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Templo de las Doce Columnas

Templo de las Doce Columnas. La Quemada

Antes de entrar al Templo de las Doce Columnas, -las cuales, por cierto, ahora son once porque una de ellas se derrumbó con el paso del tiempo-, se aprecian dos columnas  a la entrada del recinto,  -el cual en un tiempo, pasado fue denominado La Catedral por su gran tamaño-, esas dos columnas representan al Jakin, símbolo de la fuerza activa, y el Boaz, de la fuerza pasiva, en masonería oculta, es decir, al hombre y a la mujer, los cuales fundamentan el trabajo de la Gran Obra en la transmutación de las energías creadoras de la naturaleza. En otro sentido, las dos columnas de la entrada del templo, representan el equilibrio del ser y del saber para acceder a su interior; y en otro aspecto, en ambas columnas venimos a encontrar la reconciliación del alma humana con el alma divina, de los cristianos cabalistas.

Las dos columnas también nos recuerdan el binario serpentino de la cultura Náhuatl, las dos serpientes ígneas, Xiuhcóatls que rodean al sol en el calendario azteca; igualmente rodeaban al templo mayor de la Gran Tenochtitlán.

En otro aspecto, las dos columnas representan a los dos testigos, las dos olivas, los dos candeleros que están delante del Dios de la Tierra, así como alegorizan al caduceo de Mercurio que en sí mismo representa el nacimiento del hombre interior. Así que nunca podrían faltar estas dos columnas en una cultura tan concreta y directa, que nos muestra la síntesis de la sabiduría.

Huelga decir que estas dos columnas también nos recuerdan los dos árboles, uno el de la Vida, y el otro el de la Ciencia del Bien y del Mal. Estas dos columnas nos ayudan a levantar las otras doce del interior del templo, “quien tenga entendimiento que entienda porque aquí hay sabiduría”.

EL TEMPLO DE LAS DOCE COLUMNAS.

>Templo de las Doce Columnas. La Quemada

Debido a sus doce columnas y a sus grandes proporciones, en algún tiempo a este conjunto megalítico se le denominó La Catedral, además de estar situada en un sitio principal de Chicomóstoc. Este edificio se usó con fines ritualísticos, ascéticos y místicos con la finalidad de encontrar la armonía interior y exterior que conduciría a los antiguos iniciados hacia tremendas revoluciones espirituales. Estas doce columnas nos recuerdan a los doce apóstoles del Jesús Cristo, a los doce trabajos del Hércules griego. Se habla de sacrificios humanos practicados en dicho templo, más sin embargo se hace necesario aclarar que en la época de oro de ésta milenaria cultura, los sacrificios humanos brillaban por su ausencia, dichos sacrificios se dieron cuando sus habitantes entraron en los procesos degenerativos de la raza, sin embargo, los fundadores jamás acompañaron este proceso, simplemente desaparecieron, se fueron cuando empezaba ese ritmo de degeneración pero los símbolos que aquí perduran quedaron como prueba de su sabiduría. Hay evolución en toda civilización ascendente, hay involución en toda civilización descendente que al degenerar termina en sacrificios humanos y en terribles baños de sangre; las culturas arcaicas del mundo nunca fueron la excepción a la regla.

Templo de las Doce Columnas. La Quemada

Hoy nuestra raza ha entrado a un ciclo de involución constante por lo que vemos revoluciones y baños de sangre por doquier. Las razas indígenas y antropófagas no están en evolución, están en franca involución, son el producto degenerado de poderosas civilizaciones. Todas estas tribus afirman descender de Dioses y Semi Dioses. Los simios o especies de hombres simios, encontrados en las grutas de Cromañón y Grimaldi y otras cavernas, pertenecen más bien a descendientes o a la degeneración de la antigua raza llamada atlante.  

Las doce columnas nos indican la íntima relación existente del cosmos con el hombre, el número doce nos habla de los doce signos zodiacales, de los 12 sentidos que poseía el ser humano en antiguos tiempos. Pero son los doce trabajos de Hércules los cuales tienen mayor similitud con las doce columnas, dichos trabajos, son doce pasos para llegar a perfeccionarse como ser humano y como ser divino.

Enviado por Instructor: Apolonio Castillo Farfán. Aguascalientes, Ags.

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