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El Evangelio de María

El Eterno Principio Femenino Divinal

“La Mujer es el pensamiento más bello del creador, hecho carne, sangre y vida” Samael Aun Weor

Virgen en las Rocas

El Eterno Principio Femenino Divinal ha estado presente en todas las culturas, religiones, filosofías, etc. dentro de las escrituras gnósticas antiguas no podía faltar tal principio representado en María o Miriam. La Madre Divina es Isis entre los egipcios, Tonantzin (nuestra madre) entre los aztecas, Kundalini en la India, Akabolzub en Chichén Itzá, Rea o Cibeles en Grecia, y miles de nombres más esparcidos como las arenas del mar en el mundo.

Lejos de las discusiones –que a nada conducen- debemos ver el espíritu que vivifica y extraer del  Evangelio de María el conocimiento del Eterno Principio Femenino Divinal. Dios como Padre es Sabiduría y como Madre es Amor.

Del Evangelio de María se tienen  tres fragmentos: dos de ellos muy cortos en griego, en manuscritos del siglo III (papiro Rylands 463 y papiro Oxyrhynchus 3525); y otro, más extenso, en copto (Berolinensis Gnosticus 8052,1). Impresionante sabiduría encontramos en este Evangelio Gnóstico.

... «¿Importará que sea destruido o no?». Dijo el Salvador, «Todas las naturalezas, todas las formaciones, todas las criaturas existen las unas en las otras y las unas con las otras, y volverán de nuevo a ser llevadas a sus  raíces. Porque su naturaleza es volver a las raíces de su sola naturaleza. El que tenga oídos para oír que oiga».

Encontramos velado en símbolos la misma antropogénesis (origen del hombre) y Alquimia  transformadora del ser humano. Si hablamos de Antropogenesis (del origen del Ser humano) tenemos que todo lo creado estuvo primero en el Caos, la Mulaprakriti  (La gran Madre) de los orientales, el Huel-Tum Chino. Viene la Manifestación y al terminarse el día cósmico todo se disuelve nuevamente regresando a su punto de partida original, para más tarde volver a la manifestación. Más esto que sucede en el Macrocosmos debe efectuarse en el Microcosmos a través de la Alquimia. Por un lado es necesario que se disuelva el Ego, que eliminemos los miles de defectos psicológicos que cargamos y por otro lado es primordial que trasmutemos la materia prima, es decir, la energía creadora que es la síntesis de todos los elementos que nuestra maravillosa maquina orgánica produce.

Pedro la dijo, «Puesto que nos has explicado todo, dinos también esto: ¿Cuál es el pecado del mundo?». El Salvador dijo. «No hay pecado sino que pecáis cuando hacéis las cosas que son de la misma naturaleza del adulterio que es llamado pecado, por eso el Bueno vino a vosotros, a la esencia de toda naturaleza, para restaurarla a sus raíces. Después continuó y dijo, «Por eso vosotros enfermáis y morís (...) de aquel que (...) comprende, comprenda. (...) Una pasión que no tiene igual, que procede de algo contrario a la naturaleza. Entonces se produce una turbación en todo el cuerpo, por eso os dije, “Animaos, y si estáis desanimados, animaos en la presencia de las formas diferentes de la naturaleza. El que tenga oídos para oír que oiga”».

Aquí nos da una enseñanza extraordinariamente práctica, el origen de nuestros problemas, de la enfermedad, de los obstáculos que tenemos en el diario vivir, no se encuentran afuera, sino están en las pasiones animales que manifestamos día a día. Nos hemos alejado del bien, de la bondad, de la fraternidad, de la luz, de la sabiduría. No son culpables los gobiernos, los empresarios, los políticos, etc. culpables somos nosotros que no sabemos vivir.

