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Libro: Nacimiento de Colibrí Zurdo - Huitzilopochtli

Capítulo 1. “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli]

El dios del sol y la guerra llamado “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli], no pertenece a un pasado remoto, tampoco lo encontraremos en algún monolito sagrado, aunque éstos lo representen; tampoco lo hayamos en los códices y las leyendas que nos hablan con tanta admiración y veneración de él, más en verdad que quien quiera encontrarlo, debe buscarlo en el fondo de su propio corazón.

“Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli] Detalle de la Piedra del “Templo” [Teocalli] (Museo de Antropología e Historia México)

“Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli] (Museo de Antropología e Historia México) Detalle de la Piedra del “Templo” [Teocalli]

Del Códice Florentino leemos:

«Mucho honraban los mexicas a Huitzilopochtli, sabían ellos que su origen, su principio fue de esta manera:»…

 


Los mexicas y México:

Para entender estas enigmáticas palabras, primero tenemos que capturar el significado de quiénes son los mexicas; si bien, se conocen como los fundadores de México-Tenochtitlan, indudablemente hay un sentido oculto que debemos comprender.

A pesar de las variadas formas de traducir el nombre de mexica y México, tomaremos una de las más interesantes por su carácter eminentemente gnóstico; "Metztli" (luna) y "Xictli" (ombligo o centro). México puede traducirse como: "La ciudad que está en medio del lago de la luna".

Este mágico nombre deviene de una gran peregrinación que por muchísimo tiempo se realizó para encontrar el lugar donde se fundaría México, acontecimiento que sólo ocurrió cuando se encontró un águila (símbolo del Espíritu Santo) devorándose a una serpiente (la Madre Divina), arriba de un nopal (la voluntad verdadera), y éste sobre una roca en medio de las aguas puras de la vida (la energía que nos trajo al tapete de la existencia).

Tal viaje, se desarrolló por orden de “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli], y no fue sino hasta después de muchas penalidades, que fue posible encontrar en medio de un lago (el Lago de Texcoco), el símbolo prometido del águila devorándose a la serpiente, junto a emblemas esotéricos como la rana, el sauce blanco y otros; dando origen a la “Ciudad que está en medio del lago de la luna” o México.

Rana (Museo de Antropología e Historia México)

Rana (Museo de Antropología e Historia México)

En diversos lugares del mundo, como Cuzco en Perú, solemos encontrar símiles a esta definición esotérica, Cuzco quiere decir: “ombligo del mundo”. Si bien, nadie podría negar que son lugares magnéticos, espirituales, llenos de magia, muy especiales; es obvio que en tales sentencias señalan algo mucho más profundo, sus ancestrales autores tratan de dar un mensaje, que es importante saber comprender.

Los sabios del pasado, quieren que intuyamos la trascendencia que se debe tener espiritualmente, de tener como centro de nuestras actividades del diario vivir, la guía de la luna, que en este caso lo entendemos como el amor, la comprensión, la empatía; ya que el sol se asocia a la verdad, la sabiduría, la severidad; en este sentido el sol y la luna son los atributos masculinos y femeninos de la divinidad.

Por lo que ser el “ombligo de la luna” o mexica, nos da la idea de ser comprensivo, tener como base el amor a la humanidad, saber ponernos en el lugar ajeno, tener la capacidad de sentir lo que el prójimo siente en verdad. También podríamos interpretarlo como el que ha logrado que su águila interna del Espíritu Santo se haya devorado o integrado a la serpiente de su propia Madre divina, a través de la voluntad verdadera del nopal, en la roca de la sexualidad trascendente.

Fundación de México detalle de la Piedra del “Templo” [Teocalli] (Museo de Antropología e Historia México)

Fundación de México. (Museo de Antropología e Historia México). Detalle de la Piedra del “Templo” [Teocalli]

El nombre de azteca, es también muy revelador, ya que quiere decir: “habitante de Aztlán”, lugar paradisiaco que se encuentra en la cuarta dimensión, y a su vez Aztlán es "lugar entre las garzas"’, las garzas son sinónimo de blancura tratando de indicar la pureza de espíritu.

Por todo lo antes dicho, mexica y azteca, dentro de este mito, no se estaría refiriendo a personas de cierto lugar geográfico, podríamos definirlo esotéricamente como la persona que trabaja por purificarse, por auto realizarse, por caminar en el sendero que puede llevarnos a la verdad. Sólo ellos tienen la capacidad de honrar y venerar a nuestro Señor “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli], pero, ¿quién es él?...

 


El dios de la guerra

Se considera a “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli] como el dios de la guerra, tal sentencia no concuerda en lo absoluto si la interpretamos a la letra muerta; no podemos pensar en un maestro lleno de sabiduría, misericordia y bondad; y que al mismo tiempo gobierne la guerra, sería incomprensible todo lo escrito sobre esta deidad, si desconocemos los misterios de la gnosis.

