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Libro: La Sabiduría de Quetzalcóatl

CAPÍTULO 6. QUETZALCÓATL EL LOGOS

Capítulo 6. Quetzalcóatl el Logos

«Quetzalcóatl no es un mito. Incuestionablemente, Quetzalcóatl es el Verbo, es la Gran Palabra, es el Logos Platónico, el Demiurgo Arquitecto del Universo, el fuego creador...»

[Samael Aun Weor. “Nuestro Señor Quetzalcóatl”]

El avance tecnológico y científico que hemos alcanzado es extraordinario, pero en cuanto al avance espiritual, no sólo nos hemos estancado, sino que hemos retrocedido. Esta es una era con avances tecnológicos nunca antes imaginados, pero, al mismo tiempo, nuestra educación espiritual ha disminuido considerablemente.

Esto nos dificulta para entender los grandes misterios griegos, aztecas, incas y egipcios, pues en ese aspecto, y en muchos otros nos aventajan enormemente. Las religiones no tienen la culpa de que mal interpretemos lo que nos enseñan.

Se ha afirmado que Dios está en todo, en el insignificante insecto que vive sólo unas horas y en las montañas que, como vigilantes, permanecen ahí durante miles de años. Pero, en lugar de meditar en ello, conceptuamos a Dios como un ancianito lleno de canas, y más aún, llegando al colmo de la incomprensión, en alguien castigando sin misericordia a la gente. Por tanto, ése es nuestro concepto errado, a tal punto que concebimos a Dios como el culpable de todo lo malo que nos pasa. Basta que recordemos un mal rato, que nos ha sucedido en la vida, para que lancemos expresiones como: ¿Por qué a mi Dios mío?

Esta forma de pensar y sentir, contradice al mismísimo maestro Jesús cuando nos dice, en el Evangelio Gnóstico de Tomás, lo siguiente: «Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el universo: el universo ha surgido de mí y ha llegado hasta mí. Partid un leño y allí estoy yo; levantad una piedra y allí me encontraréis».

Quetzalcóatl el Cristo Cósmico o Logos Creador

Quetzalcóatl descendiendo del cielo [Códice Vindobonensis]

Quetzalcóatl descendiendo del cielo [Códice Vindobonensis]

Mejor valdría la pena mejor tratar de intuir la naturaleza de la divinidad, y dejar a un lado tantos razonamientos vanos. Consideremos a los antiguos hebreos, chinos y mayas que, cuando hablan de un Dios, afirman que es como un gran fuego que está compuesto de muchas chispas, esas chispas serían los ángeles del cristianismo, los “Creadores de Mundos” (Cosmocratores) griegos, los “dadores de vida” (Prajâ-patis) de la India.

Es un ejército de seres divinales, el Logos, como les llamara Platón, el Demiurgo Arquitecto del Universo. El conjunto, de esos seres divinales, es como un solo ser, pero compuesto de muchos átomos, como una gran muralla compuesta de muchas rocas. Los antiguos mexicanos, a ese Ejercito de la Voz, le llamaron: Quetzalcóatl..

«Así que, en realidad, Quetzalcóatl es el Logos, es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será; es la vida que palpita en cada átomo, como palpita en cada Sol. ¡Antes de que el universo existiera, Quetzalcóatl existía!»

[Samael Aun Weor. “Nuestro Señor Quetzalcóatl”]

Los antiguos sabios afirmaban que Quetzalcóatl existía desde antes de que el universo apareciera, también afirmaban, enfáticamente, que Quetzalcóatl seguirá existiendo una vez que el universo desaparezca. Palabras envueltas en el velo del misterio…

Pero, que a la luz de la gnosis, se aclaran; en este caso, no se refieren al gran maestro llamado Quetzalcóatl, sino que hacen alusión a esa pléyade de seres auto conscientes, divinos, que en el inicio de la creación, dieron origen al universo. De tal forma, y es claro, que Quetzalcóatl, como el Logos creador, existió desde antes que el universo existiera, es más, ese ejército lo creó, y una vez que se disuelva el universo, seguirá existiendo.

«No sería posible aceptar, en modo alguno, una mecánica sin mecánicos, como cree la antropología materialista. Nosotros debemos comprender que detrás de toda mecánica, tiene que haber principios inteligentes. Quetzalcóatl es Unidad Múltiple Perfecta, es el Cristo.»

