Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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Libro: La Sabiduría de Quetzalcóatl

CAPÍTULO 1. QUETZALCÓATL EL MAESTRO

Capítulo 1. Quetzalcóatl el Maestro

Quetzalcóatl, como ser humano, es un gran maestro, un iluminado, como se dijera entre los budistas, alguien que se auto realizó desarrollando en forma armoniosa todas sus facultades internas. Cumplió y sigue cumpliendo una labor extraordinaria, no sólo en México, sino en el mundo entero.

Todos los seres humanos vivimos inmersos en un profundo sueño de la conciencia, hemos desarrollado miles de defectos psicológicos que nos mantienen en un estado de hipnotismo, y que nos han llevado al estado de violencia y barbarie en el que actualmente vivimos.

Quetzalcóatl, como ser humano, logró desintegrar esos elementos psicológicos indeseables, logrando ese despertar de la conciencia, dejando el estado de sueño.

«Quetzalcóatl, el cristo mexicano, ciertamente fue un hombre ciento por ciento despierto. La multiplicidad de sus funciones también nos indica con entera precisión lo antiquísimo de su culto y la profunda veneración con que se le veía en todo Centro América.»

[Samael Aun Weor. “Doctrina Secreta de Anáhuac”]

Quetzalcóatl [MAX]

Quetzalcóatl [MAX]

La vida de todo iniciado está siempre llena de grandes revelaciones esotéricas, por lo que es muy importante que trate uno de ver más allá de las descripciones, procurando siempre buscar el mensaje que nos transmite con su vida.

El maestro Samael nos enseña, en su libro maravilloso: “Magia Crística Azteca”, la biografía de este gran ser iluminado. Por tanto, ahora nos toca a nosotros ver con ojos del águila del espíritu la enseñanza que ahí se encuentra encerrada…

«Quetzalcóatl es el Cristo cósmico náhuatl que en el año Ce Acatl (895 de la E.C.) encarnó en el hogar de Iztacmixcoatl y Chimalmatl.»

Nace en el año “Uno-Caña” (Ce-Acatl); aunque las fechas de los antiguos mexicanos estaban determinadas por la combinación de un número y el nombre de uno de los días del mes azteca, esto no sólo muestra una fecha cronológica, también nos da una enseñanza.

Los nacimientos de Jesucristo, Buda y, por supuesto, Quetzalcóatl siempre aluden a una realidad más bien interna o espiritual, por ello es que el numeral “uno” (Ce en náhuatl) es algo profundamente significativo, se asocia con la ciencia de los números o cábala, ya que el uno está asociado al Ser, al espíritu, al íntimo, a la sabiduría y a la verdad.

“Caña” (Acatl) es el símbolo de la columna espinal, mostrando el sendero en donde hay que trabajar, ya que por la espina dorsal del estudiante gnóstico debe ascender un fuego espiritual muy especial; cuando logramos esto, es cuando realmente se va caminando en el sendero de la auto realización íntima del Ser. Ahora bien, el símbolo de la caña en nosotros, sólo lo logramos cuando aprendemos a amar de verdad. Al Ser o Padre que está en Secreto (al uno) se llega a él eliminando al ego, al mí mismo, a los miles de elementos indeseables que cargamos en nuestro interior, es así como lograremos un nacimiento espiritual como lo hicieran los grandes maestros.

«De naturaleza mística y austera, muy joven comenzó a practicar el ayuno y la penitencia.»

Quetzalcóatl [MAX]

Quetzalcóatl [MAX]

En forma muy poética, la biografía de Quetzalcóatl nos va indicando las virtudes que debemos adquirir para lograr encontrar ese camino a la verdad; nuestra naturaleza actual es grosera y materialista y, por tanto, es urgente que le demos un cambio, que la convirtamos a través del trabajo interior en una actitud siempre dirigida a lo divinal, o sea de naturaleza mística.

En cuanto a lo austero, se refiere a que vayamos eliminando los apegos que vamos formando a lo largo de la existencia. Es decir, aprender a relacionarnos con las cosas materiales y usarlas debidamente, cuidarlas, pero sin apegarnos a ellas, o sea, sin depender psicológicamente de éstas.

