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Antropología Gnóstica:

LA ESTRELLA DE VENUS

Simbolo de Venus

En el Arcano 17 encontramos a la estrella de los alquimistas, el Lucero de la mañana.  La Estrella de ocho puntas representa a Venus, que simboliza el trabajo con el oro y la plata, el sol y la luna (“abandonar el sendero lunar y entrar al sendero solar”).

De la mitología griega y nahua elegimos a Venus- Afrodita y Xochipilli, Xochiquetzal, Quetzalcoatl respectivamente, para enviarles este mensaje de amor.

Venus – Afrodita.-  Símbolo de la paz y el amor, de la fecundidad. Reina del deseo, la belleza, la dulzura y la alegría femenina.

Esta Diosa de la hermosura y de la gracia ocupaba en el Olimpo griego un lugar principal. Según Hesíodo (poeta griego)  nació del mar cuando Cronos mutiló a su padre Urano.

Los despojos de la virilidad de éste último flotaron largo tiempo sobre las aguas, produciendo una espuma de la cual nació una virgen: Afrodita Anadiomena.

La doncella llegó primero a la isla Vitera, después a Chipre rodeada de olas; allí saltó a tierra la venerada y bella Diosa y bajo sus menudos pies florecía la mullida hierba.

Tuvo amoríos con Dioses y humanos, con Ares o Marte Dios de la guerra quien en un principio fue dios de la Primavera, tuvo dos hijos: Cupido o Eros Dios del amor y Anteros del contramor.

La  Venus de Milo bellamente cincelada y conocida por todos los rincones del mundo sigue siendo considerada como la esencia de la feminidad. No hay nada más grande que el amor.

El summun de la belleza es la mujer. La naturaleza, la música, las flores, un paisaje, un niño nos conmueven, pero la mujer no solo conmueve, sino que atrae, inspira, provoca...

Dice uno de los anales nahuas que Quetzalcoatl el Dios tolteca de los vientos, tercer hijo de la pareja Divina: Ometecutli y Omecihuatl (señor y señora de la dualidad) es el Cristo Cósmico Nahua que en el año Ce Acatl encarnó en el hogar de Iztacmixcoatl y Chimalma.

De naturaleza mística y austera, a los 30 años fue nombrado  gran sacerdote y monarca de Tollán (tula) les enseñó a cultivar la tierra, a clasificar a los animales, a tallar las piedras preciosas, la orfebrería y la cerámica.

Les enseñó el uso de la astronomía y el calendario. Prohibió la guerra y los sacrificios humanos y de animales; los sacrificios habían de ser de pan, de flores y de copalli. Prohibió el homicidio, el robo, la poligamia y todo mal entre los hombres...

Era un instructor divino y fue negado y perseguido por los mismos a quienes había venido a enseñar a amar y a vivir. La serpiente preciosa de plumas de quetzalli es el emblema del divino hombre nahua llamado Quetzalcoatl. En una de sus representaciones Quetzalcoatl aparece en medio de las nubes como el Lucero de la Mañana.

Xochipilli

Los anales dicen que el Sol-4-aire o Ehecatonatiuh es Quetzalcoatl, Dios hermafrodita de los vientos que soplaban desde el oriente por los cuatro puntos cardinales. Su comparte o igual es Cihuacoatl, la mujer serpiente. Quetzalcoatl llegó de Venus y regresó a Venus. Por eso, cuando el sol todavía está sobe el horizonte despidiendo sus últimos rayos de oro, la estrella de la tarde, el alma de Quetzalcoatl, empieza a brillar con sus primeras temblorosas luces.

Quetzalcoatl  encarnó entre los nauhuas para enseñarles a vivir de acuerdo con las leyes de Dios y para dar su mensaje de triunfo se desdobla en Xochipilli quien en el pecho ostenta el símbolo de la gran Deidad.

En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México se halla Xochipilli, sentado sobre un cubo de basalto, bellamente tallado. Xochipilli: xochitl  flor, pilli, principal.

