Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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La Oración en el Trabajo

Virgen rezando (National Gallery, Londres, 1640-50). Sassoferrato.

Amigos, ha llegado el momento de comprender a fondo, lo que es el trabajo psicológico, en verdad los distintos agregados psíquicos embotellan nuestra conciencia y le impiden el despertar. Hoy en día, a 44 años de la des encarnación del maestro Samael, muchos estudiantes de la gnosis no tienen muy claro en qué se fundamenta el despertar de la conciencia, y por increíble que parezca, hay quienes especulan que el karma ayuda al despertar de la misma, lo cual no es así.

Escrito está que dicha ley es la mejor medicina para sanar el alma, para que esta madure; más nunca se aseguró que sirviera para despertarla.

El mismo maestro Samael llegó a afirmar que la mayoría de sus estudiantes, le mandaban cartas, preguntándole cómo desarrollar facultades, dones, poderes, como ganar dinero, etc.

Y que en realidad eran muy raras las personas que le preguntaban acerca de la eliminación de los agregados psíquicos que cargamos dentro.

Nos afirma el maestro que toda acción espiritual, por muy grande que parezca, si no toma en cuenta la muerte del yo; está condenada al fracaso. Sólo con la desintegración total de nuestros defectos psicológicos podremos despertar la conciencia, para ello necesitamos volvernos serios en el trabajo esotérico, un estudiante de la gnosis serio, es aquel que se convierte en enemigo de sí mismo a muerte.

Es indispensable e inaplazable poner en actividad nuestro sentido de la auto observación psicológica, con el propósito de descubrir las distintas formas de expresión de nuestros agregados psicológicos, desde las más grotescas hasta las más sutiles.

Además, debemos sentarnos a meditar en los distintos yoes descubiertos, debiéndolos comprender uno por uno. Si realmente queremos despertar la conciencia, no debemos dormirnos en la meditación.

Ciertamente el ego se defiende para que no lo comprendamos; nos produce un terrible sueño fisiológico acompañado de tremendas charlas mentales, a esto se le llama “fuerza de la contra transferencia “, dicha fuerza, es una energía opositora que nos impide comprender a fondo nuestras distintas debilidades.

Para vencer la fuerza de la contra transferencia, es necesario acudir al análisis estructural, y transaccional. El primero implica comprender la forma como se nos expresa determinado YO psicológico en los tres cerebros; por ejemplo; si se trata de un yo de la ira, debemos descubrir cómo se expresa este defecto en nuestro centro intelectual, la manera como arrastramos a la persona que nos hirió a la cueva de nuestra mente y la maltratamos.

La ira en nuestro centro emocional se expresa a través de explosiones atómicas de coraje que debemos comprender y sacrificar, si el agua no hierve a 100 grados no se disuelve el ego que debemos disolver, ni cristaliza la virtud que debemos cristalizar. Por último; la ira en nuestro cerebro motor, instintivo, sexual.

Debemos ser capaces de comprender nuestras reacciones iracundas en la manera de expresarnos de los demás, como la ira se apodera de nuestro centro motor cuando apretamos los puños, o tiramos una patada violenta e instintiva. La ira en el instinto y sexo se expresa en nosotros a través del sadismo o masoquismo sexual.

El análisis transaccional consiste en descubrir cómo se relaciona el defecto psicológico con otros yoes, por ejemplo, el yo de la ira se asocia al orgullo, al amor propio, a la auto consideración, a la auto importancia, al miedo, a la duda, a la frustración, a la intolerancia, a la auto culpabilidad, etc.

Una vez comprendido a fondo el defecto psicológico, debe ser enjuiciado, dentro de cada uno de nosotros existe una parte de nuestro ser, llamado Kaom interno, mismo que se subdivide en otras dos llamadas Metratón, quien se encarga de anotar nuestras obras buenas y sondalfón, las obras malas que hacemos en nuestra vida.

Nuestro kaom interior nos ayuda a hacernos conscientes de lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno. Nos desarrolla los juicios internos, conforme va despertando nuestra consciencia, la voz del silencio nos habla a través de nuestro policía interior para hacernos conscientes de los errores que cometemos en el día a día, nos señala con claridad objetiva donde está el error para no seguir alimentándolo.

La virgen del pabellón. Sandro Botticelli. 1493.

