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Génesis en los Egipcios

Nun eleva la barca solar desde las aguas de la creaciónEstimados lectores de nuestra Revista La Sabiduría del Ser, en esta ocasión vamos a estudiar la creación del universo desde el punto de vista egipcio, antes que nada es indispensable entender que los mitos de cualquier cultura encierran un hondo significado acerca de las realidades del ser, mismas que se expresan en forma de símbolos y de alegorías, todo mito va dirigido a la conciencia y no al intelecto, las inteligencias divinas lo han dispuesto así con el propósito de que el conocimiento no se adultere y éste sea asimilado en forma íntegra por aquellos que han desarrollado el sentido instintivo de las verdades cósmicas. Todo mito cosmogónico, a pesar de tener creencias diferentes por originarse en diferentes culturas, situación geográfica y diversas épocas en el tiempo, en esencia, mantienen la misma simbología. En el caso de Egipto y en diferentes momentos históricos del mismo, hubo tres creencias diferentes sobre el relato cosmogónico, resulta interesante que las tres, mantienen similar analogía esotérica o la misma esencia.

Uno de los tres relatos cosmogónicos fue encontrado en la ciudad de Hieracómpolis y afirma que antes de que existiera el universo, existía solo un inmenso océano, el océano representa al caos del cual surge la creación. El océano inmenso por su obscuridad y humedad, nos recuerda al interior de un vientre materno, es en este punto de comparación, donde venimos a encontrar la relación simbólica existente entre el mar y el caos.

Ese océano llevaba el nombre de Nun, (nombre de la madre cósmica egipcia) según la mitología, desde las profundidades de Nun apareció un día una colina, misma que consideraremos un punto en el centro de la creación del universo, representando a la parte masculina de la divinidad, al mismo fuego creador del universo.

Entonces, Horus, el Hijo, simbolizado por el Dios halcón (alegórica representación de la fuerza cósmica impersonal y sin forma humana denominada Cristo Cósmico, mismo que viene a la manifestación del universo para crucificarse en los mundos), se posó en la cima de aquella gran colina, (misma que también es conocida como el quinto elemento llamado éter, el cual se asocia a la energía creadora sexual, partió y voló en todas direcciones a la vez, creando de esta manera el universo. Por tal motivo, la fuerza Cristo la tenemos manifestada en todo lo que es, en todo lo que ha sido, en todo lo que será; se encuentra en el aire (prana oriental) que respiramos, en la dura roca, en todos los elementos y en el interior de las gónadas sexuales de hombre.

Por otra parte en la ciudad de Heliópolis, (ciudad del sol entre los griegos) una de las más famosas ciudades egipcias de todos los tiempos, conocida como Lunu que significa Pilar, en lenguaje egipcio El protagonista del relato cosmogónico es el Dios Ra, mismo que representa al sol espiritual, (Dios inmanifestado), por cuya importancia se le atribuyó el título de creador del universo. Al Dios Ra, se le relacionó con Amón, divinidad máxima de los tebanos, habitantes de Tebas, por lo que posteriormente se le llamó Amón-Ra, El Dios Ra, se desdobló en Osiris, el Dios manifestado, simbolizado por el sol físico, proveedor de calor, luz y vida a la tierra, toda mística antigua y auténtica, es solar y el milenario Egipto no fue la excepción, la mitología egipcia afirma que Osiris, tuvo su consorte llamada Isis y de la unión de ambos surgió Horus, mismo que es representado en forma homínida con cabeza de halcón y un disco solar sobre la cabeza. Aquí resalta el hecho de que Ra, divinidad principal y creadora, no tiene identidad, es decir que no tiene representación con forma humana, ni de ninguna otra índole, aquí descubrimos el primero de los siete principios que conforman un mito auténtico que habla de: UNA DIVINIDAD SUPREMA INVISIBLE Y SIN FORMA.

El mito de la creación de Heliópolis afirma que en el inmenso mar de Nun, (madre cósmica), había surgido de entre las profundidades, una altísima pirámide (Ra). Y sobre de ella, el ojo de Ra, mismo que se abrió e iluminó todo el universo, dándole forma y orden, el ojo de Ra representa a Horus, el cristo cósmico, el cual, se manifiesta y crucifica en los universos, las galaxias, soles, mundos, dioses y en el hombre.

Es interesante observar que Horus, el Cristo universal, fue más conocido y venerado que Ra, tanto religiosa como políticamente; los faraones eran considerados una extensión de Horus en la tierra.

Por último, el tercer mito egipcio acerca del génesis universal, lo venimos a hallar en la ciudad de Memphis, los memphitas, a diferencia del resto de los egipcios, eran monoteístas, con una creencia muy parecida a la que tienen las culturas judeo-cristianas sobre el comienzo del universo, ya que Pteh, el Dios único, crea el mundo mediante el pensamiento y la palabra o verbo. En el antiguo testamento hebraico Dios dice: “Hágase la luz, y la luz fue hecha”. Curiosamente, Pteh, palabra egipcia, significa tierra emergida, misma que representa al espíritu, al Adán celestial, (El andrógino divino) en tanto que el verbo simboliza al ejército de la voz, mismos que al polarizarse en masculino y femenino propician la creación por acción del verbo, el resultado de tal creación viene a ser el hijo, el Cristo cósmico manifiesto en todo lo que es, ha sido y será. Dice la máxima hermética: “Tal como es arriba, es abajo, tal como es afuera, es adentro”, en otras palabras, debemos realizar el génesis dentro de si mismo con el trabajo en las tres fuerzas primarias de la naturaleza.

Hasta aquí mi artículo sobre el génesis egipcio estimados lectores y hasta la próxima.

Enviado por Virgilio Cuautle Roldán. Instructor en Nochistlán, Zac.  

Imagen: Nun eleva la barca solar desde las aguas de la creación

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