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Xochipilli

Xochipilli

Se halla Xochipilli sentado sobre un cubo de basalto bellamente tallado. Las rodillas en alto y las piernas en Cruz de San Andrés, las manos con los pulgares e índices en contacto y la vista hacia el infinito.  

Grandes orejeras de jade; coraza -con fleco que termina en garras de tigre o colmillos de serpiente- sobre la cual, en el pecho, ostenta 2 Soles con sendas Medialunas sobre los mismos; pulseras y rodilleras que rematan en flor de 6 pétalos; canilleras con garras que aprisionan sus tobillos y, sobre las canilleras, 2 Campánulas con las corolas hacia abajo arrojando, una, 6 Semillas y la otra Fuego; Cactli (sandalia hecha de fibras de maguey) cuyas correas se anudan graciosamente sobre sus pies. La cara de Xochipilli es impasible pero su corazón rebosa de alegría.  

Quetzalcóatl, el Cristo Cósmico que encarnó entre los Nahuas para enseñarles a vivir de acuerdo con las leyes de Dios y para dar su mensaje de triunfo («En el mundo tendréis aflicción, mas confiad, yo he venido al mundo» Juan 16,33), se desdobla en Xochipilli, quien en el pecho ostenta el símbolo de Gran Deidad. Las garras felinas del fleco de su coraza son las mismas que a los lados de la cara de Tonatiuh (en el Calendario Azteca) destrozan corazones, símbolo del sacrificio de las emociones del iniciado; sacrificio sin el cual no es posible llegar a Dios.

Así describe el Maestro a este escultura. Los 2 Soles las 2 Lunas nos hablan también de la Pareja Divina Ometecuhtli (Señor Dos) y Omecíhuatl (Señora Dos). Las 6 Semillas Divinas, Xinactlis, se encuentran relacionadas con el Arcano 6 que encierra los misterios de la magia amorosa.

«Xochipilli», de Xochitl (Flor), y Pilli (Principal, Príncipe) Príncipe de las Flores, y considerado Señor de la Danza, el Canto, la Poesía, las Artes, el Amor, la Procreación, asociado a otras actividades y dioses como Xipe Totec, el Tezcatlipoca Rojo, y muy íntimamente conectado a Centéotl «El Dios del Maíz.

“Flores y cantos es lo más elevado que hay en la tierra para penetrar en los ámbitos de la verdad”, enseñaban los Tlamatinime en los calmeca, de «Calli» (casa) y «Mecatl» (cuerda, lazo), (la Escuela Superior para los Iniciados Aztecas)

Dice la historia antigua que Xochipilli moraba en las casas o en los palacios de los señores principales, se relacionaba también con el Sol y el fuego. Se honraba a este Dios con cantos danzas y oraciones, le ofrendaban los niños, los sacerdotes y los caballeros Ocelotl y Cuautli, llevando como adornos, ramos de rosas y plumas de quetzal

En relación con los ritos y ceremonias celebradas en honor a esta deidad nos señala sabiamente el Maestro Samael: La vulgo Religión Nahua celebraba la fiesta a Xochihuitl en la cual, durante los 4 días que la precedían, era obligatorio comer solamente panes de maíz sin sal una vez al día y dormir separados de sus mujeres los casados. Al 5º día, públicamente se ofrecían a Xochipilli danzas y cantos acompañados de teponaztlis y tambores, ovación de flores recién cortadas y panes con miel de abejas en los cuales se ponía una mariposa de obsidiana, símbolo del Alma del creyente.

En los Calmecac de «Calli» (casa) y «Mecatl» (cuerda, lazo), (la Escuela Superior para los Iniciados Aztecas) en un corredor largo y estrecho en las habitaciones interiores de un edificio, tenía lugar una ceremonia ofrecida a Xochipilli. 11 niños, todos hijos de nobles, ejecutaban cantos y danzas en círculo en las cuales daban 3 pasos hacia adelante y 3 pasos hacia atrás, 6 veces, al mismo tiempo que agitaban graciosamente sus manos. Un niño, arrodillado frente al fuego que ardía en el altar, oraba silenciosamente por el pan de cada día y otro niño permanecía parado en la entrada del templo haciendo guardia.

Esta ceremonia duraba tanto como las danzas infantiles y debía celebrarse en la primera noche que apareciera en el cielo la fina hoz plateada de la Luna Nueva. El director del Calmecac, de pie entre el niño que oraba y los danzantes, dando frente al altar, con el rostro impasible como el de Xochipilli, recogía las vibraciones de la oración infantil, las de los cantos, las de las danzas, y levantando sus manos oscuras hacia el cielo, que ahora antojábase una flor, pronunciaba quedamente la mística e inefable palabra que designa, define y crea, y que los niños pronunciaban en coro: DANTER-ILOMBER-BIR. («Si no os hiciereis como niños no entraréis en el Reino de los Cielos». Mateo 18,2-4).

Pero no glotones, díscolos y groseros como algunos niños, sino como aquellos humildes y confiados en sus padres que les dan todo lo que han de menester.

El sacerdote concluía las ceremonias en honor a Xochipilli con la siguiente oración:

Señor por quien vivimos, dueño del cerca y del lejos, con alegría te damos gracias por Nuestro Señor Quetzalcóatl, quien con el sacrificio de su sangre y la penitencia hizo que entrara en nosotros tu vida.

Haznos fuertes como él, haznos alegres como él, haznos justo como él.

-Así sea- decían todos en coro.

Además Xochipilli tiene el poder de hacer girar a favor de quien se lo piden y lo merecen la rueda de la retribución (el karma). Pero él cobra todo servicio, él no puede violar la Ley.  

“Xochipilli es amor y mora en el mundo de amor, de la música de la belleza. Su rostro sonrosado como la aurora y sus rubios cabellos le dan una apariencia infantil, sublime. El arte es la expresión positiva de la mente. El intelecto es la expresión negativa de la mente. Todos los adeptos han cultivado las bellas artes.”  

(Samael Aun Weor).

Artículo enviado por Ma. Guadalupe Licea Rivera (Comisión de Secretaría del ICQ Gnosis).

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