Cuando el Bendito hubo dicho esto los saludó a todos diciendo, «La paz sea con vosotros. Recibid mi paz para vosotros mismos. Cuidaos de que nadie os extravíe, diciendo, “Aquí está” o “Allí está”. Porque el Hijo del Hombre está dentro de vosotros. Seguidle. Aquellos que lo busquen lo encontrarán. Id por lo tanto y predicad el Evangelio del Reino. No establezcáis ninguna regla más allá de lo que yo os ordené, y no deis ninguna ley como si fuerais legisladores a menos que os veáis obligados a ello». Cuando hubo dicho esto, marchó.

Magistralmente nos indican el secreto para transformarnos radicalmente, esto es conociéndonos a si mismos, buscando dentro de las profundidades ignotas de si mismo, pues es ahí donde está la clave. “Conócete a ti mismos y conocerás el Universo”. Dentro de nosotros está el Cristo Interno, el Salvador. No debemos seguir personas, debemos seguir los mandatos de nuestro Cristo Interior. Claro, primero debemos encontrarlo a través de la Auto Gnosis.

Pero ellos quedaron apesadumbrados. Lloraban grandemente diciendo, «Cómo iremos a los gentiles, y predicaremos el Evangelio del Reino del Hijo del Hombre? ¿Si no le hicieron caso a él, cómo nos van a hacer caso a nosotros?». Entonces María se puso de pie, los saludó a todos y dijo a sus hermanos, «No lloréis y no os apenéis y no seáis personas sin resolución, porque Su Gracia estará enteramente con vosotros y os protegerá. Por lo tanto alabemos Su grandeza, porque Él nos ha preparado y nos ha enviado a los hombres». Cuando María dijo esto, quiso volver sus corazones hacia el Bueno. Y empezaron a discutir las palabras del (Salvador).

Es aquí donde nos indican el trabajo que debemos hacer en total equilibrio, pues no basta que nos auto conozcamos (que de por si ya es tarea bastante difícil) sino que debemos equilibrar la muerte de nuestros defectos, la transmutación de la energía y el Servicio a la Humanidad doliente y nos indica el Eterno Principio femenino Divinal representado en María que debemos realizar esta labor sin temor, pues quien se decide a trabajar por los demás, en un verdadero apostolado, sin más anhelo que el de servir, es protegido por la divinidad.

Pedro dijo a María «Hermana, sabemos que el Salvador te amó más que al resto de las mujeres. Dinos las palabras del Salvador que recuerdas, las que sabes pero que nosotros ni tenemos ni hemos oído». María contestó y dijo, «Lo que está escondido de vosotros yo os lo proclamaré». Y empezó a hablarles estas palabras: «Yo», digo, «Yo vi al Señor en una visión y le dije,  “Señor, te vi hoy en una visión”. Él contestó y me dijo “Bendita eres porque no flaqueaste al verme. Porque donde está la mente está el tesoro”. Yo le dije, Señor, ¿el que ahora ve la visión la ve a través del alma o a través del espíritu?”. El Salvador contestó y dijo, “No ve a través del alma ni a través del espíritu, sino que la mente que está entre los dos, ésa es la que ve la visión, y es... (...)».

Es la Madre Divina quien tiene la Sabiduría Oculta, por ello el Arcano no. 2 de la Cábala se le llama “La Ciencia oculta Favorable” y se asocia claramente con la Madre Divina, pues es a través de ella, que el Real Ser Interior Profundo nos provee de la Sabiduría que necesitamos para transformarnos. Por eso está dicho por textos sagrados antiquísimos que el hijo fiel, quien sigue la guía de su Madre Divina, no se extravía en el sendero. Ella es Stella Maris, la Virgen del Mar, quien nos guía si somos trabajadores de la Gran Obra.

(...) «Y el deseo dijo “Yo no te vi descendiendo, pero ahora te veo ascendiendo. ¿Por qué mientes si me perteneces? El alma contestó y dijo, “Te vi. Tú no me viste ni me reconociste. Yo te serví de vestidura y tú no me conociste”. Cuando dijo esto, se marchó con gran alegría.»

