El Sendero del Hogar Domestico
Música, Verbo y Alquimia
El
Alma comulga con la música de las esferas, cuando escuchamos las nueve sinfonías
de Beethoven o las composiciones de Chopin, o la divina polonesa de Liszt. La
música es la palabra del Eterno. Nuestras palabras deben ser música inefable,
así sublimamos la energía creadora hasta el corazón. Las palabras asqueantes,
sucias, inmodestas, vulgares, etc., tienen el poder de adulterar la energía
creadora, convirtiéndola en poderes infernales. (Samael Aun Weor. Matrimonio
Perfecto.)
En la naturaleza del ser humano, existe la posibilidad de
transmutar (cambiar de un nivel a otro mas elevado) la energía sexual, debido a
que posee tanto la mujer como el varón canales de naturaleza tetradimensional
(es decir pertenecientes a la cuarta dimensión) por donde es posible que
ascienda la energía una vez transformada.
Einstein nos demostró con su fórmula E=mc2 lo que desde
tiempos remotos nos legaron en secreto los alquimistas, lo que se encuentra en
los códices los mayas, la sabiduría de los incas, los egipcios, la posibilidad
de regenerarnos en el aspecto físico, psicológico, emotivo, sirviendo de apoyo
la transmutación sexual.
Para este portento científico-Místico es necesario primero
hacer un ahorro de nuestras energías, pues no sería posible tal transmutación
alquimista si no existe que trasmutar, si malgastamos la materia prima en
explosiones de ira, de orgullo, de pereza, de gula, de envidia, por
preocupaciones tontas de la vida diaria…
Si nos proponemos transmutar hay que lograr un control de
las energías, no derrochándolas.
Resulta risible que el estudiante de Gnosis busque
“cargarse” de energías con cosas externas como anillos, pulseras, piedras, etc.
La energía ya la tenemos, es el resultado maravilloso de transformación en el
interior del ser humano, lo importante es no derrocharlas miserablemente con las
conductas impropias que uno acostumbra en su diario vivir.
La energía sexual es muy poderosa, tuvo el poder de
traernos al mundo, pero esta energía tan poderosa puede ser influenciada tanto
positiva como negativamente por el verbo, por el poder del sonido.
El
verbo marca una influencia determinante en la energía sexual, y lo podemos
comprobar cuando un joven llega a la adolescencia, empiezan los caracteres
sexuales secundarios, esto naturalmente influye y le cambia la voz.
Es por ello que si consideramos la posibilidad de un
cambio, debemos tener en cuenta que lo que decimos influye en la energía sexual,
por ello es importante cuidar la palabra, el verbo, cuidar de no mentir, de
prometer y cumplir, de no injuriar a los demás, de no promover chismes, de no
decir palabras altisonantes, ya que todo ello afecta a la energía sexual
modificándola negativamente.
La transmutación sexual es posible si tratamos por el
contrario de cuidar el verbo, de que como dice Santiago en su Epístola Universal
diciéndonos que la lengua es como un pequeño fuego, pero que en un bosque puede
causar grandes daños, también comenta que de una fuente no puede salir agua pura
y veneno a la vez.
Es importante apreciar la música clásica, el sonido de las
sinfonías de Beethoven, Mozart, Wagner, logran la transmutación de la energía si
aprendemos a escucharlas en meditación.
El arte, la música, la pintura, las caminatas en el
bosque, el ejercicio, la contemplación de la belleza de la naturaleza
contribuyen en este proceso.
Muchos somos los que queremos correr y no hemos ni
siquiera aprendido a gatear, es importante la meditación, la oración y el
recuerdo de sí para iniciar el trabajo con la alquimia o transformación de la
energía.
En el hogar, con la música trascendental, las flores, la
belleza, el magnetismo entre mujer y varón bien canalizado es posible iniciar el
camino por el sendero del Matrimonio Perfecto.
Lupita Rodríguez. Comisión Cursos por Internet.
“La casa de los Iniciados gnósticos debe estar llena de
belleza. Las flores que embalsaman el aire con su aroma, las bellas esculturas,
el orden perfecto y el aseo hacen de cada hogar un verdadero santuario
gnóstico”. Samael Aun Weor