diferencias entre ambos sexos; y, sin embargo, para nosotros es algo muy esencial. Las hembras requieren remedios femeninos, como los varones requieren masculinos. Hay también remedios neutros en nuestro Sistema dedicados para casos especiales.

La diferencia capital estriba en que el Hombre tiene Glándulas de que carece la Mujer, mientras que la Mujer tiene condiciones de retención de que no disfruta el Hombre. Estas diferencias no pueden ser olvidadas por un buen Médico. Cuando hace muchos años nos dimos cuenta del camino equivocado que llevaba la Medicina Oficial, abrimos los ojos a la espiritualidad, teniendo ocasión entonces de catalogar muchas experiencias que nuestros compañeros no sospechan aún. Si como Médicos Militares que fuimos hallamos la ocasión de estudiar las enfermedades en el Hombre, no menos cuidado hubimos de aportar en el estudio de las de la Mujer en los tiempos en que éramos ayudantes de dos eminencias Médicas: von Barbeleben y Lippmann.

Un ejemplo que da a conocer elocuentemente estas diferencias, es el siguiente: Centenares de hombres han tratado de atravesar el Canal de la Mancha a nado, y sólo hasta ahora han podido lograrlo dos mujeres. Los hombres se acalambran de frío. Las mujeres, no. Y es que ellas tienen internamente depósitos de grasas caloríferas. Es decir, Calor y Vida más que en el hombre, pues lo necesitan para criar a sus hijos. Todo el funcionamiento del cuerpo de una mujer, desde el nacimiento, es de preparación para ser madre. Este es el objeto íntimo de todo organismo femenino, y esa fuerza grasa de la mujer, la tenemos que calcular como hemos de hacerlo en el hombre con las hormonas de la Próstata de las que la mujer carece. Por eso no somos iguales. La Próstata encierra el poder de crear y las capas grasosas de la mujer el de conservar, de imitar. Esta es la razón porque la mujer no tiene acceso a la Magia al faltarle dicha glándula.

Hombre y mujer, en cuanto a la Euritmia, son dos vehículos preparados de muy distinta manera. Cada uno de ellos tiene su fin en la vida, y cada uno ha sido creado para un objeto distinto. Ambos, sólo en la unión íntima, en la unión sexual, es cuando forman el ser andrógino perfecto. Por eso en ese acto, si lo elevamos a la categoría de culto, de un tributo rendido a Dios dentro de la Creación, podemos alcanzar el reino de los Cielos al imitar al Creador Supremo en esta operación genésica que es similar en todas sus partes al Gran Coito divino, mediante el cual ha tenido existencia y ha podido venir a la vida manifestada desde lo más ingente hasta lo más pequeño...

¿Por qué los Rosa Cruces Gnósticos nos esforzamos tanto en relacionar Macrocosmos y Microcosmos? Porque el Alpha de lo primero está en el conocimiento de lo segundo como reflejo fiel de esa infinita inmensidad cósmica.

NOSCE TE IPSUM, dijeron los antiguos y en esta frase encarnaron todo el secreto de la Creación... Por eso, si la Creación es Armonía, ritmo acompasado del alma de todas las facultades existentes, no es dudable que Pitágoras oyera el son de las Músicas Celestes después de haber oído su propia música individual, Música o ritmo que como una serpiente, está enroscada dentro de nosotros y es la divina Euritmia que hemos de despertar por la misericordia de Dios.

Otra cosa: Hay ciertos puntos o centros magnéticos, desde los cuales como por medio de la telegrafía inalámbrica se envían fuerzas. Son los templos donde residen los Iniciados. Desde Berlín actuamos sobre enfermos, y ellos sienten los efectos cuando duermen y se logran a veces verdaderos milagros a distancia.

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