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Evangelio de los Egipcios

Las Partes del Ser

Anciano de los Días

Para poder capturar un poco el significado contenido en el Evangelio de los Egipcios, tenemos que recurrir al conocimiento gnóstico y profundizar en lo que son las Distintas Partes del Ser. El Real Ser es nuestro Padre que está en Secreto, la parte más recóndita y sublime del ser humano, una emanación misma de la Divinidad. Se le ha llamado el Anciano de los Días.

Es precisamente el desenvolvimiento y emanación del Real Ser Interior profundo lo que se encuentra descrito en el Evangelio de los Egipcios.

“El (Santo) libro (de los egipcios) acerca del gran e invisible Padre cuyo nombre no puede ser pronunciado, el cual vino de las alturas de luz de la luz de los (eones de luz), la luz de la providencia y el Padre del silencio, la luz de la palabra y de la verdad, la luz infinita luz, radiación de los eones de luz, del imposible de revelar, inmarcado, sin edad, imposible de proclamar Padre, el eón de los eones, el que se creó a sí mismo, auto engendrado, auto productor, ajeno, el realmente verdadero eón.”

La Palabra Eon (Aeón) es muy significativa puede interpretarse como periodo de tiempo, como seres divinos, como dimensiones de la naturaleza semejante a los sephirotes de la cábala, en estos textos gnósticos puede entenderse como una de estas cosas y en ocasiones como todo a la vez.

Es el Real Ser, nuestro Padre que está en Secreto, la primera emanación del Eterno Padre Cósmico Común, indivisible, eterno, cuyo nombre no puede ser mencionado, con justa razón los griegos le llamaron “El Agnostos Tehos” (El Dios Desconocido) o en Sánscrito “Sat” (Aquello) o en hebreo Aelohim, la Raíz de todo lo que es ha sido y será, pero sin raíz.

De ahí se desdobla la Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, conocida en la India como Brama, Vishnú y Shiva, en hebreo como Keter, Chokmah y Binah y entre los mayas como Kakulha, Raxa Kakulha y Chipí Kakulha. Esta trinidad es muchas veces confundida con la que en este evangelio se menciona. Más claramente en la teogonía egipcia está magistralmente explicada como Osiris (Padre), Isis (La Madre Divina) y Horus (El hijo).

“Tres poderes vinieron de él; son el Padre, la Madre y el Hijo. Del silencio vivo que vino del Padre incorruptible. Éstos vinieron del silencio del Padre desconocido”.

Son pues dos triadas diferentes. Una es el Padre, Hijo y Espíritu santo, que en si forman a lo que se conoce en la mitología egipcia como Osiris, de Osiris se desdobla la Madre Divina (Isis) y de ellos dos viene el Hijo (Horus) que corresponde al Chesed hebreo o Atman de la India, es decir el Espíritu o Íntimo.

Pero, ¿para qué sirve saber todo esto?, porque solo así podremos conocer el camino de regreso, debemos recorrer el camino hacia donde salimos, y paso a paso deberemos ir conquistando a través del trabajo sobre si mismos, peldaño tras peldaño hasta llegar nuevamente al Padre que está en secreto. Somos los hijos ingratos, nos hemos alejado de la divinidad con nuestra violencia, corrupción, explotación, soberbia, asesinatos, violaciones, ingratitud, traiciones, mentiras, etc. y nos toca hacer el camino de regreso.

Así de Osiris (Cada ser humano tiene su propio Osiris) y de Isis (La Madre Divina Interior) Surgen 7 emanaciones más siendo la primera el Hijo (Horus) el íntimo. En el árbol de la vida son: Chesed (Intimo), Geburah (Alma divina), Tiphereth (alma humana), Netzach (La mente), Hod (El astral), Jesod (El eterico) y Malkuth (El físico).

Hermes Trismegisto dice que tal como es afuera es adentro, que tal como es arriba es abajo. No es extraño que en estos textos gnósticos se hable del fin de cada raza, pero a la vez se habla de la degeneración a que hemos llegado. En el del fin de cada Eon (en este caso identificado como tiempo), en en fin de lo que en la gnosis contemporánea llamamos Razas, se termina generalmente con cataclismos causados por nuestra mala forma de vivir. Nosotros la quinta raza que ha poblado este mundo, antes de nosotros fueron los atlantes quienes fueron destruidos en su degeneración por el Diluvio Universal.

Y el diluvio vino como un ejemplo para la consumación del eón. Pero será enviado al mundo a causa de esta raza. Una conflagración vendrá sobre la tierra. Y la gracia estará con aquellos que pertenezcan a la raza por los profetas y los guardianes que guardan la vida de la raza. A causa de esta raza sucederán las hambres y las plagas, pero estas cosas sucederán a causa de la raza grande e incorruptible. A causa de esta raza, vendrán las tentaciones, un grupo falso de falsos profetas.

Estamos en los mismos tiempos del fin de la Atlántida, nos hemos llenado de corrupción y maldad, y estamos avanzando a pasos agigantados a una auto destrucción, estamos alterando la naturaleza, el orden natural de las cosas. Con gran acierto de describe simbólicamente todo lo que vivimos en la actualidad, lo que hemos sembrado cosecharemos.

Se insiste en este texto sagrado que se requiere de regenerarse, de reivindicarnos, de salir de las tinieblas a la luz.

La gran mayoría de estos personajes explicados en el Evangelio de los Egipcios se encuentran realmente dentro de nosotros, el Salvador es el Cristo Interno de cada ser humano.

Si bien es una fuerza cósmica, y existe un Maestro que lo representó hace dos mil años, no es exagero afirmar que cada ser humano tenemos un Cristo Interno, esta es una parte de nuestro propio ser, una emanación del Anciano de los días, un desdoblamiento que tiene la misión de auxiliarnos en ese camino que deberemos recorrer para cumplir nuestra misión en la Tierra.

Jenaro Ismael Reyes Tovar. Comisión Painalli. Aguascalientes, Ags México.

Los Doce Apóstoles son las Doce Potestades dentro de nosotros mismos. Los Doce Apóstoles son las doce partes de nuestro propio Ser. Samael Aun Weor. Pistis Sophia.

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