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Murales Teotihuacanos

En la ciudad de Teotihuacán, donde los hombres se hacen Dioses, existen murales maravillosos de formas y colores que han desafiado el paso del tiempo.

Resulta muy interesante encontrar los trazos delicados, exactos y perfectos de las representaciones que hay en los mismos. Rasgos y pinturas elaboradas con materiales minerales que resulta ser un misterio cómo se obtenían; presentando armonía en los colores y las formas, equilibrio con el uso de luz y sombras y en algunas partes, expresiones en primer plano y segundo plano que cualquier artista conocedor queda maravillado al percibir esos conceptos y cuando no, simplemente conmueve el alma y causa admiración.

Como libros de sabiduría, abiertos al aprendiz de la vida cuando era presentado ante estos murales que formaban parte de la vida ritualística y diaria de los guerreros teotihuacanos, nos muestran los grandes principios de la creación: desarrollo y formas de vida, así como la magnificencia de la existencia en este mundo, haciendo honor a su nombre “el lugar donde los hombres se hacen dioses”.

tlalocan

Las espléndidas pinturas halladas en el Templo de Teotihuacán vienen a demostrarnos la firme creencia en el Tlalocan, el famoso Paraíso de Tláloc. En distintos lugares podemos encontrar murales con el contexto del mismo lugar y con un mensaje en específico. Por ejemplo, en el mural del Tlalocan podemos apreciar representaciones de la región, entre ellas el cerro de la Malinche, sobre el cual, se dice que estaba el recinto de Tláloc. Ese cerro está rodeado por nubes y otros montes cercanos, los cuales eran llamados tlaloques o ayudantes del Dios

Tláloc. Esto nos da la idea de una inteligencia primordial o principal y de otras tantas que están a su servicio, podríamos decir, virtudes y cualidades que sirven al Ser. En las dimensiones superiores de la naturaleza existen muchos paraísos de felicidad; no está de más recordar el Reino del Budha Amitabha ubicado por los lamas tibetanos en el Oeste. La doctrina secreta de Anáhuac enseña que existen trece cielos, y afirma solemnemente que en el más alto de éstos viven las almas de los niños que fallecen antes de tener uso de razón.

Dice la doctrina del México antiguo que esas almas inocentes esperan a que se destruya la presente humanidad en el gran cataclismo que se avecina para reencarnar en la nueva humanidad. Estas regiones representan un lugar maravilloso equiparable al conocido paraíso terrenal. Se dice que en esos lugares había muchos regocijos y que sólo había felicidad, abundancia de mazorcas, de maíz verde y todo tipo de alimento. Los habitantes de ese lugar eran llamados tlaloques.

Encontramos en el mural a aquellos que fallecieron fulminados por un rayo. Se interpretaba que los Dioses a éstos los reclamaban para tenerlos en compañía, para que vivieran con Tláloc

Existe representado en el mural del Tlalocan, el Tamaonchan, un cerro que está al oriente de la ciudad de México, conocido como el cerro de la serpiente, en el cual se encuentra una cueva, donde Quetzalcóatl da origen a la creación del primer hombre, a quien le entregó el maíz y las demás semillas para su desarrollo y alimento; Quetzalcóatl representado por la serpiente al pie del cerro y del Tlalocan, se arrastra desde la cueva, representando el nacimiento y la creación que surge desde el caos y arrastrándose hasta el pie de la montaña como señalándonos el camino que debemos recorrer. Sobre su cuerpo, representadas distintas tareas, bondades y atributos que se debieran tener en el transcurso de la vida para llegar al cielo de Tláloc. De un personaje, descansando bajo un árbol, sale la vulva de la palabra, la sabiduría de la serpiente y de su frente sale una mano que sostiene un incensario representando la oración, la plegaria o un pensamiento superior o inspirador.

Tanto los pensamientos e ideas, como las palabras, son virtudes que florecen del árbol de la sabiduría, bajo el cual se encuentra sentado Quetzalcóatl. Mariposas hay en varios lugares, como símbolo del alma humana, la mazorca nutre, representando cómo el espíritu dota a la simiente humana de los principios espirituales fundamentales para la creación de los dioses y recíprocamente cómo la tierna planta del maíz, representación de la simiente humana, son los elementos que enriquecen y nutren el alma. Figuras hay sobre la serpiente, sobre la que un personaje toma los frutos del árbol de la vida, con un manto sobre sus espaldas o costal en el que guarda y recoge los frutos que ha ido tomando o cosechando y que precisamente lo lleva a cuestas.

No puede faltar el viento, un personaje que parece comer las plantas que manan del cerro de la Malinche, plantas que crecen a orillas del río al pie de este cerro y que, al comer estos frutos, brotan de la pineal, o parte superior de la cabeza de un tlaloque, dos fuentes de agua que parecen ser como si le bañaran o purificaran. Un hombre sobre la caverna de la que sale la serpiente, tiene conectado su corazón con un chorro de sangre y de sus ojos brotan lágrimas representando dejar el dolor y enriquecerse con las virtudes de la comprensión, de la intuición o del corazón, proporcionándole al individuo la sabiduría que expresa cosas del mundo, cosas del alma y del espíritu, representados por las tres figuras que están sobre la vulva de la palabra. Otros tantos personajes aparecen sentados en media flor de loto, uno con la vulva de la palabra predicando y con la mano derecha enseñando el conocimiento de las estrellas; otro más enseñando el juego de pelota.

