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Huitzilopochtli

HuitzilopochtliEstimados amigos, ahora elegía tratar el tema correspondiente a una de las deidades del panteón azteca llamada: Huitzilopochtli, y he de comenzar por la definición de tal nombre que deriva del antiguo idioma náhuatl y cuyo significado es Colibrí Zurdo o colibrí del sur siendo este una de las principales deidades mexicas siendo conocido también como Ilhuicatl Xoxouhqui, cuando llegaron los españoles al nuevo mundo el Dios Huitzilopochtli era la Deidad más venerada en todo el altiplano central debido a la imposición y dominio de los aztecas en toda la región.  

Según antiguas tradiciones mexicas esta divinidad nació de una mujer llamada Coatlicue la cual era madre de los cuatrocientos surianos (del sur) y de una hermana de éstos llamada Coyolxauhqui.

Coatlicue vivía en el cerro de Coatepec (cerro de la serpiente), allí hacia penitencia, la que consistía en barrer, un día, bajó un plumaje parecido a una bola de plumas finas sobre ella, el cual recogió y guardó en su seno, cuando terminó de barrer buscó el plumaje y ya no lo encontró y en ese momento Coatlicue quedó encinta, al darse cuenta de ello los cuatrocientos surianos se preguntaron: ¿Quién le ha hecho esto? ¿Quién la ha dejado encinta? Coyolxauhqui dijo: ¡hermanos, ella nos ha deshonrado! Y entonces les instó a matarla.  

Cuando escuchó esto Coatlicue se espantó y entristeció, pero Huitzilopochtli que estaba en su seno la reconfortó diciéndole: ¡no temas! Yo sé lo que tengo que hacer.

Habiéndose puesto de acuerdo Coyolxauhqui y los 400 surianos se lanzaron a la guerra contra su madre, y cuando el ejército llega a la cima del monte sagrado, ocurre el milagro, en ese momento nace Huitzilopochtli, se pone sus atavíos, su escudo de plumas de águila, sus dardos, su lanza de dardo azul, se pintó el rostro y sus pies.

Y el llamado Tochancalqui puso fuego a la serpiente llamada Xiucoatl que obedecía a Huitzilopochtli y luego con ella hirió a Coyolxauhqui a la cual le cortó la cabeza quedando está en el cerro de Coatepec. (coatl: serpiente, Tepec: cerro, cerro de la serpiente).

El cuerpo de Coyolxauhqui fue rodando cerro abajo desmembrándose brazos manos y piernas. Entonces Huitzilopochtli se irguió y persiguió a los cuatrocientos surianos algunos de los cuales pudieron escapar hacia el sur por eso se le llamó surianos.

Cuando Hutzilipochtli les mató se apropió de sus atavíos, de sus adornos, los incorporó a su destino, hizo de ellos sus propias insignias.  

Los párrafos anteriores fueron extraídos del códice florentino libro III cap. 1  

Concluye dicho códice afirmando que los mexicas a él adoraban, le ofrecían sacrificios y le servían. Su culto fue tomado de ahí, de Coatepec, del cerro de la serpiente, desde los tiempos antiguos.

Desde el punto de vista gnóstico podemos explicar el tremendo simbolismo que contiene el relato anterior desde dos puntos de vista:

1.-Tenemos el punto de vista macro cósmico, es decir, que este relato nos habla de la cosmogonía del pensamiento mexica es decir, que nos está haciendo referencia en forma simbólica de la creación del universo.

Coatlicue representa a la madre cósmica de la cual surge la creación, el hijo, el sol encarnado en Huitzilpochtli, los 400 surianos representan a las estrellas del universo y su hermana Coyolxauhqui a la luna.

2.- También encontramos en este bello relato el punto de vista micro cósmico es decir, que dentro de nosotros debemos vivir todo un drama muy íntimo, mucho hemos mencionado al fuego ígneo ascendiendo por la médula espinal en revistas anteriores, ese fuego sagrado es el Kundalini de los indostanes, en lo micro cósmico, es decir, que dentro de nosotros Coatlicue lo representa, cuando ese fuego sagrado está completamente desarrollado a lo largo de nuestra medula espinal, entonces llega al cerebro y baja a nuestro corazón, entonces algo nuevo nace, quien nace es el Cristo íntimo en nuestro corazón, el Cristo no es un individuo, es una fuerza cósmica que se expresa en alguien que está debidamente preparado, y ¿cuándo se está debidamente preparado? Cuando el fuego sagrado llamado Kundalini está plenamente desarrollado dentro de nosotros, entonces esa potencia cósmica llamada Cristo nace en nosotros y se representa bajo la figura de Huitzilopochtli al cual se le asocia con el sol y ¡claro! El astro rey es símbolo por excelencia de Horus entre los egipcios, es decir el Cristo, el mismo Huitzilopochtli dentro de cada uno de nos.  

