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Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Sala Uno.

Es digno de admirar el magnífico museo que tenemos en esta maravillosa zona arqueológica mexicana, dado que es considerado el primer museo ecológico del mundo. Se debe señalar, por otra parte, que conforme la humanidad crezca en espiritualidad, ciencia y conciencia, optará por un mayor desarrollo en tecnología y uso de energías libres de contaminación, tal y como lo hacen las humanidades avanzadas de otros mundos; el dinero desaparecerá, no habrá fronteras, cada ser humano será un auto gobierno, se usará la anti gravedad, la tele transportación, tendremos comunicación e intercambio tecnológico y cultural con seres de otros mundos, se usará el plasma como energía ilimitada y gratuita. Dado lo anterior, todo será de todos. Mas, sin embargo, esto sólo será posible en la futura edad de oro que viene y que corresponde a la raza Koradi.

Esta zona arqueológica nos revela en sus esculturas, edificios, estelas, nichos, templos, juegos de pelota etc., las épocas de esplendor y de decadencia por las que pasó. ¡Pues bien apreciados amigos! Es momento de poner atención en los elementos arqueológicos de las salas 1, 2 y 3 de este museo. Es claro que, de cada pieza arqueológica, podemos extraer un triple significado considerando a fondo la ley del tres; cada elemento expuesto en este recinto nos expresa en forma intuitiva su triple significación tanto en el aspecto material o exotérico, como anímico o mesotérico y en el ámbito espiritual o esotérico.

Los Xochicalcas, en el aspecto exterior o meramente material, quisieron representar en estas piezas arqueológicas a la fauna que vivía en su entorno. En ese orden de ideas, tenemos lápidas con grabados zoomorfos, serpientes, felinos, utensilios de cocina y la representación de productos que formaban parte de su dieta básica; plasmaron en sí el mundo que les rodeaba, su modo de vida y costumbres.

Mas, sin embargo, a nosotros lo que debe interesarnos es el significado anímico y espiritual de cada elemento arqueológico, ya que ambos aspectos trascendentes nos brindan las claves máximas para la auto realización íntima de nuestro Real Ser interno. De tal manera, que nuestras explicaciones las centraremos en los aspectos meramente ontológicos y filosóficos trascendentales que hallamos en las piezas principales de este museo.

El aspecto anímico expresado en estas piezas prehispánicas nos revela la concepción de una mística solar y para ilustrar este concepto me remito a la siguiente imagen con una ubicación anterior a la sala uno:

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Como podemos apreciar al interior de la vasija, se hallan representados un grupo de danzantes haciendo círculo, alzando sus manos al cielo en un estado de éxtasis trascendental; venerando al sol simbolizado por el punto rojo que vemos al centro. El aspecto anímico de esta pieza arqueológica, nos habla de una mística solar practicada por los Xochicalcas. Ahora bien, los cultos de la antigüedad, tanto en occidente como en oriente, fueron solares; todas las antiguas culturas rindieron culto al Sol y le dieron diferentes nombres, por ejemplo: los aztecas le llamaron Tonatiuh; los Incas le llamaron Inti; los egipcios Ra. El sol representa el origen de toda creación, la causa, la raíz primordial de toda existencia.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En esta imagen tenemos la representación de una guacamaya que asoma de entre el follaje y simboliza al sol y al día. Su profunda significación emotiva refuerza el culto al Sol de la cultura. Por otro lado, en su significado espiritual representa al verbo, la palabra, al logos creador, recordemos aquella parte del génesis hebraico que dice: “En un principio era el Verbo, el verbo era Dios, todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que es hecho hubiese sido hecho…”

La creación es mediante el Verbo, el logos suena, la creación se da de arriba hacia abajo, de las dimensiones superiores a las dimensiones inferiores de la naturaleza, por eso aparece en esta escultura en actitud descendente.

Señor de las serpientes.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Esta escultura alegoriza a la nobleza dirigente de Xochicalco, lleva un faldellín, está adornado con una banda de plumas entrelazadas rematada al centro por un chalchihuite, tiene grandes orejeras, un collar y pulseras, su rango social se manifiesta por el tocado de cabezas de serpiente y las cuatro serpientes que envuelven su cuerpo. Esotéricamente, esta escultura representa a un maestro de varias iniciaciones, así lo indican las serpientes que lo envuelven. Tiene en la cabeza un tocado de cabezas de serpiente, nos recuerda los dos testigos, las dos olivas, los dos cordones ganglionares: idá y pingalá. Las serpientes en la cabeza hacen una suerte de corona misma que nos recuerda al chacra Sahasrara, o flor de loto de mil pétalos, cuya raíz es la glándula pineal.

