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Libro: Nacimiento de Colibrí Zurdo - Huitzilopochtli

Capítulo 9 La Liberación de la Esencia

La esencia es lo único digno que existe dentro del ser humano, son los valores del alma, , las virtudes que deberían manifestarse de forma natural en cada uno, lastimosamente ese material divino, se encuentra embotellado en la cárcel del Yo.

«Pero Huitzilopochtli no se contentó con esto, con fuerza se ensañaba contra ellos, los perseguía. Sólo unos cuantos pudieron escapar de su presencia, pudieron librarse de sus manos.» (Códice Florentino)

Flor emblema de la esencia (Museo de Antropología e Historia México)

El Trabajo en la muerte del Yo, debe ser persistente, incansable; no se trata de algo superficial, que comprenda unos meses o quizás años de trabajo, es algo que dura toda la vida, no se debe bajar la guardia.

Algunos pocos Surianos se han podido escapar de la muerte, por lo que siempre hay que estar alerta, nunca se acaba el trabajo, siempre existirá la posibilidad de reincidir en el error.

Las teogonías de los distintos pueblos del mundo, nos hablan de los ángeles caídos, es decir, de seres que lograron alcanzar estados de perfección inefables y que lamentablemente fracasaron, reincidieron en el error. Ahora, ¿Qué podríamos decir de nosotros?...

Claramente nos menciona Mozart en su diamantina obra del Réquiem, en una voz agradable de una soprano que: “Se abrirán los libros en los que consta lo que se ha hecho en la vida y según lo cual seremos juzgados. Cuando el Juez se haya sentado, todo se manifestará, por oculto que esté, y nada quedará sin su premio o castigo. ¿Qué podré responder, desgraciado de mí? ¿A qué protector podré invocar, cuando ni los mismos justos estarán seguros?”.

Indudablemente es mucho lo que tenemos que hacer y tener mucho cuidado de no caer en supuestos mentales, como el suponer que hemos avanzado, que estamos mejor que antes, que somos mejores que los demás.

«Se dirigieron hacia el sur, porque se dirigieron hacia el sur se llaman Surianos, los pocos que escaparon de las manos de Huitzilopochtli.» (Códice Florentino)

La dualidad se representa de muchas formas, la lucha eterna entre las potencias del bien y del mal. Cuando se dice que se dirigieron hacia el sur, nos habla del camino del mal, símbolo de nuestras aberraciones psicológicas, de tomar el camino siniestro; al huir algunos de ellos, indica que el trabajo psicológico en la muerte del Yo, nunca termina, pues la meta es la divinidad, y a Dios nadie podría ponerle un límite, por lo tanto el trabajo sobre si mismos es interminable; es un trabajo que sólo uno puede hacer, porque esos Yoes-demonios, son hijos nuestros.

«Y cuando Huitzilopochtli les hubo dado muerte, cuando hubo dado salida a su ira, les quitó sus atavíos, sus adornos, su anecúyotl, se los puso, se los apropió los incorporó a su destino, hizo de ellos sus propias insignias.» (Códice Florentino)

Los innumerables Yoes-defectos o cuatrocientos Surianos, son creaciones milenarias que a través de las diferentes existencias, hemos dado origen por nuestra mala forma de vivir. Estos Yoes-defectos van aprisionando poco a poco los valores de la consciencia, los poderes latentes en el ser humano, las gemas preciosas de las virtudes, dones, poderes, etc.

El alma es realmente esos valores trascendentales, que actualmente tienen aprisionados nuestros defectos psicológicos, estos son como botellas dentro de las cuales están esos tesoros preciosos. Así, tenemos que el orgullo tiene prisionera la humildad, el odio encarcela el amor, dentro de la pereza está la diligencia, la codicia tiene confinado al altruismo, la lujuria son los barrotes de la castidad, la templanza está sometida a la gula y la envidia tiene prisionera a la caridad.

Adornos de guerrero 
(Museo de Antropología e Historia México)

Adornos de guerrero (Museo de Antropología e Historia México)

“Conciencia que duermes... Qué distinta serías si despertaras... Conocerías las Siete Sendas de la Felicidad, brillaría por todas partes la Luz de tu Amor, se regocijarían las aves entre el misterio de tus bosques, resplandecería la luz del espíritu y alegres, los elementales, cantarían para ti versos en coro”. (La Revolución de la Dialéctica. Samael Aun Weor)

En estos momentos en que nos encontramos de la edad negra, hemos alcanzado un 97% de oscuridad, de ego y tan sólo hay un 3% de valores; con justa razón nos dice el maestro Jesús: “En paciencia poseeréis vuestras almas”, debido a que no tenemos alma o valores de la consciencia, estos han sido absorbidos por los innumerables defectos, esos valores del alma son los adornos de los cuatrocientos surianos o defectos psicológicos; por lo que el término: “desalmado”, nos queda muy bien.

Para esta época, resulta muy vergonzoso admitir que algunos ya sólo tenemos un 2% de conciencia libre y algunos llegamos únicamente al 1% de valores de la consciencia; sólo hay que ver que muchas de las veces ya nuestro comportamiento es peor que los animales.

En los cuentos antiguos abunda el símbolo del príncipe rescatando de entre las fuerzas del mal (nuestros defectos) a la princesa aprisionada por estos (el alma), y no se escatiman los esfuerzos para liberarla; es por eso que “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli], al ir matando a los cuatrocientos Surianos (nuestros Yoes-defectos), va incorporando a su destino [Tonalli] sus adornos o los valores de la consciencia, llamados: alma.

Cada defecto psicológico desintegrado libera un porcentaje de esencia y esta llama desde los mundos superiores a un porcentaje de alma, que van incorporándose a nuestra vida, a nuestro destino.

Es por ello que maestros tibetanos nos han dado el calificativo de “animal intelectual”, pues para llegar a la categoría de un verdadero hombre, se requiere tener alma y sólo podríamos cristalizarla quitándole a los cuatrocientos Surianos sus adornos o valores de la conciencia que tienen aprisionados, para ello necesitamos retomar el sendero del guerrero tigre del antiguo México y alzarnos en armas contra sí mismos.

“El tigre es diferente, y esto lo saben los Caballeros tigres, esos jaguares del Movimiento Gnóstico, que cual auténticos felinos de la Psicología Revolucionaria, se han lanzado contra sí mismos, contra sus propios defectos psicológicos.” (Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Anáhuac)

Guerrero Tigre (Museo de Antropología e Historia México)

Guerrero Tigre (Museo de Antropología e Historia México)