San Cristóbal, lucha contra el dragón y el árbol de la vida

El gnosticismo auténtico se ha expresado a través del arte, para identificarlo, es necesario observar la presencia de elementos fundamentales ontológicos, teológicos y antropológicos de la sabiduría gnóstica, que son: La maldición, desde un punto de vista científico y filosófico; el Adam y Eva del génesis hebraico, el pecado original y la salida del paraíso, el misterio del entrenador psicológico, la muerte del mí mismo, los poderes creadores, la esencia del salvador salvandus, los misterios de la supra-sexualidad, el Cristo íntimo, la serpiente ígnea de mágicos poderes, el descenso a los infiernos, el regreso al Edén y el don de la piedra filosofal.

San Cristóbal y el niño

San Cristóbal y el niño. Museo de Guadalupe Zacatecas.

El mural de San Cristóbal y el niño, pintado por Nicolás Rodríguez Juárez en 1722, muestra a un gigante saliendo de un río y cargando a un niño.

Narra un relato que San Cristóbal dijo:

 “¡Voy a servirle al hombre más poderoso de la Tierra!” Supo de un Rey, y allá fue a dar.

– Señor, me dijeron que tú eras el más fuerte hombre de toda la Tierra. Vengo a servirte...

El Rey lo nombró, pues, su esclavo. Pero un día vio que el rey temblaba ante algo y le preguntó:

– Señor, ¿Por qué teme? Contestó el rey:

– Porque tengo temor al Diablo.

– ¡Entonces el Diablo es más poderoso que tú!

Se alejó él de allí, y yendo por un camino vio un grupo de jinetes en sus cabalgaduras. Había uno que los dirigía, el jefe, ese era Diablo. San Cristóbal le dijo:

– ¿Tú eres el Diablo? Responde el jinete:

– Sí, yo soy.

– Me dijeron que tú eras el más poderoso y quiero servirte.

– ¡Sígueme! –Le dijo el Diablo–.

Y entró al servicio del Diablo. Pero sucedió que mucho más tarde vio que el Diablo temblaba ante una cruz. Claro, le preguntó el hombre al Diablo.

– Y, ¿por qué tiemblas? ¿Por qué temes? Dijo:

– Porque yo le temo al Cristo.

– ¡Ah! Entonces el Cristo es más fuerte que tú.

– Sí, es más fuerte.

– ¡Pues me voy a servir al Cristo!

Andando por esos caminos encontró a un monje.

– ¿A dónde vas? Le dijo el monje. Respondió San Cristóbal:

– ¡Voy en busca del Cristo, porque me han dicho que es más poderoso! El monje le dijo:

– Mira, si quieres servir al Cristo, ¿ves ese río? Dijo:

– Sí.

– Pues pasa la gente al otro lado, ¡haz algo por la pobre gente! Ahí no hay barcos, ni nada y con tu fuerza puedes ayudar a pasar gente.

Y San Cristóbal se dirigió al río, y anduvo durante algún tiempo pasando gente de una a la otra orilla. Pero un día vino un niño. San Cristóbal alzó al niño, intentó pasarlo a la otra orilla, pero el niño pesaba terriblemente; así que San Cristóbal impaciente le dijo:

– Pero niño, no te pongas tan pesado. Entonces el niño respondió:

– Yo soy más pesado que el mundo entero. ¿No dijiste que querías servirle al Cristo? ¡Yo soy Jesús, el Cristo!

Claro, San Cristóbal quedó perplejo. Pasó al niño al otro lado, lo puso sobre una piedra, y un monje con una lámpara, tomó al niño entre sus manos...

San Cristóbal y el niño. Museo de Guadalupe Zacatecas.

Así, el significado de Cristóbal es: El hombre que lleva al Cristo dentro. Cristo dentro del hombre es representado por el oro del espíritu, es el niño de oro. Los alquimistas de la edad media decían que proviene del agua o la materia creadora fundamental, relacionada con las gónadas en el ser humano, de tal forma que es necesario trabajar con el aspecto sexual; pero también con el psicológico y equilibrar ambos con el sacrificio por la humanidad para obtener o encarnar el oro. El sacrificio por la humanidad es un sacro oficio, no es un sufrimiento, sino un oficio sagrado de compartir la doctrina. El oro puro se obtiene al eliminar las impurezas del alma, se obtiene cuando los elementos inhumanos han sido aniquilados, reducidos a cenizas.

