El fogón del fuego vivo

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ

En el centro de la ciudad sagrada de Cempoala encontramos una estructura de piedra llamada el fogón del Fuego nuevo y eso es muy significativo.

Sabemos que el fuego nuevo era una ceremonia importante para los pueblos mesoamericanos y era la fecha en que coincidían el calendario solar de 365 días y el calendario ritual de 260 cada 52 años, era también la fecha en que dichos pueblos creían que podía llegar el fin de los tiempos en que los dioses destruirían a la humanidad para renovarla, y eso tenía una gran relevancia en las tradiciones del México antiguo.

Pero aún más allá de eso, la veneración del fuego y su posición en el centro de la ciudad nos habla de la importancia espiritual para los totonacas de Cempoala.

Para ellos y otros muchos pueblos el fuego representaba al Cristo íntimo, el fuego del fuego, la llama de la llama, quien puede renovarnos y darnos la verdadera vida.

Es por eso que la palabra INRI sobre la cruz, que en latín y en el esoterismo sabemos significa Ignis Natura Renovatur Integram que se traduce como: “el Fuego Renueva Incesantemente la Naturaleza”.

Ese fuego que es el Cristo íntimo tiene la posibilidad de nacer dentro de nosotros lo que es consecuencia lógica del trabajo intenso y consciente sobre sí mismos.

El trabajo en el descubrimiento, estudio, comprensión y eliminación de nuestros defectos psicológicos tiene como fin último la purificación para merecer encarnar en nuestra naturaleza interna ese fuego que transforma radicalmente.

Por ello es necesario el utilizar las claves del autoconocimiento que nos estrega la Gnosis para descubrir el origen de nuestros impulsos, apetencias, reacciones, resentimientos, etc., pues en ellos podríamos encontrar los más obscuros deseos que regularmente desconocemos y hasta juraríamos no cargar dentro. Debemos llevar la luz de la consciencia a los oscuros rincones de nuestro subconsciente.

Es así como nos damos cuenta de que las cosas, actitudes o hábitos de nuestros semejantes que más nos molestan o incomodan, los tenemos sobradamente en nosotros mismos, llegar a ese punto ya es de por sí revolucionario…

El cambio interior nos trae beneficios no solo espirituales, sino familiares, sociales y hasta económicos, al cambiar en consciencia nuestros aspectos grotescos, toscos o rudos hacia los demás, una vez que los transformamos por comprensión, respeto y amor.

El sendero de la transformación y el nacimiento del fuego Crístico dentro de nosotros pasa necesariamente por el descubrimiento y trabajo sobre los 3 traidores que también llevamos y quienes desafortunadamente hemos fortalecido en el transcurso de nuestras existencias.

Estamos hablando de 3 aspectos negativos que están en contra de la segunda venida de nuestro Señor el Cristo.

¿Quiénes son Judas, Pilatos y Caifás dentro de nosotros? Judas es el demonio del deseo, intercambia la vida del Bendito y Adorable por treinta monedas de plata, placeres efímeros, pasajeros, tales como el alcohol, lujos, dinero, placeres, vicios de toda clase, adulterio y fornicaciones.

Pilatos es el demonio de la mente, quien todo lo justifica para consuelo de sí mismo y para engaño de los demás; evade responsabilidades, culpa a otros y nunca a sí mismo, se declara inocente siendo inmensamente cruel.

Caifás es el demonio de la mala voluntad, odia mortalmente al Cristo y lo traiciona cada que tergiversa o altera los aspectos más sagrados del sacerdocio concedido para guiar y orientar a las almas sedientas de luz y en vez de eso, satisfaciendo sus instintos más oscuros.

Esos abominables aspectos viven dentro de nosotros, y es revolucionario identificarlos y eliminarlos.

Es tan revolucionario, que no cabe dentro de las reducidas normas, costumbres o códigos morales de la sociedad que espera un determinado comportamiento y complacencia nuestra de la lenta denigración común. En esta civilización que se llama a sí misma moderna, revelarse contra su involución es mal visto.

Ese fuego sagrado, esa Llama de la llama, una vez encarnado, nos acompaña en cada paso del camino hasta triunfar, convirtiéndose en el evento más trascendental de nuestra existencia. Por ello, dicho simbolismo o recordatorio se encuentra en el centro de la ciudad de Cempoala.

Y es que,

“Aunque el Cristo nazca a mil veces en Belén, de nada sirve si no nace en nuestro corazón” - Samael Aun Weor.

Práctica: Mantra INRI

Huehuetéotl como individuo Sagrado, es un Rey Angélico, alguien que se autorrealizó íntimamente, un Malachim, bajo cuya rectoría trabajan billonadas y trillonadas de Salamandras (criaturas del Fuego).

Sintiendo la presencia de este Maestro, el devoto imaginará el Fuego de Devi-Kundalini ascendiendo desde su chacra coxígeo a través de la espina dorsal y depositándose en el entrecejo, acompañará al ejercicio con el mantra INRI. Debe por tanto alternarse la imaginación del ascenso del Fuego con la vocalización del mantra y el recuerdo del Dios Huehuetéotl. Por veinte minutos, Se recomienda arder una vela durante la realización de esta práctica.

Ruben Soto Orozco

Por: Ruben Soto Orozco

Imagen: Cempoala : Lugar de las 20 aguas, fotografias tomadas por alumnos del ICQ

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