Las Pleyades

Constelación de las Pleyades, Fotografía elaborada con IA por alumnos del ICQ
Los antiguos Totonacas miraban el cielo y comprendían, entendían su majestuosidad y su intrincado funcionamiento, pues ellos encontraron la manera de conocer los fenómenos celestes por medio de su conocimiento interior.
Nada hay en esas piedras, en esos altares, pilares y esculturas de idolatría, tal cual les llamaron los invasores europeos, tal cual les llaman hasta ahora los intelectuales de la ciencia materialista, este pensamiento es pura ignorancia, desconocimiento de las antiguas costumbres, de las antiguas formas de conocimiento.

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ
Se estudiaba el universo y la vida no en bibliotecas o a través del ojo engañoso del intelecto formal, nada de eso. Se estudiaba la vida viviéndola, experimentándola y aprendiendo de ella con conciencia, nunca nuestros antepasados de Anáhuac o los antepasados de esta tierra que ahora pisamos fueron idólatras al adorar el Sol, ellos entendían el profundo conocimiento detrás del orden celeste, el Sol que nos ilumina es un símbolo del Sol Espiritual, trascendental,
Esos antiguos sabios que vestían con materiales obtenidos de la tierra, calzaban sus pies con lo que esta prodiga tierra les daba sin mayor ostentación más la de cubrir sus básicas necesidades sabían que, así como existe el Sol físico, también existe el sol Austral, que se halla ubicado en la Pléyades, invisible para los ojos, pero visible para el corazón y la inteligencia.
Las Pléyades se componen por siete soles cada uno con su propio juego de planetas, todos estos soles gravitan alrededor de Alcione, un Sol físico espléndido, lo más increíble de esta constelación que seguramente todos conocemos, es que nuestro Sol, llamado Ors, es parte de ella, es uno de los siete Soles de las Pléyades. Es para nuestra mente e intelecto formada por años de escuelas tradicionales muy complicado entender estas afirmaciones de la Gnosis, sin embargo, las pruebas están por todos lados, varias culturas del mundo tienen una relación directa con esta constelación, hecho que algunos estudiosos no comprenden del todo.
Hay referencias de ella en la biblia, en la cultura grecorromana, los egipcios construyeron sus pirámides en relación a las pléyades, la cultura Mexica uso esta constelación como un reloj celestial para determinar las épocas de siembra y para sus ceremonias religiosas o de renovación, la ceremonia del Fuego Nuevo cada 52 años los sacerdotes esperaban el cruce de esta constelación por el cenit a medianoche. Los mayas asociaron la constelación tambien con la agricultura, en el Popol Vuh los movimientos de esta constelación están ligados al mito de la creación. Es importante saber qué en el periodo clásico de la civilización maya, las pléyades eran visibles en el cielo nocturno sobre sus cabezas a fines de octubre y principio de noviembre, también fueron relacionadas con las almas de los difuntos.
Otras civilizaciones hacen referencia a este cúmulo de estrellas, escritos mesopotámicos y chinos que datan de alrededor de 3 mil años antes de Cristo, el Talmud, el Corán, la Ilíada y la Odisea de Homero.
En la cultura Inca eran llamadas “los pequeños loros”, entre los Arawak de Guyana “Widua” significa año pero tambien pléyades, entre los pueblos indígenas de Norteamérica entre los Cheyenne, kiowa, cherokee, paviotso, shasta, tewa, zuni, hopi, pai e inuit, asi como las pinturas del área navajo, en el mapa celeste pawnee se ve que respetaron las posiciones de estas estrellas para ubicar sus aldeas, y aunque los estudiosos intelectuales de la ciencia formal han atribuido esta fijación de los pueblos antiguos a un simple estudio mecánico del firmamento, en realidad de verdad, nosotros somos moradores de las Pléyades, vivimos en un pequeño mundo que gira alrededor del último Sol de esta constelación.
Los antiguos Totonacas comprendían que en el microcosmos hombre había un sol, el corazón latiente que guarda la inteligencia que gobierna este infinito en el microcosmos hombre, el maestro Samael nos dice que hay muchos infinitos, un dedo tiene su infinito y otro es el infinito del dedo pulgar.
Un infinito que tiene su límite y le precede un vacío, más allá de ese vacío está otro infinito. Pero así como arriba hay muchos infinitos cada uno de esos infinitos tiene una Inteligencia Superior que lo cuida, lo gobierna, en la Galaxia el Sol Central llamado tambien el Sol Polar contiene la o las inteligencias que gobiernan toda la galaxia, los Genios Solares, ellos representan la Inteligencia Directriz Espiritual de la Galaxia, eso lo entendieron nuestros antepasados, sabían que en cada infinito del Macrocosmos hay una inteligencia Espiritual que guía y gobierna tal infinito y asi como hay un Sol Central, hay muchos soles Centrales, por eso ellos construyeron la pirámide del Sol, porque nuestro Sol es uno de los Soles Centrales, nuestro Sol físico a su vez representa esa inteligencia divina, que es el Sol espiritual.
Entonces cuando estos moradores antiguos hacían sus rituales, danzas y ceremonias al Sol, no estaban adorando a una bola de fuego suspendida en el vacío, como suponen los ilustrados, ellos adoraban la inteligencia Directriz Superior Espiritual del Sol, agradecían con cantos y bailes, pero honraban con sus sacrificios.
Sin embargo, la mente nos traiciona cuando hablamos de sacrificios, nos han hecho creer que esos antiguos mexicanos, eran salvajes sanguinarios; en su época de esplendor ellos sabían de sacrificios que ofrendaban a esa Inteligencia Superior, el sacrificio de sus pasiones, de sus egos, el negarse a cometer graves errores, el sacrificio de no abandonarse al ego.
Mataban sí, mataban esa parte negativa que mora en cada persona, para nacer una vez más a una realidad desconocida por nosotros y entonces podían ver no con los ojos físicos, sino con los ojos del alma y ese Sol espiritual entonces era para ellos una realidad que a nosotros nos toca descubrir.