En la parte superior, un personaje que engalana el arte pictórico es Quetzalcóatl, con su cuerpo de serpiente tachonado de hermosas estrellas con elementos marinos que bucean en la corriente de agua sobre el mismo cuerpo de la serpiente.

Los siguientes son otros ejemplos de murales de Teotihuacán:

jaguar

El mural de un jaguar sobre seis estrellas de Venus y tres flores en la parte superior del que brota el agua de la vida, que lo baña a derecha e izquierda, de sus fauces salen chorros de agua. Claramente nos representa la sabiduría sobre la transmutación de las aguas de la vida.

Dentro de la vida de los teotihuacanos son muy significativas las figuras del mural de animales mitológicos, en este mural se aprecia una serpiente reptando sobre las olas con jaguares, cocodrilos y peces con alas, una característica muy simbólica en la que se fusiona el agua y el viento; el agua como principio de vida y el viento que permite la transmutación de las aguas, refiriéndose a una representación de la supra sexualidad del gnosticismo.

Como bien sabemos, en la vida, habremos de buscar tener la sabiduría del tigre, la habilidad del lagarto o cocodrilo y la astucia de la serpiente, representando una psicología superior y revolucionaria que permite sortear inteligentemente lo que parecieran problemas de la vida y que en realidad son oportunidades que se encuentran en el gimnasio psicológico para la transformación del hombre.

El jaguar o tigre, comiendo frutos al pie de un maguey que se bifurca en la parte superior. De cada lado nacen flores, de las cuales emanan gotas de lluvia que fortifican y nutren la tierra.

En uno de los pórticos más representativos de Tetitla. Este lugar era considerado como un templo, así como todas las habitaciones de Teotihuacán, en ella encontramos la figura del águila, símbolo de la sabiduría y de la fuerza creadora, también se aprecia un perro que indica el instinto sexual y que sabiéndolo controlar, es como surge el verdadero hombre, representado por la pequeña cabeza humana que está en la punta de la lengua del can, en la base de estos murales y cuya cabeza se presenta continuamente a lo largo del templo.

El mural que muestra la procesión de los jaguares indica cómo el fuego interior es conducido por las diferentes cámaras secretas del iniciado, que se combina con la corriente de agua y está representado por la franja de glifos acuáticos en la parte superior. De las fauces del jaguar salen chorros de agua que simbolizan la sabiduría.

Podemos apreciar al caballero jaguar entre algunos murales, dicho así por adoptar en su vestimenta atributos del felino, tanto en sus sandalias como escudo, yelmo y mandil, queriéndonos indicar la importancia de revestirse con la sabiduría.

La procesión de aves, aun cuando solo se aprecia las patas y la cola de ave, se puede deducir una procesión, señalando una corriente o dirección que seguramente enmarcaba los templos para señalarnos el camino recto.

tlaloc

El Tláloc negro, misterioso, suele ser representación de la noche y manifestación de la vida en el caos, de donde surge todo, señala actividad de creación y o purificación a través del fuego, pues la purificación no es solamente mediante el agua.

Entre los murales es muy característico encontrar la concha, que representa el nacimiento de las aguas o el bautizo de las religiones, lo cual nos habla de que eran altamente espirituales.

Encontramos a dos sacerdotes, caballeros águilas, por las cactlis en las cuales se ven las garras de águila caminando sobre una banda de estrellas que bien puede representar la cualidad de desplazarse en las dimensiones superiores o el llamado viaje astral.

Un sacerdote de frente, con mucho colorido, gotas de lluvia que rodean su corona, dientes en la parte superior de las fauces de un traje de tigre que lleva en la cabeza con sus manos de águila, representando la creación, un ser creador.

Un mural donde vemos dos serpientes que se entrelazan coronando el marco, se aprecia un águila con cabeza humana, que representa el hombre desplazándose o viajando por las dimensiones superiores o paraísos, mundos supra dimensionales con su rango de sacerdocio representado por tres estrellas sobre el lomo o espalda del ave y flores, aves volando en el espacio.

El jaguar nutriéndose del agua celeste que emana de Venus, representa la sabiduría, al beber del caracol caen tres gotas que representan la fuerza creadora.

Una banda de aves que representan conocimiento del espacio y de la fuerza creadora tocando pequeñas flores que representan cualidades.

Caracoles alados, una iconografía muy interesante que representa el agua y el viento para la creación.

El camino del iniciado está conducido por la sabiduría del jaguar o del tigre, pues se requiere de esa sagacidad psicológica e intuitiva paras saber vivir en armonía, en equilibrio con la naturaleza, en cada paso, el jaguar o sabiduría interior, va conduciendo al discípulo que busca el equilibrio. En los antiguos tiempos recordemos que mencionan los mayas y otras culturas que el tigre era la representación del sacerdote de la tribu o grupo, quien convertido en ese felino convivía con la naturaleza y paso a paso nos guía en el despertar de la conciencia.

En síntesis, podemos decir que estos fantásticos murales dejan para la posteridad belleza, arte, mística y filosofía para el complemento del despertar de la conciencia, de la impresión para conducirnos en el camino de la autorrealización, de la grandeza interior a la que debemos de reconquistar ya que está dentro del corazón de cada uno, latiendo y palpitando, aguardando el momento para manifestarse.

Enviado por: Ismael Moreno Luna. Comisión de Calmécac. San Luis Potosí, S.L.P.

Imágenes: Murales teotihuacanos. Fotos Lupita Rodríguez y Jenaro Reyes.

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