El enjuiciamiento de cualquier yo debe ser definitivo, debemos ser despiadados con el ego, porque no tiene piedad alguna para con nuestra esencia. Cualquier evasiva, justificación, consideración debe ser eliminada; si es que de verdad queremos hacernos conscientes del yo que queremos extirpar de nuestra psiquis.

El paso que sigue al enjuiciamiento del yo, es la ejecución o muerte del agregado psicológico previamente comprendido. Oración en el trabajo psicológico es fundamental para la desintegración de cualquier defecto, nuestra mente por sí misma jamás podría eliminar ningún error; requerimos apelar a un poder superior a nuestra psiquis para pedir la eliminación de tal o cual error, ese poder radica en la fuerza eléctrica maravillosa de nuestra madre divina; Devi-kundalini.

El Padre que está en secreto nos instruye en la sabiduría divina, en tanto que su desdoblamiento íntimo, la madre divina, se encarga de desintegrar nuestros errores. Es claro y definitivo que antes de eliminarnos un efecto psicológico, nuestra divina madre, nos somete a duras pruebas psicológicas, tanto físicas como internas.

Una y otra vez somos llevados a revivir experiencias dantescas asociadas al error que estamos queriendo eliminar, hasta sentir una terrible sensación de hastío y arrepentimiento de haber cometido la misma equivocación toda la vida.

Uno ignora en qué momento va a morir psicológicamente. Es nuestra madre divina quien determina cuándo y en qué momento pasamos por una muerte psicológica. El camino del iniciado gnóstico está sembrado de terribles renunciaciones.

Si queremos morir de instante en instante, de momento en momento, como nos dijo el maestro Samael; hay que pasar por todo tipo de sacrificios y cada sacrificio conlleva a una renunciación. Por ejemplo, se sacrifica el carbón, o el gas, para tener con que cocinar los alimentos.

La Bella Jardinera. Rafael Sanzio. 1507.

Así también, si queremos morir internamente, es necesario sacrificar nuestras pasiones humanas, para que algo nuevo nazca dentro de nosotros, un mayor grado de conciencia. Pero esto no sería posible sin la ayuda de nuestra madre divina interior, misma que de manera muy enérgica, actúa en nuestros mundos internos eliminando algún error psicológico previamente comprendido en nuestra meditación.

Debemos orar a nuestra madre divina Kundalini con mucha devoción, con mucha Fe, de manera sencilla, como un niño que le llora y le pide a su madre. Así también nosotros, de manera humilde debemos pedirle la muerte de algún defecto, el hijo ingrato que se olvida de su madre divina interior, se estanca en el camino esotérico, entonces, no avanza.

Solo con la muerte adviene lo nuevo, si la semilla no muere el fruto no nace, hoy, nuestra conciencia duerme en la inconsciencia, subconsciencia e infra consciencia psicológica, solo con la muerte del ego podríamos despertar en las dimensiones superiores de la naturaleza.

Hoy en día, muchos aspirantes al camino secreto, tergiversan la enseñanza gnóstica de acuerdo a sus intereses egoístas, sucumben a los cantos de las sirenas originados en sus propios yoes, presentan el conocimiento en una falsa luz, cayendo en pseudo gnosis; si no queremos rodar al abismo de perdición, es indispensable la oración en el trabajo a nuestro padre que está en secreto para que nos instruya con su sabiduría divina, hincados en actitud suplicante con brazos abiertos, podemos rogar con devoción a nuestra divina madre muerte, que nos desintegre esos elementos inhumanos que llevamos dentro.

La runa Ur del libro de la magia rúnica nos instruye también en pedir conscientemente a nuestra divina madre por la muerte de nuestros defectos psicológicos.

Apreciados amigos, que la fuerza de vuestros padres internos os impulse siempre.

Paz inverencial

Fraternalmente

Enviado por: Virgilio Cuautle Roldán. Instructor gnóstico de Nochistlán Zac.

Imagen: Virgen rezando (National Gallery, Londres, 1640-50). Sassoferrato. Imagen 2: La virgen del pabellón. Sandro Botticelli. 1493. Imagen 3: La Bella Jardinera. Rafael Sanzio. 1507.

“Dios tiene dos aspectos: Sabiduría y Amor. Dios como Sabiduría es Padre. Dios como Amor es Madre”. Samael Aun Weor.

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