[Samael Aun Weor. “Nuestro Señor Quetzalcóatl”]

Existe una maravillosa organización en todo lo existente, eso lo debemos a estos ángeles, arcángeles, serafines, querubines, tronos, potestades, dominaciones, etc., pero nos debemos imaginarlos como niños sonrosados con alitas, sino, más bien, tratemos de visualizarlos como maestros llenos de perfección, seres iluminados con la luz de la sabiduría, perfectos, más allá del bien y del mal.

«Cuando estudiamos a Quetzalcóatl, no lo vamos hacer desde un punto de vista meramente literario; debemos analizarlo juiciosamente, a la luz de las más diversas teogonías. Quetzalcóatl, se expresa en todo lo que es, ha sido y será, es el Fuego que radica en todo núcleo universal...»

[Samael Aun Weor. “Nuestro Señor Quetzalcóatl”]

Es de asombrarnos, cuando dirigimos nuestra mirada hacia las diferentes culturas, que tampoco conocemos eso que llamamos como: Cristo. Cuando uno escucha esta palabra piensa inmediatamente en el gran maestro Jesús, pero, si en realidad, como dice el maestro Samael Aun Weor, estudiamos en las diversas teogonías, uno descubre con asombro enormes similitudes entre Jesús y Huitzilopochtli de México. Además, hay enormes semejanzas de Jesús con Osiris de Egipto, Krishna de la India y, por supuesto, Quetzalcóatl.

Los distintos génesis, tanto del norte como del sur, del este y del oeste del mundo, nos hablan que en un principio sólo existían las aguas primordiales de la vida, y que éstas fueron fecundadas por el hálito de vida, por el fuego creador, por las “diosas y dioses” (Elohim) o maestros constructores del universo. Ese fuego creador es el INRI, es el Cristo cósmico, es Quetzalcóatl…

Quetzalcóatl Hijo de la pareja divina

Señor de la Dualidad (Ometecuhtli) y Señora de la Dualidad (Omecíhuatl) [Códice Féjérvary-Mayer]

Señor de la Dualidad (Ometecuhtli) y Señora de la Dualidad (Omecíhuatl) [Códice Féjérvary-Mayer]

Si no colocamos el corazón por delante, tendremos la tendencia a terminar todos confundidos, pues, por un lado, se nos ha dicho que encarnó en el hogar de “Serpiente de Nube Blanca” (Iztacmixcoatl) y de “El Escudo Tendido” (Chimalmatl), pero encontramos en otras fuentes que es hijo de la pareja divina el Señor y la Señora de la Dualidad, entonces no sabemos cuál de ellas considerar como cierta.

En realidad, las dos son verdades, pues, por un lado, como ser humano, nace en el hogar de “Serpiente de Nube Blanca” (Iztacmixcoatl) y “El Escudo Tendido” (Chimalmatl); pero, por otra parte, hablando de Quetzalcóatl, como principio cósmico, como fuerza universal, es, entonces, uno de los cuatro hijos de la pareja divina.

La pareja divina es: “El Señor de la Dualidad” (Ometecuhtli) y la “Señora de la Dualidad” (Omecihuatl), símbolos del eterno principio Masculino, el Padre que está en Secreto, y el Eterno Principio Femenino Divinal, la Madre Divina.

Los cuatro hijos son: El Blanco o “Serpiente Emplumada” (Quetzalcóatl); El Negro o “Espejo Humeante” (Tezcatlipoca); El Azul o “Colibrí Zurdo” (Huitzilopochtli); y El Colorado o “Nuestro Señor Desollado” (Xipe Tótec).

Desde este ángulo, se habla como de fuerzas cósmicas, para nada se refiere, en este momento, a personajes históricos, es un verdadero tratado de cosmogénesis. En consecuencia, de esta manera, nuestros antepasados, nos relatan de cómo se originó el universo.

“Espejo Humeante” (Tezcatlipoca) Rojo y “Espejo Humeante” (Tezcatlipoca) Azul [Códice Fejérváry-Mayer]

“Espejo Humeante” (Tezcatlipoca) Rojo y “Espejo Humeante” (Tezcatlipoca) Azul [Códice Fejérváry-Mayer]

El Origen del Universo

En todas las culturas se nos dice que el origen del mundo y la humanidad se encuentra en un caos primordial o en las aguas cósmicas, representación del eterno principio femenino. En la India, a este caos macro cósmico, se le denomina la “Gran Madre” (Mulaprakriti); en el libro sagrado de los nórdicos, llamado el Edda, se habla de un lugar frío, húmedo y oscuro denominado Alfadir.

