Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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OBSERVADOR Y OBSERVADO

Marguerite Dans Église Autor: James Jacques Joseph Tissot año: 1860

Amigos hoy vamos a abordar un tema muy interesante, se trata de una técnica, de una clave que consiste en dividirse en dos: en observador y observado. Es muy necesario que nosotros sepamos quiénes somos.

Hay una realidad terriblemente cierta en nosotros y ésta es que no nos conocemos a sí mismos; creemos ser una cosa y resulta que somos algo muy distinto, es por ello que se hace necesario dirigir nuestra atención hacia adentro, esa es la única forma de saber cómo realmente somos. Por siglos hemos buscado la felicidad afuera y resulta que la felicidad está dentro de nosotros, de modo que, hay que buscar dentro de nosotros, detectar todo aquello que no nos permite la felicidad.

Carl Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, dice: “quien mira hacia afuera duerme, quien mira hacia adentro despierta”.

Tenemos que introvertirnos para auto conocernos, irnos hacia adentro. La Gnosis nos entrega la clave para la introversión y esa clave es retirarnos a nuestra recamara o a un lugar donde tengamos privacidad, ponemos música clásica, de Beethoven, Mozart o Liszt y nos acostamos o nos sentamos en un cómodo sillón, cerramos nuestros ojos y relajamos nuestro cuerpo y mente, poniendo atención en la música y, una vez relajados, entramos en profunda meditación.

Ya relajados, nos dividimos en dos, en observador y observado, observando no con la mente, sino con nuestra conciencia, observar detenidamente nuestros pensamientos, reacciones, sentimientos, sensaciones y vamos a descubrir que la mayor parte de esos elementos son producidos por el yo, el ego, el sí mismo, que hay muchas voces dentro de nosotros, realmente, nuestro interior es como un edificio multifamiliar donde viven muchas personas, pues resulta que el yo es plural, es la doctrina de los muchos, en realidad somos como una enciclopedia con millones de letras, cada una de esas letras es un yo que cargamos en nuestro interior y que nos hacen ser tan perversos, cada uno de esos yoes tiene sus intereses propios; en un momento dado, un yo lujurioso, tomara el mando de nuestra maquina humana y nos llevará a los burdeles, a las casas de citas y caeremos en adulterio, luego será desplazado por un yo bebedor de alcohol y resultaremos metidos en las cantinas, llegará otro yo de codicia, por ejemplo, que destronará al segundo y nos llevará a las casas de bolsa, a jugar lotería, a los casinos, etc., y se nos desbordará la ambición.

Con esta práctica constante, vamos descubriendo poco a poco, que el yo se manifiesta en nosotros a través de contradicciones: ahorita estamos leyendo este artículo, y de repente se nos ocurre encender el televisor, luego ir a la nevera y prepararnos un sándwich, en el camino hacia la cocina, pensamos, mejor me preparo un hot dog (perrito caliente), abrimos el refrigerador y vemos la carne de pollo y decimos: mejor me preparo una torta; ya que la preparamos volvemos a la sala, en un sillón encontramos el álbum de fotos familiares, lo tomamos, empezamos a verlo y ¿qué pasó?… que nos olvidamos del artículo que originalmente estábamos leyendo.

Es pues necesario comprender que debemos adoptar la práctica de observador y observado para darnos cuenta de ese enjambre de yoes que llevamos dentro, cada yo es una persona dentro de nosotros con mente, inclinaciones y gustos propios. En esas condiciones, si yo, fulano de tal, que estaba leyendo este artículo, pues no mando sobre mí mismo, otras entidades internas me manipulan como quieren…

Resulta muy importante conocer la naturaleza interior si de verdad queremos vivir en armonía y ser felices. Para lograr la felicidad, es vital eliminar todos los errores internos, creemos que somos unos santos del cielo y de santos no tenemos nada, el yo es el error dentro de nosotros, mantiene nuestra conciencia dormida y es claro que cuando el yo muere, cuando deja de existir dentro de nosotros, lo más divino que tenemos interiormente, la conciencia, pues despierta y solamente en ese estado podremos conocer la felicidad.

La Conciencia despierta, es armonía interior, iluminación, amor a nuestros semejantes, caridad, altruismo, filantropía, el saber ponernos en los zapatos de los demás y así comprenderlos, el cuidar el ecosistema, el procurar siempre que ninguna palabra gesto o ademán nuestro dañe a nadie, etc., etc.

He ahí la importancia de dividirse en dos: observador y observado… esta práctica se debe convertir en un hábito constante, es decir, llevarla a la vida cotidiana, estar observándonos cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, etc., etc.

El yo debe morir, éste es la causa de todos nuestros problemas, enfermedades y sufrimientos. Si el yo muere dentro de cada ser humano, el mundo sería un paraíso, lo que proyectamos hacia el exterior, es la imagen de lo que internamente somos, dice Don Emmanuel Kant, el filósofo alemán: “Lo exterior es tan solo la reflexión de lo interior”.

Muerto el yo, se accede a la salud, a la armonía en las parejas, a la estabilidad emocional en la familia, a la paz social y por lo tanto a un mundo lleno de dicha y esplendor.

Descubre cada uno de tus yoes, reconoce que los tienes y agarra orilla: selecciona aquel que más daño te está haciendo, busca el apoyo divino y elimínalo y, una vez eliminado sigue con los demás en orden de peligrosidad.

Dice el Maestro Samael Aun Weor: “es imposible trasmitir la experiencia de lo real a quien no lo experimenta en sí mismo”…Date la oportunidad de comprobarlo, caro amigo. Que esto no te parezca una utopía, algo inalcanzable, mejor obsérvate y descubre cuál es el resorte secreto que te impide aceptar el reto, antes de intentarlo siquiera, toda mujer y todo hombre debemos romper esas cadenas lacerantes, podemos lograrlo.

Libres del ego, toda mujer y todo hombre son capaces de las más grandes hazañas son capaces de transformarse y transformar al mundo, pero no esperemos a que otros lo hagan porque nos llegará la muerte y no habremos trabajado nunca por transformarnos radicalmente.

El que nosotros no nos demos nunca cuenta que somos muchos, nos incapacitaría para eliminar el enemigo secreto y por lo tanto para avanzar en ese camino hacia el absoluto, hacia lo increado, hacia la sabiduría inmortal. No le tengamos miedo a lo nuevo, no vaya a resultar que ya al borde de la muerte nos demos cuenta de que toda nuestra vida ha sido una equivocación.

Recuerda siempre la máxima del Maestro Samael Aun Weor, fundador del movimiento gnóstico: “Cualquier intento de liberación por grandioso que éste sea, si no tiene en cuenta la necesidad de disolver el Ego, está condenado al fracaso.”

Enviado por: Instructor José Isabel Mauricio Vargas en Rincón de Romos, Ags. y Loreto, Zac.

Imagen: Marguerite Dans Église Autor: James Jacques Joseph Tissot año: 1860

 “Es muy claro y no resulta difícil comprender, que cuando alguien empieza a observarse a sí mismo seriamente desde el punto de vista que no es Uno sino Muchos, comienza realmente a trabajar sobre todo eso que carga dentro.” Samael Aun Weor. Psicología Revolucionaria.

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