Necesitamos, obviamente, practicar el ayuno, pero éste no se refiere a dejar de comer, es algo más que eso, es a dejar de criticar a la gente, dejar de hablar inapropiadamente; prácticamente nos referimos a un ayuno de la mente animal, que deje de ingerir tanta basura que nos daña nuestro templo interior, como creencias falsas, prejuicios, preconceptos, etc. En síntesis, se trata de limpiar nuestra mente.

La penitencia es el trabajo consciente que hacemos para acercarnos a lo divinal; es decir, la meditación profunda, la oración consciente, los mantram sagrados, la caridad, la bondad, etc.

«A los treinta años fue nombrado gran sacerdote y monarca de Tollan (Tula, Estado de Hidalgo)»

Lo que aquí nos señala, es algo que podemos observar en variadas tradiciones del mundo. Dice la Biblia que debemos convertirnos en reyes y sacerdotes según el orden de Melquisedec; en el arcano número siete del tarot,por ejemplo, puede observarse un carro de guerra egipcio, jalado por dos esfinges y, sobre el carro, está el íntimo, tiene en sus manos un báculo el cual sirve para oficiar, o sea, ser sacerdote, y posee, además, una espada que sirve para combatir y mandar, o sea, ser rey.

Tollan o Tula, es el símbolo de la cuarta dimensión, de los mundos suprasensibles de la naturaleza, del paraíso edénico.

Encontramos en el poema del “Hombre y la Mujer” de Víctor Hugo: “Dios hizo para el hombre un trono; para la mujer un altar. El trono exalta; el altar santifica.” De esa forma, mostrándonos de nuevo ese camino a seguir.

Ser reina o rey significa dominar nuestras pasiones animales, vencer la tentación, triunfar sobre sí mismo. Ser sacerdotisa o sacerdote representa seguir el camino litúrgico, vivir cada día de nuestra vida sabiendo que podemos cambiar, transformando cada instante de la existencia; haciendo de cada momento de la vida como si fuera un ritual, en cosas tan comunes como el comer, el trabajar, incluso, la relación con nuestra pareja.

«Les enseñó a cultivar la tierra, a clasificar a los animales, a tallar las piedras preciosas, la fundición de metales, la orfebrería y la cerámica.»

Quetzalcóatl [MNA]

Quetzalcóatl [MNA]

Indudablemente la misión de Quetzalcóatl, no sólo fue religiosa, sino también política y social. Es obvio que los grandes iniciados nos van ayudando en todos los ámbitos posibles. Cumplen una misión espiritual, pero también social; todo esto que se describe claro que lo hizo físicamente.

Pero también simboliza algo muy íntimo; cultivar la tierra puede entenderse también, a la par de la parábola del sembrador del maestro Jesús, como esparcir la semilla de la gnosis a todos los seres humanos, el difundir la gnosis a la humanidad.

Clasificar animales es claramente enseñar las claves y técnicas para comprender nuestros animales internos, nuestros defectos, o sea que nos enseñó a morir psicológicamente; tallar piedras preciosas está en íntima relación con lo anterior, pues se trata de aprender a utilizar las virtudes, ya que una tolerancia llevada al extremo, permitiendo o siendo cómplices del delito, ya no es una virtud.

La fundición de metales debe llevarse a cabo con los metales de nuestra propia tierra filosófica, significa la transmutación de nuestras energías creadoras para crear los cuerpos existenciales superiores del Ser, el factor Nacer de la gnosis.

En estas líneas tan sencillas, nos indica Quetzalcóatl, el trabajo para revolucionar nuestra conciencia.

«Les enseñó astronomía y el uso del calendario.»

Entre sus enseñanzas sagradas que nos transmitió, está la de la Astro-Teúrgia, el saber que los astros no son algo muerto, sino que hay inteligencias divinas en cada uno de ellos, que están relacionadas con las distintas actividades humanas. También nos enseñó la ciencia de los números, la Cábala Hermética, la cual se expresa vivamente en el calendario, enseñanzas importantes, además, en el trabajo interior.

«Prohibió la guerra y los sacrificios humanos y de los animales; los sacrificios habían de ser de pan, de flores y de copalli.»

