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Ehecatl

Ehecatl

El Talmud, (obra de autores judíos) nos dice: “No vemos las cosas como son, las vemos como somos”. Comprender el falso sentimiento del YO resulta indispensable. Es el YO, el MI MISMO lo que nos lleva a creer no solamente que somos UNO, sino a creer que podemos considerar como “real” sólo aquello que podemos percibir por nuestros cinco sentidos.  

En esta creencia incorrecta de “ser” nos creemos, de una forma u otra, que somos cuerpos físicos con limitaciones dictadas por las leyes naturales de la Naturaleza… y así mismo la mayoría vemos todo aquello que nos rodea como simples formas y cuerpos que ocupan cierto lugar en el espacio. Nos hemos tornado incapaces de detectar la vida que late en cada hoja, en cada piedra, en cada gota de rocío.

La ciencia Hermética dice: “Nada reposa; todo se mueve; todo vibra” y por más de cien años la ciencia materialista ha estado de acuerdo diciendo que la luz, el calor, el magnetismo y la electricidad no son más que formas de movimiento vibratorio.

Este movimiento vibratorio es en sí mismo una fuerza Universal que según se cristaliza en la creación desde el Espíritu hasta la Materia, como Principio se conoce como VAYU, y como Deidad es PARVATI, PARALDA, o entre los Aztecas, EHECATL el Dios del Viento y del Movimiento.

La Física Cuántica reconoce hace mucho que nuestros cuerpos son una variación de energía, que los átomos que componen nuestro cuerpo son esencialmente espacio vacío y están compuestos por partículas que “entran y salen de la existencia” y que por consiguiente, es nuestra mente la que crea la percepción de solidez. Esto no era desconocido por los antiguos porque son ellos los que nos han enseñado que nuestras percepciones son MAYA (ilusión). La consideración de nuestra Mente Sensual que dice que somos una masa de carne y hueso, densa y sólida, es arcaica y sirve solamente para auto-limitarnos. En realidad, nuestra forma es energía, vibración y movimiento.

Entre los Sabios de Anáhuac EHECATL es el Principio del Movimiento, Dios del Viento, aquél que colabora en la aurora de la creación para impartir vida en el hombre del Génesis creado del polvo de la tierra. Cuentan las tradiciones Nahuas que cuando Nanahuatzin y Tecciztecatl se arrojaron al fuego y se convirtieron en el sol y la luna, quedaron inmóviles hasta que Ehecatl sopló con fuerza sobre ellos: al principio, sólo se movió el sol pero cuando el astro se puso en el ocaso, también se movió la luna. Su aliento divino inicia el movimiento del Sol, anuncia y hace a un lado a la lluvia.  

EHECATL es un individuo sagrado de nuestro sistema Solar de Ors, especializado en la difícil ciencia del movimiento cósmico, un DEVA o MALACHIM (un Ángel de la Naturaleza,) quienes trabajan desde Mundo Causal.

El segundo signo del calendario de 260 días está representado por la cabeza de Ehecatl que es el hálito divino, el principio vital, el poder del verbo creador, indicándonos la responsabilidad en la palabra, el saber hacer buen uso del verbo, pues el verbo crea. Su jeroglífico muestra una cara humana con barba, pico y un ojo redondo desorbitado (el ojo de muerto)

El Maestro Samael escribe en La Doctrina Secreta de Anáhuac que “bajo la dirección de EHECATL trabajan en nuestro planeta billonadas y trillonadas de silfos aéreos”, y estos silfos Elementales del Aire, como fuerza del movimiento existen en el Mesocosmos Tierra y también de forma atómica entre el Microcosmos Hombre.

De acuerdo con el filósofo alemán Emmanuel Kant en su obra la “Crítica de la razón pura”, menciona que lo exterior es reflejo de lo interior, de la misma manera que afuera existen vientos tempestuosos, igual resulta en el interior del hombre. En el hombre, estos silfos colaboran en los procesos intelectivos y del pensamiento. Es muy fácil ver cuán difícil resulta poder calmar la mente, lo que nos indica con claridad que aunque nos creamos sabios, ni tan siquiera tenemos control de nuestra mente. Sin embargo estas fuerzas elementales siempre asisten al místico que con sabiduría, amor y poder, les invoca.

Es en esos momentos donde estamos predispuestos al sueño, donde con el cuerpo relajado y manteniendo un balance entre sueño y meditación, podemos pedir a nuestro Íntimo que en el favor de la Gran Ley invoque a EHECATL para que con su poderosa ayuda se armonicen nuestros silfos atómicos y se apacigüen nuestros procesos mentales.  

Demás no está el decir que tal ayuda solamente es posible cuando el estudiante camina en rectitud, de acuerdo a la Gran Ley, en el Recto Obrar, Recto Pensar y Recto Sentir. Comprendiendo la fuerza de EHECATL nos lleva a comprender aquél postulado de la ciencia Hermética que dice que “cada pensamiento, emoción o estado mental tiene su correspondiente intensidad y modalidad vibratoria”.

Nos ha llegado la hora de que seamos prácticos y dejemos a un lado las teorías que hemos aprendido en nuestro caminar de escuela en escuela. Hagamos un esfuerzo por auto-observarnos de momento en momento y auto-conocernos, porque es de la única manera que tendremos material disponible para meditar y poder comprender íntegramente nuestros defectos.  

Ya lo dice el TONALLI (la rueda de los días en La Piedra del Sol: “No estamos solos en el camino, las Fuerzas Elementales de la Naturaleza y el auxilio superior nos acompañan.”

Pidamos entonces de la ayuda de estos Grandes Maestros que en respeto por nuestro libre albedrío, esperan a ser invocados para dar de la ayuda que la Gran Ley permite, pero pidamos sin olvidar que nada se nos da regalado. Todo hay que pagarlo y bien pagamos cuando nos Sacrificamos por la Humanidad.

A estos dioses elementales se les paga con valores cósmicos, quien tiene con qué pagar sale bien en los negocios. Nuestras obras están representadas con moneda cósmica, hacer siempre el bien es un buen negocio. El discípulo debe invocar a los elementales en nombre de sus Malachim o reyes angélicos que los gobiernan.

Enviado por Ricardo Santana Laracuente .Instructor en Phoenix, Arizona, E.U. Fotografía: Hammurabi Luis Rivera (ICQ Tulancingo, Hgo.)

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