Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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Estado Interior

Psique en el palacio de Cupido, Claudio de Lorena. 1664.

El estado interior es como estamos en un momento dado, en nuestro mundo interior desde el punto de vista mental, emocional, volitivo o anímico; en algunas ocasiones estamos deprimidos, alegres, enojados, preocupados, ansiosos, reflexivos, etc.

Generalmente no le ponemos atención al estado interior en el que nos encontramos, lo pasamos por desapercibido, le restamos importancia.

Tiene uno la creencia que el estado interior no tiene nada que ver con el éxito en nuestra vida, pensamos que el fracaso en que vivimos se debe a que el universo no nos dio la oportunidad que merecíamos; que el gobierno tiene la culpa de nuestra desgracia, que si el partido político al que le vamos estuviera en el poder, otra cosa sería…

Lamentamos no haber escogido el negocio fabuloso en aquel momento en que se nos ofreció, no escogimos la carrera profesional que realmente queríamos, no nos casamos con aquella persona del pasado, etc., es decir, que consideramos que todo se trata de eventos exteriores favorables, pero menospreciamos los estados interiores.

Estamos seguros que una casa bonita, un carro del año, dinero, etc., eso nos dará la felicidad, pero ni viviendo de fiesta en fiesta y con todas las comodidades del mundo seríamos dichosos. Y eso está demostrado cuando en ocasiones uno está tan preocupado (estado interno equivocado) por una boda (evento externo) que al llegar a la misma no la disfrutamos realmente.

Hemos visto a mamás que al ver un pedazo de papel, con las muñecas que recortaban de niñas para jugar, entran en estado de gozo verdadero. Un insignificante papelito nada más, con un estado interior adecuado, es decir, estar contentos y alegres, es más que suficiente para tener un momento de dicha verdadera, que no se puede lograr a veces ni con un teléfono celular moderno, una ropa de marca o hasta un automóvil nuevo.

Matrimonio de Eros y Psique, Boucher, 1744.

El secreto del éxito no son oportunidades extraordinarias favorables (eventos externos); más bien es aprender a colocar al evento externo su apropiado estado interior. Muchos debemos reír cuando lloramos, nos preocupamos sin sentido alguno, nos identificamos fanáticamente ante las ideas falsas de un partido político; todo esto trae dolor, enfermedades y problemas de toda especie.

¿Cómo lograr combinar estados internos adecuados con los eventos externos? Uno creería que leyendo mucho, que estudiando una enciclopedia completa, teniendo muchos títulos profesionales, pero: eso nos servirá para trabajar bien y ganar dinero, pero no sirve para aprender a vivir rectamente.

Lo que se necesita es aprender a controlarnos, tener la capacidad de estar en serenidad ante una multitud enardecida y no terminar gritando sin sentido y destruyendo cosas; ser capaz de estar en una fiesta y no beber vino, ingerir drogas o acabar adulterando; ante la muerte de un ser querido es lógico estar triste, pero no caer en la desesperación.

Eso suena muy bonito, pero en la práctica es tremendamente difícil de lograr, debido a que nos queremos demasiado, pensamos de sí mismos como los mejores padres de la Tierra, los mejores hijos, los mejores hermanos, de hecho, no nos pagan como es debido, piensa uno que se ha sacrificado por los demás, que es bueno con todos y nos pagan con la moneda de la ingratitud.

En lugar de apiadarnos de los demás, sentimos exagerada piedad por si mismos, esto hace que estemos buscando escapatorias para no cumplir con nuestras responsabilidades. Esto hace que nos llenemos de emociones negativas en todo momento, estados internos equivocados que no coinciden con los eventos externos que se nos van presentando en la vida.

No es la suerte, no es el universo, no es el gobierno el que nos tiene tan mal. Es nuestra pésima forma de enfrentarnos ante la vida.

Lo que necesitamos está simbolizado en el gráfico del Arcano 11 del Tarot, una mujer, con una serenidad olímpica, abriendo las fauces de un espantoso león. Podría uno, por ejemplo, con unas palabras tranquilas, llenas de sinceridad, calmar estados violentos en el interior de la casa. Pero, para ello se requiere de poner el estado interior adecuado.

Tratemos de poner emoción positiva en nuestro trabajo para ganarnos la vida, cultivemos la alegría y las ganas por vivir, vivamos como si fuera el último día de nuestra existencia y también como el primero. Hay que aprender a usar el escudo de nuestro Señor Quetzalcóatl en cada actividad, este escudo tiene dibujado la estrella de la mañana, a Venus, el amor por la humanidad. Si así actuamos, veremos que seremos capaces de aprender a vivir.

Bibliografía: Psicología Revolucionaria. Capítulo: El Estado Interior. Samael Aun Weor.

Enviado por: Jenaro Ismael Reyes Tovar

Imagen: Psique en el palacio de Cupido, Claudio de Lorena. 1664.

Imagen 2: Matrimonio de Eros y Psique, Boucher, 1744.

“A través del esfuerzo, la diligencia, la disciplina y el autocontrol, que el hombre sabio haga de sí mismo una isla que ninguna inundación pueda anegar”. El Dhammapada.

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