Si piensa uno que nuestros antepasados en su época de oro glorificaban sus guerras y que realizaban sacrificios humanos en sus templos sagrados, estamos totalmente equivocados, ya que estos fueron, precisamente, prohibidos por el maestro Quetzalcóatl.

El sacrificio plasmado en las rocas milenarias se refería, cuando los artistas de renombre los cincelaron en la roca, al sacrificio de nuestros defectos psicológicos para el florecimiento de las flores del espíritu. El sacrificio de copal es el mismo que llevaran los reyes magos en la mirra y el incienso, símbolos de la transformación de la energía; para lograrlos, hay que sacrificar la pasión bestial en aras de la más exquisita espiritualidad.

«Prohibió el homicidio, el robo, la poligamia y todo mal entre los hombres.»

Magistralmente se muestra la conducta que debe seguir el aspirante. En estos días en que ya no se sabe ni qué hacer, por tantas contradicciones, es bueno saber que el homicidio siempre será un crimen, pero habremos de recordar que no sólo se mata con pistolas, cañones o cuchillos, sino además con el maltrato que le damos a los demás o la ingratitud, pues con eso disminuimos la vida de nuestros seres queridos.

Del robo ni se diga, hoy lo justificamos de cientos de formas, prácticamente todos en la actualidad, de una u otra forma, robamos, desde que sacamos material de la oficina o fábrica en que trabajamos, hasta el dinero o libro que pedimos prestado y nunca regresamos.

Respecto a la poligamia ya bastante habló el gran maestro Jesús, tratamos de justificarla de mil formas, pero es indudable que el camino sólo es posible cuando se aprende a manejar las fuerzas magnéticas en el matrimonio. Por tanto, esto es imposible si se engaña a la pareja.

Nos dice, en síntesis, al igual que el maestro Buda, que el camino debe sustentarse en un recto pensar, un recto sentir, un recto obrar y, desde luego, un recto modo de ganarse la vida.

«En Tollan fundó un templo de misterios con cuatro grandes adoratorios: el primero era de madera de cedro con adornos verdes; el segundo, de cedro con adornos de coral; el tercero, de cedro con adornos de caracoles marinos; el cuarto, de cedro con adornos de plumas de quetzalli. En ellos, él y sus discípulos, oraban, ayunaban y practicaban la penitencia.»

Zona Arqueológica de Tula

Zona Arqueológica de Tula

Si bien el trabajo sobre sí mismos es en cualquier parte y corresponde a tomar conciencia de cada actividad de nuestra vida, es indispensable crear centros especiales para la meditación, tratando de ponernos en comunión con lo divinal.

Quetzalcóatl cumplió con este deber y nosotros deberíamos también participar en la formación de centros gnósticos en todo el mundo, salas de meditación donde sea posible realizar nuestras prácticas gnósticas. Como siempre, no sólo habla del trabajo, de por sí tremendamente difícil como cristalizar proyectos en bien de la humanidad, sino que lo conjuga sabiamente con trabajos internos que es necesario lograr.

Cuatro adoratorios nos recuerdan el sagrado Tetragrámaton, lo divinal, lo indefinible, lo eterno. Pero cada uno de ellos lo hace de cedro y los elementales o criaturas inocentes de este árbol tiene grandes poderes, de tal forma que las puertas de los templos cósmicos y los cetros de los patriarcas están hechos de cedro. "Oh Líbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros" (vers. 1, cap. 11: Zacarías). Los adornos verdes, coral, caracoles marinos y plumas de quetzal, nos hablan de atributos del Tercer Logos (Espíritu Santo de los cristianos) y su trabajo que tenemos que realizar para que sean parte de nuestra vida.

«Les hablaba de Ipalnemohuani (aquél por quien vivimos), de la creación del mundo, de la caída del hombre, del diluvio, del Cristo y su evangelio, del bautismo, de la circuncisión y de la cruz (símbolo de la inmortalidad de la vida y de redención del género humano), recomendándoles que la usaran en los altares de los templos y en sus hogares. Puso nombre a los pueblos, montes y valles.»

La gnosis, para que sea reconocida como tal, debe contener varios elementos fundamentales, si faltara uno de ellos deja de ser gnosis. Precisamente, todo lo que Quetzalcóatl enseñó son los elementos de que consta la enseñanza gnóstica.

