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Xochipilli

Xochipilli

En el Museo Nacional de Antropología e Historia de la ciudad de México se encuentra la extraordinaria escultura de Xochipilli que fue encontrada en Tlamanalco, al pie del volcán Popocatépetl, hacia el siglo XVI.

Los nahuas, para transmitirnos su filosofía sólo contaban con la escritura ideográfica, motivo por el cual tenían que tallar muchas esculturas para hablar en cada una de ellas, de los atributos de la divinidad: de la pareja divina, del Padre y Madre interior, de los Dioses y de los hombres. Motivo por el cual encontramos a este Dios sentado sobre un cubo de basalto bellamente tallado, representación de la Piedra Filosofal de los Alkimistas, es la piedra cúbica perfecta de los grandes iniciados, de los Reyes y de los Dioses.

Sabiduría es amor y Xochipilli vive en el mundo del amor, de la música, de la belleza, su rostro tiene presencia infantil, inefable y sublime, su semblante se muestra impasible, pero su corazón rebosa de alegría.

El gran simbolismo de esta bella pieza arqueológica nos señala la importancia del amor en todos los actos de nuestra vida: en la comprensión de nuestros defectos; en saber perdonar las ofensas y los errores de la pareja, los agravios de los hijos, el rigor de los padres, etc., y el amor que debemos sentir por nuestros padres internos, por la divinidad, hacia la naturaleza y hacia nuestros semejantes.

En la coraza con fleco que termina en garras felinas (símbolo del fuego y de sabiduría) y sobre la cual, en el pecho, ostenta dos soles con dos medias lunas, alegoriza la dualidad, a la pareja divina, a las fuerzas masculinas y femeninas; el Padre que está en secreto es el Sol, el Eterno Principio Masculino y la Madre Divina es el Eterno Principio Femenino que se puede representar con la Luna.

Las pulseras y rodilleras vienen a indicar los logros de nuestra alma, la victoria sobre el ego. En sus rodillas vemos una flor de seis pétalos que forma la Estrella de Salomón: tres de ellos forman el triángulo con el vértice hacia arriba, es emblema del fuego y otro triángulo invertido formado por otros tres pétalos, representa al elemento agua. En su pierna derecha aparece una flor con seis semillas, en donde esa semilla es la simiente humana la cual debemos de transformar en energía creadora para que surjan las virtudes o los poderes. De la flor de su pierna izquierda emana el fuego sexual del amor unido a la espiritualidad

En Tarot y Cábala el número seis, es la Indecisión, el estudiante o el discípulo se encuentra en una encrucijada entre el amor y el deseo, a un lado se encuentra la mujer común y del otro la iniciada, la Madre Divina; indica éste número que debemos buscar el equilibrio, la amorosidad en el matrimonio, no podemos esperar la pareja ideal sin luchar por conseguirla, tenemos la que nos corresponde, la que nos asigna la Ley Divina, de acuerdo a nuestro nivel de Ser: para lograr comprensión debemos saber comprender, para ganar respeto, tendremos que respetar, para exigir fidelidad habremos de ser fieles, etc.

En el hogar debe reinar siempre la comprensión entre el hombre y la mujer, no debe esperar el hombre que la mujer sea perfecta, ni la mujer tampoco puede esperar que el hombre lo sea, hay que aceptar las cosas como son y tomar la casa como una escuela donde podemos auto-descubrirnos, comprender que los defectos son los factores de discordia, por ejemplo: la ira, el apego a la pareja, el temor de perderla, los celos, el orgullo, el resentimiento y otros más. Saber que uno puede cambiar, que puede transformarse si se lo propone, para lo cual debemos eliminar nuestros errores, ser más reflexivos, hay que aprender a dispensar los errores del ser amado, ésta es la doctrina de Xochipilli.

Xochipilli: de Xochitl, flor y pilli, principal, Dios de la agricultura, de las flores, de la música, del canto, de la poesía y de la danza. “Flores y cantos son lo más elevado que hay en la tierra para penetrar en los ámbitos de la verdad”, enseñaban los Tlamatinime (antiguos iniciados) en los Calmécac (Centros de enseñanza superior). Las flores son emblema de la naturaleza y así mismo de las virtudes o poderes del alma, es lo que necesitamos para conocer la verdad, para penetrar en la sabiduría oculta y se refiere también a cultivar el amor, la belleza, el arte, la armonía, la alegría, etc.

Cuando el ser humano cayó en degeneración, perdió sus poderes, sus sentidos internos se fueron deteriorando y conforme el ego se ha vigorizado a través de los siglos, las facultades humanas han ido desapareciendo. La danza sagrada y el Drama Cósmico sabiamente combinados con la música, sirvieron para transmitir a los neófitos, tremendos conocimientos arcaicos de tipo cosmogenético, psico-biológico, físico-químico, además de otras ciencias.

Debemos mencionar también la escultura, la cual fue grandiosa en otros tiempos, los seres alegóricos cincelados en la roca viva, como la que estamos estudiando en esta ocasión, referente a Xochipilli, nos revelan la sabiduría de aquellos grandes iniciados aztecas y mayas.

El arte objetivo iba dirigido a organizar, equilibrar y armonizar a los tres cerebros del ser humano, armonizarse con el medio ambiente que le rodea y con el Cosmos infinito. En estos tiempos modernos todo aliento de espiritualidad se ha perdido, ya nada saben los artistas sobre la Ley del Siete, desconocen el Arte Regio de la naturaleza, el teatro, la pintura, la escultura, la música, todo ha sido profanado miserablemente, todo lo hemos prostituido.

Xochiquetzalli: Flor hermosa, alma gemela de Xochipilli, Diosa del amor, es el eterno principio femenino, expresado en la mujer, el pensamiento más bello del creador hecho carne. Vive en Tamoanchán, el lugar de las aguas universales de vida, lugar paradisiaco, alfombrado de flores, de ríos, de fuentes azules, donde crece el Xochitlicacan, árbol mágico, dice la sabiduría de los nahuas que basta que los enamorados se cobijen bajo sus ramas y toquen sus flores para que sean eternamente felices.

La representaban joven y hermosa, su Templo se encontraba dentro del Templo mayor de Tenochtitlan y asistían mujeres enfermas o embarazadas, después de tomar un baño lustral, lo cual se refiere a hacer consciencia de sus principales defectos, iban a confesarle sus pecados y pedirle perdón y ayuda.

En las fiestas a Xochipilli se ofrendaba con danzas y cantos acompañados de teponaztli y tambores, ovación de flores recién cortadas y panes con miel de abejas en los cuales se ponía una mariposa de obsidiana símbolo del alma del creyente. En algunas celebraciones, los Tlamatinime cerraban la ceremonia con la siguiente oración:

“Señor por quien vivimos, dueño del cerca y del lejos, con alegría te damos gracias por nuestro Señor Quetzalcóatl, quien con el sacrificio de su sangre y penitencia hizo que entrara en nosotros tu vida. Haznos fuertes como él, haznos alegres como él, haznos justos como él.

Aun en estos tiempos de degeneración y perversión, los Dioses escuchan nuestros ruegos, cuando somos sinceros y devotos, ellos viven en nuestra consciencia, pidamos lo que más necesitemos con la esperanza de ser atendidos, recordando que todo favor hay que pagarlo con el bien que hacemos a los demás de manera consciente y desinteresada.

Enviado por: María Guadalupe Licea Rivera. San Luis Potosí, S.L.P. Imagen: Xochipilli.

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