Las grandes orejeras representan la capacidad de escuchar la voz del silencio, la voz del íntimo. El collar y las pulseras son adornos que simbolizan los poderes y virtudes del alma.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En esta imagen apreciamos la escultura de una cabeza de serpiente alusiva al fuego serpentino que debemos desarrollar a lo largo de nuestra médula espinal. Conforme asciende, miles de defectos psicológicos van muriendo.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Fino vaso de alabastro, materia muy preciada que demuestra la relación de Xochicalco con el valle de Puebla a través de Cholula o Cacaxtla. Esotéricamente, nos recuerda al Santo Grial, emblema del vaso hermético de los antiguos alquimistas.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En estas imágenes, podemos observar flores talladas en piedra que representan las virtudes del alma; una mazorca de maíz, símbolo de la simiente humana, que mediante transformaciones alquímicas nos confiere dones y virtudes.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En esta fotografía, podemos apreciar cabezas de guacamaya y una zorra, estos animales dentro de la cultura Xochicalca, son considerados como emblemas de fertilidad. En otro sentido, la guacamaya representa al verbo y es que el sexo guarda una íntima relación con la palabra; la zorra tiene un faldellín y está adornada con un cincho lo cual permite asociarla con la representación zoomorfa de algún Dios del Karma, de acuerdo a la ley de las analogías filosóficas.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Aquí, tenemos lápidas con diferentes tipos de serpientes, en ocasiones se asocia a la serpiente con figuras humanas indicándonos con ello que el iniciado fue tragado por la serpiente; por lo tanto, es un hombre serpiente. Ahora bien, ser tragado por la serpiente significa haber levantado el fuego sagrado por la médula espinal, nosotros debemos aspirar a ser devorados por la serpiente; es decir, por el fuego sagrado del Kundalini y así convertirnos en nagas, hombres serpiente, la serpiente simboliza la sabiduría.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En las imágenes anteriores, podemos observar un conjunto de lápidas con diversos animales grabados, desde el punto de vista esotérico, expresan conceptos religiosos de los Xochicalcas: el búho representa la noche, la muerte, la auto-observación; la guacamaya simboliza al día, el sol, el verbo; la mariposa con sus coloridas alas es la vegetación, la fecundidad, el alma; la zorra el karma.

Desde el punto de vista filosófico, todos estos animales grabados en las lápidas nos recuerdan a los distintos defectos psicológicos que debemos dar muerte mediante la comprensión y durante la meditación, para luego enterrarlos; por eso están en sus respectivas lápidas, deben ser desintegrados.

En el aspecto superior, nos evocan la manifestación de las diversas partes del Ser, que se expresan después de la muerte psicológica.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Por otra parte, en estas figuras observamos la representación del puma, jaguar y ocelote; asociados a la noche, la tierra y el agua, símbolos de fertilidad. También se relacionan con el mundo inferior, estos animales eran admirados por su fiereza, por sus atributos físicos: piel, garras y colmillos. Éstos fueron usados como emblemas de las órdenes guerreras.

Resulta interesante que, en diversas zonas arqueológicas de nuestro país, como Cholula, Teotihuacán, Cacaxtla, Tula, Xochicalco, etc., es representado el felino en forma preponderante, no está demás afirmar desde el punto de vista esotérico que el jaguar, puma, ocelote o tigre habita dentro de nosotros, como expresión de nuestra energía creadora, la cual debemos utilizar sabiamente con el objetivo de salir victoriosos en la lucha cuerpo a cuerpo con el yo psicológico. Dado lo anterior, entendemos por qué se le asocia con el mundo inferior, y es que en los infiernos atómicos de nuestra naturaleza interna es donde lo debemos enfrentar y vencer. Por tanto, en diversos murales de Cacaxtla, Tlaxcala encontramos guerreros vestidos con la piel de tigre, alegorizando que salieron vencedores en las pruebas y adquirieron sabiduría.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En esta sección, tenemos diversas máscaras elaboradas en distintos tipos de piedra, que retratan los diferentes rasgos faciales de sus habitantes, en el aspecto interior nos vienen a recordar a las múltiples facetas psicológicas que cargamos y que, si no eliminamos, arrastrarán nuestro embrión de alma al mundo mineral sumergido.

Sala Dos

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En esta escultura tenemos la representación estilizada de un sacerdote guerrero, la clase sacerdotal a la vez era gobernante del pueblo, como en toda sociedad desarrollada tenían clases sociales, después de los sacerdotes estaban los comerciantes a los que les seguían los artesanos, luego los campesinos y, por último, los siervos y esclavos.