Ipalnemohuani: Aquél por quien vivimos, es la expresión náhuatl del dios incognoscible, inmanifestado, la raíz de todo lo creado, el origen de todo lo existente, el “Dios Desconocido” (Agnostos Theos) griego.

Creación del Mundo: Sin duda alguna, la creación del universo surge de las entrañas del inmanifestado, es la hueste creadora de los seres divinos (Elohim hebreos), que, fecundando la materia caótica, dan origen a los mundos.

La Caída del Hombre: Esta parte de la enseñanza quetzalcoatliana es formidable, pues habla de la emanación y caída del ser humano como esencia, su descenso aquí a la Tierra. Viviendo feliz en las entrañas de lo incognoscible caímos, y ahora estamos aquí sufriendo, anhelando ese regreso a lo divinal.

Diluvio: Una de las catástrofes que dio fin a la raza atlante; en esa época como humanidad alcanzamos niveles tecnológicos avanzadísimos, pero a la par nos degeneramos; la consecuencia de ello fue el diluvio universal, que escrito está en todas las culturas del mundo, y es una sincera advertencia de que en estos momentos estamos repitiendo la historia.

Cristo: No es una persona, sino un principio cósmico, es el Osiris egipcio, el Viracocha inca, es la fuerza maravillosa del amor que todo ser humano tiene la misión de encarnar.

Bautismo: Es una ceremonia existente en muchísimas culturas, inclusive existe antes de que Juan bautizara en el Jordán al maestro Jesús; basta recordar que en la India Visvamitra el maestro espiritual de Rama lo bautizara también en un río antes de entregarle las enseñanzas. Es obvio que implica más que recibir una ceremonia, se trata de un pacto para trabajar con las aguas internas puras de vida.

Circuncisión: Nos habla de la pureza con que debemos usar nuestra sexualidad; la circuncisión no es algo físico, sino más bien espiritual. Claramente, en el Evangelio de Tomás, leemos: Sus discípulos le dijeron: «¿Es de alguna utilidad la circuncisión o no?» Y él les dijo: «Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de gran utilidad».

Cruz: Este fue uno de los emblemas fundamentales que sintetizó la enseñanza de Quetzalcóatl, como dice el maestro Samael Aun Weor: “Símbolo de la inmortalidad de la vida y de redención del género humano”.

Símbolo con la Cruz [Museo de Tula]

Símbolo con la Cruz [Museo de Tula]

«Era un instructor divino y fue negado y perseguido por los mismos a quienes había venido a enseñar a amar y a vivir.»

La salida de Quetzalcóatl de Tula es muy interesante, por un lado, significa la salida del Edén, cuando comimos el fruto prohibido, pero también nos señala que la humanidad no gusta mucho de la verdad; es decir, que nos encanta ser engañados, y cuando un iniciado de verdad viene a entregarnos la enseñanza, entonces tronamos y relampagueamos.

A Jesús lo crucificamos, a Sócrates le dimos de beber la cicuta, a otros los hemos envenenado, exiliado, etc., pues preferimos vivir en las sombras de la ignorancia a estar en la luz de la verdad.

«Lo persiguieron y, en su huida de Tollan, se refugió por algún tiempo en Teotihuacan (lugar de adoración) donde dejó un templo abierto en cuyo altar los maestros realizaron el auto sacrificio y la solemne ceremonia del Fuego Nuevo»

Quetzalcóatl estuvo en la gloriosa Teotihuacan y todavía podemos encontrar el “Templo de Quetzalcóatl”, lugar mágico extraordinario donde se llevaba a cabo el Auto Sacrificio. Ahora bien, lejos de pensar que se trataba de herirse el cuerpo con punzones, debemos entender que se trataba de practicar disciplinas como la meditación, donde podemos, a través de la comprensión profunda, sacrificar defectos como la envidia, el orgullo, la vanidad, la auto importancia, etc.

La ceremonia del Fuego Nuevo, que se practicaba en este templo de misterios, era dedicada al fuego sagrado que todo ser humano tiene, pero dormido, el fuego sagrado que debemos despertar.