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ
Práctica:
A continuación, transcribimos de palabras del Maestro Samael un resumen de la Práctica para el desarrollo de la imaginación creadora (con una planta)
Imaginación, inspiración, intuición son los tres caminos obligatorios de la iniciación. Vamos a examinar por separado cada uno de estos tres escalones.
Empecemos con la imaginación.
Para el sabio imaginar es ver. La imaginación es el translúcido del alma.
Lo importante es aprender a concentrar el pensamiento en una sola cosa.
Aquel que aprende a pensar una sola cosa hace maravillas y prodigios.
El discípulo que quiera alcanzar el conocimiento imaginativo debe aprender a concentrarse y saber meditar profundamente.
El mejor ejercicio para alcanzar el conocimiento imaginativo es el siguiente:
Sentados frente a una planta nos concentramos en ella hasta olvidar todo lo que no sea ella. Luego cerrando los ojos nos adormeceremos conservando en nuestra imaginación, la forma y figura de la planta, su estructura su perfume y su color.
El discípulo debe provocar el sueño durante estas prácticas. El discípulo dormitando meditará profundamente en la constitución interna del vegetal.
El discípulo imaginará las células vivientes de la planta.
El discípulo dormitando debe reflexionar sobre los cuatro elementos fundamentales del protoplasma de la célula vegetal. Estos cuatro elementos son: el carbono, el oxígeno, el hidrógeno, y el nitrógeno.

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ
Debe el estudiante meditar en la perfección de la planta y en todos sus procesos científicos, lleno de una beatitud mística; y encantado de tanta belleza.
El místico se extasía recordando todos los fenómenos de nutrición, relación y reproducción de cada célula vegetal.
Recuerde ahora el estudiante aquella época en la cual está ahora meditando brotaba como un tallito delicado. Imagínensela creciendo lentamente hasta verla con la imaginación echando ramas, hojas, y flores.
Recuerde que todo lo que nace tiene que morir. Imagine ahora el proceso del morir de la planta. Sus flores se marchitan, sus hojas se secan y el viento se las lleva y por último solo quedan algunos leños secos. Este proceso del nacer y del morir es maravilloso.
Meditando en todo este proceso del nacer y del morir de una planta, meditando en toda esa maravillosa vida del vegetal, si la concentración es perfecta, y si el sueño logra hacerse profundo, entonces giran los chacras del cuerpo astral, se desarrollan y desenvuelven.
La meditación debe ser correcta. La mente debe ser exacta. Se necesita el pensamiento lógico y el concepto exacto a fin de que los sentidos internos se desarrollen absolutamente perfectos
Toda incoherencia, toda falta de lógica y de equilibrio mental, obstruye y daña la evolución y progreso de los chacras discos, o flores de loto del cuerpo astral. El estudiante necesita mucha paciencia porque cualquier acto de impaciencia lo lleva al fracaso. Se necesita paciencia, voluntad, tenacidad y fe absolutamente consciente.

Por: Ma de Guadalupe Ortiz
Imagen: Cempoala : Lugar de las 20 aguas, fotografias tomadas por alumnos del ICQ