Dios de la agricultura, del amor, de las flores, de la música, del canto, de la poesía y de la danza. “Flores y cantos son lo más elevado que hay en la tierra para penetrar en los ámbitos de la verdad” enseñaban los tlamatinime en los Calmecac.

Xochiquetzal es la diosa del amor, la comparte o igual de Xochipilli cuya morada está en Tamoanchan,  Lugar paradisíaco, alfombrado con flores, de ríos y fuentes azules, donde crece el Xochitlicacan, árbol maravilloso que basta que los enamorados se paren bajo el cobijo de sus ramas y toquen sus flores para que sean eternamente felices.

Jamás hombre alguno ha visto a esta deidad, sin embargo los nahuas la representaban joven y hermosa.

Su templo estaba dentro del Templo Mayor de Tenochtitlan y aunque pequeño, lucía tapetes bordados, plumas preciosas y adornos de oro. Xochipilli mora en el mundo del amor, de la música, de la belleza.

Su rostro sonrosado como la aurora, sus rubios cabellos le dan una presencia infantil, inefable, sublime. El Arte es la expresión positiva de la mente. El intelecto es la expresión negativa de la mente.

Todos los adeptos han cultivado las bellas artes. El sephirote Netzach es el mundo de la mente cósmica, está gobernado por Anael, hermoso niño lleno de belleza. Anael es el ángel del Amor.

Es precioso, su rostro sonrosado como la aurora y sus cabellos que parecen una cascada de oro le dan a aquel ángel una presencia inefable, encantadora, sublime y deliciosa.

Realmente Netzach es el mundo del amor de la música y de la belleza En Netzach encontramos al dios Azteca Xochipilli;  tiene poder para perdonar el karma, pero cobra todo servicio prestado, nada se nos da regalado.

El que tiene paga y sale bien librado, si no tienes con que pagar también puedes solicitar crédito. Todo crédito debe ser pagado.

Haz buenas obras para que tengas con que pagar. En los mundos internos las buenas obras están simbolizadas por joyas y monedas misteriosas.

Con estos valores debes pagar a Xochipilli los servicios que solicitas. Con este Dios Azteca puedes solucionar tus problemas., pero él cobra todo servicio porque no puede violar la Ley. Nunca le pidas nada malo a Xochipilli porque es un gran maestro de la luz. Todos los actos del hombre están regidos por leyes, superiores unas, inferiores otras.

Misericordia y justicia son las dos columnas fundamentales de esta Gran Ley. En el amor se resumen todas las leyes superiores.

Hablando de amor el maestro Pablo dice: “El amor es sufrido, bueno, no envidia, no se ensancha, no injuria, no busca lo suyo, no se irrita, no se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”...

El amor es el summun de la sabiduría Debemos cultivar la belleza, el amor, las bellas Artes. La estrella que brilla en el atardecer y también en la aurora es Venus la estrella de amor y ella irradia sus esplendores en toda la redondez de la tierra.

Si recordáramos a Venus terminarían las guerras, reinaría la paz sobre la faz de la tierra, habría abundancia y perfección...

En tiempos arcaicos cuando todavía los seres humanos rendían culto a las criaturas del fuego, el aire, el agua y la tierra, se adoraba a Venus, entonces se cultivaba el arte y la belleza en su expresión positiva.

Desde entonces  hemos venido pasando por cambios, han surgido pueblos y luego desaparecido, pero Venus sigue brillando, sigue resplandeciendo en los cielos, en el firmamento, esperando que algún día comprendamos y logremos encarnar sus misterios.

Enviado por Ma. Guadalupe Licea Rivera. San Luis Potosí, S.L.P.

“El bien es una cosa, el placer otra; estas dos, teniendo fines distintos, encadenan al hombre.   El hombre debe permanecer en el bien, pues el que escoge el placer, malogra su destino.   El bien y el placer se acercan al hombre, pero sólo el sabio puede  verlos y distinguirlos.  Este prefiere el bien y desecha el placer, mas el necio escoge el placer y la avaricia y desecha la virtud.” Los Upanishidas

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