Era casi imposible ascender a una clase superior, esto nos recuerda a las cuatro castas de la antigua india en donde, de igual manera, era muy difícil pasar a una casta superior. Nosotros, al combatir nuestros defectos psicológicos, somos guerreros en una lucha a muerte contra el ego animal. El penacho de plumas de la escultura, alegoriza los diversos grados de conciencia y poderes conquistados en la lucha contra el Yo. Esta escultura nos sugiere que el sacerdote guerrero está sentado en un trono.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Escultura que representa a una mujer cargando un bebé, paralela extraordinaria con la mujer virgen que carga entre sus brazos al niño Dios. El cristo siempre es hijo de una virgen madre. El cristo mexicano fue el glorioso Quetzalcóatl, cuya preparación esotérica fue precisamente en este centro ceremonial llamado Xochicalco.

En el aspecto exotérico, representa una escena de la vida de este pueblo en la cual vemos a una mujer sentada sobre sus piernas cargando un niño; tiene marcado en su rostro una expresión de tristeza, manifestando en su actitud profundo pesar por su hijo enfermo o quizás ya muerto. Así también, nuestra madre divina interior sufre porque nuestro cristo interno está muerto dentro de nosotros mismos a causa de tantos defectos psicológicos que embotellan nuestra conciencia.

Figura de un hombre cargando por encima de su cabeza una gran vasija de agua, la cual nos viene a recordar al atlas griego cargando al mundo sobre sus hombros.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

El mundo representa al elemento líquido, debemos llevar el agua purificada hasta nuestro cerebro.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Vasija ritualista en la cual apreciamos un sacerdote guerrero que sostiene un cuchillo y un báculo, este gran personaje rinde culto al Dios Tláloc a juzgar por el aspecto de la vasija. El cuchillo simboliza la voluntad y el báculo representa a nuestra médula espinal por donde debe ascender el fuego sagrado.

Sala Tres.

Estela de los dos glifos.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Presenta en una de sus caras dos glifos, diez-caña y 9 ojo de reptil haciendo una probable alusión a la fecha de la fundación de Xochicalco.

 

Encontramos aquí una estrella de mar y conchas, alegorizando al elemento agua y el culto al Dios Tláloc.

Tláloc tiene bajo su tutela el granizo, la lluvia y la sequía, con el agua se le hace pagar el karma a los pueblos. En la actualidad, también hoy vemos trastornos climáticos espantosos en los cuales el elemento líquido provoca inundaciones o sequías a causa de su escasez, siendo el Dios Tláloc el principio inteligente y divinal que la gobierna desde el mundo causal o sexta dimensión.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En esta fotografía tenemos un muro en cuya parte superior asoman unas calaveras, todo está hecho en piedra, nos recuerda el Tzompantli o muro de las calaveras de la zona arqueológica de Tula, el culto y respeto a la muerte no podía pasar por alto para los Xochicalcas; en el aspecto trascendental, la muerte está relacionada con la eliminación de nuestros defectos psicológicos mediante el sacrificio de nuestras pasiones a través de la comprensión en la meditación de fondo.

En esta representación, podemos apreciar una fecha calendárica y glifos, entre ellos el de un medio caracol alusivo a Venus, la estrella de la mañana, y al Dios Quetzalcóatl.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Estas esculturas eran colocadas en las fachadas de las casas haciendo alusión a la dignidad, cargo o estatus social de la persona que habitaba en ellas.

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

En estas imágenes, podemos observar un conjunto de estrellas de mar asociadas con el elemento agua. También hay caracoles, conchas marinas, peces; todo asociado con el Tlalocan, lugar donde habita el Señor Tláloc, Dios de la lluvia. Todos estos ornamentos estaban en la pirámide principal dedicada a este Dios.

Grandes caracoles:

 Museo de Xochicalco. Salas 1, 2 y 3

Todos estos símbolos acuáticos eran mudas plegarias al Dios Tláloc para lograr buenas cosechas. El caracol nos recuerda en sus espirales el ciclo de retorno y de recurrencia en sucesivas existencias, recordemos que se nos asignan 108 vidas en las cuales retornamos en espiras más elevadas o en espiras más bajas de acuerdo a nuestras buenas o malas acciones de la vida anterior y de acuerdo a la ley de recurrencia repetimos nuestras acciones con sus consecuencias positivas o negativas. De tal manera, que las leyes de retorno y de recurrencia las vemos asociadas en el caracol de la existencia. Hoy, con el conocimiento gnóstico, estamos en la posibilidad de trascender estas leyes mecánicas de la naturaleza, si aplicamos conscientemente sus principios y enseñanzas en nuestra vida diaria.

Pues bien, estimados lectores de nuestra revista, hasta aquí nuestras explicaciones acerca del museo de Xochicalco, Morelos, México.

Fraternalmente: Virgilio Cuautle Roldán. Instructor gnóstico de ICQ en Nochistlán Zac. México

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