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El Templo de los Guerreros

El Templo de los Guerreros

Al acercarnos al Templo de los Guerreros no podemos sino maravillarnos con el gran contenido de enseñanza esotérica.

A primera instancia encontramos tres escalones que conducen a la plataforma principal de la estructura. Estos tres y con la tierra en la que nos encontramos, suman los cuatro peldaños que invitan al practicante sincero a reflexionar en la necesidad de pasar las pruebas de los cuatro elementos: de la tierra, del agua, del aire y del fuego. Para enfrentar la prueba de la tierra, resulta necesario en la vida poder mantenernos serenos ante las situaciones adversas, estables como la montaña ante la adversidad; de tal forma, que podamos sacar el mejor provecho a nuestras circunstancias. De igual modo es la prueba del agua, donde se espera que podamos ser capaces de adaptarnos a los diferentes sucesos de la vida diaria y vivir sin apegos; la del aire, por su parte, demanda de nosotros el ser capaces de enfrentar cambios; y por último, la del fuego, que prueba en nosotros la capacidad de expresar emociones de tipo superior ante cualquier condición en la vida.

Ya en la plataforma principal, dos grupos de 24 columnas a cada lado de la escalinata central, que de inmediato, nos hacen rememorar a la enseñanza del Arcano: 24, “La Tejedora”: “Malla tras malla teje mi telar, tela para mi honra y tela para honrar”. Un recordatorio del trabajo íntimo en la magia del amor entre el guerrero y su sacerdotisa. Cada una de las columnas está grabada con guerreros, hombres y mujeres, alcanzando niveles superiores del Ser en el trabajo de la revolución de la consciencia.

En el centro, las escalinatas principales están contenidas entre cuatro escalones superiores primordiales, símbolo de los cuatro niveles de la creación; la parte más baja se refiere al plano de la substancia y la tierra filosofal, donde vivimos, existimos y llevamos nuestro Ser. El segundo es símbolo del Reino de la Magia, donde el practicante, al alcanzar cierto Nivel de Ser de tipo superior, logra el dominio sobre los cuatro elementos y se convierte en rey del Universo. El tercero simboliza el Reino de la Creación: las esferas del alma humana, del alma espiritual y del Ser. Por último, el cuarto, representado por la plataforma superior, indica el Reino de los Arquetipos – de los dioses santos – donde todo existe en potencia y que es la corona de la vida.

La escalera principal está formada con 36 peldaños que, sumados cabalísticamente resultan en 9 – símbolo de la novena esfera y del trabajo con el fuego que purifica, edifica y da forma al verdadero Hombre Solar.

Por último, en la plataforma superior, el practicante se encuentra con dos columnas antes de entrar al templo, las mismas Jakin y Boaz de la masonería, símbolos del oro y la plata, el sol y la luna, el hombre y la mujer. Una de ellas grabada con un águila, símbolo del Cristo y de la mujer como la puerta del cielo y en la otra, un jaguar, arquetipo de aquellos que se convierten en hombres tigre por haber desarrollado la sagacidad mental del felino y dominar la mente misma. Pero también alegoriza al hombre, con sus pies en la tierra, como un feroz defensor de la mujer; pues a la mujer hay que amarla, respetarla y adorarla.

Junto a esta maravillosa estructura encontramos el Templo de las Mil Columnas. Resulta maravilloso caminar entre ellas y sentirse uno desorientado, lo que nos invita a la reflexión de fondo, pues se encuentra al oeste del Templo de los Guerreros, del lado donde se oculta el Sol. La sensación de desorientación nos recuerda el peligro del laberinto que es la mente, igual que el laberinto de teorías que existen, hoy en día, tan disponibles; ambos laberintos son muy peligrosos para cualquiera que busque responder al anhelo del Ser, pues una vez atrapados, es muy difícil salir.

Templo de las mil columnas

Un simbolismo de las mil columnas que forman el templo son los miles de agregados psicológicos que en nuestro interior cargamos, abrumando y confundiendo nuestras percepciones e interpretaciones de los eventos de nuestra vida diaria y nuestra persona. Caminando entre ellos, resulta un símbolo de la fracción de consciencia despierta que nos queda, navegando en busca de la luz entre todos nuestros defectos. Evidentemente la salida del Templo de las columnas se facilita al caminar hacia el este, por donde sale el Sol; pues aquel sincero, que busque la Luz del Cristo Sol llega a confrontar las pruebas iniciáticas del verdadero guerrero solar.

Por otra parte, estas magníficas columnas vienen a representar las distintas partes del Ser, tales como: el Kaom interior, el Ángel de la Guarda, la Madre Divina, etc., y el iniciado debe perfeccionarlas e integrarlas para formar al Ser.

En el Templo de los Guerreros encontramos oculto entre las piedras, el camino de la revolución de la consciencia.

Enviado por Ricardo Santana Laracuente, instructor gnóstico de Phoenix, Arizona, E.U.

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