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EL VERBO Y LOS MANTRAMS

La meditación de Kuwannon. John La Farge. 1800-1811

La meditación de Kuwannon. John La Farge. 1800-1811

Innumerables símbolos guían las conductas de las almas en los mundos, reeducándolas, infundiendo en ellas una moral superior y el conocimiento divino. Un símbolo extraordinario que es muy común de percibir, pero que por el hecho de ser tan común llega a pasar por desapercibido, me refiero a los ángeles y querubines tocando las trompetas. Los podemos ver en las grandes catedrales, en los pórticos de los templos, hasta en las construcciones arquitectónicas de los grandes palacios.

Pero, ¿Qué simbolizan?, simbolizan los ritmos del sonido cósmico y universal dirigido por el Demiurgo Creador del Universo y sus huestes angelicales, cuyo canto, transmitiéndose de esfera en esfera, de mundo en mundo, de planeta en planeta y de dimensión en dimensión, van originando todo el despliegue divino para dar origen a la creación, así es el verbo del logos, manifestándose en todos aquellos elementos de la creación, desde los cinco elementos y en todos los reinos: mineral, vegetal, animal y humano, para bien del equilibrio , belleza, fuerza, paz y armonía de la misma creación.

El Verbo Divino se puede percibir en elementos muy simples, en elementos más complicados y en los fenómenos de la naturaleza. ¿Cómo podríamos vivir y sentir ese resonar y esa presencia de Dios y sus huestes? En el hacer vibrar nuestro universo humano interior con los mantrams perfectos para su manifestación. Esas palabras de poder que producen un efecto, entregados por tantos maestros como Jesús, gran Kabir, Hermes Trismegisto entre otros y nuestro venerable maestro Samael Aun Weor.

Percibir la vibración y sonido en las glándulas endócrinas y activar esos poderes de que se habla en la India y otras culturas, ya menciona el venerable maestro Jesús, Gran Kabir: “Deberéis dar cuenta de tus palabras” y esto nos invita a la reflexión; ¿Nos hemos observado?, ¿Cuál es el sentido de nuestras conversaciones?, ¿Cuál es el efecto que queremos lograr cuando platicamos?.

El maestro Samael dice que él hablaba usando el término exacto y la palabra correcta o matemática. Entendemos con esto, la relevancia de comprender que la palabra tiene su origen en una idea y que esa idea con la fuerza de la intención al haberse materializado con una expresión tuvo que haber recorrido ya todo nuestro organismo. “... porque el sonido de la palabra recorre primero en todo nuestro organismo para estampar en él sus vibraciones malas o buenas antes de salir al espacio e invadir la creación”.

Así los mantrams son sagrados y se habrán de pronunciar con una intención consiente; tanto podría ser para transmutar y cumplir la cristalización de los átomos crísticos en átomos, partículas y moléculas, como fortalecer los centros energéticos, pues es bien sabido que se conocen métodos para registrar el efecto de la vocalización en las glándulas endócrinas, cuya manifestación superior o vital es conocido como chakras, discos o ruedas magnéticas, los cuales con los mantrams I, E. O, U, A, M, S, pueden desarrollarse.

Además como elementos refiriéndonos a los mantrams sirven para desplazarse e indagar en las dimensiones superiores a través del cuerpo astral con algunos mantrams como el FA-RA-ON, o bien en cada uno de los planos como en el mental, que al vaciar la mente y alcanzar el vacío iluminador, el ser humano lo podría experimentar, auxiliándose con el mantram OM.

El equilibrio en el plano físico es indispensable y para ello podríamos auxiliarnos con el mantram ÁBRETE SÉSAMO y la intención en el verbo de la palabra SANA, SANA, SANA. Cuando el estudiante tiene acceso al tema “Ejercicios de Lamasería”, comprenderá la necesidad de ejercitarse físicamente y orar internamente al Espíritu Santo y a nuestra Divina Madre como fuerzas inefables para nuestra sanación y equilibrio del vehículo físico, siempre de acuerdo con la Ley Divina.

Enviado por F. Ismael Moreno Luna. Calmecac. San Luis Potosí, S.L.P.

Del Calmecac dirigido a todos los lectores amantes de la sabiduría. Se necesitan misioneros, hombres pacientes, capaces de soportar las más arduas disciplinas, amigos de la cultura, verdaderos aspirantes a la ciencia pura, individuos que comprendan la importancia de pronunciar en todo momento sus conversaciones, sus sentimientos con una palabra inspiradora, con una palabra en la que el consejo alivie el dolor de sus hermanos, palabras que tengan el amor y la fuerza del Cristo para que sane los corazones y desintegre las rencillas y los rencores del individuo; queremos que nuestros misioneros tengan sentimientos de artista, que amen la ciencia, la filosofía y la mística, que sus palabras diariamente se conviertan en una oración, que sus palabras se conviertan en el bálsamo de la vida de las personas, que sus sentimientos vibren deliciosamente con las columnas corintias de Grecia, la amante de la belleza, que sientan en su corazón la mística de un francisco de Asís y que realmente anhelen la sabiduría de Egipto.

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