La guerra a la que se refiere, no es la que en el mundo en estos días invade las maquinas humanas de este afligido mundo. Más bien, es la guerra que debe llevarse a cabo en nuestro interior, el combate que debemos sostener en contra de las fuerzas tenebrosas del orgullo, pereza, lujuria, gula, etc., que nosotros mismos hemos dado origen.

 


Dios del sol

Otro de sus atributos es ser el dios del sol, desde tiempos remotos se ha relacionado al sol con una fuerza universal, que dio origen a la creación misma, tal energía cósmica es conocida como el Cristo.

Hay que comprender que el Cristo no es una persona sino un principio eterno, una fuerza que se encuentra en el núcleo de cada estrella y de cada átomo, es un Cristo cósmico.

Tal energía maravillosa tiene su exponente en una parte de nuestro propio Ser, el Cristo intimo; bien dicen los axiomas antiguos, que no debemos buscar fuera, lo que llevamos dentro; su atributo es el amor, el sol al iluminar todo lo existente, sin distinciones de ninguna especie, nos habla de esa fuerza maravillosa.

Disco Solar. (Museo de Antropología e Historia México)

Disco Solar. (Museo de Antropología e Historia México)

 


Colibrí Zurdo

Todo un proceso después de la muerte sucedía, hasta que las almas de los difuntos se convertían en aves extraordinarias, como el colibrí, símbolo de las virtudes del alma que debemos desarrollar con la muerte de nuestros defectos.

En cuanto al que era zurdo tenemos:

Opochtli, el "zurdo". Tradúzcase así: "El que lanza las flechas con la mano izquierda.” (Samael Aun Weor Doctrina Secreta de Anáhuac)

“Colibrí Zurdo” Huitzilopochtli con su lanza dardos

“Colibrí Zurdo” Huitzilopochtli con su lanza dardos

Volvemos a los atributos femeninos y masculinos de la divinidad, lo diestro se relaciona con el sol, con la sabiduría, la severidad y lo siniestro o zurdo se relaciona con la luna, la madre, el amor, la comprensión; los dos pilares en los cuales debemos apoyarnos para salir victoriosos en todas las pruebas que nos ponga la vida.

El que lance las flechas con la mano izquierda, nos llama a la utilización del poder de la comprensión creadora, para tener la capacidad de eliminar un defecto psicológico. Si uno –por ejemplo– reprime la ira, en realidad le da más fuerza, y si le da rienda suelta, toma enormes proporciones. Sólo el camino de la comprensión total de un defecto es cómo podríamos erradicarlo de nuestro interior.

Comprensión es el poder entender el defecto, estudiar sus mecanismos, sus relaciones con otros yoes, sus estructuras, sus raíces, sus consecuencias dañinas, en todos los niveles de la mente.

Lanzar flechas es dirigir la fuerza eléctrica que da origen a la vida, con la mano izquierda de la comprensión creadora, nos da el éxito en el trabajo por morir en nuestras pasiones y defectos.

Cuando se dice que los mexicas (los que buscan y transitan en el camino espiritual) adoraban a “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli] -los valores del espíritu o Cristo íntimo- y que sabían cuál era su origen (la forma de encarnarlo), quieren los grandes sabios del pasado entregarnos en este mito la clave para que se de origen a “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli] en nuestro universo interior, para que se logre manifestar en cada uno de nosotros el Cristo interno o los valores eternos del espíritu.

 


La muerte, la guerra y el colibrí

Entender por qué se le representa con un colibrí y comprender mejor el por qué es el dios de la guerra, acudimos a este bello poema náhuatl transcrito por el maestro Samael Aun Weor en su libro de Doctrina Secreta de Anáhuac:

"Cuantos morían en la guerra, o en el altar del sacrificio, iban a la casa del sol. Todos andaban unidos en una inmensa llanura. Cuando el sol va a aparecer, cuando es tiempo de que salga, empiezan ellos, entonces, a lanzar gritos de guerra, hacen resonar los cascabeles que llevan en los tobillos y a golpear sus escudos."

Piedra de Moctezuma
(Museo de Antropología e Historia México)

Piedra de Moctezuma (Museo de Antropología e Historia México)

Quienes mueren en la guerra interior o en el altar del sacrificio o sacro oficio, son aquellos que en el campo de la vida diaria, logran descubrirse a sí mismos, identifican sus propios errores y en ese combate mueren en sí mismos, esa es la lucha más feroz, tal como lo describe el maestro Buda: "Aunque un hombre, venza mil veces en batalla a otros mil hombres, quien se vence a sí mismo es el mayor guerrero." Dhammapada

Ir a la casa del sol, es regresar a la casa del Padre interior, de nuestro propio Ser interior profundo, la única forma de lograr esta proeza, es eliminando lo que nos separa de él; siendo esto, los miles de errores psicológicos, es decir muriendo en sí mismos, en la guerra interior.

