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Editorial

Mantrams: Lenguaje Sagrado

“En el principio era el verbo y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios. Por él fueron hechas todas las cosas y sin él no se ha hecho cosa”…

Real Ser

Así da comienzo el Evangelio de San Juan y el Génesis de la vida. Juan el enviado de Dios para dar testimonio de la luz,  por ello la palabra es sagrada, todo lo manifestado y lo inmanifestado, lo infinitamente grande como lo infinitamente pequeño, todo lo existente tiene su origen en el verbo de Dios.

El Verbo de los dioses es música sagrada, ese verbo divino tiene su alfabeto sagrado, los mantram son palabras sagradas, el mundo de la música es el de la voluntad, la música otorga armonía, belleza,  todo el universo es el templo de la música, cada cosa en la naturaleza tiene su nota clave y el conjunto de todas esas notas constituye aquel tono soberbio de la Gran Madre, que resuena entre el espacio ardiente con el gong chino. Cuando José tocó la trompeta, cayeron los muros de Jericó, porque dio en la nota clave de esos muros invictos, una palabra suave apacigua la ira y las palabras discordantes rompen la armonía del diapasón cósmico y engendran desórdenes.

La voluntad de la música sostiene el flujo y reflujo de la vida y mueve el péndulo de las existencias infinitas durante todo el Mahanvantara (día cósmico), la música clásica engendra universos y sostiene soles durante el gran día cósmico, uno queda extasiado al escuchar las composiciones de Beethoven, Mozart, Chopin, Lizt, etc. la música negativa es del abismo que solo origina fornicaciones adulterios, odios, crímenes, vicios, etc. las marchas de guerra enardecen a los hombres y los llevan a la guerra, a la violencia, las marchas fúnebres llenan los ojos de lágrimas y producen confusión de rostros y amarguras.

Las palabras humanas son música articulada a veces dulces y apacibles como melodías inefables y otras veces discordantes como notas infernales, la palabra articulada es un arma terrible, tanto para el bien como para el mal, cuando la humanidad no había salido del paraíso solo parlaba el verbo de luz, la palabra sagrada, que como un río se deslizaba dulcemente bajo las espesas selvas del Sol. En toda palabra existe un valor externo y otro interno. Es precisamente el valor interno la sustancia principal de la palabra. El elemento interno de la palabra no se encuentra comprendido dentro de nuestro espacio tridimensional. El elemento interno de la palabra hay que buscarlo en las dimensiones superiores.

El verbo cristaliza siempre en líneas geométricas. Esto está demostrado con la cinta magnetofónica. Cada letra se cristaliza en figuras geométricas; basta después hacer vibrar la cinta en la máquina grabadora para que se repitan las palabras.

El mundo y la conciencia son realmente el resultado de la palabra. El espacio tridimensional es una propiedad de nuestra percepción material. Cuando mejoremos la calidad de las representaciones, mejorará también la calidad de las percepciones y entraremos en las dimensiones superiores del espacio, donde el mundo tridimensional ya no existe, quedando solo en nuestra memoria como un sueño.

Realmente el mundo que se presenta ante nuestra conciencia, es solo la mecánica de todas esas causas combinadas que dan origen a una serie definida de sensaciones .Más allá del mundo y de la conciencia se halla la causa principal de toda existencia. Esa es la palabra, es el verbo quien creó al mundo…” (Samael Aun Weor)

Los mantram tienen su origen en el verbo divino y fueron practicados por los antiguos sabios  de las primeras razas que poblaron el planeta en el cual vivimos y recopilados en nuestra actual raza en  los Vedas, (se denominan Vedas a los cuatro textos Sánscritos que forman la base del extenso sistema de escrituras sagradas del hinduismo). En Sánscrito, literalmente significa “verdad” o “conocimiento”.

Específicamente el Rig Veda  contiene versos en alabanza y plegarias litúrgicas, compuestos para ser cantados o en forma de oración. Un mantram tiene como objetivo invocar a las fuerzas de una deidad a fin de obtener una respuesta. La palabra es sonido. El sonido es vibración y vibración es energía.

Según el hinduismo el mantran OM es el sonido primigenio del universo, el origen y principio de todos los mantras. En la tradición hindú, la función primordial de los mantras es liberar la mente del condicionamiento material y elevar la conciencia a un plano más elevado o espiritual.

En el budismo tibetano cada mantra se considera el sonido correspondiente a un cierto aspecto de la iluminación y se recita para identificarse con ese aspecto de la mente iluminada. Por ejemplo el conocido matram OM MANI PADME HUM corresponde a la compasión, se entiende como “Oh joya del loto”, que se traduce también ¡Oh mi Dios en mi!.

Nosotros vivimos en un mundo multidimensional; desafortunadamente solamente percibimos el mundo de tres dimensiones, es necesario desarrollar otras facultades que nos permitan conocer la cuarta vertical. Afortunadamente en la anatomía oculta del ser humanos se encuentran en estado latente los poderes que desarrollados en forma científica pueden darnos acceso no solo a la cuarta dimensión, sino también a la quinta, sexta y séptima.

En la Gnosis tenemos procedimientos íntimos, particulares para meter nuestro cuerpo físico dentro de la cuarta coordenada, si estudiamos la enseñanza oriental veremos que ellos saben llevar su cuerpo de carne y hueso a la cuarta dimensión. Practicando un samyasin sobre el cuerpo físico éste se vuelve como de algodón y puede caminar sobre las aguas sin hundirse, volar por los aires, atravesar una montaña de lado a lado o caminar sobre el fuego sin recibir daño alguno. Un samyasin   consta de concentración, meditación y éxtasis.

La clave del Pranava o ciencia de los mantrams se halla en la conciencia, las ondas de la conciencia nutren la mente, hay que sentir los mantrams pues todo su poder reside en las funciones superlativas de la conciencia. La mente es tan solo un instrumento de la conciencia y por ello antes de practicarlos debemos vivirlos en la conciencia mística.

La palabra fue la que dio origen a este universo, la palabra lo sostiene, el Logos suena, el Logos es música, la música también es esférica y fluye en todo el panorama cósmico, dentro de nosotros está latente el Cristo, dentro de cada uno existe la posibilidad de encarnarlo. (Samael Aun Weor)

Mantram

El mantra en idioma tibetano.

Om Mani Padme Hum

"Om mani padme hum", escrito en tibetano.

Enviado por Ma. Guadalupe  Licea . San Luis Potosí, S.L.P.
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