Entre los mexicanos, se habla de un lugar donde sólo hay viento y tinieblas, denominado el Ombligo del Universo o el “Lugar de Dos” (Omeyocan). En las enseñanzas misteriosas de nuestros antepasados tenemos, entonces, a Quetzalcóatl representando, no a un hombre, sino al principio masculino creador, y, en “Espejo Humeante Negro” (Tezcatlipoca), está simbolizando a la Eterna Madre espacio, al Principio Femenino o matriz del universo.

«En el Omeyocan, el señor de la noche, el negro Tezcatlipoca se niega, revienta en luz y nace el universo que fecunda, que maneja Quetzalcóatl, el Logos Solar. Recordemos nosotros que este Tezcatlipoca representa en su aspecto femenino a la luna y a dios-madre. El Omeyocan es precisamente eso, dios-madre, es precisamente la matriz del mundo. Por eso se dice que Tezcatlipoca revienta en luz, sí, la madre se hincha como flor de loto y al fin nace este universo, que de hecho fecunda el Logos. En náhuatl se dice que Quetzalcóatl entonces dirige y maneja ese universo que surge a la existencia.»

[Samael Aun Weor. “Antropología Gnóstica”]

Quetzalcóatl y “Espejo Humeante” (Tezcatlipoca), [Códice Borbónico]

Quetzalcóatl y “Espejo Humeante” (Tezcatlipoca), [Códice Borbónico]

Encontramos en todas las partes del mundo la misma enseñanza. Por ejemplo, entre los germanos se relata que las chispas fulgurantes de la “región de la luz” (Alfadir), el fuego creador, se escaparon y fecundaron los fríos vapores de la “región fría y oscura” (Nifheim).

En la India, Krishna, como principio masculino, fecunda a la “Madre Cósmica” (Prakriti) para que surja el universo. Nos dice el Bahavad Guita: “La gran Prakriti es mí matriz, allí coloco el germen y de ella, ¡oh Bharata!, nacen todos los seres”. “¡Oh Kountreya!, la Prakriti es la verdadera matriz de cualquier cosa que nace de distintas matrices, y yo soy el germinador paterno”. Estos mismos principios los encontramos en “Espejo Humeante” (Tezcatlipoca) El Negro y, además, el principio creador masculino en Quetzalcóatl.

Es lo mismo que los mayas mencionan, en el génesis del Popol Vuh, al decir que se reunieron los seres divinos para crear al hombre, se pusieron de acuerdo y “entonces vino la palabra”, esa palabra del Popol Vuh es el mismo Verbo de San Juan, ése es Quetzalcóatl.

Es entre los hebreos el “Ejercito de la Voz” (Sabaoth), las mismas “diosas y dioses” (Elohim), el Demiurgo Arquitecto del Universo, ése es Quetzalcóatl, el Logos platónico que dio origen a todo cuanto es, ha sido y será…

Este tema, aparentemente ajeno a nosotros, en realidad tiene mucho que ver con nuestra Auto Realización. Así como en el macrocosmos se forma el universo, de igual manera, es en el microcosmos, con las mismas leyes, y de la misma forma, debe crearse un universo psicológico.

Con las mismas leyes, y del mismo modo, debemos extender la obra del Gran Arquitecto del Universo en cada uno de nosotros, tenemos que formar un universo micro cósmico. “Tal como es arriba es abajo”, ya lo dejó escrito, en su Tabla Esmeraldina, Hermes Trismegisto.

El fuego macro cósmico, como principio cósmico creador, es Quetzalcóatl; el fuego micro cósmico, como fuego sagrado o serpiente sagrada, también es Quetzalcóatl. Así como en el origen de la creación fecunda a la Gran Madre, del mismo modo, dentro de nosotros debe fecundar a nuestro caos micro cósmico, nuestras aguas puras de vida, nuestra energía creadora.

Esto lo logramos cuando pacientemente, a lo largo de décadas de trabajo en la magia del amor, formamos ese ser humano auténtico, real, que surge del agua micro cósmica (la energía creadora transmutada) y del fuego particular (el Quetzalcóatl interior).