Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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La Canción Psicológica

Atenea y las Nueve Musas inspiradoras. Hendrick van Balen. Lucas van Uden (1620s).

Estimados amigos, si no queremos perder gran cantidad de energías necesarias para el trabajo sobre sí mismos, es preciso reflexionar muy seriamente sobre la auto consideración interna.

No cabe la menor duda sobre el aspecto desastroso de la "auto consideración íntima"; ésta además de hipnotizar la conciencia, nos hace perder muchísima energía.

Quisiéramos un mundo color de rosa, donde todo fuera felicidad eterna y nada más. Todo lo que se salga de ese contexto, ya se nos hace desastroso e imposible de vivir.

Cuando las cosas, los acontecimientos, se salen de ese contenido, tronamos, relampagueamos, rasgamos nuestras vestiduras, nos auto compadecemos, buscamos ahogar las penas en brazos del alcohol, las drogas, en platicar nuestros sufrimientos a los demás y en el peor de los casos, nos quitamos la vida o nos divorciamos o esto, o aquello, etc., etc.

Hacemos de esa canción psicológica hasta producciones musicales como los corridos, canciones donde expresamos nuestro despecho, coraje, lágrimas por el abandono, el mal pago y muchos etcéteras, y todavía aunado a todo esto, el daño psicológico que con esas producciones hacemos a los demás.

Esa es la eterna canción psicológica que nos cargamos. Somos tan payasos que en realidad de verdad somos dignos de estudio.

No queremos comprender que la vida es una sucesión de pruebas de dolores, de acontecimientos, agradables unos desagradables otros, todo depende de lo que hemos sembrado en el pasado.

Dice el Buddha: “Si quieres conocer tu pasado, mira tú presente; sí quieres conocer tu futuro mira tú presente”. Lo que sembramos cosechamos; ese es nuestro karma o darma, lo malo o lo bueno que merecemos.

Hay que aprender a vivir inteligentemente, aceptar las circunstancias, los acontecimientos, los sucesos de la vida como un maravilloso gimnasio psicológico que nos proporciona oportunidades maravillosas para auto descubrirnos, para intuir qué hicimos en el pasado, los yoes que nos controlaron, todo el daño que hicimos, cómo anda nuestro libro de cuentas.

En cuanto al futuro que nos espera, pues en el presente, estar auto observando nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras acciones, la forma en que nos estamos ganando la vida; lo que hoy hacemos, mañana lo disfrutamos o lo padecemos. Sean pues bienvenidas las pruebas, los dolores, las tentaciones, sí, hay que pedirlas llenos de entusiasmo, si estamos en auto observación, alertas, vigilantes como el soldado en época de guerra, saldremos victoriosos.

La canción psicológica nos debilita, nos quita una enorme cantidad de energía y en esas circunstancias, queriéndose tanto a sí mismo, auto considerándose de ese modo, es claro que el yo o mejor dijéramos los yoes en vez de extinguirse se robustecen espantosamente. Que nos hicieron algo, que nos pagaron mal…

Escrito está que, en el trabajo esotérico gnóstico, solo es posible el crecimiento anímico mediante el perdón a los otros. Que las tentaciones, que las pruebas son muy duras, ¡maravilloso!

El canto de los ángeles, William Bouguereau, siglo XIX.

Entre más grande es la tentación, entre más grande es la prueba, más grande es la virtud que se desarrolla cuando vencemos. Esa oración maravillosa que nos dejó el venerable Maestro Jesús, conocida como “El Padre Nuestro”, dice: “no nos dejes caer en tentación” más no dice “no me des tentaciones” ¿verdad?...

Así pues, todos los acontecimientos de la vida, sean buenos o malos, son verdaderas tentaciones para engordar la gula, la codicia, el orgullo, la pereza, la ira, la envidia, la lujuria, el miedo, los celos, etc., etc. Hay que ser más reflexivos y menos reaccionarios, si vencemos, si salimos triunfantes, florecerá en nosotros la moderación en todo, el altruismo hacia los demás, la vocación de servir, la humildad, el amor por la actividad, por el trabajo, la dulzura de carácter, la alegría ante el bien ajeno, el saber ver como creación divina, con respeto y admiración al sexo opuesto, el valor, la confianza en nuestra pareja, etc., etc.

Es pues urgente, indispensable, inaplazable, colocarnos inteligentemente bajo las influencias maravillosas del trabajo esotérico gnóstico, olvidar la aburridora canción psicológica y eliminar de nuestra psiquis cualquier forma de auto consideración.

Jamás debemos admitir dentro de nosotros, sentimientos de venganza, resentimiento, emociones negativas, ansiedades por los males que nos causaron, violencia, envidia, incesante recordación de deudas, etc., etc., etc.

La Gnosis está destinada a aquellos aspirantes sinceros que verdaderamente quieran trabajar y cambiar.

Si continuamos siendo lo que somos, nunca podremos pasar a un Nivel Superior del Ser.

Enviado por: José Isabel Mauricio Vargas. Rincón de Romos, Ags.

Imagen: Atenea y las Nueve Musas inspiradoras. Hendrick van Balen. Lucas van Uden (1620s). Imagen 2: El canto de los ángeles, William Bouguereau, siglo XIX.

“Son muchos los cantantes decepcionados que cantan la canción de no ser comprendidos y sueñan con un mundo maravilloso donde ellos son las figuras centrales”. Samael Aun Weor.

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