«De nuevo vino hasta el tercer poder que es llamado ignorancia. Y el poder preguntó al alma diciendo, “¿Dónde vas? Estás atada a la iniquidad. Así que como estás atada no juzgues”. Y el alma dijo, ¿Por qué me juzgas, aunque yo no he juzgado? Yo estaba atada, aunque yo no he atado. Yo no fui reconocida. Pero yo he reconocido que el Todo está siendo disuelto, tanto las cosas terrenales como las celestiales”.»

«Cuando el alma hubo vencido al tercer poder, subió más arriba y vio al cuarto poder, que tomó siete formas. La primera forma es la oscuridad, la segunda el deseo, la tercera la ignorancia, la cuarta es la excitación de la muerte, la quinta es el reino de la carne, la sexta es la necia sabiduría de la carne, la séptima es la sabiduría llena de ira. Estos son los siete poderes de la ira. Preguntan al alma, “De dónde vienes, asesina de hombres, o adónde vas, conquistadora del espacio?”.

El alma contestó y dijo, Lo que me ata ha sido muerto, y lo que me trastorna ha sido vencido, y mi deseo ha sido finalizado y la ignorancia ha muerto. En un mundo fui liberada de un mundo, y en un tipo de un tipo celestial, y del olvido que pasa. Desde ahora en adelante yo pasaré el resto del tiempo, de la estación, del eón, en silencio”.»

En esta parte del Evangelio se muestra claramente que el camino es la Muerte del Yo. Es la ignorancia, la falta de la sabiduría que nos puede trasformar, la manifestación de la Ira, lo que nos mantiene atados al dolor, a la miseria, al fanatismo. Es indudable que el Ego se procesa en niveles muy profundos y ahí debemos sumergirnos a través del desarrollo de la Auto Observación que llevamos la luz de nuestra conciencia a esas tinieblas de si mismos. Es la meditación el complemento perfecto que nos permite indagar en las profundidades y descubrir todas las manifestaciones del deseo para así poder destruirlos.

Cuando María hubo dicho esto, quedó en silencio, pues hasta ahí el Salvador le había hablado. Pero Andrés respondió y dijo a los hermanos, «Decid lo que queráis decir sobre lo que ella ha dicho.

Yo reconozco que no creo que el Salvador haya dicho esto. Porque ciertamente estas enseñanzas son ideas extrañas» Pedro respondió y habló referente a estas mismas cosas.

Les preguntó acerca del salvador: «¿Realmente habló privadamente con una mujer y no abiertamente con nosotros? ¿Vamos a preocuparnos y a escucharla a ella? ¿Acaso Él la prefirió a nosotros?»

Entonces María se echó a llorar    y dijo a Pedro, «Hermano mío, Pedro, ¿qué piensas? ¿Piensas que a mí se me ocurrió esto por mí misma o que estoy mintiendo acerca del Salvador». Leví contestó y dijo a Pedro, «Pedro, siempre has sido acalorado.

Ahora veo que estás enfrentándote contra esta mujer como si fuera un adversario. Pero si al Salvador la consideró digna ¿quién eres tú para rechazarla? Seguramente el Salvador la conoce muy bien. Por eso la amó a ella más que a nosotros.

Por lo tanto deberíamos avergonzarnos y revestirnos del hombre perfecto y separarnos como nos ordenó y predicar el Evangelio, no poniendo otra regla ni otra ley más allá de lo que el Salvador dijo». Cuando (...) y empezaron a ir proclamando y predicando.

Somos los habitantes de esta actual raza que puebla la Tierra, los que rechazamos la enseñanza depositada por el Cristo Interior a través del Eterno principio femenino Divinal, no estamos hablando de algo que haya pasado históricamente, estamos refiriéndonos a algo que está pasando en el interior de cada ser humano en estos momentos.

Cuando odiamos, mentimos o abusamos de las fuerzas creadoras, estamos en contra de la Sabiduría Oculta que el Eterno principio femenino Divinal que habita en cada uno de nosotros nos quiere entregar.

María Guadalupe Rodríguez Licea. Comisión Cursos por Internet. Aguascalientes, México.

María es siempre Isis, la Madre Divina, a quien ningún mortal ha levantado el velo. Samael Aun Weor. Pistis Sophia.

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