"Si su escudo está perforado por dos o por tres flechas, por aquellas hendeduras pueden contemplar el sol; pero aquellos cuyo escudo no tiene abertura alguna no pueden mirar al sol."

Escudo de plumas 
(Museo de Antropología e Historia México)

Escudo de plumas (Museo de Antropología e Historia México)

En esa lucha contra sí mismo, contra sus propias tinieblas del fanatismo, ignorancia y error, es que podemos acercarnos a lo divinal, a la verdad.

El duro combate, es el que logra que el guerrero interior avance en el camino, de tal forma que si su escudo no tiene aberturas hechas por las fechas de los enemigos, es decir, si no somos capaces de aprovechar el duro gimnasio que a veces nos da la vida práctica, con sus infinitos detalles, muchas veces muy dolorosos; si no aprovechamos tales circunstancias para comprender y desintegrar nuestros propios defectos psicológicos, será imposible que tengamos la dicha de ver el sol de nuestro propio Ser o espíritu.

El mensaje es que debemos de dejar de quejarnos de lo que nos sucede, más bien, debemos sacar partido de las adversidades de la vida, pues en cada una de ellas, es posible descubrirnos, reconocer nuestros defectos psicológicos. Defecto descubierto es posible comprenderlo, defecto comprendido, puede desintegrarse, defecto eliminado es el nacimiento de una nueva virtud, un poder, un don.

"Cuantos cayeron muertos entre magueyes y cactus, entre espinosas acacias, y cuantos han ofrecido sacrificios a los Dioses, pueden contemplar al sol, pueden llegar hasta él."

Brasero de guerrero muerto 
(Museo de Antropología e Historia México)

Brasero de guerrero muerto (Museo de Antropología e Historia México)

Caer muerto en magueyes y cactus o plantas espinosas, tiene la misma representación de la corona de espinas del maestro Jesús, el paño de Verónica, indicando que se requiere de mucha Voluntad o Thelema (nombre mantrico de la voluntad verdadera) para lograr este trabajo. No es algo que todos puedan realizar, ni es para inconstantes, volubles, superficiales, se requiere de la punta de la espina que incita a la lucha, al trabajo.

Únicamente quienes logran la sagrada muerte, el exterminio de todo lo falso e ilusorio son los que tienen derecho a contemplar el sol, al Ser, a la Divinidad y aún más, si siguen perfeccionándose podrían lograr llegar hasta él.

"Cuando han pasado cuatro años se mudan en bellas aves: colibríes, pájaros moscas, aves doradas con huecos negros alrededor de los ojos; o en mariposas blancas relucientes, en mariposas de fino pelambre, en mariposas grandes y multicolores, como los vasos de beber, y andan libando allá en el lugar de su reposo, y suelen venir a la tierra y liban en rojas flores que asemejan sangre: la eritrina, la paisentía, la carolínea, la caliandra." (Épica Náhuatl). Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Anáhuac

El Señor del Inframundo [Mictlantecuhtli] 
(Museo del Templo Mayor, México)

El Señor del Inframundo [Mictlantecuhtli] (Museo del Templo Mayor, México)

Cuatro años pasaba el alma del difunto por distintas pruebas en las regiones del inframundo [Mictlán] antes de poder liberarse y entonces se convertía en aves como el colibrí. Pasados cuatro años, es decir eliminado los cuerpos de pecado (físico, astral, mental y causal), donde se manifiestan nuestros miles de defectos, es que se mudan en bellas aves, símbolo todas ellas del alma humana que ha logrado el guerrero encarnar, todas las virtudes, los dones, las fuerzas, las facultades adquiridas en el campo de batalla de la vida, combatiendo al eterno enemigo de la noche.

Transformarse en colibrí es el haber adquirido ya el cúmulo de fuerzas, dones, virtudes, poderes que se obtienen una vez muerto para todo lo ilusorio y terreno en el campo de batalla, que es la vida diaria.

Por lo que si bien “Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli] es un maestro iluminado, al estilo de Buda, Jesucristo, Hermes, etc., también es la representación de los valores espirituales más elevados que el ser humano puede encarnar./p>

“Colibrí Zurdo” [Huitzilopochtli], es el símbolo viviente y maravilloso del Cristo interno, cuya morada es el templo corazón, y todo ser humano tiene la misión de encarnarlo, para eso es que hemos venido a la vida, sólo eso es lo que realmente tiene importancia.

Ahora comprenderemos porque es el dios del sol, porque es el Cristo íntimo, el amor, el dios de la guerra contra sí mismo, y su nombre se traduce como colibrí, representación de las virtudes que debemos adquirir para encarnarlo.