«El altar de este templo está adornado con cabezas de serpiente emergiendo del cáliz de una flor, las cuales simbolizan a Quetzalcóatl caído en los abismos atómicos humanos; las conchas blancas y los caracoles rojos que las adornan son el emblema del origen primario de la deidad.»

Templo de Quetzalcóatl en Teotihuacan. [Foto: Ismael Moreno]

Templo de Quetzalcóatl en Teotihuacan. [Foto: Ismael Moreno]

Extraordinario templo que nos ilustra a la conciencia, del trabajo que tenemos que realizar. Está Quetzalcóatl emergiendo de una flor, símbolo del fuego sagrado adormecido. A su lado está el “dios de la lluvia” (Tláloc), divinidad rectora de las aguas.

Nos muestra a las claras un mensaje alquimista, ya que hay que mezclar el agua pura de la vida transmutada representado por el “dios de la lluvia” (Tláloc), con el fuego sagrado de Quetzalcóatl, ése es el sendero a seguir.

«De Teotihuacan pasó a Cholula donde vivió veinte años, pero tuvo que huir nuevamente de allí por la guerra.»

Zona Arqueológica de Cholula. [Foto: Virgilio Cuautle]

Zona Arqueológica de Cholula. [Foto: Virgilio Cuautle]

Cholula (agua que cae en el lugar de huida), mágica ciudad donde existían muchos templos dedicados a rendir culto a los principios inteligentes de la naturaleza, llamados “Casas de Dios” (Teocalli), que los españoles al llegar no dejaron de mencionar que había tantas “Casas de Dios” (Teocalli) como días hay en el año. En esta ciudad santuario, el maestro Quetzalcóatl estuvo veinte años.

«Con cuatro de sus discípulos se dirigió a Coatzacoalcos, y dicen los anales que construyó una balsa y en ella se hizo a la mar y desapareció.»

El maestro Quetzalcóatl, una vez cumplida su misión, se fue a través del mar. Algunos dicen que se convirtió en la Estrella de la Mañana (Venus), pues simboliza que realizó la Gran Obra del Padre en forma total. También se afirma que regresaría, pero esto es exactamente igual a la segunda venida de Jesús. No se trata de algo físico, más bien se trata de encarnarlo en cada ser humano. Nos dice el maestro Samael Aun Weor que se encuentra en el “Lugar de garzas o pureza” (Aztlán) de los antiguos mexicanos, la “Tierra de los Ases” (Asgard) de los nórdicos, en la cuarta dimensión. Desde ahí nos vigila, nos ayuda y auxilia a todo aquél que lo invoque con el corazón.

«Necesitamos retornar, volver a la sabiduría divina de la lejana Thule. Es mucho lo que se ha dicho sobre esta Thule lejana, la tierra de los dioses. Allí residen los antepasados de los esquimales y también de los aztecas. Allí vive Quetzalcóatl. De allí vino y allí volvió.»

[Samael Aun Weor. “Matrimonio Perfecto”]

Quetzalcóatl no es Ehécatl

Al maestro Quetzalcóatl se le representa con una máscara del “dios del viento” (Ehécatl), esto debido a que el fuego sagrado pone en movimiento todo lo que existe; este hecho ha motivado a que se le confunda con este dios. Se trata de dos maestros diferentes, cada uno con su conocimiento y sus funciones específicas.

El Dios del Viento (Ehécatl). [MNA]

El Dios del Viento (Ehécatl). [MNA]

«Los secuaces de la antropología profana, utopistas en un ciento por ciento, basados en meros racionalismos subjetivos, han lanzado la hipótesis absurda de que nuestro santísimo señor Quetzalcóatl, gran avatara del antiguo México, fue también adorado con el nombre de Ehécatl, que sabiamente traducido significa “dios del viento”.

Los adeptos de la Fraternidad Oculta, aquellos individuos sagrados dotados de razón objetiva, los maestros auténticos de la antropología gnóstica, saben muy bien, por experiencia mística directa y profundo análisis, que el dios del viento es un Deva de la naturaleza, un Malachim del mundo causal, un genio del movimiento cósmico muy distinto a Quetzalcóatl.»

[Samael Aun Weor. “Doctrina Secreta de Anáhuac”]