Por eso San Cristóbal representa, precisamente al mercurio, como aquel ángel del Apocalipsis con un pie en la tierra y otro sobre las aguas; levantando al cielo la mano diestra y jurando; se halla protegido por el manto de Apolonio del color rojo púrpura de los reyes y sostenido con el báculo de los patriarcas; el niño de oro, el Cristo, se encuentra de pie, recargado sobre el orbe o imperator que representa el poder de la naturaleza. San Cristóbal ayuda a la humanidad a pasar del otro lado del río, le muestra el trabajo con los tres factores de la revolución de la conciencia.

La lucha contra el dragón.

La lucha contra el dragón. Museo de Guadalupe Zacatecas.

En esta pintura podemos apreciar una gran batalla contra el dragón en la parte superior o del espíritu se distingue el Padre, en la parte media o del alma la Madre Divina y un coro de ángeles orquestando la lucha y en la parte inferior, la pelea contra el dragón con lanzas y espadas de fuego, mientras un escriba junto al águila registra en los libros y señala con una pluma de ave, símbolo de la justicia.

La mítica lucha contra el dragón es una representación de cómo el ser humano debe enfrentar a los elementos inhumanos que carga en su interior y se refiere a una psicología revolucionaria en la que es necesario aprender a vivir.

Aprender a vivir es tomar las experiencias de la vida para la autorrealización. Las experiencias de la vida son muy útiles, muchos se quejan de las mismas, las repudian, las enjuician, las subestiman, sin saber que nos ofrecen material didáctico suficiente como para el desarrollo de la esencia, para el crecimiento anímico.

Quienes protestan contra las dolorosas experiencias de la vida se privan de los mejor, huyen del dragón. Las experiencias, en relación con la sociedad, la familia, el trabajo, hacen que afloren nuestros propios errores. Por ejemplo, en presencia del insultador, aflora la ira; en presencia del alcohol aflora el yo de la borrachera; en presencia de personas del otro sexo aflora la lujuria…, es en esos momentos que se requiere estar en estado de alerta, y vigilantes, para observarse a sí mismo y auto conocerse.

El dragón, símbolo de los yoes, sale a alimentarse con las experiencias y, tal como se aprecia en la pintura, el alma debe estar alerta, en guardia, para no identificarse, observar los movimientos del dragón, comprender su manifestación y pedir la ayuda de la Madre Divina para su eliminación.

El árbol de la vida

El árbol de la vida. Museo de Guadalupe Zacatecas.

Arriba se aprecia a San Cristóbal, que otorga la sabiduría y San Jacinto, la comprensión. Sobre el árbol de la vida está el padre, hijo y el espíritu santo en forma de paloma. En la parte media se halla el árbol de la vida en forma de cruz, que representa las diferentes dimensiones o regiones, que puede visitar el alma, la conexión entre los cielos con el mundo terrenal. Aparecen los ángeles Gabriel, Rafael y Miguel, que llevan toda oración al Padre. Por ejemplo, Gabriel inspira la medicina y promueve la curación de las enfermedades.

Adán y Eva representación del alma humana en el mundo, con sus rodillas depositadas en la tierra sobre un globo con el azul de las montañas, representan la esencia del ser humano en busca de su autorrealización. Las uvas simbolizan la transmutación y las flores, cualidades del alma.

Las vestiduras de Adán y Eva son de piel de animal, porque la personalidad egoica condiciona a la conciencia y tienen un cinturón adornado con flores, símbolo de voluntad.

En la parte inferior está la serpiente con cabeza humana, que envuelve al mundo y encadena al deseo y a la muerte; a su vez representan las leyes mecánicas de retorno, recurrencia, evolución involución, dharma, karma, que contribuyen al mecanismo de la existencia de los planetas.

El conjunto es una invitación al trabajo interior, a escalar por el árbol de la vida y alimentarse de sus frutos eliminando los elementos inhumanos que se cargan en el interior.

Bibliografía: Conferencias: “El Agnostos Theos”, “La gran obra”, “El árbol de la vida”. Libros: Doctrina secreta de Anáhuac.

Enviado por: Susana M. Rodríguez Licea. Instructora San Luis Potosí, S.L.P.

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