¿Qué es asociado a la guerra? ¡Así es! Cuando nace el Cristo intimo como fuerza cósmica revolucionaria es obvio que emprende la guerra contra los 400 surianos, es decir, los agregados psicológicos los cuales por cierto, son comandados por Coyolxauqui que representa a la luna y en un sentido más esotérico venimos a encontrar a la anti tesis de Coatlicue, es decir el fuego contrario al Kudalini llamado Kundartiguador.  

Huitzilopochtli la decapita en el cerro de la serpiente llamado Coatepec, paralela extraordinaria con Perseo decapitando a la medusa griega. Al final se apropia de sus atavíos, de sus adornos y los incorpora a su destino, hace de ellos sus propias insignias.  

Esto último también encierra un significado maravilloso ya que la muerte de todo defecto trae como consecuencia al nacimiento de una nueva virtud la cual se incorpora al Cristo intimo que es nuestro sol interior y a la vez guerrero, quedando los cadáveres del ego que al final tienen que ser consumidos por el fuego del Kundalini, es decir, el fuego de la transmutación sexual.  

Bueno, estos son los dos puntos de vista gnósticos pero además, hay un tercer aspecto que no debemos pasar por alto y es el punto de vista meramente histórico el cual voy a tratar desde un punto de vista estrictamente esotérico:

Por antiguas tradiciones aztecas que se pierden en la noche de los tiempos y las edades sabemos que los nahualts primitivos salieron de la antigua Aztlan situada al norte de nuestro país y por cierto Aztlan significa “lugar de garzas blancas” se trata de un pedazo de tierra sagrada rodeada de agua. Cuando los aztecas primitivos comenzaron su peregrinar eran guiados por su Dios Huitzilopochtli a través del sacerdote Cuaucoatl, (Pájaro serpiente).  

Después de mucho peregrinar y grandes sufrimientos al fin encontraron la tierra prometida en el lugar donde se encontraba el símbolo de una águila devorando a una serpiente parada sobre un nopal y rodeada por agua, en estos símbolos encontramos los basamentos de nuestra gloriosa cultura azteca, después comenzó la fundación de lo que en un futuro sería la poderosa Tenochtitlan.  

Más sin embargo en un principio como eran pobres erigieron un templo muy humilde en honor a Huitzilopochtli, es claro que para los aztecas primitivos Huitzilopochtli representaba el redentor, es decir, el Cristo salvador el cual los había guiado hasta la tierra prometida, he de hacer notar que se le rendían sacrificios a este Dios pero no eran propiamente sacrificios humanos, si no que más bien eran sacrificios de las bajas pasiones animales, en un principio el culto al Dios Huitzilopochtli era con el fin de lograr la autorrealización intima del ser y entonces surgían auténticos hombres solares representados en caballeros águilas (los que habían encarnado al espíritu divino) y caballeros tigres (los que habían encarnado a la sabiduría divina con la muerte total de los agregados psicológicos).  

Pero como apenas es normal, conforme iba creciendo en poder material, territorial y bélico, la gran Tenochtitlán, el conocimiento gnóstico primitivo náhuatl quedo reservado a un grupo minoritario de iniciados selectos, en tanto que las muchedumbres, gentes vulgares con poca cultura espiritual trascendental poco a poco iniciaban un culto sangriento en honor al Cristo primitivo llamado Huitzilopochtli llamado ahora Dios de la guerra pero no desde un punto de vista interior si no exterior, comenzaron las guerras y conquistas de distintos señoríos y los tristemente célebres sacrificios humanos tan mencionados en la antropología oficial.  

Cuando una religión degenera como fue este el caso, las jerarquías que rigen el destino de los mundos envían un avatara o mensajero para restituir los principios primitivos espirituales tal fue el caso del glorioso Quetzalcóatl que llegó del mar en una balsa de serpientes a playas mexicanas para enseñar un nuevo culto, el culto del amor, tal y como lo venimos a corroborar en la insigne obra escrita por José López Portillo en su obra titulada Quetzalcóatl.  

Así como varios Cristos se han manifestado en la antigüedad para cumplir noble misión que es enseñar a la humanidad los tres factores de la revolución de la conciencia, así en nuestros tiempos se han manifestado grandes maestros que han enseñado los mismos tres factores de la revolución de la conciencia entre ellos el mismísimo maestro Jesús cuando nos dice “Quien quiera venir en pos de mí (el Cristo intimo) niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” en nuestro tiempos modernos es el maestro Samael Aun Weor quien nos dice nacer, morir y sacrificio por la humanidad.

Pues bien apreciados lectores de nuestra revista esto es lo referente a mi artículo sobre el Dios azteca Huitzilopochtli les invito a reflexionar profundamente sobre su mérito y significado que vuestro sol íntimo los guie y hasta la próxima.

Enviado por Virgilio Cuautle Roldán Instructor de Nochistlan Zac. Méx.

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